Las bicis de Su Excelencia

Acabo de terminar mi primer recorrido en una de las bicis eléctricas que Su Excelencia la Alcaldesa ha puesto por el sur y el centro de la almendra central de Madrid. Y, como hace mucho que no digo nada, pues voy a dar unas opiniones:

  1. La cesta del manillar es un tanto incómoda, pero nada grave.
  2. El manillar es demasiado corto.
  3. Me parece a mi que la bici es demasiado alta. Se puede regular, pero Ana por ejemplo, tendría problemas en ella.
  4. La bici es sorprendentemente pesada.
  5. Si no la enciendes (hay que encenderla con un botoncito que está en el manillar izquierdo pero que pasa desapercibido) no hay quien la monte. Va muy Capturedura. Sí, ya se me han ocurrido todos los chistes verdes que se pueden derivar de estas frases…

  6. El motor eléctrico es sorprendentemente potente. No empieza a funcionar hasta que le das la primera vuelta de pedal, pero luego te acelera sola la bici de repente y las primeras veces te sientes Harry Potter agarrándote a la maldita escoba y tratando de no morir o no hacer demasiado el ridículo. Una vez te acostumbras debe ser una delicia. Supongo…

  7. Una vez te aseguras de que no pierdes el sombrero cada vez que arrancas de un semáforo, el motorcito es una gozada. Te pone en seguida a la velocidad del tráfico y pasas mucho menos miedo que en una bici de verdad.

  8. En las cuestas, el motorcito puede llegar a ayudar una pasada. Tengo que probarla en cuestas más serias, pero me da a mi que incluso esas las compensa y que puedes ir a 15 Km/h como si fueras en llano.

  9. Se pedalea. Ya lo creo que se pedalea. No es una moto. Yo la he llevado en potencia media (tiene dos reguladores con tres posiciones cada uno) y la bici se embala en llano, pero tienes que embalarte con ella. Se suda y se hace ejercicio.

  10. La bici carece tanto de intermintentes como de retrovisores. Eso son dos fallos garrafales. El peso de la bici la hace muy difícil de estabilizar a velocidades reducidas y, como el manillar es tan corto, es casi imposible sujetarla con una sola mano para hacer las señales de giro. Entre eso y no llevar retrovisores cambiar al carril de la izquierda en una calle como Menéndez Pelayo es tarea para héroes más valientes que yo.

Eso, como primera experiencia. Para los curiosos he hecho el recorrido Corte Inglés de Serrano – Ortega y Gasset – Príncipe de Vergara – Menéndez Pelayo – Amado Nervo – Delyre. 3.5 Km. a eso de las 19:30. Ningún problema con el tráfico, más allá de la dificultad mencionada para ponerme en el carril de la izquierda en Menéndez Pelayo para poder girar a la izquierda. Alguna miradilla divertida al encorbatado que iba en bici, pero nada más. Así que, como he pasado tanto miedo y he pedaleado tanto que no sé si me ha gustado o no, volveré a probar mañana y, si eso, os cuento.

Hala, artículo chorra do los haya. Salud,

Arthegarn

3 comentarios en “Las bicis de Su Excelencia”

  1. Según leo de tus impresiones es una bici pensada para que los ciclistas incumplan las ordenanzas… Muy bien (me quedo con la mía, con ambos retrovisores e intermitentes)

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      1. La verdad es que al principio llevaba la bici sin retrovisores, pero desde que los monté, no sé circular sin ellos, además mi modelo, al ir en los “cuernos” resultan la hostia de cómodos

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