Memoria y balance de 2016

Se acerca el fin de año y, una vez más llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2016:

  • Seguir haciendo ejercicio regularmente: Conseguido. He hecho más ejercicio este año que el anterior, más exigente, y me ha costado menos.
  • Cumplir mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol. No conseguido, pero fundamentalmente porque he perdido bastante peso y dejó de tener sentido.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. No conseguido. A lo que añado ja, ja, ja. Es dificilísismo, cada vez necesito más tiempo para escribir lo que quiero decir porque quiero ser exhaustivo y al final acabo no escribiéndolo. Me da una cierta envidia sana Eduardo, quien entre sus dos blogs y sobre todo sus estados expandidos de Facebook no tiene este problema. Cuando tiene una idea la desarrolla en siete párrafos y listo, que el debate matice lo que quiere decir y lo que no.
  • Reunir el Circle of Vicious Philosophers una vez al mes. No conseguido, pero entre otras cosas porque en junio dije que dejaría de organizar las reuniones y como era de esperar nadie ha cogido el testigo.
  • Leer un libro al mes. Conseguido, pero haciendo la media y gracias a CP y sobre todo a Mithur que me descubrieron The Expanse y es que cuando te lees cinco libros en quince días es muy fácil llegar a doce en el año. Los otros que han caído, por cierto, han sido The Shepherd’s Crown, The Last Hero, The Colour of Magic y The Light Fantastic (relecturas), Los Huevos FatídicosEl Maestro y Margarita (relectura), The Tipping Point y El Capital en el Siglo XXI (que me ha llevado casi un año y del que tengo que escribir una reseña como sea).
  • Seguir ahorrando. Conseguido. Entre el piso, el plan de pensiones y el fondo he ahorrado algo más del 65% de mis ingresos netos. Hay que ver lo que cambian los números cuando la vivienda deja de ser gasto y se convierte en ahorro…
  • Reproducirme de una vez: No conseguido pero en buen camino. A la vista de lo visto Ana y yo ya hemos ido al médico y esperamos conseguirlo este año por las buenas o por las malas.

Cosas buenas de 2016:

  • Mi relación con Ana, que siento últimamente que ha pasado a otro nivel. A nivel emocional no necesito nada más que estar con ella y abrazarla y verla sonreir para sentirme feliz. Doce años son muchos años…
  • Nevershire. O sea, nuestra casa. Nos gusta, no nos ha dado malas sorpresas, los vecinos son majos, el patio mola y da todo el juego que esperábamos y no veas lo bien que se está en invierno con la chimenea bebiendo un vinito y arrebujados en el sofá.
  • Mi vida profesional. Pues qué queréis que os diga. En enero me volvieron a subir el sueldo (¡más de un 25%!), mis jefes en Londres confían en mi y me valoran y he tenido dos ofertas (una por headhunter y otra por LinkedIn) para cambiar de empresa y otra interna para irme a Londres, que rechacé en octubre tras mucho meditarlo. Lo mío me ha costado llegar a donde estoy pero, las cosas como son, soy de los mejores de España en mi trabajo y ya no es que lo sepa yo como cuando estaba en Vestas, es que lo sabe el mercado.
  • Mis nuevas amigas. Así como quien no quiere la cosa he afianzado mucho mi relación con Pandora, he conocido más a fodo a Shera y Mystico, y conocido a secas a Corpus y Kia. Y me caen todas muy bien y me lo paso muy bien con ellas. Me encanta tener relaciones que andan más cerca de la veintena que de la cuarentena, me mantienen joven y de buen humor. Y no olvidemos a Moreno, que merece mención aunque sea amigo desde hace mucho.
  • Lo que he ligado. Me siento Amy Farrah Fowler, ojalá pudiera irme a mi yo de secundaria a decirle que sí, oye, que el asunto mejora con el tiempo. O a mi yo de la Universidad para decirle que ya ligaría con universitarias en unas décadas. Tener mi edad y sentirse atractivo y deseable (y no solo sentirlo sino tener pruebas… am… “tangibles” de serlo) por chicas no solo inteligentes y guapas sino encima con veinte años menos que yo es… Pues es genial, qué queréis que os diga.
  • Mi primera ópera. A muchos os sorprenderá esto sabiendo como soy, pero no había ido a la ópera hasta la semana pasada pese a lo que me gusta. Y he descubierto que (como era de esperar) en directo me gusta aun más.
  • Las vacaciones con Ana en Canarias y, por fin, en Benidorm. Doce años llevaba sin ir a Benidorm, oiga…
  • Rogue One. ¡Ya era hora, caray! Star Trek: Beyond tampoco estuvo nada mal, pero hay que quitarse el sombrero con Rogue One.

Cosas malas de 2016:

  • Darme cuenta de que cierta gente no me aporta lo que me cuesta y mandarla a la mierda. Si el año pasado me impuse a mi mismo permitir que mi más vieja y querida amiga se alejara de mi si le daba la gana en vez de salir corriendo detrás de ella, en 2016 he redefinido a la defrensiva tres relaciones con gente a la que quiero y aprecio pero que llevan aparejado un precio emocional demasiado alto. Son relaciones de muchos años, en algún caso condenadas a mantenerse con otro formato, con gente que, por ser como son, me hacen daño una y otra vez y que (i) ni se aperciben (ii) ni, cuando se les explica el asunto, muestran arrepentimiento ni propósito de enmienda. Gente que opina que el problema lo tengo yo, que soy demasiado sensible o demasiado inflexible, no ellos, y que reivindica su derecho a ser como es. Y lo tiene, desde luego, pero ya he decidido que lo tiene en su casa, no en la mía; que cuando el balance de una relación es emocionalmente negativo lo que tengo que hacer es distanciarme. Es lo que tengo que hacer y está compensando, pero me sigue dando pena haber terminado así.
  • Mi trabajo. Sí, gano mucho dinero(1) y todo lo que quieras, pero trabajo muchísimo, muchísimas horas, y con mucho estrés. Salgo de casa a las siete y cuarto y suelo volver pasadas las nueve con las fuerzas justas para cenar un poco, charlar algo con Ana, verme un capítulo de algo (a veces dos) y meterme en la cama a las once como muchísimo. Y ya no tengo treinta años como cuando tenía tres trabajos, me hacía 125 kilómetros al día y me quedaban ganas de juerga todas las noches. Me canso, me estreso, me sale psoriasis y mis amigas me dicen que estoy a la que salta.
  • El fin del Circle of Vicious Philosophers, actividad a la que la verdad es que tenía mucho cariño pero que está claro que, como me temía, si no la muevo yo no la mueve nadie y es que es muy fácil minusvalorar el tiempo y esfuerzo que costaba el asunto. Así es la tragedia de los comunes
  • El ascenso del populismo personificado en el triunfo de Trump y, en menor medida, en el Brexit y del que ya estoy hablando en Lo que se Juega Occidente. Es un asunto que me preocupa muchísimo y con el que espero francamente estar muy equivocado.

Propósitos para 2017:

  • Reorganizar mi vida profesional y hasta aquí puedo leer.
  • Trabajar menos horas. 
  • Seguir haciendo ejercicio regularmente hasta los 150 días al año.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 5 UU.AA diarias, o sea un litro de cerveza.
  • Escribir una entrada de blog a la semana.
  • Leer al menos un libro al mes.
  • Seguir ahorrando.
  • Y traer por fin esos nuevos Izquierdo al mundo.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2017 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.

(1) Me da pudor decir esto y, debido a la empresa en la que trabajo y a lo que cobran mis compañeros, me sale decir “aunque tampoco tanto” o algo así. Pero la verdad es que, objetivamente, estoy en el famoso 1% así que decir que “tampoco gano tanto” es un puñetero insulto a muchísima gente y no pienso hacerlo. Gano más de lo que nunca pensé que ganaría y si os preguntáis por que no voy por ahí en Lexus la razón está ahí arriba: vivo muy tranquilo por debajo de mis posibilidades, muchas gracias.

Qué es de mi vida I: Salud

Bueno, hace muchísimo que no digo nada y creo que va siendo hora de contar cosas de mi vida, que me han pasado muchas en estos meses…

Empecemos con la salud, si os parece. Hay dos noticias: una buena, una no tan buena y una buena derivada de la no tan buena.

La primera buena noticia es que he adelgazado una barbaridad. Desde agosto que me puse a vigilar mi peso más en serio y a hacer un poco de dieta he perdido cuatro kilos y medio, y eso lo digo ahora que he engordado un pelín, porque el mes pasado por estas fechas había perdido casi seis. Estoy de lo más contento y entre esoEl Arthegarn que conoce esta gente, foto de 1991 y las cremas (sí, lo admito, he empezado a darme cremas, pero es que ya tengo 35 años y va siendo hora de empezar a cuidarse un poco, ¿no?) me veo bastante guapetón últimamente, la verdad. Este sábado tengo una fiesta con los amigos de la adolescencia – la pandilla que tenía hace cosa de veinte años y, viendo las fotos por facebook, creo que soy de los que menos va a avergonzarse de su barriga / ojeras / etc(1).

La segunda noticia, la no tan buena, es que parece que estoy algo mal de la cabeza. No os voy a dar todos los detalles, pero a raíz de encontrarme mal a la vuelta de las fiestas de Halloween (y es que uno ya no es tan joven aunque se de cremas) fui al médico y las cosas no le encajaban porque no parecía una resaca y al final una cosa llevó a la otra y he acabado en el neurólogo. No, no os preocupéis que no tengo Alzheimer (de hecho el neurólogo me llamó la semana pasada específicamente para decirme que no tengo esos marcadores), pero algo va mal en mi cabeza y no sabemos qué es. Resulta que llevo años (muchos años) con unos síntomas a los que yo no les había dado nunca importancia pensando que eran cosas normales a la altura del déjà vu y que al parecer tienen nombre y apellidos, fundamentalmente despersonalización y desrealización y que son cosas que las produce algo (no sabemos qué) y que suelen ser indicadores de otras patologías. Si a eso le sumamos mi breve pero acojonante encuentro con la afasia de hace unos años (que es lo que le hizo sospechar al médico de cabecera que lo mío era de cabeza) pues…

Pues aquí estamos. El viernes se supone que me dan resultados de los primeros análiDice usted que le pasa que?sis (entre otras cosas me van a decir si tengo sífilis, mira tú) y el lunes tengo una serie de pruebas de esas tipo House (una vez más, bendito servicio médico del Colegio de Abogados). El neurólogo dice que puede ser cualquier cosa, incluyendo palabras con siniestras resonancias, como Alzheimer, que repito porque eso ya sabemos que no es, o que puede no ser nada; que igual estamos un par de meses haciendo pruebas y que no me extrañe si, al final, lo descartamos todo y nos quedamos con que tengo esos síntomas y se acabó, que son cosas que pasan y que llevo toda la vida haciendo vida normal con episodios disociativos de esos y que puedo perfectamente bien vivir otros cincuenta años igual de bien.

Así que, por favor, ya sé que me queréis mucho pero no os preocupéis hasta que haya de qué. Sigo siendo el mismo, de hecho ahí está la gracia, sigo siendo exactamente el mismo que habéis conocido solo que con un poco más de información. No me voy a morir, ni estoy chiflado ni psicótico, ni me voy a abalanzar sobre vosotros con intenciones homicidas a través de la mesa del Moscow si no compartís mis opiniones sobre la relación entre la segunda ley de la termodinámica y la unidireccionalidad de la flecha del tiempo. Y, como podéis ver, tampoco me estoy quedando ni tonto ni senil. Es cierto que este tema implica algunos cambios en mi forma de vivir la vida, pero nada más. Es… qué se yo, como descubrir que finalmente el colesterol alto te está causando arterioesclerosis y que tienes que vigilarlo. O, por citar un caso que me es cercano, que creas que tienes un cálculo renal y que de repente te digan que tienes los riñones en herradura. Hasta nuevo aviso, estoy bien.

A cuenta de todo esto me han dado una serie de indicaciones de salud (algunas muy curiosas, como que me dé el sol(2)) entre las que se incluyen cosas como que deje de drogarme (yo que creía que ese tipo de cosas sólo me las decía[info]mithur) y que deje de pillarme melopeas como las que dieron lugar a todas estas informaciones médicas (3). Así que me he liado la manta a la cabeza y he dejado de beber.

(Pausa para que os recuperéis)

Pues sí, pues sí, así es. Otras veces lo he intentado y no lo he conseguido, pero esta es la definitiva. Puedo decir orgullosamente que llevo desde Halloween sin beber alcohol, pero ni una gota. Ni una caña con el aperitivo, ni un vino con la comida, nada de nada. A Zor le parecerá muy fácil, pero a mi me está costando la de Dios. Bueno, no, dejar a Dios fue más difícil, pero esto tampoco está siendo un juego de niños, que digamos. Daos cuenta de que llevo veinte años bebiendo alcohol sin parar y que, desde la estancia de Slanter en la Mazmorra, cuando el consumo se desbocó (es que era un juerguista), estaba bebiendo a razón de un litro diario de cerveza, así los días de nobeer-lgdiario delante de la tele y como poco. Y no vamos a hablar de los fines de semana, que a lo mejor el sábado empezaba con la primera a eso de la una cuando sacábamos al perro, comía con vino o cerveza y luego si salía caían fácil entre tres y seis litros más, dependiendo de la duración de la noche… Y Slanter se fue de la Mazmorra en 2006. Puedo decir sin temor a equivocarme que, si consigo mi objetivo de llegar impoluto al cumpleaños de mi madre (28 de noviembre, y todo apunta a que lo conseguiré) será el periodo más largo de sobriedad ininterrumpida desde finales de los ochenta.

Obviamente esto no lo hago porque me lo haya dicho el neurólogo (que simplemente quiere que no beba hasta la inconsciencia). Lo hago porque ya era hora, porque ya había decidido dejar de beber en un futuro próximo (cuando empezáramos a pensar Ana y yo que era el momento de tener hijos) y porque me parece un momento idóneo, una forma de aprovechar el miedo que me metió el médico en el cuerpo para sobrellevar las primeras semanas, que fueron difíciles, y para mantenerme en mis trece cuando aceche la tentación. El objetivo a largo plazo, por cierto, no es eliminar totalmente el alcohol sino controlarlo y reducirlo mucho (bueno, muchísimo, según mis cuentas, simplemente con dejar de beber cerveza reduciría mi ingesta de alcohol en un 90%). Por ejemplo, si un día nos vamos a cenar un buen chuletón a un buen restaurante no voy a dejar de tomarme un buen vino (pero sí el coñac de después) y desde luego si vamos a Gijón no voy a dejar de tomar sidra (aunque menos). Pero ahora mismo, y durante unos meses, creo que hay que ponerse de tratamiento de choque. Y, con la ayuda de Ana (que me brinda un inestimable espejo en el que mirarme, que está muy orgullosa de mi y a la que no pienso decepcionar) lo estoy consiguiendo.

Y esto, aunque ahora mismo me fastidie (y me fastidia bastante) es otra buena noticia que me agradecerán mis neuronas, mi hígado, mi línea(4) y, eso lo tengo muy claro, mi cartera.

Y nada, aquí os dejo hasta que os ponga al día con otra faceta de mi vida, que hay novedades en todos los campos…

Arthegarn___________________

(1) Hay que tener en cuenta que yo no tengo pelo del que avergonzarme, jejejeje.
(2) Ya me han explicado que es para incrementar la producción de vitamina D, que por lo que se ve está relacionada de alguna forma con la mielina.
(3) Porque si no me hubiera agarrado dos castañas curiosas el fin de semana de Halloween, una el viernes y otra el sábado, probablemente no hubiera tenido los síntomas que tuve el domingo y el lunes y no hubiera ido al médico y bla, bla.
(4) Según Mithur porque de momento lo que he hecho es engordar (probablemente porque como por la ansiedad).

Zapatero, a tus New Rocks.

Estaba yo ayer planchándome la camisa para ir al despacho cuando, echándole un ojo a la revista de prensa que hace María López en Telemadrid (y que me gusta por su formato pese a ser bastante tendenciosa) me enteré de que El Mundo y ABC llevaban en su portada una foto de la familia Rodríguez-Espinosa con el matrimonio Obama en la que las hijas aparecían vestidas de góticas. En teoría, la noticia era que La Moncloa había intentado censurar las fotos y evitar su difusión y publicación; en la práctica, la noticia era que Alba y Laura habían ido a cenar vestidas de fantoche(1) con el Presidente de los Estados Unidos.

hijaszp

El tema me hizo mucha gracia y ya está. Me pareció divertido por lo grotesco, algo para echarse unas risas bienintencionadas tomando un café y para comentar en los foros o en el 666 con el público especializado y unas cervezasy nada más. Quizá diera para una entrada de blog y todo, pero nada más.

Pero hoy, al llegar al despacho, me sorprendió la actitud de la mayor parte de mis compañeros y compañeras. Y luego, cuando lo comenté con mi familia, la de algunos de sus miembros (principalmente mi madre y mi hermana Andruin). Y cuando me puse a hojear(2) internet, la de la mayor parte de los comentaristas. Había mucho cachondeo, desde luego, part
e bienintencionado (como el fake que incluyo en esta entrada), parte malintencionado o con mala leche (como otros fakes que no voy a incluir), y parte auténticamente indignado y que daba gritos hablando de la imagen internacional de España y blablabla.

Personalmente no creo que las pintas de estas dos chicas tengan nada que ver con la imagen internacional de España. En primer lugar hay que recordar que no es la familia del Presidente del Gobierno la que representa a España; para representarnos a ese nivel ya tenemos otra familia a la que pagamos bastante bien y que, en mi opinión, hace muy bien su trabajo. A esa familia sí que es legítimo exigirle que se comporte en todos los ámbitos de su vida con la dignidad y corrección que queremos que refleje la España del Siglo XXI, pero a la familia del Presidente del Gobierno, sinceramente, creo que no. Y, en cualquier caso, si de la imagen internacional de España se trata, creo que deberíamos estar todos profundamente agradecidos a Laura y Alba porque, gracias a ellas, se habló el viernes de una frivolidad como los trapitos que llevaban y no de las estupideces que dijo papá en la ONU, que sí que hubieran dañado de verdad la imagen de España.

Respecto a la anécdota en si, la verdad es que tengo sentimientos encontrados. Yo no veo nada malo en si mismo en que las hijas del Presidente, ciudadanas particulares con vidas privadas, se visten como les de la gana en una etapa como es la adolescencia. Lo que es más, tampoco vería mal que se vistieran de góticas ya alcanzada la madurez porque, al fin y al cabo, las pintas de cada uno debería decidirlas cada uno (bueno, por eso y porque yo lo hago). No veo nada malo en ser gótico y, por tanto, no veo nada malo en vestirse como un gótico. Pero…

El problema es que no se esperaba a las niñas en la cena de marras. Si hubieran estado invitadas y si sus pintas no infringieran la letra del cuaderno de protocolo de la Casa Blanca (cosa que dudo que hagan porque a nadie se le ocurre decir que las damas deberán abstenerse de llevar botas de combate) me pondría al 100% del lado de la familia Zapatero. Bueno, al 95% y luego explicaré por qué. Si no estaban invitadas, entonces estamos ante el típico cohecho sin víctimas en el que un cargo público aprovecha su condición de tal para favorecer a su familia sin causar perjuicio a nadie; en este caso llevando a las niñas a conocer a Obama, cosa que aunque en el plano de la Alta Ética Teórica seguro que está mal, en la práctica a mi me parece comprensible; tanto que no seré yo quien critique la práctica en si misma. Claro que cierta gente aprovechará para arremeter contra PetaZeta con esta excusa, pero solo es una excusa. Si, a pesar de no estar invitadas y habérselas llevado, no rompían el cuaderno de protocolo, tienen mi apoyo al 90%.

El 5% ese que dejo es por las propias niñas. Si bien me parece muy correcto y de muy buen padre que PetaZeta deje que sus hijas se vistan como les de la gana en un periodo como es la adolescencia, me parece que algo falla cuando ellas mismas no se dan cuenta de las consecuencias que puede tener su indumentaria y no se ofrecen a, por una vez y ya quelos-alcazar-con-unos-amigos1 vamos a conocer a Obama, hacer una excepción y vestirse de forma más discreta (que se puede ser gótico y discreto y aquí estoy yo en Clifford Chance con mi traje negro para probarlo). Igual que me parece normal que no todas las familias de España, ni de Presidentes de Gobierno de España, sean como los Aznar-Botella me parece también normal, de una forma triste, que estas chicas se comporten de forma tan distinta a como yo me hubiera portado a su edad. Hay veces que hay que ser responsable y hay que sacrificarse por Papá y esta era una de ellas. El nivel de egoísmo que destila no pararse a pensar los problemas que le puede causar a Papá ir con las New Rock a la cena con el Presidente de los Estados Unidos, o en el caso de parárselo a pensar, ir así de cualquier forma, me parece preocupante. No anormal, insisto, así están saliendo estas generaciones, pero sí preocupante.

Si tuviera que criticar a alguien por este tema, después de criticar a todos los periodistas hipócritas que hicieron saltar la noticia de las pintas de estas chicas como si de lo que estuvieran informando fuera de que Moncloa intentó retirarlas, y después de criticar a toda la caterva de pijos que se sienten amenazados porque alguien distinto a ellos está en lugares tradicionalmente reservados a los de su clase pero a los que en realidad ellos, personalmente, nunca podrán llegar; sería precisamente a las chicas. Y no por vestirse de góticas ni muchísimo menos por serlo sino por no darse cuenta de que, de vez en cuando, hay que hacer algún sacrificio por papá, aunque no lo pida, que bastante majo es que nos deja ir a todas partes como nos da la gana.

En fin. Yo llamando majo a José Luis Rodriguez Zapatero, qué cosas hay que ver. Pero conste que le apoyo como padre, no como Presidente.

Arthegarn____________
(1) Lo de vestirse de fantoche lo digo con todo cariño. Como sabe cualquiera que me lea normalmente yo describo el proceso por el cual dejo de ser un respetable y conservador ciudadano de ilustre raigambre y rancio abolengo y me convierto en Arthegarn, el Brujo como “vestirme de fantoche”.
(2) Y yo me pregunto, aunque no venga al caso… Internet se
ojea pero ¿se puede hojear, ya que tiene páginas?

Viaje a Asturias con pintoresca visita a las ruinas de mi vida social.

En estas dos semanas me he dado cuenta de que, al menos de momento, estoy contentísimo en mi trabajo. No está mal pagado y, aunque apenas tengo tiempo de nada, es un trabajo que no supone el más mínimo esfuerzo intelectual. Es casi como estar dormido, una diferencia abismal con mis anteriores actividades laborales. Cuando salgo de la oficina tengo la mente totalmente descansada para dedicarme a mis casos o para enfrascarme en la lectura de cosas como Teología y Sensatez, de Sheen.

Pero claro, por alguna razón inescrutable no puedo esperar a irme a otro lado en el que trabaje sesenta horas y llegue a casa estresado y con dolor de cabeza. Si es que soy tonto.

El fin de semana pasado, que no escribí nada,me fui a Asturias.

Salimos el viernes a eso de las cinco Fridaluna, Zylgrin y yo, y volvimos el lunes para trabajar el martes. Nos turnamos el volante pero yo lo cogí al principio del viernes y la final del lunes. O sea, para chuparme los atascos de entrada y salida a Madrid, si es que soy más majo… A la vuelta me encontré con que se había habilitado un carril adicional de sentido contrario al habitual con que me lancé a por él, pensando que muy mal tendrían que estar las cosas para poner esa medida. En mi vida lo he pasado peor conduciendo por la A-6 en sentido contrario, con coches que se te cruzaban a 140 o 160 y un cretino delante de mí que tenía todavía más miedo que yo e iba dando bandazos. Las montañas rusas son una mariconada comparado con esto. Y todo para que luego no hubiera dificultad alguna en los carriles normales. Tres hurras por nuestra ministra de fomento y nuestro ministro de interior que abren carriles adicionales cuando no son necesarios y pese al peligro que suponen y no lo hacen cuando sí son necesarios. ¡Viva el gobierno del talante!

Entre atasco y atasco tuve la oportunidad de descansar y leer mientras Fridaluna se bajaba el Sella con mis tres hermanas y dos cuñados, de hacer una excursión a los Picos de Europa (un paisaje precioso que ya conocía) y a Covadonga (y oir misa mientras los demás hacían cola para entrar en la Santa Cueva), de dormir bastante, de ir a ver los bufones de Pría (un paisaje precioso que no conocía) y, ante todo, de meterme entre pecho y espalda un par de cajas de sidra, unos centollos, cosa de un kilo de percebes y unos buenos chuletones a la piedra. Al final Fridaluna se enfadó conmigo porque decía que estaba autista. ¿Qué culpa tendré yo de relajarme leyendo, durmiendo y comiendo en vez de andando por los riscos cual cabra? Si ella quiere ir ¿por qué tiene que arrastrarme, con lo agusto que estoy yo con mi libro? Pero bueno, son cosas del matrimonio y todo se soluciona a la mañana siguiente (en realidad se soluciona cuando al final me enfado yo y ella ve que se ha pasado y me pone caritas, pero en fin…). La cosa es que en el viaje tuve la ocasión de dedicarmea descansar y a comer.

De vuelta en el trabajo, el jueves el IRA dejó las armas y decidí en cuanto me enteré que aquella noche Fridaluna y yo nos íbamos a ir a un irlandés con unos amigos a emborracharnos como es debido para celebrarlo. Y coincidió con que esa misma tarde se derrumbó uno de nuestros edificios en Valencia, lo tuvo el efecto en Dirección General análogo al de dar una patada en un hormiguero. Salí de trabajar algo así como dos horas tarde pero con muchas ganas de irme a celebrar lo del IRA. Sin embargo cuando llegué a casa me encontré con que Fridaluna, que se acaba de apuntar a un gimnasio, había vuelto muerta de cansancio y con dolores en las piernas. Con que de celebraciones, nada.

El viernes salí de trabajar con un antojo impresionante de irme a leer al 666. Esas manías mías. Sin embargo, Fridaluna había tenido un mal día en el trabajo y me tocó ejercer de esposo comprensivo y llevarla a cenar a ver si se le pasaba el disgusto, que se le pasó. Se dio la coincidencia de que ese día hacía un año que estábamos viviendo juntos (a lo mejor no fue muy sensible de mi parte decir que me apetecía ir al 666 justo ese día, pero es que cuando no es una cosa es otra), lo que me sirvió para hacer unbalance del efecto de mi matrimonio en mi vida social.

No se si os acordaréis de aquella época en la que yo salía viernes y sábados hasta las tantísimas… Según mis cuentas mis salidas nocturnas por lugares góticos se han reducido en duración en un 65% y en frecuencia en un 90%, por no decir las salidas entre semana que se han reducido en un 100%. Eso quiere decir que lo que he salido este año no es ni un 2% de lo que salí en el mismo periodo del año anterior.

Con que me vais a permitir que despotrique un rato.

¡ME CAGO EN LA LECHE!

Estoy absolutamente harto de ser tan jodidamente comprensivo. Cuando Fridaluna se vino a España sabía con quien se venía y cuando se casó conmigo sabía con quien se casaba. Yo no es solo que sea gótico hasta la médula, es que en la Escena me encuentro con una paz y una libertad que no he experimentado nunca antes. Cuando salgo por ahí me siento un vampiro, cojo fuerzas de la gente que me rodea, del ambiente, me siento en paz, en casa, con mis amigos y con mi gente. Oh, sí, seguro que eso es todo derivado de un complejo de inadaptación y de mi necesidad de socializar y sentirme parte de un colectivo y… ¿Y a mi que rayos me importa de dónde me viene el hambre? El hecho totalmente innegable es que TENGO hambre y tengo que satisfacerla. Tengo conversaciones agradables, interesantes, me rodeo de gente inteligente y conozco gente nueva con nuevos puntos de vista. Por supuesto que puedo vivir sin salir a gotiquear pero es que no veo que exista una maldita buena razón para no hacerlo. Primero fue una noche si y una no. Luego fue una noche un rato y una no. Luego un rato una noche un fin de semana si y otro no. Ahora es “cada vez que digo que tengo ganas de salir de negro tenemos un drama o una excusa maravillosa o un dolor de cabeza”. Y cuando finalmente viene tiene que dejar claro que lo hace arrastrada, tanto que más de la mitad de las veces no es capaz ni de vestirse de negro (ya sabéis que yo soy defensor acérrimo del dress code) y creedme que no es ni porque no le guste vestirse de negro ni porque no tenga ropa negra. Y se supone, por supuesto, que tengo que estar pendiente de ella toda la noche en vez de poder ir a mi aire.

Maldita sea, si a ella no le gusta el tema ¡perfecto! Si se siente cohibida por el ambiente ¡perfecto! ¡Que no vaya! Pero ¿por qué demonios tengo yo que privarme de hacer las cosas que a mi me gustan solo porque a ella no le gustan? ¡Sobre todo cuando el “acuerdo” es tan poco razonable que supone que ella se sale con la suya el 98% de las veces! ¡No tenemos que hacerlo todo juntos! ¡Somos esposos, no siameses! Pero no, la solución al conflicto es que ceda Arthegarn y nos quedemos en casa viendo la tele.

Claro, es que ella no tiene amigos en la Escena ¿Y por qué no los hace? Es que hablamos de cosas de los foros ¿Y por qué no se mete en los foros? Y aunque no se meta ¿es que para tener una opinión sobre el desarme del IRA o sobre la postura de la Iglesia con los condones hay que haber leído el foro? Os aseguro que si yo me hubiera ido a EE.UU. en vez de al revés yo ya habría hecho un grupo de amigos, góticos o no, y soy MUCHO más tímido que ella.

Así es que nada, mi vida social está en ruinas, apenas veo a mis amigos, apenas hago nuevos amigos, apenas salgo por los sitios que me gustan y dentro de un par de años seré padre y todas esas cosas se acabarán para siempre. Para que luego me hablen de daños colaterales…

Pero en fin, supongo que esto es como la gata: venía de serie en el modelo. Y sigo queriendo al modelo y sigo empeñado en que esto funcione a pesar de lo que sea.

Pero como no hay mal que cien años dure, el sábado, finalmente, estuve un par de horas en el 666. Un par de horas que me supieron a gloria y que incluyeron una charla con Pinkpollo Maligno, con Kurgan, con Cribby (que guapa es esa mujer y que buena está), con Molydeus (con lectura de cartas incluída)… Luego me ha parecido ver que anduvieron por el 666 Escipión y compañía, pero la verdad es que ni les vi. Problemas de ser animal de barra y no de pista. ¡Que delicia! ¡Qué bien le sabe un mendrugo de pan a un hambriento, mejor que las lenguas de tórtola a un sibarita! Volví de esas dos horas contenti y feliz, deseando abrazar a mi mujer y compartir con ella mi alegría y con las pilas cargadas para mucho tiempo.

Y poca cosa más. Que quiero mucho a mi esposa, que quiero un trabajo en el que me paguen más y me hagan trabajar hasta caer rendido y que tengo que volver a ponerme a hacer bicicleta a ver si adelgazo de una vez que calculo que me sobran unos diez kilos y no quiero acabar como mi padre que le sobran unos cuarenta.

R.S.V.P.

A la mala noticia de que parece que el proceso de selección para un puesto en un gigante internacional en el que estaba muy interesado se va a retrasar, vienen a juntarse más desesperaciones bodísticas… Eso que pone en las invitaciones de mi boda de “R.S.V.P.” es un acrónimo que significal “Répondez s’il vous plaît” y quiere decir “Responda, por favor”. En Castellano se traduce como “Se ruega confirmar la asistencia”. Por eso están los correos electrónicos y el Nº de teléfono.

Bueno, pues hasta ahora me han confirmado su asistencia creo que Deadflame, Skadhy, Chrome y Hellkaiser. Los demás, sed buenos, que tengo que confirmar los asistentes… Incluso podeis poner aquí una nota… Tengo que dar el número definitivo antes del 15 pero me gustaría poder hacerlo antes… Sed buenos y buenas…

En fin, adjunto la distribución de las mesas. Si alguno observa algún problema o impedimento de los que mencionaba en la entrada de ayer, que por favor me lo diga, aunque sea en privado.

  • Mesa 0: Inaeternitas e Ignatius, Vieja Bruja y Ercole, Lady Crosetta & Javier, Lestat y Matthew, Morti y Sheila (10) (Mesa “O tempora!”)
  • MESA 1: Tisífone y Limuk, Natalie y Escipión, Mentis Corrupta y Hominis Nocturna, Peter Milbank, Dani Host y Sonia (9) (Mesa “Cultura Gótica”)
  • MESA 2: Chrome y Hellkaiser, Taste of Blood y Sombra, Hiei y Tariann, Sombragris y Accolon, Mithur y Zor (10) Mesa (“Razas de Noche”)
  • MESA 3: , Lilith y Varnae, Louise so Ill y D-Slut, Estigia, Alchimie, Deadflame y Skadhy (8) (Mesa “Góticos de la Muerte”)

En fin…

Arthegarn