¿Por qué quiero lo que quiero?

Esta semana he tenido cinco ofertas para cambiar de trabajo. Dos de ellas eran para aquella compañía de seguros que aquellos que me conocéis personalmente ya sabéis (si, otra vez, es la séptima vez que me ofrecen ese puesto y sigue estando igual de absurdamente bien pagado). Otra es irrelevante. Pero tengo dos, ahora mismo, que me están dando tanto que pensar que ya no puedo más.

Una es en la misma línea en la que ya trabajo, en uno de los despachos de abogados más importantes de España (en las Torres KIO, y a buen entendedor pocan palabras bastan). Están encantados conmigo, pero soy caro. Debo de estar ahora mismo como un 50% por encima de lo que pagan a gente de mi nivel, y yo obviamente quiero más para cambiarme, así que tienen que pensárselo. Pero la decisión final (seguro) la tomará el socio del departamento, que aun no me ha visto pero a quien estoy seguro de que puedo convencer de que valgo lo que cuesto. Supondría un diez o quince por ciento más de lo que ya cobro (y que me paguen las horas extra, algo que no hacen en Vestas, y quienes hayan trabajado conmigo saben que yo rindo cada minuto de cada hora, no me voy a fumar pitillos o tomar “cafeses” a cada rato) y ahorrarme una hora de viaje cada día. Ah, y trabajar a 700 metros de Ana.

La otra opción es irme a ser abogado de verdad. Hace falta ser amigo mío para entender lo que quiero decir con esto y no espero que la mayoría lo entendáis. Se trata de un despacho pequeño, de diez o quince abogados, en el que me especializaría en procesal civil, Seguro que se pregunta lo mismo a cada penalty. Más o menos...lo cual curiosamente fue la razón por la que estudié Derecho (siempre he pensado que tengo el tipo de mente estúpidamente inteligente y desarraigada de la realidad que hace falta para el procesal). Saben toda mi historia profesional y hasta qué punto tengo que reciclarme pero creo que se han dado cuenta de lo que valgo. Lo que me estoy planteando en ese despacho (que, por cierto, está justo enfrente de la oficina de Ana) es ganar un diez o un quince por ciendt menos de lo que estoy ganando ahora, y eso sin contar que sería un contrato mercantil con todos los problemas que tiene y que valoro como en otro diez por ciento. Pero es volver a ser abogado (de verdad) y, si soy tan bueno como creo que puedo serlo, abrir las puertas a un tipo de salario y nivel adqusitivo que está un 200 o 500% por encima de lo que puedo esperar cobrar si me quedo en “mi categoría” (y eso a pesar de que estoy convencido de que, en lo mío, soy de los mejores de España).

Y no debemos olvidar la tercera opción, por supuesto, que es contarle a Copito de Nieve (lo haré la semana que viene) como están las cosas a ver si me contraoferta para que me quede en Vestas, donde estoy haciendo (opino) un magnífico trabajo. Tanto en dinero como en carrera Vestas tiene aun algo que decir. Pero, en realidad, no es esta la razón por la que escribo esto.

La verdad es que ya no sé qué quiero. O ya no sé por qué quiero las cosas. Ayer tuve una conversación con Vieja Bruja (que se alargó hasta bien entrada – y etilizada- la madrugada) que me hizo volver a recapacitar sobre el hecho de que (i) la gente que me quiere me quiere por como soy (o sea, por las cosas que hago constantemente sin darme cuenta) pero que (ii) yo sólo me quiero a mi mismo en función de cómo veo en el espejo de los demás las cosas que hago. En otras palabras, que carezco casi por competo de autoestima.

Volver a ejercer es una tentación. Es una tentación horrible. No solo por lo que podría, en potencia, ganar, sino sobre todo (o quizá no), porque podría volver a llamarme a mi mismo abogado sin que me le caiga la cara de vergüenza. Podría dejar de decir medias verdades sobre en qué trabajo y volver a decir “soy abogado” con todas las letras (insisto en que esto solo es comprensible para quien me conoce de verdad). Y eso es algo que quiero, que deseo, que ambiciono.

Pero ¿por qúé?

¿Por qué estaría dispuesto a rebajar mi nivel adquisitivo en un 30 o 35%? ¿Qué es, verdaderamente, lo que me impulsa a hacerlo? Sinceramente, ya no lo sé. Antes pensaba que la motivación era estrictamente económica (inversión a medio-largo plazo) pero la verdad es que el poder volver a llamarme a mi mismo abogado y, sobre todo, ver mi imagen reflejada en los demás, en ti mismo que lees esto, con la palabra “abogado” aunque sea entre otras (ya se sabe, entry “gótico” “calvo”,. etc.) es un factor importante. Importantísimo, quizá el fundamental. Ahora mismo vivo bien, tengo tiempo y dinero y me puedo permitir ahorrar casi un 25% de lo que gano, Gano más dinero del que gasto, y vivo bien. Busco siempre ganar más, claro, porque ganar más es bueno, pero no me hace falta cambiar de trabajo y mucho menos de línea. Así que…

No sé. Quiero volver a ejercer. Quiero volver a ponerme la toga. Quiero volver a experimentar la satisfacción que se siento cuando alguien pone sus esperanzas en el Sistema, y en mi como su interlocutor, y al final las cosas salien bien. Echo de menos ganar dinero demostrando queReally? tengo razón, aunque sea menos, pero ¿por qué? ¿Es verdaderamente una decisión lógica, meditada, una inversión en mi futuro, en plan “ahora ganarás menos, pero te abre las puertas a lo que siempre has querido hacer y a hacer algo que merezca que te paguen lo que reamente vales”? ¿O es simplemente mi subconsciente buscando desesperadamente reconocimiento, buscando ganar estima en el espejo de los demás(*) diciendo “soy abogado”? Sé que lo que quiero, lo que siento que quiero, es aprovechar la oportunidad que me ha brindado Riech Hell (quien trabaja en ese despacho, quien me ha conseguido la entrevista y a quien debo una cena solo por lo feliz que me hace que piense en mi de esa manera) pero ¿por qué me siento así? ¿Es verdaderamente “yo” hablando, ese que quiere jugársela, o son mis complejos y miedos haciéndome tomar una decisión equivocada? ¿Hay verdaderamente alguna diferencia entre “yo”, “yo-Spock”, “yo-Kirk” y “yo Hamlet“, en el sentido de “esta forma de pensar es una enfermedad de la que debo sanar” o resulta que somos todos “yo”? ¿Y SI LUEGO NO SOY TAN BUENO? ¿Y si ese es el problema, que no quiero enfrentarme a un reto que implique poner toda la carne en el asador porque si fracaso, fracaso y no tengo excusa? Para mi es fácil ser de los mejores de España en un puesto mediocre, pero ¿y si me lo tomo en serio, me la juego y fallo? ¿Quizá sea que todo esto es porque tengo miedo de arriesgarme?

Nunca terminé La Ilusión de la Consciencia, pero sigo prensando así. Sigo pensando que “yo” no existe, que es simplemente una reducción, una precipitación de mecanismos simpes e individuales que dan como resultado una mente humana, increiblemente compleja. Pero ahora mismo ese “yo”, que existe como ente cognitivo que exige reconocimiento, no sabe qué hacer. Porque sabe lo que quiere, pero no sabe ni (i) por qué quiere no lo que quiere, ni (ii) si lo que quiere es lo que le conviene, ni (iii) si lo que percibe que quiere es verdaderamente lo que quiere o simplemente la sublimación de otra cosa que quiere y que no puede conseguir. ¿Dónde está la Verdad en todo esto?

Todo consejo será bienvenido. Sobre todo el de seis o siete que habéis llegado aquí y tenéis que decir.

Arthegarn__________________________
(1) “Los demás” probablemente quiere decir “la imagen que tengo de mi padre”, pero eso es otro tema. Lo digo simplemente para que os déis cuenta de hasta qué punto pienso las cosas (que es bueno) o me como el tarro (que es malo).
Y lo mejor, pero lo diré aquí abajo, por lo bajini, donde nadie lo lee, es que se lo que quiero. Quiero volver a Coward Turner a trabajar para Albus. Eso es lo que quiero.

32 comentarios en “¿Por qué quiero lo que quiero?”

  1. No hay mucho que pueda decir desde mi limitada experiencia laboral, pero yo ahora mismo estoy desempeñando unas funciones en una empresa en la que me siento útil, en la que siento que mi trabajo sirve para algo, en la que puedo tomar decisiones.

    Posiblemente no me costaría mucho conseguir que me contratasen para desempeñar el mismo trabajo en otra empresa como… Por decir una… la Fnac. Sin embargo en dicho caso, estaría trabajando subyugado, mecánicamente y simplemente acatando órdenes de otros. ¿Qué podrían pagarme? ¿El doble, el triple? Posiblemente. Todo sea dicho, actualmente no trabajo a jornada completa, pero está claro que una multinacional siempre va a poder pagarme más que una PYME.

    Tengo muy claro que mi prioridad absoluta es la de sentirme útil, la de hacer algo que merezca la pena y la de estar a gusto en mi trabajo. Y la remuneración económica… Pues qué quieres que te diga, soy una de esas personas del presente, que si se quedan con 50 €uros en el bolsillo al final del mes van corriendo a gastárselo. Mientras me llegue para vivir (más o menos holgadamente), a mí me llega :).

    ¡Ánimo con los dilemas! Si existen son sinónimo de libertad.

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      1. Digamos que siempre fui muy ablativo (alguien diría que incluso vocativo) y que la abogacía me parecía una forma de que, a base de darle al acusativo, mis clientes pasaran al dativo con mis honorarios. Claro que siempre hay condena en costas, pero soy poco nominativo con quien me paga mientras me paguen

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        1. A lo ke me refería es, dadas las “variantes” a la hora de ejercer, qué tenías en mente a la hora de empezar la carrera; si te veías donde estás ahora o en haciendo otra cosa diferente.
          Creo que la respuesta correcta es siempre el primer impulso, en lo que tenías la “ilusión” de hacer a priori; lo que te hizo en primera instancia estudiar derecho.

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    1. Ya, Haplo, pero es que todo eso ya lo siento yo en este puesto. ¿Crees que me pagarían lo que me pagan si no fuera útil? La pregunta no es si me siento útil, que sí que me lo siento, sino una mezcla entre “¿merece la pena, económicamente hablando, arriesgarse?” y “¿me sentiría mejor si dejara este puesto mediocre pero en el que estoy tan cómodo y soy tan bueno y me dedicara a competir en serio?“

      Por lo demás, y aunque suene manido, a tu edad pensaba lo mismo. Luego la vida me dio un par de bofetadas bien dadas y mi prioridad pasó a ser el dinero. Y me va mucho mejor desde entonces, de hecho soy más feliz, probablemente porque he superado una disonancia cognitiva importante (“si el dinero es secundario y lo que me importa de verdad es hacer lo que me gusta, “¿por qué me siento tan mal por tener que seguir viviendo en casa de mis padres?” etc.

      Y, oye, yo cuando me encuentro 50 euros en un bolsillo a fin de mes me llevo a Ana a cenar ¿eh? No te creas…

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      1. Como te digo, hablo desde mi escasa experiencia. Ya tuvimos esta discusión sobre el cinismo y demás temas hace unos meses :P. En todo caso, con lo que espero cobrar hacia junio, contaré con un sueldo más que decente, que si bien igual no me da para comprarme una mansión, sí que me evitará el vivir en casa de mis padres. El dinero, secundario, pero con unos listones, obviamente.

        En todo caso, me refiero a grados de utilidad. Asumo que la razón por la que rechazas una y otra vez cierta oferta ya mencionada es porque no te sentirías en lo más mínimo útil en dicho puesto. Pero como en todo, hay grados. Yo sin duda me siento mejor coordinando proyectos y viendo mis ideas tomadas en cuenta de lo que me sentiría como un mero operador de datos a las órdenes de un coordinador en EEUU que no me permite la mínima libertad de acción.

        Ahora bien, como tú mismo dices, tienes una perspectiva más amplia que la mía, que contando todo lo que he trabajado en mi vida, igual no junto ni un año, me da que la jubilación anticipada no la alcanzo :P.

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  2. Anda que si te oyera una antigua psicóloga que tuve… Te diría que eres una cabeza con patas (que es lo que me decía a mi, jaja)
    Mira, por más vueltas que le des no vas a poder tomar una decisión “correcta”, y lo pongo entre comillas porque no existe tal decisión. Siempre hay un considerable margen de riesgo. Imagina que conocieras todos los datos, realmente conocieras tu futuro desempeño en el puesto que tanto te atrae, e incluso conocieras los pormenores del “mercado” (llamémoslo así) en tu area laboral. Aún así, aunque eligieras muy sensatamente lo que parece mejor desde todos los puntos de vista, puede que estuvieras eligiendo mal. Porque el mundo es indeterminación y existen un millón de factores personales y de muchos otros tipos que hacen que lo que hoy es una suerte mañana resulte que no lo fue tanto.
    Yo llevo diez años tomando decisiones sensatísimas en el terreno laboral y sin embargo estancándome y yendo de mal en peor (a nivel personal que no salarial) por usar solo la cabeza, ser financieramente sensata y profesionalmente convencional. Y al final he roto con todo ello, no por una ilumiación racional, sino por un “breakdown” físico-psiquico…

    No creo que sea tu caso, porque tu, en efecto, creo que YA disfrutas de lo que haces. Pero si crees que tu verdadera vocación está al alcance de tu mano y ves una buena oportunidad ¿por que no?
    ¿Porque haya gente que tal vez te llame loco por renunciar a más pasta? Bueno, el dinero está bien. Pero si puedes cubrir de sobra tus necesidades y tener además buenas expectativas económicas futuras enfrentándote a un reto que además supone tu auténtica vocación… Creo que es una pena no intentarlo.

    Eres tu mismo quien debe decidir cual es tu vocación, con que trabajo disfrutarías más. Yo no te conozco lo suficiente (que coño, no te conozco). Pero hay una gran diferencia entre tus comentarios de cuando estabas en tu puesto anterior (atapa Albus) y ahora. Ultimamente tus comentarios de facebook no denotan demasiada satisfacción…
    Personalmente después de un largo desierto ,tipo sartén mexicana con escorpiones hijos de puta, tengo claras mis vocaciones. Lamentablemente no tengo tan fácil como tu el desarrollarlas “fully”.
    Yo te animo a que las descubras.
    Ni enterrado en oro molido serás más feliz, dia a dia, que haciendo lo que te apasiona.

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    1. Pues he mejorado mucho entre la cabeza y las patas. Antes era peor. En serio. Mucho peor.

      Por lo demás, yo es que creo que el mundo es determinista. No, en serio, no creo en la libertad del ser humano. Toda esta duda tiene mucho que ver con mis creencias filosóficas y la información que recibo. Tal y como yo lo veo la decisión es inevitable e inalterable, ciertos mecanismos de mi cerebro la tomarán teniendo en cuenta mis deseos, esperanzas y proyecciones y, no lo olvidemos, la forma (por decirlo de alguna manera) que tenga mi mente entonces.

      Mi duda trascendental no tiene que ver en realidad con lo que haré o no haré, sino con si las razones por las que lo haré son las adecuadas. ¿Verdaderamente sabe mi mente lo que quiere? ¿Verdaderamente quiere lo que creo que quiere? Soy una person a muy dada a la sublimación, a creerme que quiero algo cuando en realidad quiero otra cosa que opino que no puedo conseguir. Me he dado cuenta de esto y desde entonces he aprendido a desconfiar de creer que sé lo que quiero y, a base de luchar contra mi programación, he acabado siendo mucho más feliz. Y me pregunto si esto no será otra vez lo mismo.
      No es que no desee, es que no me fio de realmente desear lo que parece, y la mejor forma que tengo de dilucidarlo es preguntarme “¿qué necesidad satisface este deseo?” y la respuesta es… algo así como “figurar”, no sé.

      Y, sí, puede que esté más o menos satisfecho ahora mismo, pero como la etapa en Clifford Chance no hay nada.

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  3. My dear friend,

    I think it sheds a lot of light on the situation that you look at this decision as one that has a “right” and a “wrong” choice, rather than two (or more) choices that each could be right in their own way.

    There is no shame in wanting to see a “real” lawyer when you look in the mirror. You’ve worked hard to try to get that career, and it is obviously one that would suit you very well (as long as you remember that raising an eyebrow is not the same thing as winning an argument!) My question for you is not “Why do you want to be a lawyer?” but “Why do you feel so much guilt about wanting to be a lawyer?”

    You mention your lack of self-esteem, and I know from experience how hard it is to see things clearly when you struggle with this. But from what I can see, your low self-esteem is not what drives you to become a lawyer – it is driving you to believe that your reasons for it are not good enough. You can’t seem to just let yourself want something, have an opportunity to get it, and just take it.

    I would like to ask, what is it that you fear about simply taking something you want? If you truly believe the opportunity is not worth the pay cut, then that is one thing. But just because you are afraid your desires are not worthy enough? Is that really a good enough reason? When you are 60, would you rather say, “I wonder what would have happened if I had taken that opportunity, but now I will never know,” or “I took a risk and reached for my dream – I did my best and fell short.” Those seem like the two worst scenarios that could happen here. Which one will give you the most inner peace and satisfaction when you are older? And conversely, which sounds more appealing to you? “I played it safe, and had a steady job for the rest of my working life,” or “I took a risk and reached for my dream – I did my best and I achieved my goals.”

    Only you can make this decision. Two things I want you to remember, though. One, you cannot make a wrong choice. You can only make YOUR choice. And the second, don’t be ashamed to want what you want – you don’t need to be perfect before you are allowed to follow a dream.

    Oh, and a third – when you look in that mirror, whether you see a “real” lawyer or not, remember that you see someone who I love and respect very much.

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    1. If only I had worked that hard, it might be simpler. But the truth is I did not work at all that hard, if I had worked hard I would likely have been valedictorian and I would most likely have a prime position at a major law firm. But I did not, and I have never thought that my degree was anything worth mentioning. I am mucho more proud of my command of English, for instance. Maybe one of the problems is that, since I got my degree without all that much effort, I do not appreciate it as I should.

      It’s not really that I feel guilty about wanting to be a “real” lawyer. I think. I feel unsecure, as in “do I really want to give up my current career in order to embark in an uncertain cruise for valid reasons?” Of course, it may well be as you say, and my low self-esteem may not be the cause of my motives, but what is making me question them. But that is eternal return.

      You make some very good points. I’ll dwell on them. “You can’t seem to just let yourself want something, have an opportunity to get it, and just take it.”. is a very good one indeed. I’ll give it some thought.

      But, yeah, I am the kind of guy who’d rather be safe than sorry. If I were a Roman I would be Marcus Aemilius Lepidus…

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  4. Es una difícil decisión, si.

    Por un lado, el tema del dinero te he leído muchas veces decir que ganas más de lo que necesitas. Así que si asignas un peso a la parte económica, desde luego no será el peso más alto de toda tu valoración…

    Por otro lado, arriesgas y te vas a ejercer al buffet pequeño. ¿Qué pasaría si sale mal? ¿No podrías volver a trabajos del tipo de trabajo que tienes ahora aunque sea ganando algo menos? ¿Podrías arriesgarte o tienes planes personales a corto plazo que hacen que necesites más estabilidad?

    Imagina que finalmente, no te hacen contraoferta donde estas o no te ofrecen lo que quieres en las Torres Kio. ¿Te sentirías triste o aliviado?

    En primavera viví una situación distinta pero parecida en el sentido de que también me hizo tomar una difícil decisión y que el dinero tampoco fue lo más importante, pero acerté. La respuesta la tienes tú 🙂

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  5. Nos conocemos muy poco, pero con lo poco que te conozco, te aprecio y eres una persona que se ha sabido ganar mi respeto por tu inteligencia y sentido común. Dicho esto, y leyendo tu dilema, me permito opinar: Que vales, yo creo que ya lo sabes y que YA lo has (¿te lo has?) demostrado.
    Mi padre siempre decía que la mayoría de la gente prefiere ser “cola de león” antes que “cabeza de ratón”, porque para ser cola de algo todo el mundo vale, pero para ser cabeza no. Y a ti, cabeza te sobra.
    Yo también tuve que tomar esa decisión hará 5 años y te puedo decir por experiencia propia, que después de haber disfrutado las mieles de la élite en mi campo, de haber escuchado mil veces “cómo se te ocurrió dejar aquel puesto” y todo tipo de retahílas similares, jamás he sido tan feliz como cuando me he volcado en un trabajo puramente vocacional, en el que por supuesto se cobra mucho menos, pero por el que yo, si no estuviera así ahora, pagaría por poder ejercer… 🙂
    En su momento, mi decisión, meditada hasta enfermar, cambió el rumbo de mi vida y de mi carrera. Y a día de hoy no me arrepiento.
    Al final, hasta “el trabajo de tu vida” al cabo de 5 años será rutinario y se convertirá simplemente en “trabajo”. Por eso es importante tener claro cuál es la compensación que realmente te llena de lo que obtienes con ello: dinero, reconocimiento, o satisfacción personal. Yo te diré que de elegir, cuando vales (y tú VALES) la última siempre acaba llevando a la segunda, y a medio plazo también a la primera.
    Y por puro espejo con mi caso, por poco que te conozca, te diré que la decisión que tomes será TAN meditada que sólo por ello, ya será la correcta.
    Un cariñoso saludo.

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  6. My Spanish is very rusty, so i may have not percieved all the nuances of your writing.

    There is no shame in wanting to be better able to help people, which being a Lawyer would allow you to do.

    You live well enough now that the pay cut to follow the lawyer path is not really much of a consideration, so the main considerations should be how it will affect your image of yourself. I think you should very much go after being a lawyer, because then, even if you do not succeed in that, when you look in the mirror, you will see the image of someone who tried for what they wanted, rather than the image of a person who settled for what they have. I think if you do not try to be a lawyer, you will always have this nagging “what if I had tried” in the back of your mind… always wondering. So, follow the path that will not leave you wondering “What if” for the rest of your life.

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    1. But I’m not doing this to help other people! It’s completely selfish, it has to do with earning more and/or showing off. I can take risks to earn more, but I won’t take them to show off – even though I know I am an affected, exhibitionist and flamboyant attention whore. Which I know I am (believe me) and which makes me second-guess this decission.

      As for the “what if’s”… yes they are always there. But I have learned to live with them so I could live with this one. I don’t know. I really don’t know… Damn, I sound like Hamlet!

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    2. An attention whore? Darling, you have far too much taste for that. You’re more of an attention geisha. You’ve brought it to an art form. And what’s so wrong with that? You’re good at it! It’s part of who you are so embrace it and enjoy it. There’s no doubt that you would make a damn good lawyer. There’s no doubt that you would really enjoy the job. (You’re logical, you know your minutia, and you love the sound of your own voice! 🙂 You were born for this!)

      Wouldn’t you be so much more happy if you decided to be OK with wanting attention? Nobody’s “perfect,” and if they were, they’d be pretty damn boring. You’re not perfect, and it’s obvious, and I for one don’t care because I like you just the way you are, as trite and cliched as that sounds. From the tip of your jaunty hat to your cross and signet ring and cape and well-shined shoes. If you were rushing after attention, not caring who you trampled on the way, that would be completely different, and I probably wouldn’t want anything to do with you, because I can’t stand that kind of person. But you aren’t. You’re just a little vain. That’s perfectly OK.

      Funny that you mention how little work you put into getting your degree. One would think that completing law school with ease would be an argument FOR becoming a lawyer! If you feel bad about your laziness in coasting through school, you can always channel that into being the most kick-ass goth-lawyer-bomb you can become, and, if the pay cut is what makes you feel guilty, turning that into the kind of income that will make the whole decision well worth your while.

      One more thing, Sr. Better-Safe-Than-Sorry – how about you define the word “safe.” I know the problems you went through in past years with money. But, if I translate your Spanish properly, we are talking a 10-15% pay cut when you are currently able to save 25%. Leaving you still able to maintain your current living standards, and save 10-15% of your income. So we’re not really talking huge risk here. Unless the law job market is shaky enough that you don’t know if you could hang on to the position long term.

      I do know what it feels like to get very badly burned, and feel the urge to retreat to a safe spot and just stay there. But the problem is, this is life, and life isn’t static and stable like a mountain fortress. It flows and jostles like a flooded river, and there are no real, true safe places. You could take the “risk,” and end up with as easy, secure a life as there is in this world. Or you could take the “safe” route and have everything collapse around your ears. All you can do is make reasonable sensible decisions, and realize the rest is a combination of good luck, and the ability to think on your feet. And honestly, this opportunity sounds like a pretty reasonably sensible decision.

      (And yes, Arthegarn, it is perfectly OK to be completely selfish every once in a while! No matter what it says in the catechism.)

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  7. Supongo que no tienes más que leer mi nombre para saber lo que yo pienso. Pero por si acaso, te lo digo.
    Yo prefiero cien mil veces ser una científica normal de escaso salario que una gran secretaria rica. Y creo que tú también.
    Sentirte feliz con tu trabajo es importante. Que tu profesión te haga sentirte feliz y orgulloso es un privilegio que (para mí) vale mucho más que el dinero que puedas ganar e… ¿invertir? ¿ahorrar? ¿y qué?
    No puedo hablar por tí, pero ser el más rico del cementerio no es en absoluto un plan de vida que a mí pudiera satisfacerme. Sin embargo, te aseguro que hacer lo que te gusta y sentirte orgulloso de tu contribución a la sociedad es una maravilla, y genera mucha autoestima, paralelamente (no en causalidad, ya lo verás) a generar una mejor imagen de tí mismo. Para los demás y para ti.
    Esto es más que una oferta de trabajo, es una oportunidad. Una oportunidad de aprovechar el tiempo que se te ha dado, de marcar la diferencia. Lo que ganas ahora te CONSUELA, pero trabajar de abogado te SATISFARÍA. Eso es grande en sí mismo.

    Creo que queda claro así que paro de repetirme.

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  8. Sí sabes lo que quieres. Auqnue entre medias, las decisiones siempren nos ponen en un brete. No hablamos. No nos vemos, pero te leo a menudo porque muchos de tus pensamientos (no todos, menos mal) son un reflejo de los míos.

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  9. No entiendo nada, pero tengo claro que haría en tu caso, haría lo que me apetece hacer.
    Creo que a un tío que le ofrecen constantemente trabajar en otro lado por un 200% más y tal, no le va a faltar trabajo nunca, como mucho bajará tu nivel de vida por una temporada, y a lo mejor, si la cosa no es como esperabas, a la vuelta, también habrá aprietos, pero al final, la energía se conserva, y volverás a tener lo que tenías.
    Por tanto, la pregunta es ¿cómo de apegado estás a lo material?¿puedes “soportar” el que por un tiempo, seas más “pobre” (“pobre”, pero por lo que cuentas, relativamente a lo anterior, no al grueso de la población)?¿podrás soportar, si lo que te apetece no sale bien, el mirar a la gente que te rodea y ver reflejado en ellos la condescendencia, o seguramente en algunos alegría? Para mí, no hay nada que perder, no hay fracaso, porque no está en riesgo tu salud, tu manutención, tu nivel de vida a largo plazo, me parece que estás pensando en si sigues, metafóricamente, comiendo un carísimo y suculento entrecot o te pasas al faisan trufado que parece delicioso, pero nunca has probado. Piensas que a lo mejor el faisán no te gustará, o no estará en su punto, o te sentará mal… y no sabes si soportarás la espera mientras te vuelven a traer el entrecot, vamos, un asunto irrelevante.
    No se, si vas a sufrir por el que dirán, no lo hagas, sigue con lo tuyo, gana pasta, y quizás algún día aparezca otra oportunidad con la que no dudes.

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    1. Ya, si es que mi duda es si las razones por las que “me apetece hacer” (en otras palabras, por las que compulsión emocional a) son verdaderas y válidas o erróneas. ¿Quiero ser abogado “de verdad” porque quiero yo, o porque tengo metido a machamartillo por presiones ambientales que ser abogado es “mejor” que ser chófer o fontanero? ¿Es esa categorización cierta, hay diferencia real? La semana pasada estuve hablando con abogados “de verdad” que cobran sensiblemente menos de lo que cobro yo, y encima a trompicones (un mes cobras 7.000 euros y dos no ves un céntimo) y estresados por no saber de dónde va a salir el próximo cliente. ¿Verdaderamente es mejor per se?

      No sé. Cuanto más lo pienso, menos lógico me parece arriesgarme; aunque sí es cierto que si lo voy a hacer en algún momento de mi vida tiene que ser ya. Probablemente pudiera volver a mi línea actual eventualmente, si las cosas me fueran mal, pero… En fin, no sé. Sigo hecho un lío y he de tomar una decisión antes del fin de semana.

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      1. Honestamente, aunque no estés seguro del todo, por si es que tienes comido el coco con el ser el nosequé “de verdad” (cosa que me pasa a mi también actualmente), teniendo en cuenta el riesgo controlado del asunto, ¿por qué no probar? No se, siempre podrás contar anecdotas a tus nietos sobre aquellos años en los que te peleaste en los juzgados.
        Asumiendo las posibilidades, el riesgo es tolerable en lo económico, el tema es enfrentarse a “los fantasmas” que puedan aparecer, fracaso, desilusión, decepción… no hay heroes sin riesgo. Seguro que la experiencia, sea cual sea, en retrospectiva, será, por lo menos didáctica… con lo que te gusta darle a la cabeza… ¡¡¡puede ser una mina de oro psico-filosofica para los próximos 10 años!!!
        PD: Además, con lo que luce en el currículo bibliográfico: “Cuando lo tenía todo, y en plena crisis mundial, dejo de lado las ofertas millonarias por dedicarse a lo que creía mejor. Tras un duro comienzo…” El resto, tu dirás.

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        1. Si ya tengo anécdotas de esas que contar. Incluso tengo una sexy de cuando era profesor en la UAX y una alumna me hizo proposiciones deshonestas justo el día que… Bueno, en otro foro.

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