¿Puede un hombre ser feminista?

Por citar a Jessica Fillol en su interesante artículo ¿Cuál es el papel de los hombres en el feminismo?: “¿Y a mi qué me importa?”

Probablemente la mayor parte de mis lectores estén un poco sorprendidos con la pregunta. No me extraña. Es obvio que un hombre puede ser feminista, igual que una mujer puede ser machista, ¿verdad? Y los aliados son esos que ganaron la II Guerra Mundial…

Bueno, pues resulta que no. Dentro del feminismo(1) militante(2) hay una discusión bastante encarnizada, no solo sobre el papel de los hombres en el movimiento, sino sobre si los podemos ser feministas o si, como privilegiados por el patriarcado, como máximo podemos ser aliados de las mujeres, que serían las únicas feministas.

Probablemente no lo esté explicando bien y la polémica sea muchísimo más compleja y sutil, pero es que, honestamente, no la entiendo. Hasta ahí llego. Me parece bizantina y estúpida y además me cabrea, pero ya llegaremos a ello. Para mi una persona es feminista si comulga con la doctrina del feminismo (tenéis definiciones a pie de página) y vale.hombre-feministas Crear una categoría dentro del feminismo compuesta por los hombres feministas para, primero, cambiarle de nombre y acto seguido negar que sus integrantes sean realmente feministas (condictio sine qua non para pertenecer al grupo de origen) me parece una aberración. Más allá de la elemental lógica de clases, si un hombre trata a las mujeres como iguales, entiende que por el mero hecho de ser hombre en esta sociedad ha tenido y tiene las cosas más fáciles(3), considera que esto es injusto, renuncia voluntariamente a ese privilegio(4) y busca su desaparición en la sociedad en general, ¿Cómo no va a ser feminista? ¿Cómo no vamos a llamarlo feminista? Si es que Mateo 7:20(5), carape…

Haciendo un esfuerzo por entender con lo que no estoy de acuerdo y una metáfora bélica podemos considerar el feminismo como la lucha de la liberación de la mujer(6). Desde esa óptica puedo entender, creo, lo que quiere decir una feminista miltante cuando dice que los hombres no podemos ser feministas:  quiere decir que no es mi lucha, que es la suya. Pero esa posición, esa actitud, me parece equivocada tanto en el sentido técnico como en el estratégico.

Es una equivocación técnica porque no es cierto, sí que es mi lucha. Extendiendo la metáfora bélica es como si DeGaulle le dijera a Patton en 1944 que como no es francés no puede luchar por la liberación de Francia, que no es su lucha. Vale que DeGaulle nunca hubiera dicho algo así (y menos a Patton, que tenía muy mala leche), pero entendéis lo que quiero decir. Es cierto que a un estadounidense no le va tanto en esa lucha como a un francés, que lucha por ubsl7ofsu libertad y su tierra, pero de ahí a que no luche por la libertad de Francia y que sea simplemente un aliado de los franceses hay un mundo. Si coges un fusil y arriesgas tu vida para que los ejércitos aliados lleguen a París, estás luchando por la libertad de Francia: son tus acciones las que determinan lo que eres, no la etiqueta que te quiera conceder algún francés. De la misma manera, si de verdad creo en la igualdad de oportunidades y la injusticia inherente del patriarcado soy un feminista (y, ya, si encima lucho por ello y soy coherente, la leche, oiga). Puede que no esté luchando por mi propia liberación ni por mejorar mi situación y que solo esté luchando por lo que creo que es justo y bueno, pero el hecho de que no haya expectativas de beneficio personal en mi lucha no hace que sea menos mía.

Pero es que, además, es una equivocación desde el punto de vista estratégico. No hay nada que ganar, y sí mucho que perder, en alienar a quien lucha por lo mismo que tú diciéndole que no es un auténtico luchador porque a él no le va nada en el asunto. O por la razón que sea. Volviendo al ejemplo anterior, ¿qué tendría que ganar DeGaulle diciéndole semejante cosa a Patton? Nada en absoluto. Bueno, quizá pudiera ganar algo en términos de moral de sus propias tropas francesas, infundiéndolas el espíritu de únicos luchadores por Francia como quien sé declara Único Defensor de la Fe Católica, pero en términos estratégicos es un error porque lo que se arriesga a perder es muchísimo más. En el peor de los casos Patton podría decirle “¿Sí? Pues ahí te quedas, listillo, voy a hablar con Ike y Monty y te entiendes tú con los alemanes”. Y a ver qué pasaba entonces…

Entiéndaseme bien. No quiero decir con esto que si no me dejan ser feminista me enfado y no respiro (entre otras cosas porque tengo claro lo que soy) y muchísimo menos que las feministas tengan que estarnos agradecidos a los feministas por nuestro heróico y galante comportamiento. Lo que quiero decir es que esta no es una guerra entre ejércitos que se desarrolle en Francia, sino una guerra de ideas que se desarrolla en nuestras mentes. La única forma de vencer es convencer, y para convencer no basta la fuerza bruta de la razón o la lógica(7); para convencer hay que vender, hay que seducir, hay que producir en el otro la sensación de que tenemos razón. Y esa sensación no es nada fácil de lograr, particularmente cuando tienes que luchar con el rechazo visceral que le produce a todo hombre la intuición de que va a tener que reevaluar todo lo que opina de si mismo porque cada triunfo que ha  conseguido en su vida en realidad está viciado (ver nota 3). Ya es bastante difícil hacer a un hombre feminista como para decirle encima que, si está dispuesto a tragarse el sapo anterior, la recompensa será el palo de saber que como mucho llegará a luchador de segunda porque las feministas de verdad, las pata negra, solo pueden ser las mujeres. Por esto digo que este tema14585843938510 me cabrea, porque es una manera maravillosa de poner chinas en el camino, un camino que yo estoy andando porque, queridas, sí es mi lucha.

Termino. El feminismo será con los hombres, con las mentes de los hombres, o no será. Y, aunque quede muy bonito e ilusionante pensar que el feminismo tiene que trinufar porque es justo, la verdad es que casi nadie hace nada pura y simplemente porque sea justo. Tiene que haber una recompensa al final porque la mente humana funciona así, buscando el placer y no la justicia. Y esa recompensa puede ser tan pequeña como la posibilidad de ver que puedes reconstruir tu autoestima y redefiniéndote como feminista, pero tiene que estar ahí. Negar esa opción nos pone, a todas, las cosas todavía más cuesta arriba de lo que están.

Un estadounidense nunca será un miembro de la Resistencia porque esos sí que solo pueden ser franceses; pero desde luego puede luchar por la libertad de Francia y ser tu hermano, o tu hermana, en la trinchera. Allons, filles de la Patrie!

Arthegarn.

(1) A efectos de este artículo vamos a entender como feminismo la doctrina que defiende la igualdad efectiva de derechos, obligaciones y oportunidades entre hombres y mujeres, sin discriminación de ningún tipo (social o legal) por razón de sexo. Que es la definición casi de diccionario. De esa forma, “feminista” sería la persona que comparte esta doctrina.

(2) A efectos de este artículo vamos a entender como feminista militante aquel feminista que lucha activamente para promover el feminismo. Al igual que no es lo mismo ser cristiano que ser misionario, no es lo mismo ser feminista que ser feminista militante (o un activista del feminismo, que vendría a ser lo mismo).

(3) Esto no es nada, nada fácil de entender para un hombre. ¿Sientes, querido lector, una sensación desagradable y un rechazo instintivo a esta idea? Es disonancia cognitiva. Lucha contra ella. Haz un esfuerzo por entender verdaderamente lo que quiere decir ser un hombre en una sociedad dominada por hombres con una cultura en la que se da por sentado que el hombre es el dominador, y considera las ventajas que tienes, aunque no las quieras, solo por ser hombre. Imagina que naufragas y llegas a una isla en la que vive una tribu de calvos gobernada desde tiempo inmemorial por la única familia con pelo en la cabeza. ¿Cómo sería tu vida en esa isla comparada con la de cualquier miembro de la tribu, cuántas ventajas tendrías, las quieras o no, solo por tener pelo? ¿En la forma de tratarte? ¿En lo que te cuesta convencer a alguien de un argumento? ¿En la disposición a confiar en ti? Pues algo así son las ventajas de ser hombre, tan sutiles muchas de ellas, tan imbricadas en nuestra cultura que no nos damos ni cuenta de ellas. ¿A que duele, a que es desagradable lo que sientes? Lo entiendo perfectamente, yo pasé por lo mismo y no es fácil. No es fácil porque ponen en duda todo lo que crees saber de ti, sacude tu autoestima, relativiza el valor de tus logros porque lo has tenido más fácil que otras. ¿Cuál es tu sitio en este nuevo mundo? ¿Quiere esto decir que todo lo que he logrado es injusto? ¿Qué he estado haciendo trampa desde el principio sin saberlo? ¿Y qué haces ahora? Pues agárrate, amigo lector, que vienen curvas. Y, si decides hacer el esfuerzo, que es considerable, de integrar este conocimiento en tu persona, enhorabuena: has dado tu primer paso hacia un mundo sin limites.

(4) En la medida de lo posible, porque no es fácil renunciar a un privilegio cuando estás inmerso en una sociedad que se empeña en dártelo a todas horas. Rule of Acquisition 217: You can’t free a fish from water – y en realidad sí que puedes, pero para eso tienes que convertir al pez en un anfibio y eso lleva mucho tiempo.

(5) “Por sus frutos los conoceréis”

(6) Que no es solo eso, aunque la liberación de la mujer sea la consecuencia más visible del feminismo. Siempre conviene repetir que el machismo nos perjudica a todos, no solo a las mujeres, y que los hombres también tenemos algo que ganar con este cambio. Oh, globalmente nos beneficiamos del patriarcado, desde luego, pero esos privilegios no vienen libres de su precio. “Sé un hombre” es lo primero que se ve en la etiqueta, pero hay más.

(7) Si lo sabré yo…”

7 comentarios en “¿Puede un hombre ser feminista?”

  1. Bueno, en algunos circulos los hace correr la pregunta “la patata cortada directamente o remojada antes?” asi que no te creas tu que… Y eso que sobre las propiedades del almidon en la patata no lo dejamos todo ya dicho en los años ochenta, ejem.

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  2. Vaya, creía que lo había comentado, pero se ve que sólo lo había hecho en mi cabeza.

    Por lo general, un muy buen análisis estratégico. Si toda ayuda es poca… ¿para qué vas a tocarle las narices a alguien que está dispuesto a ayudarte? ¿por vindicación? ¿para reclamar un mayor status de pureza moral?

    Como ya he dicho en otras ocasiones, cuando una causa pasa de ser humanitaria a identitaria, dicha causa se suele ir al garete, ninguna es inmune a esa dinámica.

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    1. Cierto. Invirtiendo el ejemplo, si la gente confía de forma casi innata más en los calvos que en los melenudos lo tengo muy difícil para conseguir que me salga pelo, que sería la única forma de renunciar verdaderamente al privilegio. Lo único que puede uno hacer es pedagogía para que, eventualmente, la gente deje de confiar más en unos que en otros por razones estúpidas. Pero los hombres nos seguiremos beneficiando del patriarcado, queramos o no, durante muchos años.

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      1. Pero mientras lucheis contra ello, sois feministas, por mucho que os beneficieis, si a pesar de ello luchais, no sois opresores… Además, hay que tener las cosas claras: solas es casi imposible que cambiemos las cosas, es mucho más fácil si colaboramos.

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