No me siento.

Estas dos últimas semanas, desde que supe que esta vez Ana estaba embarazada, me he estado preguntando si algo iba mal en mi porque no estaba tan ilusionado como yo pensaba que Sad_Face_Emoji_largedebiera, como sí que estuve la primera vez. Sentía que mis sentimientos, o mi ausencia de sentimientos, más bien, era un problema. Y ahora, después de la pérdida, viendo lo mal que lo está pasando la pobre Ana a todos los niveles, me pregunto si es que soy muy sabio. O muy cínico. O las dos cosas. O si, igual que creo que no me he permitido ilusionarme tanto (o nada) esta vez, no será más correcto pensar que no me estoy permitiendo derrumbarme todavía porque tengo que estar ahí para Ana y que ya me derrumbaré cuando pueda. O para el trabajo. O lo que sea.

Lo que único que está claro es que me gusta comerme la cabeza, al parecer.

Memoria y balance de 2017

Se acerca el fin de año y, una vez más llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2017:

  • Reorganizar mi vida profesional: Conseguido. En efecto, en febrero dejé  mi puesto en Cerberus y me fui a otro de mucha más responsabilidad (pero el mismo sueldo, es que en Cerberus pagan muy bien) en Asgard Homes. Es un cambio muy importante en mi vida profesional porque dejo el tipo de puesto auxiliar que tan bien se me ha dado estos once años y vuelvo a lo que yo llamo “el equipo productivo”, los que verdaderamente se dedican a cumplir la misión de la empresa y sobre los que directamente recae su éxito o fracaso. Todo un reto, pero de los de verdad.
  • Trabajar menos horas. Fracaso estrepitoso. Mira que yo pensaba que sería difícil trabajar más de lo que trabajaba en Cerberus… pues lo he conseguido. Esto de ser Vice President queda muy bien en las tarjetas, pero la verdad es que entro casi todos los días a las ocho (o antes) y salgo como muy pronto a las siete. Y encima he tenido menos vacaciones y ahora sí que tengo que tener a todas horas un ojo en el correo electrónico. Trabajo una verdadera burrada ahora mismo.
  • Seguir haciendo ejercicio No conseguido aunque tengo una excusa decente y es que no me he decidido a entrar en ningún gimnasio porque la empresa ha estado todo el año a punto de cambiar de localización y me parecía una tontería pagar para estar solo un par de meses y luego tener que buscar otro gimnasio y volver a pagar. Y yo el ejercicio lo tengo que hacer por la mañana antes de la oficina porque… porque nunca sé cuando salgo.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 5 UU.AA diarias: No conseguido aunque he rebajado mi media de 7,23 a 6,43 (es decir, de litrona y media a cuatro tercios diarios) que ya es algo. Hay que decir, además, que este año he tenido unos meses de “última juerga” que han sido muy destroy y han subido mucho la media.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. Otro fracaso estrepitoso. Contanto este he escrito ocho miserables artículos en todo 2017. Diría que el trabajo no me deja tiempo, pero en realidad lo que no me deja son fuerzas.
  • Leer al menos un libro al mes. Milagrosamente, conseguido. Este año me he leído Dark Allies, Requiem, Restoration y Renassiance de la saga de Star Trek: New Frontier de Peter David, la saga completa de Víctor Ros de Jerónimo Tristante (El Misterio de la Casa Aranda, El Enigma de la Casa Calabria, El Caso de la Viuda Negra, La Última Noche de Víctor Ros y El Gran Robo del Oro Español), La Red Oscura de mi amigo Eduardo Casas (que os sigo recomendando aunque no sea novela), Los Huevos Fatídicos de Bulgakov (que está muy bien pero no es El Maestro y Margarita) y me he releído Thief of Time y Feet of Clay. Todo muy facilito, ya sé, pero es en el capítulo de lecturas serias estoy con From Bacteria to Bach and Back, el TractatusEl Camino a la Realidad (y este es tan exigente que no me he atrevido con él en inglés) y llevan mucho tiempo – y requieren bastante concentración.
  • Seguir ahorrando. Conseguido. Conseguido brutalmente, añadiría. Es cierto que este ha sido un año muy bueno y que cuanto más ganas más te sobra para ahorrar, pero echando cuentas entre amortizar hipoteca, el plan de pensiones y lo que tengo invertido he ahorrado para mi sorpresa aproximadamente el 70% de mis ingresos netos. Es para replantearse si de verdad es necesario que me rompa la crisma trabajando como lo hago… Mmmm… Sí, sí, es necesario.
  • Traer esos nuevos Izquierdo al mundo: No conseguido. Palo brutal, por cierto, del que hablaré más adelante.

Cosas buenas de 2017:

  • Ana y punto pelota
  • La vuelta a España de Zalasa, que pone fin (¡espero!) a la emigración de mis hermanas por motivos laborales. Ya volvemos a estar todas.
  • Mi vida profesional. Ya he hablado del cambio que he hecho y que es todo un reto pero, sobre todo, una gran oportunidad. Los compañeros son muy buenos y hay una cierta sensación de “familia” que no había en Cerberus, probablemente porque estamos sacando entre todos un proyecto titánico y sufrir bajo el mismo yugo, quieras que no, une.
  • Haber podido ayudar a mi familia y a mis amigos cuando lo han necesitado. De las coass más gratificantes de lo que consigo deslomándome a trabajar.
  • La vuelta a España de Vieja Bruja y Ercole, que llevaban ya años queriendo hacerlo. La verdad es que he echadoi muchísimo de menos a Vieja Bruja todos estos años y quedar con ella para hacer cosas culturetas oscuras e irnos a un concierto de Collection D’Arnell Andrea o a ver Tío Vanya en montaje alternativo o a doscientas mil planes que podría haber habido y que no hubo, pero que habrá.
  • Corpus y Kia, que se han venido a vivir a Vallecas y son unos amigos maravillosos. Particular mención merecen las cervezas políticas con Kia en Las Aguilas durante lo peor de la crisis catalana, con él hablándome en catalán y yo a él en inglés, ante la estupefacción de los viandantes y camareros. Lest we forget.
  • Mi grupo de política de WhatsApp. Os parecerá una chorrada pero son todos gente lista e informada con la que disfruto discutiendo.
  • El nacimiento del Foro de Nevershire. Y es que a rey muerto…
  • Ver que los amigos que merecen la pena luchan por mi amistad aunque la hayan cagado un tanto, revalorizando la relación; y que los que no merecen la pena se pierden en el ocaso sin pena, gloria, lágrimas ni fanfarrias.

Cosas malas de 2017:

  • Perder a Cayo y Claudia. No fue muy publicitado pero en otoño Ana y yo perdimos nuestro primer embarazo y fue un palo terrible para los dos – y parte de la culpa de que mi media de alcohol no haya bajado lo que debía. Tuvimos muy mala suerte, la verdad, y esperamos que la próxima vez salga todo bien, pero me parte el corazón pensar que nunca llegaré a conocerlos. Es lo malo que tiene esto de ser coherente e íntegro y tener la idea de que la persona existe desde que existe su irrepetible cadena genética; si pensara en los embriones o en los fetos como cosas no lo pasaría tan mal, pero para mi eran mis hijos y se ido casi sin vivir.
  • La crisis de Cataluña. Soy un experto en encontrarle el lado positivo a las cosas, pero es que esto es malo. Malo, malo, malo, malo, malo, de lo peor que le ha pasado a España al menos desde el 11-M. No tiene lado bueno, ni siquiera las últimas elecciones con victoria de Ciudadanos y desplome de Podemos. Es un maldito desastre de dificilísima solución que probablemente se cierre en falso y se infeste más todavía. O se recupera la cordura y se vuelve al marco legal o lo peor está por venir.
  • Los atentados en Cataluña, que no tienen nada que ver con lo anterior pero fueron otro palo que probablemente tuvieran que ver, encima, con que perdiéramos a Claudia y Cayo. Casi en el mismo capítulo debería decir “Trump”, sobre todo por la retirada del Acuerdo de París, pero, mira, paso.
  • Mi vida profesional. Me pasa lo mismo que el año pasado: gano mucho dinero y todo lo que quieras, pero trabajo muchísimo, muchísimas horas, y este año, encima, con un nivel de estrés que había olvidado que se podía tener.

Propósitos para 2018:

  • Hacerme un viaje a Barcelona fundamentalmente para conocer en persona a un  nutrido grupo de gente que es de allí y que, a diferencia de Corpus y Kia, no se vienen a vivir a Vallecas. Todavía
  • Hacerme un viaje a Londres aunque eso está garantizado si se mantienen ciertos planes de boda de los que no hablo porque no sé como son de públicos. Allí también tengo una colección de amigos y amigas a los que me gusta ver todo lo posible y este año no he podido ir.
  • Volver al ejercicio regular hasta los 150 días al año.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 2.5 UA diarias, o sea medio litro de cerveza. Seguro que pensáis que es muy ambicioso y que no lo voy a conseguir, pero yo creo que sí.
  • Escribir una entrada de blog cada quince días. Seamos realistas…
  • Leer al menos un libro al mes.
  • Terminarme los tres libros “duros” con los que estoy.
  • Seguir ahorrando.
  • Y traer por fin esos nuevos Izquierdo al mundo.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2018 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.

 

Memoria y balance de 2016

Se acerca el fin de año y, una vez más llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2016:

  • Seguir haciendo ejercicio regularmente: Conseguido. He hecho más ejercicio este año que el anterior, más exigente, y me ha costado menos.
  • Cumplir mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol. No conseguido, pero fundamentalmente porque he perdido bastante peso y dejó de tener sentido.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. No conseguido. A lo que añado ja, ja, ja. Es dificilísismo, cada vez necesito más tiempo para escribir lo que quiero decir porque quiero ser exhaustivo y al final acabo no escribiéndolo. Me da una cierta envidia sana Eduardo, quien entre sus dos blogs y sobre todo sus estados expandidos de Facebook no tiene este problema. Cuando tiene una idea la desarrolla en siete párrafos y listo, que el debate matice lo que quiere decir y lo que no.
  • Reunir el Circle of Vicious Philosophers una vez al mes. No conseguido, pero entre otras cosas porque en junio dije que dejaría de organizar las reuniones y como era de esperar nadie ha cogido el testigo.
  • Leer un libro al mes. Conseguido, pero haciendo la media y gracias a CP y sobre todo a Mithur que me descubrieron The Expanse y es que cuando te lees cinco libros en quince días es muy fácil llegar a doce en el año. Los otros que han caído, por cierto, han sido The Shepherd’s Crown, The Last Hero, The Colour of Magic y The Light Fantastic (relecturas), Los Huevos FatídicosEl Maestro y Margarita (relectura), The Tipping Point y El Capital en el Siglo XXI (que me ha llevado casi un año y del que tengo que escribir una reseña como sea).
  • Seguir ahorrando. Conseguido. Entre el piso, el plan de pensiones y el fondo he ahorrado algo más del 65% de mis ingresos netos. Hay que ver lo que cambian los números cuando la vivienda deja de ser gasto y se convierte en ahorro…
  • Reproducirme de una vez: No conseguido pero en buen camino. A la vista de lo visto Ana y yo ya hemos ido al médico y esperamos conseguirlo este año por las buenas o por las malas.

Cosas buenas de 2016:

  • Mi relación con Ana, que siento últimamente que ha pasado a otro nivel. A nivel emocional no necesito nada más que estar con ella y abrazarla y verla sonreir para sentirme feliz. Doce años son muchos años…
  • Nevershire. O sea, nuestra casa. Nos gusta, no nos ha dado malas sorpresas, los vecinos son majos, el patio mola y da todo el juego que esperábamos y no veas lo bien que se está en invierno con la chimenea bebiendo un vinito y arrebujados en el sofá.
  • Mi vida profesional. Pues qué queréis que os diga. En enero me volvieron a subir el sueldo (¡más de un 25%!), mis jefes en Londres confían en mi y me valoran y he tenido dos ofertas (una por headhunter y otra por LinkedIn) para cambiar de empresa y otra interna para irme a Londres, que rechacé en octubre tras mucho meditarlo. Lo mío me ha costado llegar a donde estoy pero, las cosas como son, soy de los mejores de España en mi trabajo y ya no es que lo sepa yo como cuando estaba en Vestas, es que lo sabe el mercado.
  • Mis nuevas amigas. Así como quien no quiere la cosa he afianzado mucho mi relación con Pandora, he conocido más a fodo a Shera y Mystico, y conocido a secas a Corpus y Kia. Y me caen todas muy bien y me lo paso muy bien con ellas. Me encanta tener relaciones que andan más cerca de la veintena que de la cuarentena, me mantienen joven y de buen humor. Y no olvidemos a Moreno, que merece mención aunque sea amigo desde hace mucho.
  • Lo que he ligado. Me siento Amy Farrah Fowler, ojalá pudiera irme a mi yo de secundaria a decirle que sí, oye, que el asunto mejora con el tiempo. O a mi yo de la Universidad para decirle que ya ligaría con universitarias en unas décadas. Tener mi edad y sentirse atractivo y deseable (y no solo sentirlo sino tener pruebas… am… “tangibles” de serlo) por chicas no solo inteligentes y guapas sino encima con veinte años menos que yo es… Pues es genial, qué queréis que os diga.
  • Mi primera ópera. A muchos os sorprenderá esto sabiendo como soy, pero no había ido a la ópera hasta la semana pasada pese a lo que me gusta. Y he descubierto que (como era de esperar) en directo me gusta aun más.
  • Las vacaciones con Ana en Canarias y, por fin, en Benidorm. Doce años llevaba sin ir a Benidorm, oiga…
  • Rogue One. ¡Ya era hora, caray! Star Trek: Beyond tampoco estuvo nada mal, pero hay que quitarse el sombrero con Rogue One.

Cosas malas de 2016:

  • Darme cuenta de que cierta gente no me aporta lo que me cuesta y mandarla a la mierda. Si el año pasado me impuse a mi mismo permitir que mi más vieja y querida amiga se alejara de mi si le daba la gana en vez de salir corriendo detrás de ella, en 2016 he redefinido a la defrensiva tres relaciones con gente a la que quiero y aprecio pero que llevan aparejado un precio emocional demasiado alto. Son relaciones de muchos años, en algún caso condenadas a mantenerse con otro formato, con gente que, por ser como son, me hacen daño una y otra vez y que (i) ni se aperciben (ii) ni, cuando se les explica el asunto, muestran arrepentimiento ni propósito de enmienda. Gente que opina que el problema lo tengo yo, que soy demasiado sensible o demasiado inflexible, no ellos, y que reivindica su derecho a ser como es. Y lo tiene, desde luego, pero ya he decidido que lo tiene en su casa, no en la mía; que cuando el balance de una relación es emocionalmente negativo lo que tengo que hacer es distanciarme. Es lo que tengo que hacer y está compensando, pero me sigue dando pena haber terminado así.
  • Mi trabajo. Sí, gano mucho dinero(1) y todo lo que quieras, pero trabajo muchísimo, muchísimas horas, y con mucho estrés. Salgo de casa a las siete y cuarto y suelo volver pasadas las nueve con las fuerzas justas para cenar un poco, charlar algo con Ana, verme un capítulo de algo (a veces dos) y meterme en la cama a las once como muchísimo. Y ya no tengo treinta años como cuando tenía tres trabajos, me hacía 125 kilómetros al día y me quedaban ganas de juerga todas las noches. Me canso, me estreso, me sale psoriasis y mis amigas me dicen que estoy a la que salta.
  • El fin del Circle of Vicious Philosophers, actividad a la que la verdad es que tenía mucho cariño pero que está claro que, como me temía, si no la muevo yo no la mueve nadie y es que es muy fácil minusvalorar el tiempo y esfuerzo que costaba el asunto. Así es la tragedia de los comunes
  • El ascenso del populismo personificado en el triunfo de Trump y, en menor medida, en el Brexit y del que ya estoy hablando en Lo que se Juega Occidente. Es un asunto que me preocupa muchísimo y con el que espero francamente estar muy equivocado.

Propósitos para 2017:

  • Reorganizar mi vida profesional y hasta aquí puedo leer.
  • Trabajar menos horas. 
  • Seguir haciendo ejercicio regularmente hasta los 150 días al año.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 5 UU.AA diarias, o sea un litro de cerveza.
  • Escribir una entrada de blog a la semana.
  • Leer al menos un libro al mes.
  • Seguir ahorrando.
  • Y traer por fin esos nuevos Izquierdo al mundo.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2017 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.

(1) Me da pudor decir esto y, debido a la empresa en la que trabajo y a lo que cobran mis compañeros, me sale decir “aunque tampoco tanto” o algo así. Pero la verdad es que, objetivamente, estoy en el famoso 1% así que decir que “tampoco gano tanto” es un puñetero insulto a muchísima gente y no pienso hacerlo. Gano más de lo que nunca pensé que ganaría y si os preguntáis por que no voy por ahí en Lexus la razón está ahí arriba: vivo muy tranquilo por debajo de mis posibilidades, muchas gracias.

¿Puede un hombre ser feminista?

Por citar a Jessica Fillol en su interesante artículo ¿Cuál es el papel de los hombres en el feminismo?: “¿Y a mi qué me importa?”

Probablemente la mayor parte de mis lectores estén un poco sorprendidos con la pregunta. No me extraña. Es obvio que un hombre puede ser feminista, igual que una mujer puede ser machista, ¿verdad? Y los aliados son esos que ganaron la II Guerra Mundial…

Bueno, pues resulta que no. Dentro del feminismo(1) militante(2) hay una discusión bastante encarnizada, no solo sobre el papel de los hombres en el movimiento, sino sobre si los podemos ser feministas o si, como privilegiados por el patriarcado, como máximo podemos ser aliados de las mujeres, que serían las únicas feministas.

Probablemente no lo esté explicando bien y la polémica sea muchísimo más compleja y sutil, pero es que, honestamente, no la entiendo. Hasta ahí llego. Me parece bizantina y estúpida y además me cabrea, pero ya llegaremos a ello. Para mi una persona es feminista si comulga con la doctrina del feminismo (tenéis definiciones a pie de página) y vale.hombre-feministas Crear una categoría dentro del feminismo compuesta por los hombres feministas para, primero, cambiarle de nombre y acto seguido negar que sus integrantes sean realmente feministas (condictio sine qua non para pertenecer al grupo de origen) me parece una aberración. Más allá de la elemental lógica de clases, si un hombre trata a las mujeres como iguales, entiende que por el mero hecho de ser hombre en esta sociedad ha tenido y tiene las cosas más fáciles(3), considera que esto es injusto, renuncia voluntariamente a ese privilegio(4) y busca su desaparición en la sociedad en general, ¿Cómo no va a ser feminista? ¿Cómo no vamos a llamarlo feminista? Si es que Mateo 7:20(5), carape…

Haciendo un esfuerzo por entender con lo que no estoy de acuerdo y una metáfora bélica podemos considerar el feminismo como la lucha de la liberación de la mujer(6). Desde esa óptica puedo entender, creo, lo que quiere decir una feminista miltante cuando dice que los hombres no podemos ser feministas:  quiere decir que no es mi lucha, que es la suya. Pero esa posición, esa actitud, me parece equivocada tanto en el sentido técnico como en el estratégico.

Es una equivocación técnica porque no es cierto, sí que es mi lucha. Extendiendo la metáfora bélica es como si DeGaulle le dijera a Patton en 1944 que como no es francés no puede luchar por la liberación de Francia, que no es su lucha. Vale que DeGaulle nunca hubiera dicho algo así (y menos a Patton, que tenía muy mala leche), pero entendéis lo que quiero decir. Es cierto que a un estadounidense no le va tanto en esa lucha como a un francés, que lucha por ubsl7ofsu libertad y su tierra, pero de ahí a que no luche por la libertad de Francia y que sea simplemente un aliado de los franceses hay un mundo. Si coges un fusil y arriesgas tu vida para que los ejércitos aliados lleguen a París, estás luchando por la libertad de Francia: son tus acciones las que determinan lo que eres, no la etiqueta que te quiera conceder algún francés. De la misma manera, si de verdad creo en la igualdad de oportunidades y la injusticia inherente del patriarcado soy un feminista (y, ya, si encima lucho por ello y soy coherente, la leche, oiga). Puede que no esté luchando por mi propia liberación ni por mejorar mi situación y que solo esté luchando por lo que creo que es justo y bueno, pero el hecho de que no haya expectativas de beneficio personal en mi lucha no hace que sea menos mía.

Pero es que, además, es una equivocación desde el punto de vista estratégico. No hay nada que ganar, y sí mucho que perder, en alienar a quien lucha por lo mismo que tú diciéndole que no es un auténtico luchador porque a él no le va nada en el asunto. O por la razón que sea. Volviendo al ejemplo anterior, ¿qué tendría que ganar DeGaulle diciéndole semejante cosa a Patton? Nada en absoluto. Bueno, quizá pudiera ganar algo en términos de moral de sus propias tropas francesas, infundiéndolas el espíritu de únicos luchadores por Francia como quien sé declara Único Defensor de la Fe Católica, pero en términos estratégicos es un error porque lo que se arriesga a perder es muchísimo más. En el peor de los casos Patton podría decirle “¿Sí? Pues ahí te quedas, listillo, voy a hablar con Ike y Monty y te entiendes tú con los alemanes”. Y a ver qué pasaba entonces…

Entiéndaseme bien. No quiero decir con esto que si no me dejan ser feminista me enfado y no respiro (entre otras cosas porque tengo claro lo que soy) y muchísimo menos que las feministas tengan que estarnos agradecidos a los feministas por nuestro heróico y galante comportamiento. Lo que quiero decir es que esta no es una guerra entre ejércitos que se desarrolle en Francia, sino una guerra de ideas que se desarrolla en nuestras mentes. La única forma de vencer es convencer, y para convencer no basta la fuerza bruta de la razón o la lógica(7); para convencer hay que vender, hay que seducir, hay que producir en el otro la sensación de que tenemos razón. Y esa sensación no es nada fácil de lograr, particularmente cuando tienes que luchar con el rechazo visceral que le produce a todo hombre la intuición de que va a tener que reevaluar todo lo que opina de si mismo porque cada triunfo que ha  conseguido en su vida en realidad está viciado (ver nota 3). Ya es bastante difícil hacer a un hombre feminista como para decirle encima que, si está dispuesto a tragarse el sapo anterior, la recompensa será el palo de saber que como mucho llegará a luchador de segunda porque las feministas de verdad, las pata negra, solo pueden ser las mujeres. Por esto digo que este tema14585843938510 me cabrea, porque es una manera maravillosa de poner chinas en el camino, un camino que yo estoy andando porque, queridas, sí es mi lucha.

Termino. El feminismo será con los hombres, con las mentes de los hombres, o no será. Y, aunque quede muy bonito e ilusionante pensar que el feminismo tiene que trinufar porque es justo, la verdad es que casi nadie hace nada pura y simplemente porque sea justo. Tiene que haber una recompensa al final porque la mente humana funciona así, buscando el placer y no la justicia. Y esa recompensa puede ser tan pequeña como la posibilidad de ver que puedes reconstruir tu autoestima y redefiniéndote como feminista, pero tiene que estar ahí. Negar esa opción nos pone, a todas, las cosas todavía más cuesta arriba de lo que están.

Un estadounidense nunca será un miembro de la Resistencia porque esos sí que solo pueden ser franceses; pero desde luego puede luchar por la libertad de Francia y ser tu hermano, o tu hermana, en la trinchera. Allons, filles de la Patrie!

Arthegarn.

(1) A efectos de este artículo vamos a entender como feminismo la doctrina que defiende la igualdad efectiva de derechos, obligaciones y oportunidades entre hombres y mujeres, sin discriminación de ningún tipo (social o legal) por razón de sexo. Que es la definición casi de diccionario. De esa forma, “feminista” sería la persona que comparte esta doctrina.

(2) A efectos de este artículo vamos a entender como feminista militante aquel feminista que lucha activamente para promover el feminismo. Al igual que no es lo mismo ser cristiano que ser misionario, no es lo mismo ser feminista que ser feminista militante (o un activista del feminismo, que vendría a ser lo mismo).

(3) Esto no es nada, nada fácil de entender para un hombre. ¿Sientes, querido lector, una sensación desagradable y un rechazo instintivo a esta idea? Es disonancia cognitiva. Lucha contra ella. Haz un esfuerzo por entender verdaderamente lo que quiere decir ser un hombre en una sociedad dominada por hombres con una cultura en la que se da por sentado que el hombre es el dominador, y considera las ventajas que tienes, aunque no las quieras, solo por ser hombre. Imagina que naufragas y llegas a una isla en la que vive una tribu de calvos gobernada desde tiempo inmemorial por la única familia con pelo en la cabeza. ¿Cómo sería tu vida en esa isla comparada con la de cualquier miembro de la tribu, cuántas ventajas tendrías, las quieras o no, solo por tener pelo? ¿En la forma de tratarte? ¿En lo que te cuesta convencer a alguien de un argumento? ¿En la disposición a confiar en ti? Pues algo así son las ventajas de ser hombre, tan sutiles muchas de ellas, tan imbricadas en nuestra cultura que no nos damos ni cuenta de ellas. ¿A que duele, a que es desagradable lo que sientes? Lo entiendo perfectamente, yo pasé por lo mismo y no es fácil. No es fácil porque ponen en duda todo lo que crees saber de ti, sacude tu autoestima, relativiza el valor de tus logros porque lo has tenido más fácil que otras. ¿Cuál es tu sitio en este nuevo mundo? ¿Quiere esto decir que todo lo que he logrado es injusto? ¿Qué he estado haciendo trampa desde el principio sin saberlo? ¿Y qué haces ahora? Pues agárrate, amigo lector, que vienen curvas. Y, si decides hacer el esfuerzo, que es considerable, de integrar este conocimiento en tu persona, enhorabuena: has dado tu primer paso hacia un mundo sin limites.

(4) En la medida de lo posible, porque no es fácil renunciar a un privilegio cuando estás inmerso en una sociedad que se empeña en dártelo a todas horas. Rule of Acquisition 217: You can’t free a fish from water – y en realidad sí que puedes, pero para eso tienes que convertir al pez en un anfibio y eso lleva mucho tiempo.

(5) “Por sus frutos los conoceréis”

(6) Que no es solo eso, aunque la liberación de la mujer sea la consecuencia más visible del feminismo. Siempre conviene repetir que el machismo nos perjudica a todos, no solo a las mujeres, y que los hombres también tenemos algo que ganar con este cambio. Oh, globalmente nos beneficiamos del patriarcado, desde luego, pero esos privilegios no vienen libres de su precio. “Sé un hombre” es lo primero que se ve en la etiqueta, pero hay más.

(7) Si lo sabré yo…”

Mi abuelo

Recuerdo que mi abuelo me contaba que, a poco de fundar el SEU, cuando iba a la Universidad y discutía de política y de España con compañeros estudiantes socialistas y comunistas, estos le dijeron en más de una ocasión que era una gozada hablar con él pero que “desgraciadamente, llegado el3f11b7aacd67cc9d9e227d5c0aff3156.jpg momento” sería de los primeros a los que habría meter “un tiro en la cabeza porque usted sabe discutir, Izquierdo, y hacer las preguntas complicadas y eso es lo más peligroso, eso el Pueblo no lo puede tolerar”. Y que al poco tiempo empezó a ir a clase con revólver. Por si acaso.

Lo recuerdo porque cuando leo a algún gilipuertas decir que España no ha progresado nada desde 1935, que no hemos cambiado nada y que todo sigue igual, como no sé si enfadarme con el interfecto o tenerle pena por desinformado, prefiero alegrarme el día en vez de desgraciármelo, recordando a mi gentil y cultísimo abuelo que tanto luchó, que tanto cambió sin dejar de ser fiel a si mismo, y cuyo ejemplo siempre tendré presente.

Es una forma, como otra cualquiera, de reconducir las cosas.

6/6/6

Si tuviera que elegir el día más importante de mi vida profesional lo tendría claro: el seis de junio de 2006. El seis del seis del seis. Ese fue mi primer día en Clifford Chance, el despacho que lo cambió todo y en el que empecé, por segunda vez, mi carrera profesional tras el famoso annus horribilis.

Recuerdo que el año había empezado con el primer trabajo decente en lo que se me hizo una eternidad: un puesto de back office en la Banca Rothschild, fijo tras los inevitables seis meses de prueba por 18.000 al año. Y estaba tan contento yo en el banco cuando me llamaron de Hays para decirme que había un proceso en un despacho internacional de abogados para el que querían presentar mi candidatura. Yo ya no estaba en búsqueda activa, pero hacer un par de entrevistas nunca viene mal y, quien sabe, quizá pagaran más y mejor, así que les dije que la presentaran. Esa misma tarde hice mi due diligence (entonces no sabía que se llamaba así) y me estuve informando sobre el despacho en Internet.

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Clifford Chance posando tras el proyecto Brick

Salí impresionado, claro. Me di cuenta de la oportunidad que representaba aquel proceso en términos profesionales y mi actitud cambió totalmente, pero no podía ni imaginar lo que iba a significar en términos personales. Recuerdo que las pruebas técnicas y las dos primeras entrevistas, con RR.HH., me salieron muy bien, casi clavadas, y que me pasaron en seguida a entrevistarme con el socio del departamento de “Financiero”. Tuve buen feeling en la entrevista pero no salí del todo convencido y tenía razón porque al socio no le había convencido tampoco.  Pero, como Clifford Chance es Clifford Chance, cuando terminó al entrevista cogió el teléfono y llamó al socio director de Inmobiliario y le dijo “Alfonso, acabo de entrevistar a un tío que no es mi tipo pero que me da en la nariz que es exactamente lo que tú estás buscando, ibais a congeniar de maravilla, llámale.” Y, en efecto, a la mañana siguiente me llamaron de Hays diciendo que tenía otra entrevista con otro socio y allí que me fui.

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Alfonso y yo, en mi último día en C.C.

Es difícil de explicar lo bien que me cayó Alfonso desde el minuto uno, pero para daros una idea, la entrevista duró cerca de una hora durante la que hablamos del puesto diez minutos y pasamos el resto del tiempo hablando de los libros que leíamos y charlando de lo humano y lo divino. Ni siquiera hablamos en inglés. Salí pensando que me lo llevaba y, en efecto, no me había ni alejado doscientos metros cuando me llamaron de Hays diciendo que el puesto era mío.

No podía creer mi buena suerte. En aquel momento solo pensaba en que era una oportunidad y en que encima iba a cobrar un tercio más de un salario ya de por si digno con el que ya me había acostumbrado a vivir pero, en realidad, lo mejor estaba por venir. Gracias a Alfonso, a quien admito que aun tengo en un pedestal pero es que resulta que es uno de los tíos más inteligentes, simpáticos, amables y de buen corazón que he conocido en mi vida(1), entré en contacto con lo que es una organización y una empresa de élite, una organización que busca a los mejores trabajadores (hasta para hacer fotocopias) y que, como sabe que son los mejores, los trata bien para que no se vayan a otra empresa de élite que les está buscando. Experimenté de primera mano el ciclo virtuoso del trabajo, ese del que hablaba en mis clases de Project Management en la UAX sin haberlo conocido de primera mano y que tanto me abrió los ojos sobre lo que podrían y deberían ser las relaciones entre empleado y empleador.

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El equipo de Inmobiliario casi al completo.

Y conocí a un grupo de gente formidable, el equipo de abogados de Real Estate de Clifford Chance en el más tonto era controlador aéreo. Profesionalmente sus carreras hablan por si mismas, los que no siguen en Clifford son ahora los socios de Inmobiliario de algunos de los despachos más importantes de España (mención especial para Guillermo por aquello de salir del Madrid y entrar en el Barça) o dirigen departamentos legales en grandes empresas, pero es que, además de ser grandes abogados internacionales y listos como ellos solos eran todos, y lo siguen siendo, grandes personas. Gente que me enorgullece día a día que me consideren su amigo y que, honestamente, aun me sorprende un poco que lo hagan y que vengan a mis saraos y a mis cumpleaños y hasta se vistan de negro para hacerlo. Gente como Roweena, cuyo nombre no voy a dar porque es muy, muy discreta, pero que quizá sea la mujer más extraordinaria que conozco; o como Julieta, que es una luchadora de campeonato que nunca, nunca se da por vencida – y siempre acaba consiguiendo por lo que lucha. Y gente como MariJose.

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Marijose, una profesional como la copa de un pino.

MariJose, mi “compi” con la que compartí cubículo todos aquellos años. MariJose, que ya estaba profesionalmente de vuelta de sitios de los que yo ni había oído hablar. MariJose, de la que aprendí tantísimo en los primeros meses y a quien tanto debo de mi carrera profesional. MariJose, socialista de pro y con quien tenía encendidas discusiones políticas de vez en cuando. MariJose a quien he llamado más de una vez porque me había enterado de un puesto en el que pagaban una millonada y para el que querían su perfil pero que no quería moverse de Clifford Chance ni con agua caliente. MariJose, a quien siempre recuerdo con una sonrisa y que, maldita sea, falleció hace un par de semanas víctima de un cáncer fulminante. Descansa en paz, “compi”, seguro que la Quinta ya no es lo mismo sin ti.

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Foto de grupo de un cumpleaños de Rafa, un tío mayúsculo, socio de Eversheds.

Clifford Chance fue una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Tanto por lo que supuso históricamente de punto de inflexión y consolidación en mi carrera profesional como por la gente maravillosa a la que conocí ahí y que sigue estando ahí y siendo igual de maravillosa. Podría alargarme contando anécdotas durante horas, tanto de antes como de después, pero no quiero repetirme (muchas ya están en el blog de aquellos años) y además tampoco es el objetivo de este escrito, en el que solo quería rendir un homenaje a ese bendito equipo y a esa bendita empresa por si acaso algún día, dentro de otros diez años, no recuerdo lo que significaran para mi. Y para decirte, querido lector, que si tienes la oportunidad de trabajar allí no lo dudes ni un segundo y que si estás estudiando derecho y andas un poco perdido dale un vistazo para ver a lo que puedes que aspirar.

O tempora, o mores.

Arthegarn______________
(1) De hecho, si de algo me arrepiento de aquella época es de haber sido tan estúpidamente clasista como para, en su momento, no haberme permitido hacerme amigo de Alfonso (que sí que me consideraba su amigo) porque “no era lo correcto”; porque tropa y oficiales no intiman y ese tipo de cosas. Qué idiota he llegado a ser en mi vida, Señor, menos mal que a él, como a la gente que de verdad tiene clase, mis clasismos se le daban una higa y ahora se ríe cuando le recuerdo aquello.

Memoria y balance de 2015

Se acerca el fin de año y, una vez más, siguiendo la tradición inaugurada por mi hermana Zalasa, llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2015:

  • Seguir haciendo ejercicio regularmente. Conseguido. No tanto como me hubiera gustado y particularmente lo he abandonado estas últimas semanas, pero estoy muy contento y orgulloso y espero seguir así.
  • Operarme los ojos. Conseguido. Aunque tengo que decir que estoy un tanto decepcionado: toda la gente que se ha operado con quien he hablado suele decir que veía mejor después de la operación que antes con gafas y en mi caso no es así. Es muy cómodo no llevar gafas y considerando lo que se rompen y lo caras que salen ha sido una buena decisión, pero la verdad es que esperaba más.
  • Cumplir rigurosamente mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol. Fracaso rotundo. Me vigilo más, pero en realidad he engordado un kilo. Todo el mundo dice que me ve más delgado así que igual es que he cambiado grasa por músculo o algo, pero mi plan fracasó… pues en enero, o algo.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. Rotundo fracaso. Tengo muy poco tiempo y el que tengo se va más en desmentir bulos de Facebook que en crear opinión por mi mismo.
  • Reunir el Circle of Vicious Philosophers una vez al mes. Otro fracaso. Mis queridos filósofos son bastante perros y les cuesta moverse para que haya quorum.
  • Seguir leyendo más. Meh. Algo he leído…
  • Seguir ahorrando. Eso sí. Cada vez me van mejor las cosas, pero sigo teniendo (básicamente) el mismo estilo de vida de los últimos diez años así que todo va a ahorro, lo que es particularmente fácil cuando el 25% de tu neto te llegan en forma de bonus con el que no cuentas y que, disciplinadamente, inviertes de inmediato. Entre el plan de pensiones y las inversiones este año he ahorrado más del 45% de mis ingresos netos, y eso sin contar la operación de los ojos. Y me va a hacer falta.

Cosas buenas de 2015:

  • Me he comprado una casa. No, no es “de las nuestras”. Es un bajo nuevo Vallecas (va, venga, haced chistes de que me he vuelto vallecano) que a propuesta de HK se va a llamar Nevershire y aun no hemos termniado de mudarnos, pero este año me he convertido en terrateniente, que es una buena forma de ahorrar. ¡Se acabaron los alquileres!
  • Mi trabajo. La verdad es que últimamente estaba teniendo menos, pero tras la incorporación de un nuevo SVP en Madrid y de un McKinsey particularmente gordo vuelvo a estar hasta las cejas y, sobre todo, vuelvo a hacer lo que más me gusta, que mi tiempo cada vez estaba más dedicado a mis responsabilidades como manager. Tenemos que terminar de adaptarnos el uno al otro pero pinta bien. Y, en general, en enero me subieron el sueldo un 15% y me dieron un bonus aun más gordo que el del año pasado y en diciembre mi evaluación de desempeño me la hizo la jefa de personal en Londres por el procedimiento de llevarme a comer, así que parece que están contentos conmigo. En este ámbito poco puedo pedir.
  • El trabajo de Ana, que por fin ha conseguido en su CV ese nombre anglosajón que necesitaba para consolidar su carrera profesional y tras Kimberly-Clark ha pasado a Morgan Stanley y a partir de ahí the sky is the limit. Me da mucho gusto poder recomendarla profesionalmente, algo que es muy raro que yo haga.
  • Zylgrin y Xinxas vuelven a España. Tras años de exilio francés investigando en Francia, mi hermana y su familia vuelven a Madrid. Y no con el rabo entre las piernas porque hayan fracasado en el extranjero, en absoluto: vuelven porque les da la gana, con André en un buen trabajo e Irene con muy buenas perspectivas y felies y contentos porque, como en España, en ningún sitio. Esto es algo que me hace muy feliz.
  • El viaje a Amsterdam, que Ana tenía muchísimas ganas de hacer y que finalmente hemos podido ver este año. Me ha gustado todavía más de lo que esperaba que me iba a gustar, tengo que ver cuando vuelvo con más calma.
  • El ejercicio regular que ha hecho mucho bien, entre otras cosas para mi autoestima.
  • Raúl, que es un tipo genial al que he tenido el placer de ir conociendo este año. Y es que pocas cosas son mejores que hacer nuevos amigos, sobre todo cuando son listos, divertidos y te puedes ir con ellos de cañas afterwork porque también tienen horarios estúpidos.
  • En general, veo muy bien a mis amigos y a la gente que me importa.
  • El nuevo Dark Hole que no sé lo que durará pero me está gustando mucho.

Cosas malas de 2015:

  • Podemos. Sí, sí, ya, ya, seguro que a muchos os parecerá lo mejor que ha pasado en este año y en los 25 anteriores, pero a mi no y este es mi blog. Podemos es un ejemplo del tipo de actitud del que hablaba antes. Todos estamos de acuerdo en que hay una serie de problemas que hay que solucionar, y sobre todo coincidimos en un sentimiento, pero ese sentimiento cuando se filtra por nuestra cosmovisión nos lleva a hacer cosas diferentes, algunas acertadas y otras desacertadas. Y Podemos es fruto de una cosmovisión errónea, simplista, beligerante y mesiánica que no trae nada bueno y que cambia sin pudor ni mínimo respeto a la coherencia ideológica de discurso. ¿Alguien se acuerda hoy de aquello de “PSOE-PP, la misma mierda es”?
  • Sigo haciéndome viejo. Es algo inevitable pero sigue siendo una puñeta. No obstante el ejercicio hace milagros a este respecto (salvo quitarme las canas de la barba).
  • Y sigo haciéndome pellejo. Probablemente por eso cada vez escriba menos. Cada vez tengo menos ganas de explicarle a la gente que la realidad no es simple y en blanco y negro y con buenos y malos; que en realidad es extraordinariamente compleja, delicada, y que las simplificaciones que hace no son solo perjudiciales para él, ya que no le deja ver las cosas como realmente son y tomar decisiones acertadas, sino para el propio delicado sistema en el que entre como un elefante en una cacharrería. Me gustaba más yo mismo cuando tenía carisma de enseñanza.
  • La rigidez del Sistema, de España y de los españoles, que no es de ahora sino que viene de largo, pero que este año se ha hecho patente como nunca. Y mira que yo creí que ya estaba colmado de estulticia ante la incapacidad de adaptarse de los partidos tradicionales cuando me fui del PP hace tres años, pero no, mira, aun me podían decepcionar más. Y el problema no es solo de las instituciones, también lo es de los ciudadanos, que son cualquier cosa menos ciudadanos. Recuerdo que hace un cuarto de siglo mi padre me dijo que España no era una democracia, que la gente no sabía lo que era una democracia, y que harían falta tres generaciones y bastante suerte para que llegáramos a ser una democracia. En el momento pensé que se equivocaba de cabo a rabo y que debía hablar de su generación, porque la mía ya lo creo que estaba preparada para la democracia. Como casi siempre él tenía razón, hablaba en términos más profundos de lo que yo entendía, y encima yo pensaba que toda mi generación era como yo.
  • Mi más vieja amiga, al parecer, está muy enfadada conmigo porque después de “desaparecer durante años” se me ocurrió mandarle un SMS a ver qué era de su vida. Hay cosas que no termino de entender. En fin…

Propósitos para 2016:

  • Seguir haciendo ejercicio regularmente.
  • Cumplir mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol.
  • Escribir una entrada de blog a la semana y no salir de la oficina los viernes hasta haberlo terminado.
  • Reunir el Circle of Vicious Philosophers una vez al mes haya o no haya quórum.
  • Leer un libro al mes que es poquísimo para lo que era yo antes…
  • Seguir ahorrando, lo que en este caso quiere decir amortizar hipoteca, claro.
  • Y un clásico que no depende enteramente de mi: ¡reproducirme de una vez!

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2016 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.