De los toros

Hoy voy a hablar de toros.

No voy a hablar específicamente de la prohibición de los toros en Cataluña(1). Creo que todo el mundo está hablando ya de ello así que, ¿para qué? Ya se ha dicho todo, desde los argumentos más estúpidos a los más sensatos, así que no creo que tenga nada interesante que añadir. Por si alguien está interesado en mi opinión diré que me parece un error por motivos estrictamente económicos y que no creo que en el ánimo de la mayor parte de los que han votado a favor de la prohibición haya estado, como se dice tanto por ahí, el “romper con España” y el “acabar con un símbolo español en Cataluña”; de hecho creo que son muchos más los diputados que han votado en contra de la prohibición por este único motivo (para mantener en Cataluña un “símbolo de España”) que los que lo han hecho a la inversa, y no miro a ningún grupo en concreto (no, que va).

Es el debate de fondo el que me interesa, porque resulta que a mi me gustan los toros(2).  Sí, es cierto, qué se le va a hacer. De pequeño (hace treinta años, vamos) quería ser torero y practicaba verónicas(3) con una toalla de baño delante de la tele y de ahí, p’alante. No suelo ir a Las Ventas (es caro), pero estos últimos años no he dejado de ir un par de veces en San Isidro porque Ana, que es toda una aficionada, consigue entradas muy buenas y muy gratis. Y me gusta, me gusta el toreo como me gusta el vino: cualquiera puede agarrarse una cogorza con un Don Simón, pero disfrutar de verdad de una corrida requiere un cierto entrenamiento: como con el vino, hace falta saber qué es lo que tienes que buscar para apreciarlo en todos sus matices. No espero, ni intento, ni quiero, que a todo el mundo le gusten los toros, pero a mi sí que me gustan.

¿Me convierte eso en una mala persona? Leyendo blogs por ahí, y opiniones de muchos de mis amigos, cualquiera diría que sí. Yo creo que no, pero también tengo que decir que el hecho de que me gusten los toros no es algo que me haga sentirme particularmente orgulloso de mi mismo. Todo el mundo(4) sabe que yo soy especista(5), es decir, a la hora de decidir quien tiene derechos y quien no, trazo una línea iuris tantum entre los seres humanos y el resto de los seres vivos. Los seres humanos tienen derechos y los demás no. Desde el punto de vista de la asignación de derechos no hay diferencia alguna para mi entre un orangután(6) y un helecho. Eso quiere decir a grandes rasgos que desde un punto de vista moral no veo nada malo en matar animales para comérnoslos, para abrigarnos o para lo que sea, ni en hacerles sufrir para estudiar enfermedades o desarrollar medicamentos o, sí, para disfrutar con ello. Los animales, para mi, no tienen más derechos que las piedras.

Ahora bien, el hecho de que no conceda derechos a los animales no quiere decir que no tenga empatía con ellos. Desde luego, mi empatía con los animales es muy, muy pequeña cuando la comparamos con la que siento hacia mis congéneres, pero al menos tengo mucha más empatía hacia ellos que hacia las piedras. Aparte, y sobre todo últimamente, tengo muchísimo respeto por la vida, por cualquier vida. No porque el animal tenga derecho a que respeten su vida, ojo, sino por la misma razón por la que es un crimen liarse a cañonazos con los budas de Bamiyán. Si mostramos respeto y aprecio por las obras de arte de la humanidad que, en el fondo, no son más que cosas, ¿cómo no vamos a mostrar respeto y aprecio por las obras de arte de la biología? Dios tardó millones de años en conseguir una bacteria y miles de millones en conseguir un saltamontes(7) (o un toro), ¿acaso esa peculiar  forma de ordenarse la materia no merece respeto? Para mi no es que la vida o el arte tengan por si mismos derecho a ser respetados, pero sí creo que caeteris paribus quien no los respeta obra mal(8).

Por ambas razones, el respeto a la vida y la (escasa) empatía con los animales no soy totalmente indiferente a su suerte y siempre dependiendo del contexto. Ver sufrir a un animal sin motivo me mueve a la caridad y al deseo de que deje de sufrir, supongo que como a todo el mundo; pero no me tiemblan las manos al zamparme medio lechal, ni al condenar al marisco a una tortura horrorosa escaldándolo hasta la muerte o al comerme media docena de ostras vivas y encima con limón. Con el toreo me pasa un poco lo mismo porque yo no creo que el toro tenga una muerte dolorosa y sin sentido.

Que muere está claro, que le duele está claro, pero no creo que no tenga sentido. Siempre hay razones para soportar una muerte dolorosa, y al igual que un animal se sacrifica por su manada o su descendencia o un ser humano lo hace por su patria o su deber, creo que la muerte del toro en el ruedo sirve para algo, creo que crea algo bello(9), hermoso y emocionante y creo que, si existen realmente tales cosas como “el destino” o una “muerte con sentido”, pocos animales pueden tener tanto destino y una muerte con tanto sentido como un toro de lidia tras una buena faena. El toro de lidia es una idea, desde antes de su concepción, orientado a ese momento. Nace, se cría y se cuida con ese objetivo en mente, disfruta de una calidad de vida y una atención sanitaria muy superior a la de el 40% de los seres humanos que pueblan el planeta, su reproducción está prácticamente asegurada… ¿qué más quiere? El toro de lidia es un guerrero, un soldado, me recuerda a aquellos ciudadano, hombres libres, que voluntariamente ingresaban en escuelas de gladiadores y, a cambio de una vida mejor y de la posibilidad de alcanzar la fama y la fortuna, se arriesgaban una muerte cruel y violenta para regocijo de los romanos. No, lo siento pero no considero que matar un toro en la plaza sea crueldad innecesaria y sin sentido, de hecho creo que tiene mucho más sentido que hervir medio kilo de bígaros, y no me siento más culpable por obtener placer y satisfacción del toreo de lo que lo siento al comérmelos.

El problema que le veo a todo esto es precisamente la comparación con los romanos. Estoy seguro de que igual que yo veo hermoso y plástico el toreo, los romanos (o, por lo menos, los entendíos) sentían algo parecido ante las luchas de gladiadores. Bien, no puedo evitar pensar que cualquiera que se obtenga placer de una actividad que causa dolor y muerte a otro ser humano no tiene todas las neuronas en su sitio. Personalmente estoy seguro de que podría apreciar la emoción y belleza de un combate a muerte entre seres humanos, pero también estoy seguro de que no obtendría el más mínimo placer de ello porque el precio me parecería demasiado alto. No importa la cantidad de placer que vayas a obtener, no importa la belleza plástica que vayas a crear, para mi la vida humana es más hermosa y más importante; cualquier placer o emoción ante las evoluciones de los luchadores quedaría ahogado con el último estertor del perdedor y me al llegar a mi domus iría directamente al vomitorium. Y al igual que yo me siento así ante las luchas de gladiadores entiendo que muchísima gente se sienta así ante el toreo porque considera que la muerte del toro es un precio demasiado alto.

Y hay otro buen argumento contra el toreo, que tiene que ver con en quién nos queremos convertir, hacia dónde queremos que vaya nuestra sociedad y nuestra evolución como especie. Personalmente creo que una sociedad que obtiene placer del sufrimiento de otro ser vivo, o que considera el sufrimiento de otro ser vivo un precio razonable a pagar para su propio placer, es moralmente inferior a una sociedadque opina lo contrario. Reducido al absurdo eso quiere decir que acabaremos todos siendo veganos, por supuesto, pero eso es lo de menos. Lo que quiero decir es que entiendo las razones de fondo detrás de los que consideran el toreo cruel. Y luego está, aplicado a la vida, el argumento Madred: When children learn to devalue others, they can devalue anyone – including their parents(10). Si enseñamos a nuestros hijos y congéneres que está bien causar sufrimiento y muerte y montar un espectáculo a su alrededor, ¿les estamos dando un buen ejemplo? Supongo que no.

Con todo y con esto a mi me siguen gustando los toros. Qué le voy a hacer, es así. Probablemente fuera mejor persona si no me gustaran, pero el hecho es que no tengo mi empatía animal tan desarrollada como, por ejemplo, mi amiga Sheila, y a mi la muerte del toro en la plaza, con todo lo que conlleva, me sigue pareciendo hermosa y llena de sentido. Pero entiendo perfectamente bien a quienes opinan lo contrario e incluso a los que opinan que soy un monstruo por ello. Y, como digo siempre, si se juntan todos y consiguen 300.000 firmas para proponer una ley y la llevan al parlamento y esta se aprueba y se prohíben los toros, acataré esa norma porque son las reglas de la sociedad en la que creo, con toros o sin toros.

Y mi corazón estará dividido porque, aunque en su mayor parte estará triste porque muere algo que aprecio, también habrá un puntito brillante de orgullo por pertenecer a una sociedad que es lo suficientemente humana como para considerar que la muerte de un ser vivo, de cualquier ser vivo, es un precio demasiado alto. Me quedaré sin toros, pero sé que, muy en el fondo, tampoco me importaría tanto.

Arthegarn______________

(1) Por si acaso os habéis pasado un par de días en Ganímedes,con los ojos cerrados y muy apretados y tapándoos las orejas mientras coreáis el waka-waka a todo pulmón, ayer el Parlamento de Cataluña aprobó una ley que prohíbe los toros en esa comunidad.
(2) Cuando hago declaraciones como estas es cuando me alegro un poco de haber tenido aquel troll que me obligó a activar el filtro de comentarios. Por favor, si tu única contribución a este blog va a ser una sarta de epítetos sobre lo mala persona que soy y me vas a llamar asesino y torturador mejor no lo hagas, ¿vale?
(3) Siempre me ha gustado mucho el toreo con capa, que hoy en día está casi perdido. El Cid, Morante y poca cosa más…
(4) Todo el mundo que me lea con una cierta regularidad, vamos.
(5) Aunque mi especismo es solo una base general: en realidad mi criterio pasa asignar entidad moral tiene que ver con el cumplimiento de determinados requisitos que no me voy a poner a explicar, lo que ocurre es que en ausencia de prueba en contrario considero a los seres humanos sujetos morales y al resto de los animales, las plantas y las piedras, no. Por deferencia a Zor los cangrejos han estado tradicionalmente excluidos de esta norma.
(6) Salvo que trabaje de bibliotecario, claro, ventajas de la separación iuris tantum.
(7) Que nadie se haga ilusiones que hablo de Dios en el sentido Einsteiniano. Por cierto, una copa al primero que averigüe a quién estoy parafraseando y de qué hablaba. Si no me equivoco sigue: “Considerando nuestra falta de experiencia en estos temas, creo que lo estamos haciendo bastante bien”.
(8) A ver cuándo aparece a decirme que hilo muy fino.
(9) Bueno, o por lo menos lo intenta, porque yo le he visto a Talabante tardes para olvidar, El Cid parece incapaz de matar con menos de tres pinchazos y lo que hacía Jesulín de Ubrique a finales de los 90 no tiene nombre.
(10) “Cuando los niños aprenden a menospreciar a otros pueden menospreciar a cualquiera – incluso a sus padres” – Picard en STTNG, Chain of Command II.

26 comentarios en “De los toros”

  1. Me ha gustado esta entrada Arthegan.

    Comparto gran parte de tu punto de vista, sobre todo el especismo.

    Por curiosidad te dire que en japon retransmiten por la TV un show donde 3 animales marinos al azar luchan hasta la muerte.

    Yo vi pulpo, anguila y bogavante.

    Un saludo desde Tokyo.

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    1. Cómo mola japón! aquí, los que luchan a muerte son Mariñas, Belén Esteban, etc…. y la lucha no es tán elegante y sí mucho más cruel y asquerosa… 😀

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  2. Gracias por escribir una opinión real y sincera del asunto. Por facebook ya he tenido algún que otro debate en el que precisamente reclamaba y pedía que se mirase el tema desde una óptica sensata, no desde la concepción dualista del mundo a que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación. Y es que mi punto de escollo era la percepción de que las asociaciones antitaurinas me sugerían un cierto radicalismo es su posición (¿porqué sólo antitaurinas? ¿que pasa, que otros animales no son sacrificados? ¿que sólo sufren los toros?), y ya decía que quizá es que, como siempre, se nos muestra algo sesgado ese mundo de oposición a los toros. Pero es lo que se está viendo, y los señores/señoras que se plantan delante del parlamento catalán y lloran como si el hombre hubiera llegado a la luna cuando se aprueba el veto a las corridas, me parece que dedican demasiados esfuerzos y reaccionan desproporcionadamente a un asunto que, si bien es muy digno y aceptable moralmente, bajo mi punto de vista, se encuentra en una parte muy baja de la escala “cosas que puedes hacer para que el mundo sea mejor”. O, por lo menos, bastante más abajo que otros problemas más universales y mucho más dolorosos, y que tienen que ver con el sufrimiento humano. Pero bueno, tampoco podemos negar que una persona luche por asuntos de menos envergadura porque existan otros de más. El caso es que durante el tiempo que ha transcurrido entre ese ya largo debate de “Toros si/toros nunca mais”, he escuchado diversas opiniones de un lado y del otro, y he ido suavizando mi oposición frontal al mundo del toro. Y es que realmente es complicado y también creo que los antitaurinos, como tú haces y comprendes que lo sean, lleguen a comprender porque te gusta, y que simplemente no es algo tan simple como un espectáculo. Creo que has hecho el ejercicio de separar, supongo que por deformación profesional (pero es que el tema posee de pleno matices jurídicos), derecho y moral. No asimilas que un animal pueda tener un derecho, porque el derecho lo hemos inventado nosotros, la especie humana, y es atribuible a lo que nosotros necesitemos atribuirlo. Y existe una jerarquía biológica que nos dice (o eso creemos), que nosotros somos los depredadores o dominadores de las demás especies humanas, y que en el fondo, prevalece nuestro derecho sobre disponer de ellos a su existencia de derechos en conflicto con los nuestros. Espero no equivocarme mucho al permitirme el lujo de interpretar tu opinión…(ahora es cuando me he leído la nota al pie 5, :P).

    Moralmente, el asunto se complica. Porque aunque para tí el toro no esté sujeto a ser visto con el prisma de la moral, el ser humano que lo mata sí lo está. Y esa moralidad, traducida en “el precio que uno asigna” a la transacción muerte-placer que se ofrece en el toreo, es la que produce el conflicto. Realmente da igual si uno piensa que el toro pueda tener derechos o no, siempre está de fondo esta cuestión. Yo, personalmente, me tendría que plantear el tema de los derechos, pero me parece más interesante la cuestión antropológica y moral.

    Por lo que intuyo, una corrida de toros básicamente es una herencia antropológica de nuestro mundo antiguo. Un ritual, abreviando el tema. Un ritual que incluye, como buen ritual, el sacrificio, desde un punto de vista de lucha y heroicidad (el hombre contra la bestia, contra la fuerza bruta de la naturaleza). Ese significado que le otorgamos al sacrificio es el “sentido” que para tí otorga una entidad digna a la fiesta, y que armoniza con la belleza plástica de la que hablas. Algunos hablan que también es una representación de la cópula (ya sabes, los antropólogos tienden a estar bastante salidos y la combinación de muerte-placer la relacionan mórbidamente con el sexo). La conclusión es que hay algo detrás de esto. No es puro divertimento bárbaro, aunque lo parezca. Es una actividad que trasciende a un significado humano, que sintetiza pulsiones antiguas y nos sitúa en quiénes somos: una especie que se cree por encima de la naturaleza.

    Por eso tu conflicto con el sentimiento de respeto y amor por cosas que llevan más tiempo que nosotros en este mundo. Pero otorgarle un respeto, irremediablemente lleva a otorgarle un cierto “derecho moral” (o llámalo como quieras) a su libre albedrío vital, a interferir lo menos posible en él a no ser que nuestras necesidades más biológicas se impongan (básicamente comer, básicamente, usarlos como “mano de obra” para una finalidad que sigue siendo la misma:comer, aunque otras cosas). Y ese precio que hay que pagar por mantener ese respeto y aprecio que tú dices, es el que hay que ponerlo enfrente del sentido antropológico que subyuga las emociones de los espectadores.
    Esto es algo que para nada implica a la política. Por eso prohibirlo creo que ha sido un paso en falso. Es necesario un debate más en esta línea para que todo el mundo comprenda la dimensión y no se limite a justificar ser anti-taurino por una mera cuestión de empatía y asignación de derechos o no (que también). También es necesario separar a los que piensan que además, hay que fusilar con ensañamiento a los toreros o meter en la cárcel a los apoderados (que los hay, o por lo menos, lo dicen). Y, desde luego, hay que separarlo (y quizá por eso preferiría que no hubiera pasado en Cataluña), de un debate político de los que estamos ya hartos (y que por cierto, todavía tengo la duda de si está justificado o no; y eso porque tengo la duda de si han prohibido todo tipo de corridas o sólo las que supongan crueldad y dolor con el animal).

    Por último, me dejas la oportunidad a huevo para preguntarte sobre algo que creo que no se ha planteado en el debate (o por lo menos no lo he oído). ¿Qué problema hay en realizar corridas de toros no causando dolor al animal, ni por supuesto, la muerte? Yo que sé; usar banderillas con ventosas o similar. A la luz de todas las conclusiones que voy sacando, evidentemente queda claro que estamos quizá eliminando ese “sentido” a la muerte del animal. Estamos olvidando esa representación ritual. Pero, ¿y si transformamos el rito? Dejar vivo al toro le quita el sentido a su muerte, pero le otorga sentido a su vida. Tampoco nos quedamos sin belleza plástica y arte kinético. Respetamos más al animal, aunque siempre habrá algún anti-taurino (yo no), que diga que todavía existe una humillación, pero eso por lo menos a tí no te crearía conflicto porque, además de científicamente discutible, no existe humillación en un sujeto no moral. Seguro que no sería lo mismo para tí y para los aficionados, pero…¿es mejor eso a romper por completo con una tradición cultural con base antropológica?

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    1. Maldito facebook….eso habría que prohibirlo

      Lo de la muerte y el sexo es porque los antropólogos, ademas de salidos, han tirado mucho de teoría psicodinámica para explicar lo que no sabían explicar o simplemente les parecía demasiado soso. De hecho aun hay mucho psicodinámico por todos lados… mucho!!!

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      1. Yo por más que lo intento, no logro comprender la conexión sexo + corrida de toro (ejem, vale, aceptamos que las palabras ya sugieren…) sin ver una cierta pervesión en ello. Leí de uno que decía que el símbolo de la cópula era el estoque entrando y saliendo…¿qué experiencia han tenido ellos sexual para pensar en eso? Como mucho acepto un enfoque más sutil que se quede en la globalidad del asunto, en que hay una preparación, un momento de progresión y un climax que sería la muerte del animal…pero muy pillado por los pelos, que también podría compararse con ir a comprar al supermercado, que también tiene una preparación (la lista de la compra), una progresión (ir mirando las ofertas) y el climax (pagar y darte cuenta de que te has vuelto a gastar más de la cuenta)…

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        1. El proceso por el cual los psicoanalistas llegan a decir lo que dicen en base a lo que argumentan como base de su enfoque, es difícil de seguir, para mi, y aunque el paradigma psicodinámico tiene cosas interesantes como propuesta de base… en fin…creo que se les va la pelota bastante.

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  3. Y a modo de postdata: si me permites compartir referenciando en mi facebook tu post, creo que hacemos un favor a los que se quedan en la superficie de este tema.

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  4. Me ha gustado mucho la claridad de tus ideas en el artículo. Quisiera aportar una información que se está diciendo mucho por ‘ahí’…matizando que no soy taurina ni anti-taurina sino todo lo contrario, defiendo los derechos de los animales, de las personas, de las plantas y de los ácaros, pero sobre todo de la INFORMACIÓN. Respecto a eso de la prohibición primero en Canarias, ahora en CataluÑa, etc, no es cierto. Señores y señoritas, prensa, medios y familias, en Canarias no se prohibieron las corridas de toros, nunca se prohibieron sino que carecían de interés y se dejaron de hacer. Los que que remiten a la ley de 1991 que por favor alguien se lea el BOE (n. 152 de 26/6/1991) y dejen de hacer el bocachancla. Aquí se cita la ley autonómica canaria 8/1991 por la cual:

    “ES OBJETO DE ESTA LEY LA DETERMINACION DE LAS ATENCIONES MINIMAS QUE DEBEN RECIBIR LOS ANIMALES DOMESTICOS, ESPECIFICAMENTE, LOS DE COMPAÑIA; LA REGULACION DE LA UTILIZACION DE ANIMALES EN AQUELLOS ESPECTACULOS, FIESTAS POPULARES Y ACTIVIDADES DEPORTIVAS O RECREATIVAS QUE IMPLIQUEN CRUELDAD..”

    Esto es, ANIMALES DOMÉSTICOS, refiriéndose a las peleas de gallos, peleas de perros, cabras desde el campanario de una iglesia etc etc..no a las corridas de toros puesto que un toro no se considera animal doméstico. Podría citar los artículos que establecen cuales sí y cuales no son los animales doméstico pero lo dejo al sentido común de cada uno y sobre todo porque me da pereza.

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    1. En realidad me temo que la definición que da la ley de un animal doméstico (aquellos que dependen de la mano del hombre para su subsistencia) incluye a los toros. Seguro que hay desarrollo jurisprudencial al respecto…

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  5. No entiendo porque no concedes derechos a los animales y plantas si que los tienen. Si hay legislación al respecto.Es como el argumento de la antiguedad de no darte derechos si no eres ciudadano.

    Hay una diferencia radical entre matar para …comer y matar por espectáculo, cansa escuchar (y mucho) ese argumento tan manido. El ser humano es omnivoro la cuestión es como se tratan esos animales antes de su muerte y cómo es esta muerte y eso… es algo que también debe mejorarse y que también es recriminable y considero que debería lucharse más en ese sentido.¿Acaso te crees que estoy en contra de los toros pero a favor del foie de oca? Pues va a ser que no…

    Por otro lado, ¿Porque se emiten los toros a las 19.00 horas? Es un espectáculo sanguinario y no creo que debiese ser apto para los niños. Si los padres deciden que los vean, pues vale. Pero emitirlo en una franja horaria infantil, pues no. No me gustaría que mi hijo pequeño viese una estocada haciendo zaping al igual que no me gustaría que viese la naranja mecánica.

    No entiendo porque no se puede hacer el espectáculo como en Portugal.

    Además, es una pelea INJUSTA. Si el toro muere, vale pero si al torero lo empitona, salen una panda de cobardes a rescatarlo. Pues no, sólo aceptaría el toreo si fuese una pelea entre dos y se asumiese que cualquiera de ellos puede morir en ella. Y agradecería que me explicases sin acudir al el hombre tiene derechos/el toro no como lo justificas. En el boxeo ambos contrincantes tienen las mismas ayudas, ¿por qué no en toreo?

    Desde mi punto de vista, acabar con una vida no es un espectáculo. Aunque a veces si hay prioridades que te llevan a acabar con una vida: por ejemplo la planta que envenenó a mi gato, no me cargo las plantas porque sí, pero era venenosa y a la basura fue… no quise dársela a nadie porque tb tienen o niños o mascotas.

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    1. A ver, en primer lugar estoy hablando de derechos morales, no legales, y lo hago porque la ley es clarísima: los animales no tiene derechos. Es cierto que el maltrato animal está castigado por el código penal, pero no porque los animales tengan derechos, sino porque los seres humanos tienen derecho a la protección de la fauna como bien social; en otras palabras, se protege a los animales porque conviene a los humanos, no porque tengan derecho a la protección (en términos jurídicos: el bien jurídico protegido no es la vida del animal sino el equilibrio ecológico).

      Las corridas se emiten a las siete porque se emiten en directo, y se sigue haciendo porque la mayoría de los españoles considera que la mentalidad infantil no se ve afectada negativamente por ellas (o, al menos, porque no lo han expresado así).

      Y, por último, el toreo no es una lucha entre un hombre y un animal, es un ritual que incluye un sacrificio. Para enfrentarse en eso que llamas una “lucha justa”, o sea solo y con las manos desnudas a un toro de 500 kilos muy cabreado no hace falta tener valor, sino ganas de suicidarse. No va por ahí, en serio. No te voy a pedir que te guste el toreo ni que leas un poco para entender su sentido y simbología, pero tampoco voy a dejar que llames a las cosas lo que no son.

      Saludos,

      A.

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  6. – ¿Es estéticamente bello? pues sí, una belleza llena de crueldad pero bello al fin y al cabo.
    – ¿Es ético? no, porque consiste en disfrutar del sufrimiento y la muerte de un animal y eso es algo objetivamente reprochable desde el punto de vista moral. A todos (a casi todos) nos horroriza ver a esos niños crueles que torturan animales, es una conducta repugnante y es señal de que algo no va en ese niño, y cuanto más evolucionado el animal, más cercano a nosotros, más nos asusta, llámalo empatía, si quieres, al final al cabo el ser humano es también un animal.
    – Un animal no es una cosa, es un ser vivo, y (a pesar de que ya sabes que soy agnóstica) creo que la vida tiene algo de sagrado, algo ‘especial’ que merece ser protegido y respetado.
    – El animal grande que se come al chico, la ley natural y esas cosas: pues sí, hay motivos que justifican más la muerte que otros: comer, vestirse, etc. Incluso en estos casos es éticamente deseable evitar en lo posible el sufrimiento del animal por el simple motivo de que, como tú bien dices, somos series ‘empáticos’, compasivos, capaces de ponerse en la piel del otro, incluso si ese otro es un animal ya que también tienen terminaciones nerviosas y sufren. En muchas culturas de cazadores se le pide perdón al animal cazado, nosotros hemos perdido eso porque compramos carne ya cortada en el supermercado y casi ni nos enteramos de donde viene.
    -El problema de debatir este argumento es que al final todo termina confluyendo en la ‘ley natural’, el concepto de bondad, el bien y el mal, la vida como un bien moral superior, el ser humano como ser superior rey de la Tierra, etc. y sobre eso es difícil debatir sin terminar refiriéndose a un ente superior, y a un porqué de la vida y del universo.

    La fiesta de los toros es violencia gratuita sobre un animal que ni siquiera es adulto y al que antes de empezar se le desangra para que no pueda defenderse, y nos lo venden como arte.

    Ahora bien, ya podían haber prohibido también los toros ‘embolaos’, que ahí se les ha visto el plumero.

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    1. “(a pesar de que ya sabes que soy agnóstica) creo que la vida tiene algo de sagrado, algo ‘especial’ que merece ser protegido y respetado”
      ¡Tenemos justo la misma filosofía! El agnosticismo no está en absoluto reñido con creer en algo más trascendental, sino todo lo contrario.

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    2. Y el tiro al pichón. Y la caza. Y la pesca con anzuelo. Y la cria industrial. Y el foie-gras, como dice Vanesa. Puestos a prohibir…

      VB, no estoy de acuerdo en que nada sea “objetivamente” nada desde el punto de vista moral. El único que puede ser moralmente objetivo es Dios y eso porque hace trampa. Los demás nos conformamos con hacerlo lo mejor que podemos, sernos fieles a nosotros mismos y a nuestra visión del bien y del mal; pocas cosas son tan subjetivas como la moral.

      Para mi, moralmente hablando, un animal es una cosa. Una cosa animada, pero una cosa. Es objeto de propiedad y de mercado y vale solo en tanto en cuanto un ser humano le da valor, no inherentemente. Insisto en que opino que la vida en si misma debe ser protegida, reléete el cuarto párrafo si lo dudas, por lo que hay ciertas cosas (las que están vivas) que deben ser protegidas. Pero como ya he dicho, las consideraciones morales son subjetivas.

      En la fiesta de los toros no se pide perdón al animal muerto, pero cuando muere toda la plaza se pone en pie para honrarle, en señal de respeto y agradecimiento. Algunas cosas no están tan perdidas en al cultura taurina (y personalmente creo que tiene más valor honrar y agradecer que pedir perdón, pero en fin).

      Lo de que el toro no es adulto cuando se lidia no es cierto: un toro no adulto es un novillo y lo que se hacen con esos son novilladas. Y lo del desangrado en el tercio de varas (porque supongo que hablas de eso) tampoco, de hecho si el picador se pasa se monta una pitada de imnpresión porque el toro tiene que llegar a la faena con fuerzas. Puedes créertelo o investigar, pero las cosas no son como crees.

      Besos,

      A.

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  7. Hombre, entiendo que ante dos cuernos, el torero pueda llevar algún instrumento. Que tampoco me parecería lógico un suicida en la plaza (me está entrando la risa de pensarlo, es que ni los de jackass). Ya se que viene de la leyenda del Minotauro y tal pero que sigo sin poder entenderlo y tampoco hago ningún esfuerzo por hacerlo.

    Eso si, lo admito y es totalmente cierto que este tema tiene mucho de oportunismo y bastante de politiqueo frente al derecho de protección animal (¿derecho o deber?*). Desde luego antes de cargarse el toreo deberían revisar cómo se trata a los animales en las granjas (un número infinitamente superior de animales) o en según que fiestas como esa donde le ponen bolas de fuego al pobre animal.

    Hordas de perroflautas vegetarianos que lo critican van con su flamante móvil de último modelo en el bolsillo sin pararse a pensar de donde ha salido el tantalio que se usó en su fabricación… Hay tanto que revisar, pero yo veo esta prohibición como un pasito más. Quiero ser optimista.

    Respecto a lo de los derechos aqui voy a filosofar un poco aunque quizás me equivoque pero es como lo veo. Ya se por descontado que tu sabrás más de legislación que yo, que es tu profesión y no la mía. En el momento que creas una ley de protección de animales y plantas en cierta manera, aunque bien dices que en terminología estrictamente legal no es así, le estás invistiendo de “derechos”. Es como decir de la estatua de Miguel Ángel que existe el deber de protegerla pues en cierta manera eso implica que tiene el “derecho” a ser protegida. Si tu fueses mi empleado tendría el deber de pagarte un sueldo, lo que significa a su vez que tu tienes el derecho de percibirlo ¿no? Pero vale, entiendo por lo que dices que en terminología legal actual sólo el ser humano tiene derechos propiamente dichos.

    * http://www.derecho.com/l/boe/ley-5-2002-proteccion-animales-comunidad-autonoma-extremadura/ por poner el primer ejemplo que vi, para empezar se establecen cosas que evidentemente se pasan muchos por el forro. Pero lo que importa es que establece una serie de deberes en forma de prohibiciones y obligaciones pero no derechos en ninguno de los dos sentidos.

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    1. También quieero ser optimista. Prefiero pensar que lo que hay detrás de todo esto es una evoluciónética de la sociedad a mejor, en vez de puro oportunismo cutre en ambos sentidos.

      Con lo que dices de los derechos, no, no estoy de acuerdo. Bueno, tal y como lo escribes, “en cierta forma”, “en apariencia”, sí, pero más o menos como estoy de acuerdo en que “en apariencia” el Sol se mueve alrededor de la tierra. En el caso del David la razón por la que está penado dañarlo es el derecho de las generaciones venideras a poder admirarlo también, por ejemplo, no el derecho de una piedra a no ser dañada. Ya sé que a primera vista hay muy poca diferencia entre que me metan en la cárcel por arrancarle una oreja al David, por tirar un perro por un barranco, por llamar “gilipollas” al Rey o por arrearle un estacazo a de Juana Chaos, pero de todos esos casos en realidad el único que está protegido por si mismo es de Juana (en los demás casos, lo que se protege no es el David, el perro o el Rey a su integridad, sino el derecho de la humanidad a disfrutar de su patrimonio, el del dueño del perro a su perro y el de la Nación a que se respeten sus símbolos).

      Y en el caso del trabajador, ¡pues por supuesto que tengo el derecho a recibir mi sueldo! Tanto como tú a que realice mi trabajo. Es un contrato recíproco, crea derechos y obligaciones en ambas partes.

      En cualquier caso de verdad que no es solo un tema legal, moralmente pienso exactamente lo mismo. Los animales no tiene derechos y el David tampoco. Son dignos de protección, pero no por si mismos, sino por lo que aportan a la humanidad.

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  8. Acabo de hacer un post sobre el tema, y me encuentro con que tu tenías otro, y veo que tenemos muchos puntos en común, que cada uno lleva en un sentido.

    Tengo un amigo Vegano, y aunque yo no lo sea, creo que ser vegano es el paso ético obvio al que debería tender una sociedad superior, y por supuesto con Vegano no quiero decir vegetariano estricto, sino sintético.

    De hecho la comida ya está evolucionando hacia lo sintético. De momento la proteína animal es barata, pero ya veremos. Hay muchos niños que directamente no asocian el sabor de la fresa natural con la sintética, y lo detestan.
    Para mi hay un agujero en tu argumento… Reduciéndolo al absurdo… ¿harías peleas de gladiadores contra un discapacitado mental profundo? o sino ¿harías peleas de gladiadores contra ET porque no es humano? Pienso que es la corrida de toros en si la que es inmoral no el uso de unos determinados participantes.

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    1. Jajajaa, me acabo de imaginar a ET luchando contra un gladiador y me descojono yo solito…
      Yo veo que todos aquí estamos viendo cierta inmoralidad en el asunto de las corridas. Lo que pasa es que uno lo atribuye al animal y otro a la sociedad que lo usa.
      Para mí el agujero, donde veo que el argumento tiene puntos débiles, es la separación de la vida respecto al sujeto que posee vida.
      Dice arthegarn:
      “Para mi, moralmente hablando, un animal es una cosa. Una cosa animada, pero una cosa. Es objeto de propiedad y de mercado y vale solo en tanto en cuanto un ser humano le da valor, no inherentemente. Insisto en que opino que la vida en si misma debe ser protegida, reléete el cuarto párrafo si lo dudas, por lo que hay ciertas cosas (las que están vivas) que deben ser protegidas. Pero como ya he dicho, las consideraciones morales son subjetivas.”
      Y yo me pregunto si decir que el derecho es atribuible a la vida del sujeto en vez de al sujeto mismo, no es en el fondo atribuir el derecho al sujeto. ¿O acaso la vida es algo tan separado de un sujeto animal? Creo que es tan consustancial que directamente hace que el derecho a su vida sea tan suyo como de su vida.
      Vamos, que a mi me daría igual que me digan que protegen el derecho a mi vida, como que me protegen a mí mismo, básicamente porque en este mundo, si uno no esta vivo no es uno mismo.

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    2. Dale. Que no. Que mi postura ni atribuye derechos al animal, ni a la vida del animal. Los derechos son de los seres humanos a vivir lo mejor posible, y yo opino que un mundo con más vida es preferible a un mundo con menos vida. No sé si me explico.

      Me reafirmo en lo que le digo a Kilette más arriba: “(los derechos pueden existir) “en cierta forma”, “en apariencia”, sí, pero más o menos como estoy de acuerdo en que “en apariencia” el Sol se mueve alrededor de la tierra. En el caso del David la razón por la que está penado dañarlo es el derecho de las generaciones venideras a poder admirarlo también, por ejemplo, no el derecho de una piedra a no ser dañada. Ya sé que a primera vista hay muy poca diferencia entre que me metan en la cárcel por arrancarle una oreja al David, por tirar un perro por un barranco, por llamar “gilipollas” al Rey o por arrearle un estacazo a de Juana Chaos, pero de todos esos casos en realidad el único que está protegido por si mismo es de Juana (en los demás casos, lo que se protege no es el David, el perro o el Rey a su integridad, sino el derecho de la humanidad a disfrutar de su patrimonio, el del dueño del perro a su perro y el de la Nación a que se respeten sus símbolos).

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      1. Sí sí, si te explicas, pero aún así, para mí al final eso redunda en otorgarles derechos al animal, a su vida, concretamente. Que consideres que proteger la vida de un animal es un derecho del ser humano, porque es algo que redunda en beneficio de él mismo, al final implica que lo que defiendes se convierte en derecho del defendido. Y además creo que es algo peligrosa, porque mucha gente puede usar ese razonamiento, y de hecho lo usan, cuando el sujeto en cuestión no es un animal, sino un bebé, así que por tanto, se apropian de su derecho a la vida. Aunque sé que es un tema aparte totalmente y que saltar de animal a bebé humano es saltar tu línea tan clara de distinción.
        De todas formas, que coño… al final tampoco debe haber tanta diferencia en esos matices…

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    3. No haría peleas de gladiadores con un discapacitado mental porque (i) como miembro de la especie tiene derechos inherentes y (ii) como incapaz mental que es no tiene la capacidad de tomar la decisión libre y consciente de poner en peligro esos derechos de forma voluntaria.

      Y lo de ET pues depende. Si el ET es consciente como un ser humano y lo demuestra (p.ej. pasando un test de Turing) pues no, ya te digo que los criterios por los que asigno entindad moral son más complejos que simplemente “ser humano sí / todos los demás no”. Pero si se trata simplemente de una vaca verde, pues sí.

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