Cuando las buenas noticias traen tribulaciones

Tengo un montón de buenas noticias.

En primer lugar, parece ser que he ganado el Desafío Máster. Bueno, no se si habré ganado o no (ojalá, eso supondría una beca completa), pero la cosa es que esta mañana me han llamado del La Salle para darme la enhorabuena y decirme que estoy preseleccionado para una de las becas del MBA Internacional, y me han dado cita para el miércoles por la tarde para hacerme una entrevista personal previa a la adjudicación definitiva de la beca. Echadme flores que creo que éramos 3.000 y solo tres becas.

En segundo lugar, ya tengo piso. Me ha costado muchos disgustos y mucha tensión pero al final lo he conseguido. Ya he firmado el contrato, he pagado a la inmobiliaria y he empezado a llevar mis enseres, pese a que en teoría no entro hasta el día 15. Cuando llegue Fridaluna tendrá dónde dormir para curarse el jet-lag.

Este es mi pisito.

El salón, aunque la tele y el equipo de música los voy a cambiar
La cocina, que es muy grande y tiene hasta secadoraLa terraza. Es un bajo y es genial para cenar

La verdad es que estoy un poco preocupado con todo esto. Dinero, dinero, dinero. Supongamos que en efecto me dan la beca pero es parcial ¿de donde voy a sacar yo los otros doce mil euros? Sería un desperdicio no hacer un MBA de primera fila porque no tengo la mitad del coste de la matrícula ¿no?. Pero es que hay más. Hacer el Máster ¿me obligará a dejar la Universidad? Tengo que ir a la UAX tres tardes a la semana, quizá con un poco de suerte dos. ¿Tendré tiempo para ir a las clases? ¿Y que pasa con las otras dos tardes? Esas las tengo que pasar en T. de acuerdo al contrato que tengo ahora. ¿Podré convencer a mi jefa para que me cambie esas cinco horas a las mañanas?

En cualquier caso el problema es que no puedo dejar ni la Universidad ni TTGH. El otro día, chateando con Zor, me comentó que hay gente que cree que vivo en la abundancia o algo así. Desde luego, lo que engaña un traje. Para nada. No puedo permitirme el lujo de dejar ninguno de mis trabajos, máxime ahora que me voy a vivir solo (no solo, encima, sino con Fridaluna, que viene con lo puesto, de momento tenemos que vivir de mi dinero). Y encima: este año hay plazas para profesorado en Derecho de la UAX y como es lógico las he solicitado. ¿Y si me las dan? ¿Qué hago? ¿Podría hacer el Máster si me triplican la carga lectiva? Pero claro, profesor en Derecho con 30 años recién cumplidos… eso debería abrir caminos ¿No? ¿más o menos que el MBA? Y ¿hacia dónde? No quiero dedicarme a la investigación, no es lo mío, y la enseñanza es gratificante pero agotadora (no sabéis como se ven las cosas desde el otro lado de la barrera, chicos: exámenes, dudas de los alumnos, horas y horas hablando con ellos y preparando las clases que no te paga nadie…) En cambio el MBA me podría abrir puertas en las grandes empresas. Tengo que pensar en mi futuro, me gusta mi trabajo en TTGH, pero no me fío de la empresa y además estoy estancado profesional (por encima mío solo está la Directora General, que es la hija del Presidente de la empresa así que no hay promoción posible) y salarialmente.

Y encima me ha dado un jamacuco esta mañana que casi me desmayo en el trabajo y no se de que…. pero me he venido a Torrejón a que me cuiden y ya me ecuentro mejor. Mañana, al tajo otra vez.

Queda inaugurado este diario

Y para inaugurarlo voy a contar lo que me pasó el viernes en el 666. La verdad es que es un poco fuerte y que estoy bastante hasta las narices de que gente que no tiene ni idea de quien soy me acuse de ser “el amgiuito de los del 666” por haber montado la concentración de Verónica allí (Inciso: ¿La gente es estúpida o que? Pero ¿Te crees que una manifestación delante de la discoteca en la que apuñalaron a alguien la semana pasada es buena publicidad para la discoteca en cuestión? ¡Anda ya!) por lo que no se si sacarlo a la luz pública (en Gothix dije que lo iba a poner) y lo siento por Pedro y Miguel porque creo que la gente les está prejuzgando. (Que raro, prejuicios. Ya me da la vena cruzada…)

Antes de empezar creo que merece la pena aclarar que relación tengo con Miguel (el alto rubio, el del Pirámide) y Pedro (el moreno de gafas) No es cierto que seamos amigos pero nos llevamos bien. Cuando montaron el 666 se dieron cuenta de que tenia cierta fama echando las cartas y que cuando me ponía tenía una cola de espanto así que me ofrecieron contratarme para que echara las cartas regularmente. Les dije que no, pero que podían contar conmigo para cualquier sarao que organizaran (por eso he estado en sus fiestas de Halloween y cosas así). A cambio me dejan usar el reservado para echar las cartas, y hacer mis Queimadas en mis cumpleaños. Esa es toda la relación que tenemos. Ah, y que Miguel prepara los mejores Bloody Marys de Madrid.

En fin, esto es lo que pasó.

El jueves por la mañana hablé con Pedro para dejar las hojas de firmas y me dijo que pos supuesto. El viernes a las 20:30 les estaba esperando cuando llegaron a abrir, puse los carteles, deje las hojas y me largué al Phobia. Estuve un par de horas en el Phobia con Sombra, y luego Hiei y Eire. En ese tiempo estuve recibiendo llamadas que ignoraba (los fines de semana nunca cojo llamadas de números desconocidos porque siempre son clientes que se acuerdan de que tienen abogado los fines de semana y ni hablar, yo tengo un horario). Cuando volví dos horas después al 666 ni las hojas ni los carteles estaban.

Miguel vino corriendo nada mas verme y me metió en la oficina (desde donde se ven, es cierto, las famosas cámaras). En esa oficina estaban Pedro y Miguel, con la cara más larga del lugar, y un tal Jorge. Jorge es el jefe de Sala (Pedro y Miguel son jefes de Sesión, llevan la sesión 666 en la sala The Moon, este lo lleva todo). Incidentalmente es ese fulano bajito tan simpático que estuvo tanto rato hablando con el padre de Verónica en el lavabo.

Para ser breve, Jorge les había prohibido que recogieran firmas para apoyar a Verónica.

Según él algún irresponsable había convocado una manifestación en la puerta para el sábado. La sala no podía tener absolutamente nada que ver con eso porque si luego algo salía mal, o había disturbios o lo que fuera, la sala podría ser responsable civil subsidiario (eso es totalmente cierto). Además, eso de montar una manifestación delante de un garito a la hora que abre le parecía muy sospechoso (debía ser un infiltrado de Carlos Destroy o algo) y eso iba en contra de la reputación de la sala, todo era mala publicidad, él tenía un negocio que atender, etc. etc.

Intenté razonar con él diciéndole que la manifestación estaba autorizada (eso es lo que tú dices) y que lo que no podía hacer es pedirme un viernes a las once de la noche, mientras estoy de copas, un documento de la Delegación del Gobierno (claro, que conveniente). Intenté explicarle que si no lo hacía por eso, que pensara de otra manera. Que si el DH colaboraba, el Phobia colaboraba, el Heaven colaboraba, Underworld colaboraba, y en general colaboraba todo el mundo menos el 666, a Pedro y Miguel les jodía la vida y les hundía el chiringuito porque la gente no entiende la diferencia entre la sesión 666 y la sala The Moon (ah, eso es problema de la sesión, yo tengo que pensar en la sala). Conclusión: si queríamos firmas, a la calle, pero en el local nada (a todo esto Sombra, HieiEire y compañía estaban yendo sitio por sitio recogiendo firmas, por cierto).

Ya dejé de razonar con él (imposible) y me volví a Pedro y Miguel. Yo creo que no se daban cuenta de que eso, para ellos, era todavía peor. Si nos poníamos a recoger firmas en la entrada en vez de dentro nos preguntarían que por qué no las pillábamos dentro y tendríamos que decir que no nos dejaban. Entonces MigueMiguel saltó “Bien, no lo hagamos en la sala. Cogemos tú y yo un taco de hojas y nos ponemos uno a cada lado de Aduana a recogerlas”. Vaya, parecía que el milagro se iba a cumplir.

Pero no.

Delante de mi, Jorge prohibió a Pedro y Migue que tuvieran nada que ver con el tema. “No. Eso os lo prohibo yo. Ni hablar. Ni en la sala, ni nadie de la sala”. Flipante. Al final el tema acababa así: sin autorización de la Delegación del Gobierno, Jorge prohibía al 666 y a toda la gente del 666 que tuvieran algo que ver con el tema, que lo apoyaran e incluso que firmaran.

Al final, Pedro me preguntó donde estaba la autorización (bajo llave en mi despacho de Los Madrazo, pero no tengo llave, aunque creía recordar que había hecho una fotocopia y me la había llevado a casa), cogió el coche, me llevó a Torrejón de Ardoz (donde yo vivo), la estuve buscando, la encontré gracias a Dios, volvimos y se la m*** por el c*** a Jorge (que se la leyó dos veces antes de decir “Vale”, totalmente cabreado). Os podéis imaginar mi indignación.

Todo sea dicho, entiendo a nivel intelectual la actitud de Jorge. El tiene un trabajo y vive de él y es cierto que si la concentración hubiera sido ilegal y el 666 la hubiera apoyado podrían llegar hasta a clausurarle la sala. Pero a nivel humano y emocional no la entiendo. No es solo que no la entienda, y eso que soy abogado y se un rato de poner distancia entre tu trabajo y tus sentimientos personales. Es que me parece fatal que tu trabajo te haga renunciar a tu calidad humana. Oh, si, serás un gran profesional y eso no te lo discute nadie. Pero ¿Y debajo, que?

Hay gente que parece que no tenga alma. Entre ellos, toda la gente que no tiene ni idea de lo que dice y van poniendo a parir al 666. Yo no estuve presente hasta que Verónica ya estaba en la calle, pero la versión de la familia deja bastante bien a Pedro y Miguel. Y entre creerme lo que dice algún desconocido en un foro que se oculta detrás de un nick (Si, Zinneram, hablo de ti) y creer la versión de la familia, pues lo tengo muy claro.

A ver si la gente se calla un poquito. Que eso de intentar subir peldaños en la escala social gótica poniendo a parir a la gente, aunque tengan razón, es despreciable. ¿Cuánta gente pone a parir a Pedro y Miguel porque de verdad tienen una remota idea de las cosas y cuanta porque a) quieren subir en cache o b) tienen intereses económicos en que se hunda la sesión del 666 y poder rapiñar esa clientela o volver a montar proyectos en los que “nadie pondría un duro”?

Arthegarn