Basta ya.

El gran éxito de los terroristas del 11-M no fueron los 191 muertos ni los miles de heridos. Ni siquiera fue cambiar el partido en el gobierno. El gran éxito de los terroristas ha sido enfrentarnos a los unos con los otros.

Antes del 11-M España era un pais muy diferente. Uno podía ser monárquico o republicano, de derechas o de izquierdas, conservador o liberal o progresista… y en el fondo, daba igual porque todos nos respetábamos los unos a los otros y, aunque discutíamos (y a veces con vehemencia) siempre quedaba, debajo de la discusión, un fuerte sentido de comunidad y de convivencia. La discusión, el debate, la crítica, eran del tipo que fortalece las sociedades y que las hace evolucionar a ser mejores. Pero todos, básicamente, confiábamos en todos. Estábamos construyendo una sociedad mejor, un verdadero Estado de Derecho, una verdadera democracia occidental basada, como no puede ser de otra forma, en la desconfianza hacia el gobierno y la confianza hacia tus conciudadanos. Y lo hacíamos muy bien. Recuerdo decir una vez, en Enero de 2005, que parecía que por fin habíamos dejado atrás esas dos españas del Duelo a Garrotazos.

Pero ya no. Hemos perdido todo lo que habíamos ganado y desandado todo el camino que llevábamos avanzado desde la transición para volver al odio de español contra español. Ahora media España opina que la otra media es mentirosa, trapacera, manipuladora e indigna de confianza y la otra media opina lo mismo de la primera. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuando voy a tener que seguir oyendo las mismas soflamas de uno y otro lado? ¿Hasta cuando van a seguir los políticos, los medios de comunicación y, lo que es peor, los propios españoles de a pie, ahondando en la herida más profunda que ha sufrido nuestro país desde la guerra civil? ¿Cuándo van a dejar de hurgar y darle un tiempo a este maltrecho Pueblo para que sane sus heridas? Porque, no os confundáis, nuestro Pueblo está herido, separada nuestra carne por un abismo de odio y desconfianza que se anega de sangre y de pus; y que duele.

Basta ya. Me da igual si los populares, desde el gobierno, mintieron e intentaron manipular a la opinión pública para no perder las elecciones o si honestamente fueron informando de las cosas según tenían datos fidedignos (=”dignos de fe”). Me da igual si los socialistas, desde la oposición, fueron desleales al Estado y fomentaron la crispación y convocaron manifestaciones ilegales en la jornada de reflexión o si defendieron a toda costa el derecho del Pueblo a estar informado y a no ser manipulado. Me da igual. Me da igual todo porque demasiado preocuparnos nos está destruyendo y he hecho un pacto conmigo msimo para pasar por encima.

Nunca, a ver si consigo que se entienda esto, NUNCA SABREMOS TODO LO QUE PASÓ. El hecho es que no tenemos pruebas concluyentes de nada y que, a falta de pruebas, todo se reduce a un asunto de fe, de elegir creer algo sin pruebas. Bien, pues ya es hora de terminar con este fanatismo sectario. Hay que tener fe en que el Partido Popular se equivocó sin malicia y hay que tener fe en que el Partido Socialista llegó al poder sin malicia porque lo contrario lleva al abismo. Ha llegado el momento de hacer un gran pacto para dejar de hablar del tema, dejar de convencer a todo el que encontramos de lo buenos que son los unos y el peligro que representan los otros y volver a avanzar. Ha llegado el momento de volver la vista atrás, de recordar cómo nos llevábamos los españoles antes del 11-M y poner los medios para volver a llevarnos bien, aunque eso implique tener fe en quien en este momento consideramos el enemigo. Porque no es un enemigo, es otro español como nosotros.

Ya basta. A todos los que léeis mi journal o este hilo en Opus Nigrum quiero haceros una petición:  No volváis a hablar del 11-M. No volváis a basar vuestra postura ideológica en lo que se supone que alguien hizo o dejó de hacer en esas fechas. No os volváis a permitir odiar a otro español por nada relacionado con el 11-M, ni siquiera a Zaplana o a Rubalcaba. No volváis a caer en la trampa de la especulación o la descalificación porque no lleva a ningún sitio y, encima, nos hace daño a todos. Buscad a alguien del otro lado del abismo que haya leído esto y esté de acuerdo y dadle la mano y, en ese momento, perdonadle todas las ofensas, manipulaciones y desafueros que sentís que os ha hecho y haceos el voto solemne de volver a confiar en él. Porque, aunque ese tipo casi seguro que no hizo nada en esos días para alterar el destino de España, ahora sentís que, por apoyar a quien créeis que lo hizo o creer su misma versión, es responsable, y le odiáis como si lo hubiera hecho.

Y si encima difundís esta idea y conseguís que alguien más se sume a este intento de, por fin, dejar el pasado en el pasado y volver, todos juntos, a construir la España que todos estábamos construyendo desde 1975 y que estaba saliendo muy bien, habréis hecho mucho más por vuestra patria, por vuestro Pueblo y por Europa que yendo a religiosamente a votar en todas las elecciones que jamás se convoquen basando vuestro voto en el miedo, el odio y al desconfianza a la otra España.

Basta, por favor. Todos somos españoles y a todos nos afectó por igual. Y a todos nos está hundiendo.

Arthegarn.