Balance y Memoria de 2011

Se acerca el fin de año y, una vez más, siguiendo la tradición inaugurada por mi hermana Zalasa, llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2011:

  • Arthegarn punto com de una vez. Ahí sigue, más muerto que nada. Últimamente el insigne Haplo Schaffer se ha ofrecido a ayudarme, e incluso Mithur ha levantado una ceja. Pero no sé yo…
  • Enseñarle España a Schizo. ¡Conseguido! En febrero pasamos una semana magnífica los tres, paseando por Madrid y por Castilla, con anécdotas de todo tipo a tutiplén. La única pena es que no la pudierais conocer.
  • Escribir más. No lo he conseguido. He escrito una media de tres tristes artículos al mes, y de esos uno es el de los libros leídos. Es cierto que algunas de esas entradas han tenido mucho éxito, particularmente las del 15-M, pero al final he escrito mucho, mucho menos.
  • Hacer ejercicio cinco días de cada siete. Esto funcionó mientras tuvimos en casa bicicleta estática (que era de J.A.S.O. y se la llevó). Le doy un cumplimiento “a medias”, fundamentalmente porque he conseguido bajar bastante peso y nos vamos a comprar otra.
  • Hacer finalmente planes a largo plazo con Ana. Nada que pueda comentar al respecto.
  • Ir a la Semana Negra: ¡Conseguido! Difícil de creer, pero conseguí huir a Gijón en esas fechas y volverme con otra tonelada de libros.
  • Montar un restaurante: ¡Conseguido! Bueno, en realidad no lo he montado yo, el mérito es de HK y Chrome yo solo he puesto el dinero (con Ana), pero desde septiembre es realidad 13, el mejor restaurante de Gijón,de España y del mundo mundial, y ya estáis tardando en ir a conocerlo (ya dejaros los eurines). Ver como tira p’alante en nuestro último viaje ha sido muy, muy gratificante.
  • No beber alcohol los días de diario salvo excepciones justificadas. No, esto, no. He reducido mi ingesta de alcohol otro año más, eso está claro, pero todavía me falta hasta hacerla llegar a donde yo quiero. De momento he decidido (recientemente) dejar la cerveza (¡y lo estoy cumpliendo!) ya que ésta constituye el 80% de mi ingesta de alcohol y tiene el problema de que la bebo como agua. Pero de ahí al propósito, nada de nada.
  • No emborracharme ni una sola vez. Esta tampoco. Este año me he cogido exactamente seis cogorzas de importancia, lo que (todo sea dicho) es bastante menos que en 2010 y muchísimo menos que en 2009.
  • Perder seis kilos. He perdido tres, así que a medias.
  • Seguir ahorrando. ¡Conseguido! Entre la inversión (la amortizada) en el 13, el plan de pensiones y la CAV he conseguido ahorrar el 14,35% de mi sueldo neto, que no está nada mal. No obstante el año pasado ahorré comparativamente más, un 15,75. Teniendo en cuenta que mis ingresos netos han subido un 10% entre ambos años, me gustaría saber en qué rayos me he gastado tanto dinero.
  • Seguir con Ana. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero ¡conseguido!
  • Volver a Londres a visitar a Rustythoughts. No ha podido ser, qué se le va a hacer.

Cosas buenas de 2011:

  • El nacimiento de mi sobrina Victoria. La boda de mi hermana Zylgrin con Xinxas.
  • Los meses que pasó Zalasa en La Mazmorra. Que se haya ido sabiendo más o menos quien soy, y al menos confiando en las partes que no conoce.
  • Ana, por supuesto. Mi madre. Mi padre. Mi familia. Mis amigos (es increíble pensar que tengo amigos entre los 19 y los 46 años). En general, la mejora de los amigos que más preocupado me tenían el año pasado por estas fechas, y el notable éxito profesional de Zaryss.
  • La visita de Schizo. Sentir que estaba haciendo algo bueno, que estaba contribuyendo a restablecer el equilibrio kármico del universo sin creerme nada de eso. Abrazar finalmente en persona a alguien a quien hacía casi una década que quería abrazar.
  • Perder peso. Beber menos. Ser más sano. Hacer ejercicio.
  • El orgullo profesional, aunque sea por cosas que no tienen nada que ver con mi trabajo. Sentir, por primera vez desde hace años, que verdaderamente podría hacer otra cosa si me diera la gana y que hay gente (mucha más de la que creo, al parecer) que verdaderamente cree que haría un buen profesional en otros campos y que no son mi papá, ni mi mamá, ni mis amigos que me conocen muy a fondo. Aunque otros me los habían dicho antes, y aunque al final no llegó a ningún sitio, todavía le debo una cena a Reich Hell por hacerme sentir valorado y respetado.
  • Gastrochigre 13. Y a por ellos.
  • Perderle el miedo a darse un viaje (de vez en cuando, no puede uno largarse todos los fines de semana) y disfrutar en el mismo sin obsesionarme por lo que me va a costar. Sentir como a veces te disuelves en el paisaje, en la naturaleza, y te pierdes y dejas atrás la responsabilidad y la culpa (quien me conozca sabe que esto es casi imposible para mi) y como a veces eres más tú que nunca, un gigante en un mundo a escala, sin duda ni inseguridad (otra cosa casi imposible). Volver al mismo mundo que dejé, pero con más ganas.
  • Recuperar a mi abuela Carmenchu, en todo el esplendor de quien me contaba cuentos de Jim Tirapalante.

Cosas malas de 2011:

  • Ver irse a mi hermana Zalasa a hacer las Américas, sin estar nada convencido del tema, y tener callarme mis dudas, objeciones y protestas porque, aunque para mi siempre será mi hermanita, hace muchos años que le cambié el último pañal y tiene derecho, no solo a tomar sus propias decisiones, sino a esperar además mi apoyo incondicional. Teniendo en cuenta lo difícil que ha sido ver irse a mi hermanita para mi, lo de ver irse a una hija tiene que ser atroz.
  • El fiasco del 15-M. Ver como algo que podría haber sido un verdadero movimiento reformista y regenerador de la democracia en España era rápidamente absorbido por la izquierda, luego por la izquierda radical anarquista-libertaria y, finalmente, acababa en un entristecedor bluff. Otra oportunidad perdida.
  • Darme cuenta de que nunca, nunca, nunca debí haberme ido de Clifford Chance. Dejando de lado todo lo demás (que lo hay, y para rato), allí hice amigos el primer día que mantengo año y medio después de haberme ido. Aquí… pues, en una palabra, no.
  • Ver tan, tan poco a mi familia y mis amigos; sobre todo a estos. La decadencia de la escena siniestra madrileña.
  • Dejar el BDSM.
  • Las peleas con Ana, que ha habido muy pocas pero han sido tan estúpidas como dolorosas y, la última, muy peligrosa.
  • Los excesos de todo tipo, que son muy escasos pero muy puñeteros.
  • Sigo echando de menos a Dios, a Cristo, al sentido y objetivo del universo. La física cuántica es preciosa y fascinante pero no contesta a mis preguntas, aunque muy probablemente sea porque le estoy preguntando a la persona equivocada. El problema es que la única persona a quien le puedo hacer ciertas preguntas parece ser que soy yo mismo, y yo no me fío de mi mismo. La desviación típica tiende a infinito.
  • La crisis. Los amigos que han perdido su trabajo (p.ej. Ana, sin ir más lejos) o que buscan y no encuentran. Como comentaba hace unos días con un amigo de la adolescencia, estar “al loro a ver si sale algo” pero darte cuenta de que hay muy poco “loro” para tanto comensal.
  • Los idiotas. Darme cuenta de que cierta gente es, simplemente, idiota. Que no son pobres diablos que repiten dicen estupideces que no se han parado a considerar y que pueden discutirse con un poco de razonamiento, sino que verdaderamente son idiotas que han oído las mil goebbelsianas veces una estupidez y verdaderamente se la han creído y la han hecho suya hasta el punto de construir sus personalidades y estructuras de creencias sobre esas bases. Darme cuenta de que con cierta gente no merece la pena discutir y, lo que es peor, de que cierta gente simplemente no merece la pena.

Propósitos para 2012:

  • Seguir avanzando en mi vida y en mi relación. Asegurar el futuro.
  • Dejar la cerveza. No agarrarme una borrachera ni una sola vez en todo el año. Definimos “borrachera” como “beber lo suficiente como para levantarme al día siguiente sin tener muy claro lo que pasó a partir de un punto pero con la idea de que debería estar avergonzado y en efecto avergonzarme cada vez más de lo que hice, dije y me gasté según lo averiguo”.
  • Ser más sincero y espontáneo con Ana. Ingeniármelas para prescindir de mis mecanismos de censura previa. Recordad que la integridad (aparentar ser por fuera como en realidad eres por dentro) no tiene solo que ver con la virtud sino también con el vicio. Esto no es que suela mentirla ni nada semejante, es que muchas veces me callo cosas que no debería callarme.
  • Seguir perdiendo peso. Hacer ejercicio cinco días de cada siete (desde que tenga bici).
  • Sacarme el título de traductor jurado de inglés y, con un poco de suerte, otro sobresueldillo (Copito de Nieve me comentó que si me sacaba el título de jurado me encargaba a mi las de Vestas, eso es un incentivo importante aunque sea más trabajo).
  • Comprarme un ordenador decente, una mesa decente, una silla decente y escribir.
  • Arthegarn punto com. Ja, ja.
  • Ver más a la gente que quiero. Eso quiere decir ver al menos una vez al mes a mis padres y hermanas (aunque sea por Skype en el caso de Zalasa) y al menos dos veces al año (que tampoco es mucho pedir) a gente a la que quiero mucho y veo muy, muy poco como (por ser SMART) Albus, Alma y Vigara, CP y Tardis, Ignatius e Inaeternitas, Morti, Nedox y Sheila, Roweena, Shelly, Hudson Hawkes y más gente de Clifford Chance, Slanter y Spock, Vieja Bruja y Ercole, Warden y Rut o Zor y Eris.
  • Progresar profesionalmente, en Vestas o en otro sitio. No quedarme parado donde estoy. Buscar más retos, más responsabilidades, un título más largo y, ante todo, más dinero Involucrarme más en las asociaciones profesionales en las que me he inscrito este año.
  • Seguir ahorrando. Este año, a por el 20%. Que yo puedo. Hop, hop, hop.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2012 a todos.

Abrazos,

Arthegarn

 

Beber con moderación

He conseguido que mi neurólogo, asistido al parecer por un internista con bastante sentido del humor, me mande un email en el que me explica, así claramente, qué es “beber moderadamente”, eso que se supone que es bueno pero que nadie me ha puesto jamás negro sobre blanco. Resulta que beber moderadamente son tres UU.BB.EE (Unidad de Bebida Estándar) diarias, o sea 21 semanales. A este ritmo, al parecer, el alcohol puede desarrollar todas sus virtudes positivas (que las tiene, y no hablamos sólo del cebollón) sin dañar el hígado ni el cerebro. ¿Y qué es una UBE? Pues 10 gramos de alcohol. ¿Y cómo calculo yo eso? Pues mediante la fórmula:

G x V x 0.8 = X UBEs

donde G es la graduación de la bebida alcohólica que me voy a tomar y V el volumen del mismo. Así, por ejemplo, es un consumo ligero de alcohol (lo que se llama clínicamente “de tipo I”) beberse semanalmente:

  • 5 litros de cerveza (5º), o sea una pinta diaria y una extra los fines de semana (incluyendo el viernes) (20 UBE, se queda un poquito corto).
  • Algo menos de 3 botellas (750 ml.) de vino (13º), o sea tres copas (100 ml.) diarias (21,84 UBE, se pasa un pelín).
  • Algo menos de una botella (750 ml.) de whisky (40º). Unos 11 cubatas cargaditos semanales. Seguro que os parece una barbaridad, pero hay tanto alcohol en una botella de whisky como en seis litros de cerveza, que no son más que un par de pintas diarias, digamos una con la comida y otra al llegar a casa…

Para que nos entendamos, el consumo ligero (con la salvedad que me hizo el internista más abajo) le sitúa a uno en la parte verde de esta gráfica, donde en realidad tienes menos riesgo de mortalidad (específicamente por afecciones coronarias y ataques isquémicos). El consumo “moderado” (que en realidad se llama “de tipo II” y ya es excesivo, pero se llama así porque es muy frecuente) empieza en la parte naranja de la tabla; el consumo “perjudicial”  se sale de la tabla (lo siento, es el mejor gráfico que he encontrado) y la curva ahí pasa a ser parabólica.

J-curve-updated

Os recomiendo que hagáis las cuentas(1) de lo que bebéis semanalmente, para aterroizaros (bueno, al menos alguno). Yo, por ejemplo, cuando dejé de beber me estaba bebiendo:

  • De media algo más de un litro de cerveza diario (que si la comida, que si por la noche viendo una peli, etc). Digamos 10 litros semanales, o sea 40 UBE
  • A eso hay que aladir la cerveza de salir los sábados, digamos tres minis en el 666 y dos pintas en el Moscow: 3 litros más, o sea 15 UBE (y si seguía al DH ya ni te cuento)
  • Y algo de los viernes, que menos que otras dos o tres pintas: 7 UBE
  • Y un poco de vino bueno solía caer, digamos media botella, 3 UBE

Total consumido por Arthegarn en una semana normal: 65 UBE. Eso está dentro de lo que el Ministerio de Sanidad considera “Consumo Perjudicial” (MUY dentro, el consumo perjudicial empieza en las 42 UBE semanales…), dentro de lo que mi neurólogo llama “beber hasta la inconsciencia” y dentro de lo que el internista llamó “una pasada” (y no me imagino como lo llamaría mi madre). Vamos, que me estaba bebiendo el equivalente a TRES botellas de whisky semanales. Así tenía los triglicéridos en 305 y la GGT en 140, claro (han mejorado en el último análisis, tranquilos)…

En fin, que definitivamente tenía que echarle el freno. La verdad es que estoy orgulloso de haberlo conseguido. A partir de ahora, moderación.

Por cierto que el internista también me comentó que cualquier ingesta por encima de 10 UEs en una sola toma es “un abuso” y “una patada al hígado”, con que me temo que no me vale no beber en toda la semana y luego darme una juerga el sábado. Sólo lo que bebía normalmente en el 6 para empezar la noche ya me estaba fastidiando el hígado con que lo siento, Arthegarn, pero no cuela.

En fin, se acabaron las juergas… A ver como aprendo ahora a divertirme desde la sobriedad.

Arthegarn_________
(1) Para que os hagáis una idea los que tomáis destilados, un chupito (35 ml.) de Jack Daniel’s (43º) son 1,2 UBE. y un cubata de los de Montse deben ser dos, por lo menos 😉

Viaje a Asturias con pintoresca visita a las ruinas de mi vida social.

En estas dos semanas me he dado cuenta de que, al menos de momento, estoy contentísimo en mi trabajo. No está mal pagado y, aunque apenas tengo tiempo de nada, es un trabajo que no supone el más mínimo esfuerzo intelectual. Es casi como estar dormido, una diferencia abismal con mis anteriores actividades laborales. Cuando salgo de la oficina tengo la mente totalmente descansada para dedicarme a mis casos o para enfrascarme en la lectura de cosas como Teología y Sensatez, de Sheen.

Pero claro, por alguna razón inescrutable no puedo esperar a irme a otro lado en el que trabaje sesenta horas y llegue a casa estresado y con dolor de cabeza. Si es que soy tonto.

El fin de semana pasado, que no escribí nada,me fui a Asturias.

Salimos el viernes a eso de las cinco Fridaluna, Zylgrin y yo, y volvimos el lunes para trabajar el martes. Nos turnamos el volante pero yo lo cogí al principio del viernes y la final del lunes. O sea, para chuparme los atascos de entrada y salida a Madrid, si es que soy más majo… A la vuelta me encontré con que se había habilitado un carril adicional de sentido contrario al habitual con que me lancé a por él, pensando que muy mal tendrían que estar las cosas para poner esa medida. En mi vida lo he pasado peor conduciendo por la A-6 en sentido contrario, con coches que se te cruzaban a 140 o 160 y un cretino delante de mí que tenía todavía más miedo que yo e iba dando bandazos. Las montañas rusas son una mariconada comparado con esto. Y todo para que luego no hubiera dificultad alguna en los carriles normales. Tres hurras por nuestra ministra de fomento y nuestro ministro de interior que abren carriles adicionales cuando no son necesarios y pese al peligro que suponen y no lo hacen cuando sí son necesarios. ¡Viva el gobierno del talante!

Entre atasco y atasco tuve la oportunidad de descansar y leer mientras Fridaluna se bajaba el Sella con mis tres hermanas y dos cuñados, de hacer una excursión a los Picos de Europa (un paisaje precioso que ya conocía) y a Covadonga (y oir misa mientras los demás hacían cola para entrar en la Santa Cueva), de dormir bastante, de ir a ver los bufones de Pría (un paisaje precioso que no conocía) y, ante todo, de meterme entre pecho y espalda un par de cajas de sidra, unos centollos, cosa de un kilo de percebes y unos buenos chuletones a la piedra. Al final Fridaluna se enfadó conmigo porque decía que estaba autista. ¿Qué culpa tendré yo de relajarme leyendo, durmiendo y comiendo en vez de andando por los riscos cual cabra? Si ella quiere ir ¿por qué tiene que arrastrarme, con lo agusto que estoy yo con mi libro? Pero bueno, son cosas del matrimonio y todo se soluciona a la mañana siguiente (en realidad se soluciona cuando al final me enfado yo y ella ve que se ha pasado y me pone caritas, pero en fin…). La cosa es que en el viaje tuve la ocasión de dedicarmea descansar y a comer.

De vuelta en el trabajo, el jueves el IRA dejó las armas y decidí en cuanto me enteré que aquella noche Fridaluna y yo nos íbamos a ir a un irlandés con unos amigos a emborracharnos como es debido para celebrarlo. Y coincidió con que esa misma tarde se derrumbó uno de nuestros edificios en Valencia, lo tuvo el efecto en Dirección General análogo al de dar una patada en un hormiguero. Salí de trabajar algo así como dos horas tarde pero con muchas ganas de irme a celebrar lo del IRA. Sin embargo cuando llegué a casa me encontré con que Fridaluna, que se acaba de apuntar a un gimnasio, había vuelto muerta de cansancio y con dolores en las piernas. Con que de celebraciones, nada.

El viernes salí de trabajar con un antojo impresionante de irme a leer al 666. Esas manías mías. Sin embargo, Fridaluna había tenido un mal día en el trabajo y me tocó ejercer de esposo comprensivo y llevarla a cenar a ver si se le pasaba el disgusto, que se le pasó. Se dio la coincidencia de que ese día hacía un año que estábamos viviendo juntos (a lo mejor no fue muy sensible de mi parte decir que me apetecía ir al 666 justo ese día, pero es que cuando no es una cosa es otra), lo que me sirvió para hacer unbalance del efecto de mi matrimonio en mi vida social.

No se si os acordaréis de aquella época en la que yo salía viernes y sábados hasta las tantísimas… Según mis cuentas mis salidas nocturnas por lugares góticos se han reducido en duración en un 65% y en frecuencia en un 90%, por no decir las salidas entre semana que se han reducido en un 100%. Eso quiere decir que lo que he salido este año no es ni un 2% de lo que salí en el mismo periodo del año anterior.

Con que me vais a permitir que despotrique un rato.

¡ME CAGO EN LA LECHE!

Estoy absolutamente harto de ser tan jodidamente comprensivo. Cuando Fridaluna se vino a España sabía con quien se venía y cuando se casó conmigo sabía con quien se casaba. Yo no es solo que sea gótico hasta la médula, es que en la Escena me encuentro con una paz y una libertad que no he experimentado nunca antes. Cuando salgo por ahí me siento un vampiro, cojo fuerzas de la gente que me rodea, del ambiente, me siento en paz, en casa, con mis amigos y con mi gente. Oh, sí, seguro que eso es todo derivado de un complejo de inadaptación y de mi necesidad de socializar y sentirme parte de un colectivo y… ¿Y a mi que rayos me importa de dónde me viene el hambre? El hecho totalmente innegable es que TENGO hambre y tengo que satisfacerla. Tengo conversaciones agradables, interesantes, me rodeo de gente inteligente y conozco gente nueva con nuevos puntos de vista. Por supuesto que puedo vivir sin salir a gotiquear pero es que no veo que exista una maldita buena razón para no hacerlo. Primero fue una noche si y una no. Luego fue una noche un rato y una no. Luego un rato una noche un fin de semana si y otro no. Ahora es “cada vez que digo que tengo ganas de salir de negro tenemos un drama o una excusa maravillosa o un dolor de cabeza”. Y cuando finalmente viene tiene que dejar claro que lo hace arrastrada, tanto que más de la mitad de las veces no es capaz ni de vestirse de negro (ya sabéis que yo soy defensor acérrimo del dress code) y creedme que no es ni porque no le guste vestirse de negro ni porque no tenga ropa negra. Y se supone, por supuesto, que tengo que estar pendiente de ella toda la noche en vez de poder ir a mi aire.

Maldita sea, si a ella no le gusta el tema ¡perfecto! Si se siente cohibida por el ambiente ¡perfecto! ¡Que no vaya! Pero ¿por qué demonios tengo yo que privarme de hacer las cosas que a mi me gustan solo porque a ella no le gustan? ¡Sobre todo cuando el “acuerdo” es tan poco razonable que supone que ella se sale con la suya el 98% de las veces! ¡No tenemos que hacerlo todo juntos! ¡Somos esposos, no siameses! Pero no, la solución al conflicto es que ceda Arthegarn y nos quedemos en casa viendo la tele.

Claro, es que ella no tiene amigos en la Escena ¿Y por qué no los hace? Es que hablamos de cosas de los foros ¿Y por qué no se mete en los foros? Y aunque no se meta ¿es que para tener una opinión sobre el desarme del IRA o sobre la postura de la Iglesia con los condones hay que haber leído el foro? Os aseguro que si yo me hubiera ido a EE.UU. en vez de al revés yo ya habría hecho un grupo de amigos, góticos o no, y soy MUCHO más tímido que ella.

Así es que nada, mi vida social está en ruinas, apenas veo a mis amigos, apenas hago nuevos amigos, apenas salgo por los sitios que me gustan y dentro de un par de años seré padre y todas esas cosas se acabarán para siempre. Para que luego me hablen de daños colaterales…

Pero en fin, supongo que esto es como la gata: venía de serie en el modelo. Y sigo queriendo al modelo y sigo empeñado en que esto funcione a pesar de lo que sea.

Pero como no hay mal que cien años dure, el sábado, finalmente, estuve un par de horas en el 666. Un par de horas que me supieron a gloria y que incluyeron una charla con Pinkpollo Maligno, con Kurgan, con Cribby (que guapa es esa mujer y que buena está), con Molydeus (con lectura de cartas incluída)… Luego me ha parecido ver que anduvieron por el 666 Escipión y compañía, pero la verdad es que ni les vi. Problemas de ser animal de barra y no de pista. ¡Que delicia! ¡Qué bien le sabe un mendrugo de pan a un hambriento, mejor que las lenguas de tórtola a un sibarita! Volví de esas dos horas contenti y feliz, deseando abrazar a mi mujer y compartir con ella mi alegría y con las pilas cargadas para mucho tiempo.

Y poca cosa más. Que quiero mucho a mi esposa, que quiero un trabajo en el que me paguen más y me hagan trabajar hasta caer rendido y que tengo que volver a ponerme a hacer bicicleta a ver si adelgazo de una vez que calculo que me sobran unos diez kilos y no quiero acabar como mi padre que le sobran unos cuarenta.

Queda inaugurado este diario

Y para inaugurarlo voy a contar lo que me pasó el viernes en el 666. La verdad es que es un poco fuerte y que estoy bastante hasta las narices de que gente que no tiene ni idea de quien soy me acuse de ser “el amgiuito de los del 666” por haber montado la concentración de Verónica allí (Inciso: ¿La gente es estúpida o que? Pero ¿Te crees que una manifestación delante de la discoteca en la que apuñalaron a alguien la semana pasada es buena publicidad para la discoteca en cuestión? ¡Anda ya!) por lo que no se si sacarlo a la luz pública (en Gothix dije que lo iba a poner) y lo siento por Pedro y Miguel porque creo que la gente les está prejuzgando. (Que raro, prejuicios. Ya me da la vena cruzada…)

Antes de empezar creo que merece la pena aclarar que relación tengo con Miguel (el alto rubio, el del Pirámide) y Pedro (el moreno de gafas) No es cierto que seamos amigos pero nos llevamos bien. Cuando montaron el 666 se dieron cuenta de que tenia cierta fama echando las cartas y que cuando me ponía tenía una cola de espanto así que me ofrecieron contratarme para que echara las cartas regularmente. Les dije que no, pero que podían contar conmigo para cualquier sarao que organizaran (por eso he estado en sus fiestas de Halloween y cosas así). A cambio me dejan usar el reservado para echar las cartas, y hacer mis Queimadas en mis cumpleaños. Esa es toda la relación que tenemos. Ah, y que Miguel prepara los mejores Bloody Marys de Madrid.

En fin, esto es lo que pasó.

El jueves por la mañana hablé con Pedro para dejar las hojas de firmas y me dijo que pos supuesto. El viernes a las 20:30 les estaba esperando cuando llegaron a abrir, puse los carteles, deje las hojas y me largué al Phobia. Estuve un par de horas en el Phobia con Sombra, y luego Hiei y Eire. En ese tiempo estuve recibiendo llamadas que ignoraba (los fines de semana nunca cojo llamadas de números desconocidos porque siempre son clientes que se acuerdan de que tienen abogado los fines de semana y ni hablar, yo tengo un horario). Cuando volví dos horas después al 666 ni las hojas ni los carteles estaban.

Miguel vino corriendo nada mas verme y me metió en la oficina (desde donde se ven, es cierto, las famosas cámaras). En esa oficina estaban Pedro y Miguel, con la cara más larga del lugar, y un tal Jorge. Jorge es el jefe de Sala (Pedro y Miguel son jefes de Sesión, llevan la sesión 666 en la sala The Moon, este lo lleva todo). Incidentalmente es ese fulano bajito tan simpático que estuvo tanto rato hablando con el padre de Verónica en el lavabo.

Para ser breve, Jorge les había prohibido que recogieran firmas para apoyar a Verónica.

Según él algún irresponsable había convocado una manifestación en la puerta para el sábado. La sala no podía tener absolutamente nada que ver con eso porque si luego algo salía mal, o había disturbios o lo que fuera, la sala podría ser responsable civil subsidiario (eso es totalmente cierto). Además, eso de montar una manifestación delante de un garito a la hora que abre le parecía muy sospechoso (debía ser un infiltrado de Carlos Destroy o algo) y eso iba en contra de la reputación de la sala, todo era mala publicidad, él tenía un negocio que atender, etc. etc.

Intenté razonar con él diciéndole que la manifestación estaba autorizada (eso es lo que tú dices) y que lo que no podía hacer es pedirme un viernes a las once de la noche, mientras estoy de copas, un documento de la Delegación del Gobierno (claro, que conveniente). Intenté explicarle que si no lo hacía por eso, que pensara de otra manera. Que si el DH colaboraba, el Phobia colaboraba, el Heaven colaboraba, Underworld colaboraba, y en general colaboraba todo el mundo menos el 666, a Pedro y Miguel les jodía la vida y les hundía el chiringuito porque la gente no entiende la diferencia entre la sesión 666 y la sala The Moon (ah, eso es problema de la sesión, yo tengo que pensar en la sala). Conclusión: si queríamos firmas, a la calle, pero en el local nada (a todo esto Sombra, HieiEire y compañía estaban yendo sitio por sitio recogiendo firmas, por cierto).

Ya dejé de razonar con él (imposible) y me volví a Pedro y Miguel. Yo creo que no se daban cuenta de que eso, para ellos, era todavía peor. Si nos poníamos a recoger firmas en la entrada en vez de dentro nos preguntarían que por qué no las pillábamos dentro y tendríamos que decir que no nos dejaban. Entonces MigueMiguel saltó “Bien, no lo hagamos en la sala. Cogemos tú y yo un taco de hojas y nos ponemos uno a cada lado de Aduana a recogerlas”. Vaya, parecía que el milagro se iba a cumplir.

Pero no.

Delante de mi, Jorge prohibió a Pedro y Migue que tuvieran nada que ver con el tema. “No. Eso os lo prohibo yo. Ni hablar. Ni en la sala, ni nadie de la sala”. Flipante. Al final el tema acababa así: sin autorización de la Delegación del Gobierno, Jorge prohibía al 666 y a toda la gente del 666 que tuvieran algo que ver con el tema, que lo apoyaran e incluso que firmaran.

Al final, Pedro me preguntó donde estaba la autorización (bajo llave en mi despacho de Los Madrazo, pero no tengo llave, aunque creía recordar que había hecho una fotocopia y me la había llevado a casa), cogió el coche, me llevó a Torrejón de Ardoz (donde yo vivo), la estuve buscando, la encontré gracias a Dios, volvimos y se la m*** por el c*** a Jorge (que se la leyó dos veces antes de decir “Vale”, totalmente cabreado). Os podéis imaginar mi indignación.

Todo sea dicho, entiendo a nivel intelectual la actitud de Jorge. El tiene un trabajo y vive de él y es cierto que si la concentración hubiera sido ilegal y el 666 la hubiera apoyado podrían llegar hasta a clausurarle la sala. Pero a nivel humano y emocional no la entiendo. No es solo que no la entienda, y eso que soy abogado y se un rato de poner distancia entre tu trabajo y tus sentimientos personales. Es que me parece fatal que tu trabajo te haga renunciar a tu calidad humana. Oh, si, serás un gran profesional y eso no te lo discute nadie. Pero ¿Y debajo, que?

Hay gente que parece que no tenga alma. Entre ellos, toda la gente que no tiene ni idea de lo que dice y van poniendo a parir al 666. Yo no estuve presente hasta que Verónica ya estaba en la calle, pero la versión de la familia deja bastante bien a Pedro y Miguel. Y entre creerme lo que dice algún desconocido en un foro que se oculta detrás de un nick (Si, Zinneram, hablo de ti) y creer la versión de la familia, pues lo tengo muy claro.

A ver si la gente se calla un poquito. Que eso de intentar subir peldaños en la escala social gótica poniendo a parir a la gente, aunque tengan razón, es despreciable. ¿Cuánta gente pone a parir a Pedro y Miguel porque de verdad tienen una remota idea de las cosas y cuanta porque a) quieren subir en cache o b) tienen intereses económicos en que se hunda la sesión del 666 y poder rapiñar esa clientela o volver a montar proyectos en los que “nadie pondría un duro”?

Arthegarn