Memoria y balance de 2014

Se acerca el fin de año y, una vez más, siguiendo la tradición inaugurada por mi hermana Zalasa, llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.
Propósitos que me marqué para 2014:
  • Ir a ver a Zalasa y Jotapé a Costa Rica. Incumplido por diversos motivos.
  • Hacer ejercicio 200 de los 365 días. Incumplido, pero es que no he tenido gimnasio disponible hasta diciembre. Eso sí, desde que lo tengo no he faltado ni un día.
  • Cumplir rigurosamente mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol: Incumplido, al menos en la parte de “rigurosamente”.
  • Escribir más. Incumplido,
  • Leer más. Cumplido, pero es que en 2013 no leí casi nada.
  • Ahorrar por encima del 20% de mis ingresos netos. Cumplido, aunque he de confesar que haciendo algo de trampa..
  • Montar una Noche de Walpurgis que tiemble el Misterio: Cumplido. Vale, no fue una noche de Walpurgis en sentido estricto y se retrasó hasta junio, pero monté un fiestón de narices como se merecía la efeméride.
  • Ser padre. Incumplido, pero como ya dije, es que es algo que no depende de uno.
Cosas buenas de 2014:
  • El bonus. 2014 empezó con la noticia de que en Garmr estaban tan contentos conmigo que me iban a dar un plus, un regalito por lo bien que hacía mi trabajo. En el momento me puse muy contento pensando que qué majos, que me darían quinientos euros o algo así y que me podría llevar a Ana una semana de vacaciones. En vez de eso lo que me dieron fue un bonus en toda regla equivalente al 40% de mi sueldo anual. Yo conocía esas cosas, claro, pero eran cosas que se le pagaban a gente con categorías muy superiores a la mía. Que me consideraran a ese nivel fue casi mejor que el dinero. Casi.
  • Mi trabajo. Estoy contentísimo con mi trabajo. Me tratan bien, me dan responsabilidades, respondo, es interesante, tengo retos… Trabajo muchísimas horas, es cierto (algún cretino me ha dicho que soy un insolidario por trabajar tantas horas habiendo tanto paro y que debería limitarme a mis 40 horas y que mi empresa contratara otro trabajador), pero lo hago voluntariamente y de buen grado. Me hace muy feliz trabajar aquí.
  • El cambio de paradigma en mi relación con Ana. Si una de las cosas malas de 2013 fue el “cierre” de la relación, en 2014 y tras una serie de crisis Ana y yo redefinimos nuestra relación. Y no podría ser más feliz al respecto.
  • Mi fiesta de cumpleaños. Para recordar.
  • El nacimiento de mi cuarta sobrina, Helena.
  • Mi familia y mis seres más queridos siguen, en general, bien, felices, animosos, con salud, con trabajo los más que los menos y más tiempo que no y de general buen rollo. No news, good news, pero es que hay que incluirlas entre las buenas noticias.
  • Haber podido echar una mano a gente cerca de mi que lo ha pasado mal, haber podido ofrecer oportunidades laborales a cierta gente (yo no enchufo a nadie, lo detesto, como mucho consigo una oportunidad) y que las hayan aprovechado
  • Volver a hacer ejercicio regularmente aunque sea solo desde el mes pasado. Creo que estoy en mejor forma ahora que hace veinte años.
  • He arreglado mi cabeza y mi relación con el mundo. Me he dado cuenta de que no es necesario saberlo todo, que basta con entender la realidad razonablemente bien para poder reaccionar de forma razonablemente adecuada. No todo es conocimiento teórico y planificación, muchísimo es improvisación y reacción y creo que he encontrado el término medio entre ambas.
Cosas malas de 2014:
  • La marcha de Edward Lewis de Garmr. A principios de año mi jefe me comunicó su decisión de dejar Garmr por motivos personales y, aunque no le han dejado irse hasta octubre, me entristece mucho. Ha sido uno de mis mejores jefes, a la altura de Albus y le voy a echar mucho de menos. Aparte de que éramos uña y carne y su marcha me deja con una cierta incertidumbre a la espera de que entre alhuien a sustituírle, pero aunque esté razonablemente preocupado soy optimista.
  • Me voy haciendo viejo. Son pequeñas cosas, pero me doy cuenta de como mi cuerpo me traiciona lentamente. Se me olvidan algunas cosas poco importantes. Pierdo agudeza visual. Cada vez tengo más canas (en la barba, listillos). A veces me cuesta excitarme sexualmente o llegar al orgasmo (aunque creo que bastante de eso está en mi cabeza). Son detalles, como digo, pero están ahí y me preocupan razonablemente...
  • Cuando más viejo, más pellejo. La verdad es que no sé si poner esto entre las cosas malas o las buenas. Le comentaba a Cribby el otro día que a medida que me hago mayor voy aguantando cada vez menos gilipolleces. Tengo menos paciencia y comprensión que antes con la ignorancia y la arrogancia desinformada. Hace años cuando me enfrentaba a alguien que estaba en un error trataba de sacarle de ese error, a veces con discusiones de horas o de meses, y tendía a pensar que no tenía la culpa de estar equivocado ya que nadie le había contado la verdad. Ahora tiendo a pensar que la gente ya es mayorcita, que tienen tanto acceso a la información como yo, que si quieren correr a toda velocidad contra una pared es asunto suyo y, en general, que la majadería de los demás no es responsabilidad mía. No sé si esto me hace peor persona o si es que antes tenía complejo de mesías, la verdad.
  • El cierre de La Mazmorra, que no solo implicó el fin de una etapa, sino que sobre todo supuso que gente a la que tengo muchísimo afecto, sobre todo Laura y Ernesto dejaran Madrid para volver a sus ciudades de origen. Se acabó lo de poder echar un Ankh Morpok con tan solo descolgAar el teléfono…
  • La mala gestión de mi tiempo libre al igual que el año pasado. Definitivamente voy a dejar el Game of Thrones: Ascent.
  • Estoy un tanto preocupado por mi padre que me parece que no está llevando muy bien la jubilación. Le veo cada vez más aburrido e inactivo, y para una persona que siempre ha tenido la actividad intelectual de un genio y un trabajo de los de sesenta horas a la semana me parece muy mala señal. Quizá sea temporal, pero de momento me preocupa.
  • Echo mucho de menos a mis dos hermanas emigradas, Zylgrin y Zalasa. Encima no me funciona skype en el ordenador, no sé por qué, y apenas nos vemos; menos mal que existe el whatsapp. También echo mucho de menos a Cribby. la Puerta del Sol no es lo mismo sin ella por aquí.
Propósitos para 2015:
  • Seguir haciendo ejercicio regularmente.
  • Operarme los ojos, que es una de las cosas que noto que me están fallando y afortunadamente me lo puedo permitir.
  • Cumplir rigurosamente mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol.
  • Escribir una entrada de blog a la semana.
  • Reunir el Circle of Vicious Philosophers una vez al mes, probablemente el último sábado de cada mes en Delyre.
  • Seguir leyendo más.
  • Seguir ahorrando.
Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2015 a todos.

Abrazos,

Arthegarn

3 comentarios en “Memoria y balance de 2014”

  1. Buen resumen, sí señor. Me ha llegado lo de la edad y la falta de tolerancia hacia las gilipolleces. Yo no lo definiría como “tolerancia”. Es simplemente que a más sabio te haces, aprendes que no tiene sentido derrochar energía con según qué temas o según qué gente. O dicho de otra manera: Te das cuenta de que tener razón no es el alfa y el omega de la vida, vaya (aunque la tengas :p)

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  2. Suerte con esos nuevos/viejos propósitos, aunque en términos de planificación, para evitar minusvaloraciones como las del balance de 2014, deberías definir numéricamente que es leer más.
    Vuelvo hasta livejournal y quedáis dos o tres nada más… eso es hacerse viejo.
    Prospero 2015!!

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