No me siento.

Estas dos últimas semanas, desde que supe que esta vez Ana estaba embarazada, me he estado preguntando si algo iba mal en mi porque no estaba tan ilusionado como yo pensaba que Sad_Face_Emoji_largedebiera, como sí que estuve la primera vez. Sentía que mis sentimientos, o mi ausencia de sentimientos, más bien, era un problema. Y ahora, después de la pérdida, viendo lo mal que lo está pasando la pobre Ana a todos los niveles, me pregunto si es que soy muy sabio. O muy cínico. O las dos cosas. O si, igual que creo que no me he permitido ilusionarme tanto (o nada) esta vez, no será más correcto pensar que no me estoy permitiendo derrumbarme todavía porque tengo que estar ahí para Ana y que ya me derrumbaré cuando pueda. O para el trabajo. O lo que sea.

Lo que único que está claro es que me gusta comerme la cabeza, al parecer.

Memoria y balance de 2017

Se acerca el fin de año y, una vez más llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2017:

  • Reorganizar mi vida profesional: Conseguido. En efecto, en febrero dejé  mi puesto en Cerberus y me fui a otro de mucha más responsabilidad (pero el mismo sueldo, es que en Cerberus pagan muy bien) en Asgard Homes. Es un cambio muy importante en mi vida profesional porque dejo el tipo de puesto auxiliar que tan bien se me ha dado estos once años y vuelvo a lo que yo llamo “el equipo productivo”, los que verdaderamente se dedican a cumplir la misión de la empresa y sobre los que directamente recae su éxito o fracaso. Todo un reto, pero de los de verdad.
  • Trabajar menos horas. Fracaso estrepitoso. Mira que yo pensaba que sería difícil trabajar más de lo que trabajaba en Cerberus… pues lo he conseguido. Esto de ser Vice President queda muy bien en las tarjetas, pero la verdad es que entro casi todos los días a las ocho (o antes) y salgo como muy pronto a las siete. Y encima he tenido menos vacaciones y ahora sí que tengo que tener a todas horas un ojo en el correo electrónico. Trabajo una verdadera burrada ahora mismo.
  • Seguir haciendo ejercicio No conseguido aunque tengo una excusa decente y es que no me he decidido a entrar en ningún gimnasio porque la empresa ha estado todo el año a punto de cambiar de localización y me parecía una tontería pagar para estar solo un par de meses y luego tener que buscar otro gimnasio y volver a pagar. Y yo el ejercicio lo tengo que hacer por la mañana antes de la oficina porque… porque nunca sé cuando salgo.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 5 UU.AA diarias: No conseguido aunque he rebajado mi media de 7,23 a 6,43 (es decir, de litrona y media a cuatro tercios diarios) que ya es algo. Hay que decir, además, que este año he tenido unos meses de “última juerga” que han sido muy destroy y han subido mucho la media.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. Otro fracaso estrepitoso. Contanto este he escrito ocho miserables artículos en todo 2017. Diría que el trabajo no me deja tiempo, pero en realidad lo que no me deja son fuerzas.
  • Leer al menos un libro al mes. Milagrosamente, conseguido. Este año me he leído Dark Allies, Requiem, Restoration y Renassiance de la saga de Star Trek: New Frontier de Peter David, la saga completa de Víctor Ros de Jerónimo Tristante (El Misterio de la Casa Aranda, El Enigma de la Casa Calabria, El Caso de la Viuda Negra, La Última Noche de Víctor Ros y El Gran Robo del Oro Español), La Red Oscura de mi amigo Eduardo Casas (que os sigo recomendando aunque no sea novela), Los Huevos Fatídicos de Bulgakov (que está muy bien pero no es El Maestro y Margarita) y me he releído Thief of Time y Feet of Clay. Todo muy facilito, ya sé, pero es en el capítulo de lecturas serias estoy con From Bacteria to Bach and Back, el TractatusEl Camino a la Realidad (y este es tan exigente que no me he atrevido con él en inglés) y llevan mucho tiempo – y requieren bastante concentración.
  • Seguir ahorrando. Conseguido. Conseguido brutalmente, añadiría. Es cierto que este ha sido un año muy bueno y que cuanto más ganas más te sobra para ahorrar, pero echando cuentas entre amortizar hipoteca, el plan de pensiones y lo que tengo invertido he ahorrado para mi sorpresa aproximadamente el 70% de mis ingresos netos. Es para replantearse si de verdad es necesario que me rompa la crisma trabajando como lo hago… Mmmm… Sí, sí, es necesario.
  • Traer esos nuevos Izquierdo al mundo: No conseguido. Palo brutal, por cierto, del que hablaré más adelante.

Cosas buenas de 2017:

  • Ana y punto pelota
  • La vuelta a España de Zalasa, que pone fin (¡espero!) a la emigración de mis hermanas por motivos laborales. Ya volvemos a estar todas.
  • Mi vida profesional. Ya he hablado del cambio que he hecho y que es todo un reto pero, sobre todo, una gran oportunidad. Los compañeros son muy buenos y hay una cierta sensación de “familia” que no había en Cerberus, probablemente porque estamos sacando entre todos un proyecto titánico y sufrir bajo el mismo yugo, quieras que no, une.
  • Haber podido ayudar a mi familia y a mis amigos cuando lo han necesitado. De las coass más gratificantes de lo que consigo deslomándome a trabajar.
  • La vuelta a España de Vieja Bruja y Ercole, que llevaban ya años queriendo hacerlo. La verdad es que he echadoi muchísimo de menos a Vieja Bruja todos estos años y quedar con ella para hacer cosas culturetas oscuras e irnos a un concierto de Collection D’Arnell Andrea o a ver Tío Vanya en montaje alternativo o a doscientas mil planes que podría haber habido y que no hubo, pero que habrá.
  • Corpus y Kia, que se han venido a vivir a Vallecas y son unos amigos maravillosos. Particular mención merecen las cervezas políticas con Kia en Las Aguilas durante lo peor de la crisis catalana, con él hablándome en catalán y yo a él en inglés, ante la estupefacción de los viandantes y camareros. Lest we forget.
  • Mi grupo de política de WhatsApp. Os parecerá una chorrada pero son todos gente lista e informada con la que disfruto discutiendo.
  • El nacimiento del Foro de Nevershire. Y es que a rey muerto…
  • Ver que los amigos que merecen la pena luchan por mi amistad aunque la hayan cagado un tanto, revalorizando la relación; y que los que no merecen la pena se pierden en el ocaso sin pena, gloria, lágrimas ni fanfarrias.

Cosas malas de 2017:

  • Perder a Cayo y Claudia. No fue muy publicitado pero en otoño Ana y yo perdimos nuestro primer embarazo y fue un palo terrible para los dos – y parte de la culpa de que mi media de alcohol no haya bajado lo que debía. Tuvimos muy mala suerte, la verdad, y esperamos que la próxima vez salga todo bien, pero me parte el corazón pensar que nunca llegaré a conocerlos. Es lo malo que tiene esto de ser coherente e íntegro y tener la idea de que la persona existe desde que existe su irrepetible cadena genética; si pensara en los embriones o en los fetos como cosas no lo pasaría tan mal, pero para mi eran mis hijos y se ido casi sin vivir.
  • La crisis de Cataluña. Soy un experto en encontrarle el lado positivo a las cosas, pero es que esto es malo. Malo, malo, malo, malo, malo, de lo peor que le ha pasado a España al menos desde el 11-M. No tiene lado bueno, ni siquiera las últimas elecciones con victoria de Ciudadanos y desplome de Podemos. Es un maldito desastre de dificilísima solución que probablemente se cierre en falso y se infeste más todavía. O se recupera la cordura y se vuelve al marco legal o lo peor está por venir.
  • Los atentados en Cataluña, que no tienen nada que ver con lo anterior pero fueron otro palo que probablemente tuvieran que ver, encima, con que perdiéramos a Claudia y Cayo. Casi en el mismo capítulo debería decir “Trump”, sobre todo por la retirada del Acuerdo de París, pero, mira, paso.
  • Mi vida profesional. Me pasa lo mismo que el año pasado: gano mucho dinero y todo lo que quieras, pero trabajo muchísimo, muchísimas horas, y este año, encima, con un nivel de estrés que había olvidado que se podía tener.

Propósitos para 2018:

  • Hacerme un viaje a Barcelona fundamentalmente para conocer en persona a un  nutrido grupo de gente que es de allí y que, a diferencia de Corpus y Kia, no se vienen a vivir a Vallecas. Todavía
  • Hacerme un viaje a Londres aunque eso está garantizado si se mantienen ciertos planes de boda de los que no hablo porque no sé como son de públicos. Allí también tengo una colección de amigos y amigas a los que me gusta ver todo lo posible y este año no he podido ir.
  • Volver al ejercicio regular hasta los 150 días al año.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 2.5 UA diarias, o sea medio litro de cerveza. Seguro que pensáis que es muy ambicioso y que no lo voy a conseguir, pero yo creo que sí.
  • Escribir una entrada de blog cada quince días. Seamos realistas…
  • Leer al menos un libro al mes.
  • Terminarme los tres libros “duros” con los que estoy.
  • Seguir ahorrando.
  • Y traer por fin esos nuevos Izquierdo al mundo.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2018 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.

 

El hombre-emousions.

“Demagogia: f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.”

NOTA PRELIMINAR: Lo que sigue es una respuesta a la entrada de Nosotros Salamos Cartago, uno de los blogs de Eduardo Marqués, titulada El Emocionalismo como Enfermedad Personal y Política que deberíais leer antes de esto so pena de perderos por que digo lo que digo (y un buen artículo, también).

No estoy de acuerdo, mi querido Eduardo, con tu aproximación a la ideología como un fenómeno fundamentalmente justificativo del Weltanschauung. Opino que la gente de convicciones semejantes respecto a lo que es bueno y a los mejores medios para obtenerlo se juntan por interés común y de ahí nacen los grupos de presión. Cuando esos grupos de presión han de definirse frente a terceros codifican las coincidencias que han llevado a sus miembros a unirse y de esas codificaciones nacen las ideologías, las etiquetas identitarias, que posteriormente son adaptadas por gente básicamente inmadura que busca su propia definición y que, en algunos casos,12688124_1113954151972807_2862395595279908863_n pueden hacer de la etiqueta la personalidad, de la forma el fondo. Desde luego pueden, en algunos casos, justificar y racionalizar a posteriori nuestra cosmovisión personal, pero yo no diría que son ante todo una herramienta para ello.

Luego me da la impresión de que presentas como ejemplos de extremismo de ciertas ideologías lo que no son tales, sino simplemente la caracterización burda y maniquea de las mismas que hacen quienes se oponen a ellas. La extrema izquierda no bebe de la envidia y los celos más de lo que lo hace la socialdemocracia, por ejemplo. Son las corrientes populistas, basadas en la demagogia, las que se comportan como describes, y estas no tienen por qué ser extremistas. Trump, por ejemplo, es un populista de libro pero yo no lo definiría como un extremista de nada (más que de aprovecharse de la estulticia del americano moda, vamos).

Ortega me parece metido con calzador, aunque sí que me parezca relevante como verás luego. Su distinción entre la masa y la élite no tiene nada que ver con la industrialización (más allá del origen de las aglomeraciones) y el auge de los totalitarismos que predijo estaba basado en el acceso al poder político de una masa que ya no se cree masa y que denuncia y renuncia a las élites que son mejores que ella. Y tampoco estoy de acuerdo en que el hombre-masa(1) hallara refugio en los números, lo que pasa es que las ideologías que sacudieron el mundo en ese momento, fascismo y comunismo básicamente, eran colectivistas y proclamaban la realización a través de la sumisión y la pertenencia al jose-ortega-y-gasset_54405058922_54374916805_576_694grupo mientras que las que imperan ahora son todo lo contrario. El hombre-emousions (me declaro fan) que acertadamente describes no sería así más que el hombre-masa individualista y con Internet, el hombre-masa 2.0

Muy de acuerdo en la falta de autocrítica, de autodisciplina del hombre emousions y su conexión con la inmadurez (“que no ha podido digerir bien su adolescencia”) emocional e intelectual. Quizá, no obstante, te falte ver los paralelismos entre el ascenso del hombre-masa y del hombre-emousions cada uno en su tiempo. Yo es que creo que el hombre-emousions no es más que la vertiente individualista del hombre-masa. Hace cien años las masas se rebelaron y acabaron emplazadas en movimientos colectivistas, pero lo hicieron basándose en un sentimiento de autoengrandecimiento mediante la sumisión y la dilución que no tiene en su base grandes diferencias con el que experimenta el hombre-emousions (quien, por cierto, en realidad también busca identificarse hasta casi diluirse en un… un grupo de homogéneos radicales libres, o algo). Básicamente es el mismo fenómeno producido en momentos con diferentes ideologías dominantes. Tal y como yo lo veo es el empoderamiento arrogante del hombre-masa, en su faceta colectivista o emousions, lo que trae el populismo, y el elitómetro de Mithur acaba de estallar en este momento.

El problema de todo esto es que, en efecto, parte de las razones reales de los problemas que enumeras tienen verdaderamente12688124_1113954151972807_2862395595279908863_n que ver con los sentimientos, emociones y, sobre todo, las percepciones de la realidad que dan lugar a los anteriores. Y en el mundo de las emociones la discusión racional es muy, muy difícil, por eso es tan mala la política, y los movimientos políticos, basados en emociones. Llevan de la discusión racional al enfrentamiento emocional y de ahí muy poco bueno puede salir. Ah, y te falta añadir que hay sentimientos más “legítimos” que otros. Fundamental, oiga.

En conclusión, ¿qué quieres que te diga? Que podemos estar más o menos en desacuerdo en los detalles pero que estoy con usted, Doctor: el mal sigue siendo la inmadurez del Pueblo. No su empoderamiento, su inmadurez. En eso hemos superado a Ortega, al menos.

Un abrazo,

Arthegarn_________________

(1) Pido disculpas a la lectora feminista por el uso reiterativo de “hombre-masa” y “hombre-emousions” en este escrito sin usar nunca sus equivalentes femeninos. En mi descargo, estoy copiando la terminología de Ortega, que no se distinguía precisamente por ser un gran feminista (aunque tenía sus momentos) y, aunque consideré contraponer la “mujer-emousions” al “hombre-masa” me decanté por dejarlo así porque tampoco creo que le hubiera hecho ningún favor ni a las mujeres ni al feminismo, la verdad. Pero igual alguien se ofende y, ya se sabe, en este emousion-world que vivimos…

Cuidado con las cajas de resonancia.

Lo comenté ayer en la fabada político-filosófica y lo repito en público. Hay una tendencia natural a sentirnos cómodos cuando alguien expresa una opinión con la que estamos de acuerdo e incómodos cuando expresan la contraria. Esto deriva en que nos guste rodearnos de y hablar con gente que piensa como nosotros. Facebook y el resto de las redes sociales lo saben y por eso intentan mostrarte estados de gente que piensa como tú y no de gente que diverge. Eso amplifica todavía más el efecto anterior y crea una caja de resonancia en la que todo el mundo está de acuerdo con nosotros y casi nadie discute. Como el mundo real no es así, cuando luego encontramos gente que piensa de otra manera nos resulta sorprendente, chocante, agresivo, y estamos menos preparados para poder escuchar lo que dicen y dialogar con ellos. Esto lleva al aislamiento, a la división en bandos, a la radicalización y, eventualmente, al enfrentamiento; no hay mucha diferencia entre quien solo habla con quienes están de acuerdo y quien es lector de un solo libro.depositphotos_120979284-stock-photo-timeo-hominem-unius-libri-a

Ya están las cosas bastante mal. No os voy a pedir que, como hago yo, busquéis activamente salir de vuestra zona de confort y hablar con gente (inteligente) que opina lo contrario que vosotros o que intentéis tender puentes o hacer pedagogía, pero por lo menos no os dediquéis a borrar de vuestra lista de amigos a quienes expresan opiniones, sobre todo políticas, que os ofenden o con las que no estáis de acuerdo. Si no lo hacéis por vosotros hacedlo por ellos, porque al borrarles les estáis condenando a su propia caja de resonancia y, por tanto, a que profundice y se radicalice en esas ideas que tanto os repugnan.

Hay que hablar. Hay que escuchar, a ser posible antes de hablar. Si no vamos todos al barranco y no me refiero solo al tema de la independencia, pasa lo mismo con la economía, la política internacional, las de justicia e igualdad, la religión, el fútbol y las series de Netflix que hay que ver.

La tolerancia de verdad da sarpullidos. Pero es solo al principio, lo prometo. Luego se pasa y te hace más fuerte. NOS hace más fuertes.

Un abrazo,

A.

La culpa es del Sistema.

Esta mañana me he encontrado en el muro de un amigo de Facebook una publicación de Cristina Segui(1) en la que dice que “la práctica totalidad de los yihadistas (…) cobraba pensión pública y ayudas para el alquiler” por lo que “los políticos (…) deberían responder penalmente por la cultura del subsidio para quien viene a matarnos”.

Bien, no soy precisamente sospechoso de estar a favor de la “cultura del subsidio”, de hecho estoy muy en contra(2) pero el razonamiento que hay detrás de ese estado me parece tan equivocado y dañino como para merecer un comentario, aunque sea breve.

Vamos a obviar la evidente falacia del historiador 640x640_5120256y a suponer que los datos que se dan son ciertos (no me hace falta comprobarlos para lo que voy a decir) y que los yihadistas, en efecto, cobraban ayudas estatales. ¿Qué demuestra esto? ¿Que vinieron a España atraídos por esas ayudas, sabiendo que iban a poder vivir de la teta del Estado mientras preparaban sus atentados? No. Lo que demuestra, lo único que demuestra, es algo que no debería sorprendernos y es que eran pobres. Probablemente, pobres como ratas.

Justo ayer comentaba mi buen amigo Eduardo Casas como las estrategias del IS a la hora de reclutar mártires excluyen a los jóvenes cultos y religiosos y se centran en los parias, los fracasados, los abandonados, los incultos. Es mucho más fácil lavarle el cerebro hasta el punto del suicidio a quien tiene la cabeza sin amueblar, desde luego, pero lo que de verdad necesitas es alguien infeliz y desesperado. ¿Por qué? Mirad, esto funciona así: coges a alguien pobre y desesperado, alguien que se sienta solo(3) y abandonado, que no le vea salida a su situación y le explicas que, en realidad, las cosas no son como las 6af80fcf942ae60981ef2a9d31a67b16--allah-photospercibe. Que hay una realidad más grande en la que él es especial, que hay una historia en la que él es el protagonista y que termina con un “felices para siempre”. Que la culpa de lo que le pasa no es suya sino de otros, de un sistema injusto y herético que debe ser destruído y que él es el elegido para matar a ese dragón que tanto daño ha hecho, a él y a otros que no pueden luchar por si mismos. Que es, sin saberlo, un héroe. Que solo tiene que dejarse llevar por su destino y, muerto el dragón, todo cambiará de inmediato, para él como héroe y para todos los demás a quienes liberará porque, muerto el perro, se acabó la rabia. Que solo tiene que escuchar su voz interior, que dejarse llevar por su justa ira para darse cuenta de lo que es, lo que está llamado a ser. Y el pobre desgraciado con quien estás hablando, desesperado por una pizca de esperanza, de autoconfianza, por una explicación de sus penurias que le haga quedar bien ante si mismo, se traga cebo, anzuelo, sedal y caña y ya está listo para que le pongas una pistola en la mano y le señales al dragón(4). No es tan difícil de hacer, de verdad, pero necesitas primero a un pobre desgraciado, inculto y desesperado. Antes, no después.

La causalidad del asunto es exactamente la inversa que sugiere Cristina Segui. Primero eres pobre y porque eres pobre recibes ayudas. Luego te captan. Esto implica que eliminar el subsidio no soluciona el problema ya que la situación no ha sido causada por el subsidio sino, acaso, mitigada por el mismo. Más allá de consideraciones 2015-05-17-03-37-11.canstockphoto14589633de humanidad y empatía, eliminar el subsidio probablemente aumetara el número de musulmanes pobres y desesperados carne de imam salafista(5). No, las cosas no son así. Nuestra sociedad hace el bien ayudando a quien lo necesita y hace el mal cuando niega esa ayuda, una sociedad despiadada e insolidaria da más argumentos al enemigo, no menos. Y, sí, el tema de la inmigración es complicado, el tema de los subsidios es complicado y dar a manos llenas es un error tan garrafal como no dar en absoluto, pero si el asunto es complicado hay que presentarlo como complicado, no como si la culpa de los atentados yihadistas fuera de los políticos que ayudan a los pobres por ser pobres sin mirar su nacionalidad o su religión. Es que es perverso.

Desconfiad de quienes os ofrecen una explicación simple de los males de la sociedad, sobre todo cuando esa explicación simple incluye un culpable. Para algo os quieren reclutar, seguro.

Salud y evolución,

Arthegarn______________

(1) No recuerdo haber oído hablar anteriormente de ella, aunque es posible que lo haya hecho y la haya olvidado. Por lo que he visto fue militante destacada de Vox, colabora con diversos medios de comunicación conservadores, protagonizó una polémica hace tres años por una entrevista en Interviú y se gana la vida haciendo coaching.
(2) De la cultura del subsidio. También estoy en contra de los subsidios en si mismos en la medida en que generan esta cultura, pero la triste realidad es que son necesarios.
(3) Una de las cosas que me llamó más la atención del perfil en Facebook de Driss Oukabir, por cierto, es que decía tener una relación. No me encajaba el perfil.
(4) O para que le pongas una papeleta en la mano y le señales una urna, ojo. El modus operandi del populista es básicamente el mismo pero con mass media.
(5) Esto no quiere decir que todos los integrantes del IS o todos los fanáticos sean simples e incultos, por supuesto. Decía Paul Valery que la guerra es una masacre entre gente que no se conoce para beneficio de gente que sí se conoce pero que no se masacra; adivinad en qué grupo están los fanáticos cultos y sofisticados.

El caso Mato-Meyer

Os voy a contar mi opinión de esto porque, total, ya la he escrito a trozos en un par de muros y además incluye una breve clase de derecho procesal para que los que no lo sepáis aprendáis lo que es la imputación y, espero, por qué el código ético de Podemos y Ciudadanos que exige a sus cargos públicos que dimitan si son imputados es una estupidez demagógica.

Lo primero que hay que decir, supongo que “otra vez” porque ya lo habréis leído, es que la condición técnica de imputado ha desaparecido del derecho procesal español: la figura que le sustituye es la de “investigado”. Y ¿qué es esto de ser “imputado” o “investigado”? Pues veréis: cuando uno va a declarar ante el juez en fase de instrucción, es decir, durante la investigación de los hechos (eso que semana a semana hacen en las series procedimentales criminales, de CSI a Colombo) puede hacerlo de dos maneras: como testigo o como “sospechoso”. Todos tenemos la obligación de colaborar con la justicia y declarar verazmente como testigos, pero nuestro sistema legal propugna la presunción de inocencia y los derechos de los ciudadanos frente al Estado. La gente tiene derecho, por ejemplo, a no declarar contra si mismo, y todo sospechoso de haber cometido un crimen tiene derecho a ser asistido por un abogado, derech5948f10d802e5os que los testigos no tienen. Cuando le dicen a un juez que quizá alguien haya cometido un delito el juez tiene la obligación de investigar, pero también de proteger a esa persona, inocente hasta que se demuestre lo contrario, y para ello está la figura del investigado.

Básicamente lo que ocurre es que el juez dicta un auto (el auto de procesamiento, que no se ha dictado en el caso Mato-Meyer) mediante el cual comunica oficialmente a alguien oficialmente que es sospechoso, que le está investigando y que ya puede andarse con pies de plomo. Ese auto, formalmente, convierte a ese ciudadano en investigado (antes imputado) y esta persona a partir de ahora puede, por ejemplo, ir a declarar con abogado, negarse a declarar o incluso mentir. Como veis, ser imputado no quiere decir que seas culpable, ni siquiera estás acusado aún. De hecho, ni siquiera hace falta que seas fuertemente sospechoso, basta con que alguien le diga a un juez que eres un delincuente y que el juez investigue aunque no sea más que para ver si es una calumnia. Es algo que se hace para proteger a los inocentes, no algo que implique o sugiera que sean culpables.

Todo esto está muy claro en el caso general, pero el caso Mato-Meyer es una querella y tiene algunas especialidades porque, a diferencia de lo que ocurre con una denuncia, en la que la iniciativa en la investigación la lleva el Estado, cuando alguien se querella la iniciativa la lleva el querellante. Siguiente aclaración procesal importante: en una denuncia simplemente vas y le dices al juez (o a la policía, que se lo dice al juez) lo que ha pasado y son ellos los que investigan y ejercen la acción penal, los que “intentan meterte en la cárcel”; mientras que en una querella te vas al juez y le dices directamente que Fulano de Tal ha cometido este delito contra tú, así y asá, y que quieres que le meta en la cárcel. La acción penal, la “iniciativa”, no se ejerce “de oficio” sino “de parte” y el mero hecho de admitir a trámite la querella (algo que es casi obligatorio a menos que esté mal escrita o sea claramente falsa) convierte al querellado en investigado. El juez tiene la obligación de investigar lo que ha dicho el querellante, y el querellado adquiere inmediatamente la condición y los derechos de un sospechoso o imputado, incluyendo lo de poder defenderse y declarar con abogado y tal. Es complicado, y se está discutiendo fuertemente a nivel técnico, si la mera admisión a trámite de una querella convierte al querellado en investigado, o si es necesario un auto de procesamiento. Pero, entre nosotros, opino que es una formalidad a la que se están agarrando ahora desde podemos para justificar que no hayan dimitido los dos concejales, a eso y al argumento Robin Hood, claro. Pero a lo que vamos.

En lo que quiero hacer hincapié es en la razón por la que siempre he estado en contra de este rollito de la dimisión de imputados. En primer lugar, qué le voy a hacer, soy abogado y encima soy liberal y lo de la presunción de inocencia lo tengo grabado a fuego. Es injusto que alguien tenga que sufrir sin que se le haya declarado culpable, y ese sufrimiento incluye la “pena de telediario” o, como en estos casos, el tener que dimitir de un cargo público, probablemente arruinando tu carrera política para siempre. Está mal, punto, repugna a mi sentido de la justicia y de los derechos individuales, y mira que yo siempre he opinado que los políticos deben ser como la mujer del César. Pero es que, demás, desde el punto de vista jurídico le das una herramienta a los otros partidos maravillosa para cargarse candidatos en cualquier momento. Llega uno, se querella, (es decir, cuando alguien le dice al juez “este tío me ha robado y hay que meterle en la cárcel”) y el juez, a menos que observe que la querella es un disparate, está obligado a admitirla a trámite y a investigar qué hay de verdad en el asunto. Hacer dimitir a alguien por eso es absurdo. Es demasiado preliminar.

Ahora, ¿qué opino del caso Mato-Meyer en concreto? Pues mi posición al respecto es complicada. Opino que tienen que dimitir porque se comprometieron a hacerlo. Opino que decir que no dimiten porque no hay imputación fCaptureormal es intentar agarrarse a la letra del código ético para violar su espíritu (igual que el resto del argumentario que da Podemos para justificar esta no-dimisión) y que de cualquier manera solo les da unos días. Pero también opino, y lo he dicho siempre, que ese código ético es una exageración porque, como puede verse, es facilísimo que alguien acabe siendo investigado porque haga algo con la apariencia superficial de delito y alguien de un partido rival se querelle. Es injusto. Punto. Pero también es un jardín en el que se han metido solitos.

Y, así entre nosotros, pues me alegro. Me alegro porque lo que le llega al Pueblo es que mucho prometer transparencia y que dimitirían a la menor sombra de sospecha, pero que al final hacen lo mismo que los demás: agarrarse al sillón con uñas y dientes y no cumplir cuando llega el caso. Igual pueden salvar los muebles si dimiten ispo facto cuando haya auto de procesamiento, pero preveo otro bajón de Podemos, otra pérdida de ilusión y otro desengaño como el que hubo con el Asunto Monedero. Aquello fue el punto de inflexión, cuando Podemos dejó de subir y empezó a bajar, nunca ha tenido el apoyo que tuvo hasta entonces. Están perdiendo la imagen robesperriana de incorruptibles ante los ojos de la gente. Y para mí, que ya sabes como soy, que los demagogos antisistema* pierdan apoyo es muy buena noticia. Y los de Ciudadanos deberían tomar muy buena nota de lo que está pasando porque les podría haber pasado a ellos exactamente igual, por cierto.

Evolución, no revolución, como digo siempre.

Saludete,

Arthegarn______________

(*) Espero que a estas alturas de la película nadie se sorprenda / ofenda porque diga esto. Ya sé que en Podemos hay gente muy buena y muy comprometida y me enorgullezco de que muchos me consideren su amigo, pero es que sinceramente opino que el partido, en si mismo, es demagógico, antisistema y, en general, malas noticias.

La Red Oscura

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Martes, cuatro y media de la tarde, interior. Arthegarn está en su oficina cuando uno de sus jefes, que está hablando por teléfono, le hace señas de que se acerque. “Mira a ver si tú te enteras de qué pasa, anda” le dice. “Es una tía de nosedónde que dice que quiere hablar con algún indio de la oficina de Nueva York que no sé quién es”.  En efecto, al otro lado del hilo telefónico hay una mujer que habla en un inglés con un fuerte acento asiático (no indio) que dice que está en el aeropuerto de Singapur a punto de coger un avión y que ha de hablar urgentemente con el Sr. Koothrappali,  alto directivo de la empresa, pero que no le cogen el teléfono en su oficina y necesita su teléfono móvil. Sabe a donde llama, por quién pregunta, el cargo que ocupa, y no hay nada a priori sospechoso en la llamada en si…

Pero Arthegarn está leyéndose un libro sobre delitos tecnológicos y como ya ha terminado el capítulo en el que se habla de ingeniería social le saltan las alarmas. Trata la llamada como sospechosa y, cuando se repite, da instrucciones a su oficina de que le pasen diréctamente a él esas comunicaciones. A la cuarta vez la historia cambia, ahora la voz necesita hablar con alguien del equipo del proyecto Ceylan. A la sexta llamada siendo antendida por la misma persona, la desconocida desiste. Unos días después nuestro héroe recibe un serio pero cálido correo electrónico del CTO (con copia a quienes deciden su gratificación a fin de año) felicitándole por haber detectado el intento de phishing  y haber protegido los intereses de la compañía y, sobre todo, del Sr. Koothrapali que está siendo objeto de un ataque de robo de identidad.

Nunca un libro le había resultado tan rentable…

Cambiando algunos detalles, esta anécdota es verídica. De la semana pasada, en concreto, y es que La Red Oscura, de Eduardo Casas, es un libro sorprendentemente práctico. Oh, desde luego no os va a enseñar a programar un cortafuegos ni incluye entre sus páginas la secreta identidad del lider de Anonymous, pero sí que os ayudará, de forma simple e inmediata, a entender los peligros de Internet y como evitarlos en su inmensa mayor parte.

Tengo que decir que me ha gustado mucho. Es un libro de divulgación, directo e interesante, y que amén de sus virtudes propias me parece perfecto para que aquellos que solo han leído novelas se adentren en el gratificante mundo de la no-ficción. Sin presuponer nada, comienza con un capítulo introductorio para dar las bases tecnológicas (¡y culturales!) necesarias para entender qué es Internet, más allá de abrir el navegador y buscar cosas en Google. Sin ser particularmente técnico a mi no se me va a olvidar la diferencia entre una LAN y una WAN y ya sé qué rayos es eso de la IPv6, el protocolo TOR y cómo se hace un ataque DDOS(1). Y me ha llamado mucho la atención (a mi, claro, que nací sin Internet) que herramientas que para mi son tan básicas y anticuadas como el IRC sean, en realidad, parte de la famosa Internet Profunda. Insisto: no le va a descubrir la pólvora a un experto pero es que no es esa su intención y en cambio sí que es muy informativo “a nivel de usuario”. O a mi me lo ha resultado, qué queréis que os diga…

El resto del libro se dedica a analizar, dedicando un capítulo a cada tema, los diversos tipos de ilegalidades que se pueden cometer por internet, desde la pornografía infantil, asunto del que el autor es (desgraciadamente) una autoridad, a la insurgencia política, pasando por robos, chantajes, timos, tráficos ilegales y un sorprendentemente amplio etcétera. La estructura de cada capítulo es paralela: una introducción “novelando” un caso real del tema a tratar (como la de este artículo a modo de homenaje) seguido de información, información e información, tanto teórica como “práctica”, en forma de ejemplos reales de esos delitos y su investigación. Algunos de estos abren los ojos a la realidad de un mundo que, cuando se ve en una película o una serie desde el salón de casa, puede parecer tan real como el cuento de la lechera, pero que resulta ser mucho, muchísimo más auténtico y aterrador. Y aviso desde ahora que el libro está muy bien escrito: el capítulo cuatro, por ejemplo, titulado “La Muerte Retrasnmitida” y dedicado a los videos snuff y otros tipos de delitos contra las personas está tan bien documentado y narrado, fría, objetivamente, sin un ápice de morbo, que algunos párrafos le quitan a uno las ganas de ver Criminal Minds durante unos meses(2) y se las dan de irse a buscar a los policías que, como el autor, investigan ese tipo de crímenes y se exponen rutniariamente a ese tipo de escenas, para darles un abrazo y llevárselos de cañas a ver qué se puede hacer para compensar un poco los jirones de alma que, por protegernos, se deben de dejar diariamente ante sus monitores(3).

Pero el libro no es duro ni descarnado. El capítulo de los timos, por ejemplo, admito que a mi me ha hecho sonreír malvadamente en un par de ocasiones y el de las conspiranoias (que, sí, causan víctimas, pensad en los antivacunas) también, en este último caso mientras meneaba la cabeza ante los niveles a los que puede llegar la tonería humana. Y también es informativo y didáctico en campos que uno no esperaría en un libro de esta temática. Por ejemplo, a mi me lleva aproximadamente una hora y media de charla explicarle a un lego el concepto de “dinero fiduciario”; bueno, pues el autor lo hace, clara y correctamente, en seis párrafos. Seis. Párrafos. De la economía de trueque al dinero fiduciario en seis, camaradas, seis, ni siquiera páginas, SEIS PÁRRAFOS. Lo hace parecer tan simple que es insultante, oiga, es injusto…

Y poco más puedo añadir aparte de insistir en que, además de una interesante lectura, el libro es práctico. A mi ya veis que me ha servido para que me den una palmadita en la espalda desde Nueva York a la vista de mis jefes directos, pero a un número sorprendente de gente le vendría bien por la información y los consejos que contiene sobre, por ejemplo, la sextorsión, o chantaje que (me consta) han sufrido amigos y amigas cuando alguien ha amenazado con hacer públicos fotos o vídeos en los que aparecen y que, digamoslo así, no estaban destinados para el público en general. Y es que incluso el más listo de nosotros puede tener un día tonto en Badoo, o un hijo o una sobrina que los tengan, y no saber que hacer.

En serio, leedlo. Por lo que cuesta es todo un negocio.

Salud y evolución,

Arthegarn_________

(1) Bueno, sé cómo se hace de la misma forma que sé cómo se hace una carga de caballería, usté mentiende…
(2) Si hay vídeos, como Two Girls, One Cup, que no se pueden “desver” una vez vistos, espero que el sorprendentemente accesible de los “maníacos de Dnepropetrovsk” (llamado en ciertos círculos Three Guys, One Hammer) ocupe el poduim absoluto porque prefiero no tener ni que imaginar que haya algo peor. Mi hermana Irene, que también se lo ha leído, me comentó que había ciertos párrafos que había tenido que saltarse y algo me dice que son estos.
(3) Técnicamente la especialidad del autor es la pornografía infantil, sobre la que es bastante menos gráfico. Leyendo los tres grandes grupos de edad en los que se clasifican los gustos de los pederastas de red TOR y desde la ventaja que me da conocerle desde hace veinte años algo me dice que no es por falta de material, sino por proteger al lector y a la víctima, por lo que esto es así.