Balance y memoria de 2012

Se acerca el fin de año y, una vez más, siguiendo la tradición inaugurada por mi hermana Zalasa, llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2012:

  • Seguir avanzando en mi vida y en mi relación. Asegurar el futuro.: Conseguido Ana yo estamos tan bien como siempre o mejor y (por fin) nos mudamos a vivir solos en abril. Ocho meses después podemos afirmar que el experimento ha funcionado y que nos aguantamos incluso viviendo solos, no necesitamos estados-tapón entre nosotros. Creo que ya no vemos la relación de la misma manera, hemos dado un paso adelante muy importante. Quizá uno de sobresaliente cum laude, pero aun es pronto para afirmarlo.
  • Dejar la cerveza. No emborracharme ni una sola vez en todo el año. Pues no me lo puedo creer, pero conseguido. En todo el año no ha habido ni una sola vez que haya tenido que lamentar a la mañana siguiente la descomunal borrachera que me agarré anoche. Y cuando digo “no me lo puedo creer” es porque he ido a mi tabla de Excel donde lo anoto todo a ver cuántas me había pillado este año… y me he encontrado, sinceramente para mi sorpresa, con que ninguna. Curdas ha habido, pero pocas y ninguna mala de verdad.
  • Ser más sincero y espontáneo con Ana. Conseguido. Vale que apuntarte en la agenda recordatorios para ser espontáneo puede que no sea el colmo de la espontaneidad, pero ha funcionado.
  • Seguir perdiendo peso. Hacer ejercicio cinco días de cada siete. Conseguido. Las fiestas invernales hacen engordar al más pintado, pero he perdido cosa de kilo y medio y se nota; me lo dicen a todas horas y hay mucha diferencia de talla entre mis trajes antiguos y los que me compré en septiembre. Lo de la bici es un poco más complicado, pero va bien.
  • Sacarme el título de traductor jurado de inglés. No superada, pero no por mi culpa: el MAEC no ha convocado el examen. Sin embargo este es el primer año en el que me han dicho, sin buscarlo yo, que tengo acento británico. Y una noche me hice pasar por galés a un grupo de estadounidenses que conocí de copas y se lo tragaron sin problemas. La ingestión a mansalva de Dr. Who y Torchwood ha dado grandes resultados.
  • Comprarme un ordenador: No superado. Me sigue dando miedo gastarme dinero en algo que en realidad no necesito con como están las cosas.
  • Arthegarn punto com. Bueno, algo hemos avanzado. Ya hay algo en el dominio gracias a Mithur, que me ha prometido que me la hará y ha dado el primer paso. Ya le he mandado especificaciones, a ver a ver…
  • Ver más a la gente que quiero.: Parcialmente conseguido. Dos remordimientos principales: no haber quedado con Alma y Vigara en todo el año y no haber cogido el coche para ir a ver a Ignatius e y Inaeternitas a su morada. Hay que seguir en esta línea.
  • Progresar profesionalmente, en Bestias o en otro sitio. Conseguido en todos los ámbitos… salvo en el de más dinero, claro, pero con la que está cayendo, bastante tenemos con no cobrar menos. Si finalmente me cogen en Garmr, entonces sí que ya superado cum laude.
  • Seguir ahorrando: Pues no sé qué decir, la verdad. Ahorro, lo que se dice ahorro he conseguido ahorrar un 8,6 %, casi todo al plan de pensiones. Pero si contamos la inversión que estoy haciendo en el 13, que se ha llevado este año entre amortizaciones e inyecciones de capital exactamente el 19,4% de mis ingresos… pues resulta que en realidad he ahorrado una monstruosidad. Llevo meses sintiendo que, no importa lo que haga para reducir gastos, siempre parezco gastar más de lo que gano y ahora, al echar las cuentas, lo entiendo: uno de cada cinco euros que he ganado en 2012 ha ido al 13. En fin, la voy a dar por conseguida con mucho miedo.

Cosas buenas de 2012:

  • El nacimiento de mi sobrina Iria en octubre y el de Héctor/Ettore en marzo.
  • La boda de mi hermana Zalasa con JotaPé. Su visita en verano.
  • Ana. Que haya encontrado un trabajo estable, seguro, decentemente pagado y que le gusta. La mudanza de La Mazmorra a Delyre con todo lo que implica. El crecimiento y evolución de nuestra relación.
  • Mi madre. Mi padre. Mi familia. Mis amigos.
  • Ser y sentirme cada vez más sano.
  • El viaje a Londres. Volver a ver a Rustythoughts y sentir que seguimos teniendo la misma afinidad y química que cuando discutíamos del libre albedrío cada fin de semana.
  • El impresionante doctorado, sobresaliente cum laude por unanimidad, de mi hermana Zylgrin, que además es hasta donde yo sé el primer doctorado de la familia en sus 2.225 años de historia.
  • The Circle of Vicious Philosophers. Dos o tres libros maravillosos.
  • Darme cuenta de que tengo opciones y que si quiero puedo (podemos) emigrar a Reino Unido y ganarme la vida bastante bien allí. My brand new British accent.
  • El viaje a Islandia.
  • Darme cuenta de que en mi trabajo se me aplica aquello que decía Muerte de que cuando cierren el departamento y despidan a todos los abogados seré yo quien ponga las sillas sobre las mesas, apague las luces y eche la llave al salir.

Cosas malas de 2012:

  • La enfermedad, el progresivo deterioro y finalmente la muerte de Luis, paterfamilias de la Casa de Scaevola. El impacto que su muerte parece haber tenido en cierta gente a la que quiero mucho.
  • El sufrimiento de mis amigos en situaciones económicas o laborales inciertas, delicadas, nefastas o directamente inexistentes. Ver como algunos empiezan a perder la esperanza, sobre todo alguno que encima soporta una situación personal dificilísima.
  • Las incertidumbres de todo tipo con el 13, los cabrones que las rodean: el vecinito fuera de planeamiento, el FAC (¡qué bien estaba Gijón con los socialistas!), los funcionarios, las huelgas en Asturias…
  • La más previsible (y, por mi, prevista) degeneración del 15-M en el 25-S lo que ha implicado el entierro de toda posibilidad de un movimiento reformista de base. Ahora solo nos queda esperar que los políticos, una vez superada la crisis, introduzcan las reformas sistémicas y democráticas que España necesita. Yo que vosotros me pondría cómodo.
  • Mi progresiva pérdida de ilusión y esperanza en los españoles. Darme cuenta de la inmensa proporción de idiotas que compone la ciudadanía española, de que muchos saben que son idiotas y de que en realidad quieren seguir siendo idiotas y viviendo en los mundos de Yupi; que lo que no quieren es que les digas que lo son o les pongas la realidad (o un espejo) delante. Temer que si nadie les detiene salten por un barranco con la esperanza de que no sea tal y nos lleven a todos con ellos antes de elegir quitarse la venda de los ojos. Estar empezando a volverme un elitista orteguiano pero de verdad, porque no me queda otra, no porque quiera verme como parte de la élite.
  • En la línea de lo anterior, perderle el respeto intelectual a individuos a quien se lo había otorgado (y ya se sabe que no es fácil ganar mi respeto).
  • En la línea de lo anterior, tener cada vez menos ganas de escribir.
  • El progresivo deterioro de la situación de y en Bestias. Los despidos de Copito de Nieve, Sonja, y Luna. La moral totalmente por los suelos.
  • La casi completa desaparición de góticos menores de 25 años en Madrid. Hay que decir, no obstante, que esto ha venido de la mano con una mejora impresionante de la música en las salas de siempre (aunque siga a cañonazos). ¿Estamos ante un pendulazo como el de finales de los 90, o es el preludio del fin?
  • El dolor que sigo sintiendo cada vez que pienso en Jesús.

Propósitos para 2013:

  • Seguir con la política de ver más a la gente que quiero, lo que se traduce en ver una vez al mes a alguien que quiero y a quien no veo habitualmente por iniciativa mía. Este año no doy lista pero no cuentan a estos efectos ni Chrome y HK ni Vieja Bruja y Ercole y deberían estar los que me han faltado este año y organizar una quedada de La Aventura.
  • Hacer ejercicio 200 de los 365 días.
  • No beber nada que no sea vino con la cena (y asimilados) 200 de los 365 días.
  • No agarrarme ni una curda en todo el año. Definimos “curda” como “beber lo suficiente como para portarme como un cretino”.
  • Escribir más. En concreto, escribir al menos 50 artículos al año.
  • Arthegarn punto com. O lo cierro ya.
  • Ahorrar, sin contar inversión, por encima del 15% de mis ingresos netos.
  • Aunque no depende totalmente de mi, dejar Bestias e irme a otro sitio donde me paguen más y tenga más proyección.
  • Aunque no depende totalmente de mi, minimizar las incertidumbres administrativas del 13. Bastante tenemos con las de mercado, muchas gracias.
  • Aunque no depende totalmente de mi, ser padre.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2013 a todos.

Abrazos,

Arthegarn

 

El libro de noviembre

En realidad la mayor parte de noviembre me la he pasado leyendo dos libros de economía que comentaré el mes que viene, pero el único queme he terminado, en cosa de 72 horas, ha sido el último Vorkosigan, Captain Vorpatril’s Alliance. Siendo breve, el libro es para fans de la saga y es uno de los peores de la misma. No resulta tan decepcionante como el Cryouburn de hace dos años (aunque quizá sea porque hace dos años nos leímos Cryoburn y ya nos dejó helados, nunca mejor dicho), pero está muy, muy lejos de maravillas como Danza de Espejos o El Juego de los Vor, más o menos a la altura de Inmunidad Diplomática. El libro nos cuenta las aventuras y desventuras de Ivan “You-Idiot” Vorpatril y su última pareja, a caballo entre Komarr y Barrayar, con las apariciones estelares de viejos conocidos como Miles, Gregor o Simon Illyan (y, por supuesto, de Lady Alys), con Byerly Vorrutyer (A Civil Campaign) como adlater de Ivan, y continuas menciones a Aral y Cordelia, las hermanas Koudelka o Mark, sin duda para recordarnos a lo largo del libro a los fans que hay que leérselo aunque no sea más que porque son eventos canónicos del universo de los personajes que tanto nos han hecho disfrutar en otros libros.

Como siempre, el libro se lee como agua y, si bien en este caso no es más que lectura de evasión pura y dura, la verdad es que distrae bastante. Si me pusiera a criticarlo la verdad es que no tendría por donde empezar. Por ejemplo, la Casa Cordonah debe ser la más melíflua e inofensiva de todo Jackson’s Whole y la única pregunta sobre sus desgracias es por qué no les han pasado antes, sobre todo dedicándose al mismo negocio que el muchísimo más peligroso barón Fell (que debería haberles hecho una OPA hostil hace años, pero vamos a pensar que todavía está digiriendo a los Ryoval). El libro tiene algunas conversaciones ingeniosas, pero las mejores pasan a puerta cerrada y no nos las cuentan. Todo lo que pasa en el estudio de Illyan habría dado lugar a diálogos entretenidísimos dignos de las novelas de Ekaterin, por no mencionar la discusión-de-chicas entre Lady Alys, la Baronesa y la Haut, o la (inevitable) bronca final. Tiene en común con las dos últimas novelas la sensación de que la autora se hace vieja y lo sabe y está atando cabos y cerrando historias.

En general, y como ya dije, de último, solo recomendable para los fans de la saga que, de cualquier forma, tampoco se lo iban a dejar de leer aunque dijera que es más malo que el hambre en el mundo.