Periodistas (perodeostias, más bien) en el limbo.

Mucho estoy oyendo y leyendo sobre el limbo últimamente. El opinador desinformado moda tiene la idea de que el Papa ha salido el otro día y ha “cerrado” el limbo, declarando oficialmente que “no existe”.

Pongamos las cosas en su sitio.

Lo primero que hay que aclarar es qué se supone que es el limbo. El limbo es una consecuencia no deseada de no crecer con la Fe.

Cuando eres un niño y tienes preguntas de niño te dan respuestas de niño. Si preguntas qué pasa después de la muerte se te contestará algo que puedas entender, de forma simple y fundamentalmente alegórica. Te hablarán de que irás (ir, lo que implica movimiento, espacio, destino, sitio) al cielo o al infierno y te hablarán del cielo como un sitio (otra vez) genial con ángeles y Dios y mucho buen rollo, y del infierno como una especie de volcán con demonios que te torturan a todas horas. Cuando eres un adulto y estás dispuesto a aceptar realidades más complejas te hablarán de que al morir tu alma se encuentra en un estado de proximidad a o lejanía de Dios que experimentará toda la eternidad, llamándose a la total comunión con Dios Cielo y a su total rechazo Infierno. Incluso es posible que alguien teorice que con la muerte termina el paso del tiempo y tu alma cristaliza…

Pero si sólo has preguntado cuando eres un niño y sólo tienes respuestas de niño, al crecer esas respuestas se te quedan pequeñas y aparecen grietas en su superficie. El limbo es una de esas grietas, un “fallo” en una construcción teórica simplista que se manifiesta cuando se intenta observar, de forma compleja, con todas sus variantes. Si al Cielo sólo van los bautizados (no me voy a poner a hablar del bautismus flaminis) ¿Qué pasa con los que han muerto inocentes pero sin bautizar, los que no han hecho nada para llegar al cielo pero tampoco nada para merecerse el infierno? Y si al Cielo sólo pueden ir aquellos redimidos por la muerte de Jesús en la Cruz (el Sacrificio Vicario) ¿qué pasa con todos aquellos justos que no fueron bautizados o que vivieron antes de Jesús? ¿Qué pasa con Isaías y Moisés y Abraham y David? ¿Qué pasa con estas “excepciones” a la norma “los buenos van al cielo y los malos al infierno”? ¿Van al infierno? No deberían ¿Van al cielo? No pueden ¿Van al purgatorio? Tampoco pueden. Conque nos inventamos un sitio al que vayan. Y eso es lo que es el limbo, una invención, una especulación, una teoría, una paja mental. Son dogma el cielo, el infierno y el purgatorio, esos tres sí sabemos (los católicos) que existen, todo lo demás son divagaciones innecesarias para la Fe y absurdas si tenemos en cuenta que se basan en una percepción del tiempo linear y unidireccional que no es la de Dios.

Y eso es lo que ha dicho la Iglesia (que en realidad no lo ha dicho al Iglesia sino la Comisión Teológica Internacional). No es cierto que la Iglesia haya “cerrado” el limbo o que haya declarado que no existe. Lo que se ha dicho, literalmente, es que “existen serias razones teológicas y litúrgicas para creer que los niños no bautizados que mueren se salvarán y disfrutarán de la visión de Dios”. Atención al futuro, que es importante: los niños “mueren” (en presente habitual) pero “se salvarán” (en futuro). No se dice que el limbo no exista, no se anula ni se cierra ni se declara anatema, se dice que no es necesario y que lo lógico es pensar que se salvarán o, lo que es lo mismo, que “irán al cielo”. ¿Que quieres creer en el limbo? Pues allá tú. Pero el hecho es que el limbo no es necesario. Ninguno de ellos. No lo es para la Fe y desde luego no lo es para Dios. El limbo de los Patriarcas no es necesario porque el Sacrificio Vicario redime ex tunc y no ex nunc (no es que yo me crea mucho lo del Sacrificio Vicario, pero vamos) y el limbo de los niños no es necesario porque si la Iglesia puede bautizar en nombre del Espíritu ¡qué no podrá hacer el Espíritu!

Lo que ha hecho la Iglesia, con bastante sentido común, es que defender que hace falta un sitio al que vayan los inocentes no bautizados sólo cabe en la cabeza de un formalista que tenga una visión de Dios y de la Salvación escasa y restrictiva. Ni la Iglesia ni Dios han dicho nunca que el sacramento del bautismo son condictio sine qua non para la Salvación. ¡Dios es Dios, por Dios! ¿Qué tipo de diosecillo del tres al cuatro sería si estuviera atado a estúpidos ritos mágicos a la hora de otorgar su amor, perdón y salvación? En primer lugar ahí esta el bautismus flaminis, insisto, pero es que además la Gracia de Dios está por definición por encima del pecado, y excluir a los niños no bautizados sólo por no haber sido bautizados no pega ni con cola con el mensaje de Jesús y, sobre todo, con sus encendidas críticas contra los fariseos y demás formalistas. Y, si vamos a ponernos formalistas, el Catecismo claramente dice que hay salvación fuera de la Iglesia para, como es el caso, aquellos que no la conocen.

Y, en tercer lugar, lo que más me sorprende es el absoluto desconocimiento de la gente respecto a la postura de la Iglesia respecto al limbo, que no ha cambiado. La Iglesia nunca ha dicho ni que sí ni que no al tema del limbo. No ha dicho que sí porque es una paja mental innecesaria cuando se estudian las cosas con un poco de seriedad y no ha dicho que no porque el hecho es que no puedes asegurar a ciencia cierta que no exista el limbo, Jesús nunca dijo que no existiera. Probatio diabolica.

El limbo nunca ha estado formalmente admitido, se ha puesto en severísima tela de juicio desde el Vaticano II y Benedicto XVI siempre le ha puesto proa. Un dato poco conocido sobre mi es que yo me bauticé de mayor y sabiendo lo que hacía, no de bebé. Mi abuela dio la murga con lo de que me iba a “quedar morito” (sic) y que iba a ir al limbo durante años y recuerdo que mi padre discutía con el suyo (con su madre no se podía discutir, decía que pertenecíamos a la Iglesia Cismática de Torrejón de Ardoz) citando, entre otros, a un entonces poco conocido cardenal que acababa de publicar el “Informe Ratzinger”.

Ya a hace más de 20 años decía que el limbo era un “constructo”, en el Catecismo que él supervisó y que es de hace 15 años ni siquiera se menciona y de hecho se sugiere que su existencia es contradictoria al amor de Dios (1261). En 2005, aun en vida de Juan Pablo II dijo que era “sólo una hipótesis”… ¿Dónde rayos está la noticia?

7 comentarios en “Periodistas (perodeostias, más bien) en el limbo.”

  1. Lo buon maestro a me: “Tu non dimandi
    che spiriti son questi che tu vedi?
    Or vo’ che sappi, innanzi che piú andi,
    ch’ei non peccaro; e s’elli hanno mercedi,
    non basta, perché non ebber battesmo,
    ch’è parte deñña fede che tu credi.
    E se furon dinanzi al cristianesmo,
    non adorar debidamente a Dio:
    e di questi cotai son io medesmo.
    Per tai difetti, non per altro rio,
    semo perduti, e sol di tanto offesi,
    che sanza speme vivemo in disio”.

    Inf, IV, 31-42.

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    1. Aunque os parezca mentira, lo que diga Dante en la Divina Comedia tiene tanto valor teológico como lo que dijera Milton en el Paraiso Perdido, Nietzsche en el Crepúsculo de los Ídolos o Barón Rojo en Hijos de Caín. Ninguno.

      A mens, claro, que sugieras que la Divina Comedia está inspirada por Dios… te recomiendo fundar una religión, en ese caso, a ver que tal se te da.

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      1. 1. Ma io non parlo l’italiano

        Excusas doy:

        me dijo el buen maestro: “¿Es que no quieres
        saber qué almas son estas que estás viendo?
        Antes que nada, bueno es que te enteres
        de que nunca pecaron: y, teniendo
        méritos, no les bastan sin bautismo,
        que es puerta de tu fe, según entiendo.
        Pues quien fue antes de ser el cristianismo
        a Dios debidamente no ha adorado:
        y de estos que te digo soy yo mismo.
        Por tal falta, en ausencia de pecado,
        nos perdimos y, así es nuestra condena
        vivir sin esperanza de lo más amado”.

        2. La Divina Comedia no tiene valor teológico

        Yo sé la Commedia no es Texto Revelado.

        3. Fundar una religión

        Nooo! porque:

        Mientras yo contemplaba su figura,
        me miró y con las manos se abrió el pecho,
        “¡Ve a Mahoma”, diciendo, “cuál procura
        separarse, y contémplale maltrecho!
        Delante de mí, Alí se va llorando,
        de la barbilla hasta el tupé deshecho.
        Y todos los que aquí estás contemplando
        de escándalo y de cisma sembradores
        fueron, vivos, y hendidos van penando

        Inf., XXVIII, 22-36.

        :p

        4. Sacrificio Vicario

        ¿Puedes explicar por qué no crees el Sacrificio Vicario? Entiendo es la esencia del Cristianismo. Sin él, no es pero otra religión más.

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        1. El asunto trasciende lo trascendente… es tan sencillo como que si no crees en Dios te debería dar lo mismo toda la teología, sin embargo muchos de los ateos son como exfumadores (lo uso simbólicamente como algo placentero) les “jode” que alguien crea y por tanto no tema la muerte y una serie de cosas que acompañan al no existir… el problema no está en el limbo, como siempre. Bien explicado todo.

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          1. Yo soy ateo en el sentido cristiano de la palabra. Y he llegado a esta conclusion despues de 5 años en un seminario menor, de los que 3 me los pase estudiando teologia. Y cuanta mas teologia estudio, mas me doy cuenta de que no es dios o el mas alla lo que nos debe preocupar, si no el hombre ahora ¿y por que? pues por que la iglesia de Roma (ese invento) es la que se ocupa de decidir si hay cielo o infierno, y si en este sufriremos dolor fisico o moral. Los sesudos teologos de Roma tambien son hombres que, como los demas, no han estado en el otro lado y han podido ver.
            Si me llega un fisico y me dice que el universo esta formado por supercuerdas, quizá me lo crea, todo depende de lo buen fisico que sea, pero se que si no me lo creo, me lo demostrara. Por el contrario si me llega el Papa y me dice que cuando vaya al infierno sufrire dolor fisico por toda la eternidad, sin duda le pedire, al menos, una explicacion racional de lo que me esta diciendo. Hasta lo que he visto, casi todas las religiones intentan apaciguar las ansias de felicidad de sus fieles con dogmas de fe orientado a lo que estos quieren oir. Si, ya se que para eso son dogmas de fe, pero mejor me quedo con lo que me dijo un cura amigo un dia “yo no se lo que hay despues de la muerte, pero por si acaso, intetemos ser unos tios cojonudos en esta vida”.

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            1. A lo que me refiero es precisamente a lo que dices…si eres ateo ¿que te importa que haya cielo o infierno!… De todos modos ser ateo es otra religión más, ya que nada puede ser demostrado en su raiz, la ciencia se basa en “supuestos”, y en ultimo termino todo es tan indemostrable como la existencia de Dios. La postura frente a la religión (atea o no) creo que es el agnosticismo.

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  2. Me da la “ligera” impresion de que la Iglesia catolica esta metiendose en un autentico “jardin” de consecuencias insospechadas y sobre todo que “falsa y arteramente” y gracias a la ignorancia doctrinal de los periodistas y analistas que se fijan en lo superfluo, pero no son capaces de llegar al fondo de las cuestiones, se esta haciendo “pasar” por “modernizadora” o incluso “progre” una decision que solo puede calificarse como monstruosa…

    De acuerdo: El limbo no fue nunca considerado Dogma, pero me reconocereis que al menos: fue tratado como tal y sobre todo era un concepto de tradicion y la tradicion lo es practicamente todo en la Iglesia catolica:

    A modo de resumen del “proceso histórico del limbo”, podemos apuntar que el tema aparece a comienzos del siglo V en el contexto de la virulenta polémica que sostuvo san Agustín con Pelagio y sus seguidores: polémica que giraba en torno al pecado original, al bautismo, a la gracia, el libre albedrío, imponiéndose el criterio dogmático y autoritario de Agustín, que se convirtió luego en el criterio dominante dentro de la Iglesia…

    La idea que defiende Agustín es una idea que podemos calificar como simplemente monstruosa: Como el pecado original es nuestra herencia (que nos legó Adán por su desobediencia en el Paraíso) y como no hay salvación sin bautismo, los niños no bautizados, a pesar de ser inocentes porque no han pecado (tienen apenas unos días de vida) irán irremediablemente al infierno porque el infierno es el destino de todos los no bautizados…
    Es decir:Agustín no cree en el limbo sino en el infierno.
    Tanto es así que incluso sostiene que en el infierno los niños también son quemados, aunque dice que los queman “con llamas suaves, con llamas muy mitigadas”…

    El concilio africano que se reunió en Cartago el año 417, promovido y dominado por Agustín, declaró que sin bautismo los niños menores de siete años (se supone que después de esa edad estarían bautizados), no pueden entrar al cielo y condenó la existencia del limbo como una herejía pelagiana…

    Es decir: que no existía un lugar intermedio entre el cielo y el infierno en el que los niños no bautizados pudieran pasar la eternidad viviendo sin otra pena que la pena de no poder ver a Dios…

    Con el tiempo fue generándose otra corriente opuesta a la de Agustín, sólo que tal corriente se desarrolló a partir del siglo XII, casi siete siglos después: Empezó a aceptarse la idea de que los niños no bautizados iban al infierno, sí, pero las llamas se fueron mitigando cada vez más hasta apagarse…

    Así, la visión de la Iglesia ha oscilado entre esas dos corrientes: la posición agustiniana en períodos de intransigencia dogmática y, la otra, más abierta, más tolerante, que domina en los tiempos modernos y ha suavizado la condición de los niños no bautizados en la otra vida, ambas terminaron aceptando el limbo y reduciéndolo a un espacio de “no visión” de Dios pero ya no un lugar donde se torturara y maltratara a los niños no bautizados…

    El primero en defender y estructurar la idea de limbo fue Pedro Abelardo, filósofo del siglo XII, profesor en la Sainte Geneviève cerca de la primera Sorbona (París): Pedro Abelardo es el primero en defender la idea del limbo y que los niños que están en el limbo no sufren castigo, simplemente su pena consiste en no poder ver a Dios…
    Su doctrina fue condenada en el Concilio de 1140, pero sin embargo, la idea siguió abriéndose campo y los escolásticos del XII y sobre todo del XIII terminaron aceptándola…

    Su principal promotor fue santo Tomás de Aquino, que la impuso a través de su monumental “Suma Teológica”…
    Y la concepción “Tomista” fue dominando el panorama a medida que la figura de Aquino cobraba peso hasta llegar a convertirse, prácticamente, en teología oficial de la Iglesia Católica, en criterio casi dogmático de la propia Iglesia: De todo lo que dijo Santo Tomás de Aquino acerca del limbo, nos interesa especialmente su última versión compuesta en 1265:

    Lo que plantea esencialmente es que: En el limbo los niños no sufren, sino que únicamente están privados de la visión de Dios…

    Y que eso no es un sufrimiento para ellos porque, como murieron recién nacidos o a poco de nacer sin tener todavía uso de razón, capacidad de razonar, no pudieron adquirir conciencia de la visión de Dios…

    Y como nadie puede sentir dolor por no tener lo que no sabe que puede tener, los niños entonces son de alguna manera felices en el limbo porque, a pesar de no tener visión de Dios, nunca supieron que podían tenerla porque murieron demasiado temprano…

    De todas maneras, esa tendencia no fue exactamente dogmática…

    Asi por ejemplo, el segundo Concilio de Lyon en 1274, declara que “las almas de los que mueren en pecado mortal o sólo en pecado original (los niños no bautizados), van de una vez al infierno a ser castigados aunque con una mitigacion de penas), es decir se vuelve “oficialmente” a la postura Agustiniana…

    El Concilio de Florencia, reunido en 1442 hace lo mismo: llama a bautizar a los niños por el peligro de muerte “pues no hay otro remedio disponible para estos, excepto el sacramento del bautismo, que los libra de los poderes del demonio y los hace hijos adoptados de Dios”…

    Y todavía a mediados del siglo XVI el Concilio de Trento (suprema expresión de la Contrarreforma católica), repite la misma declaración: “es anatema rechazar el bautismo de los niños”…

    Pero en el catecismo romano que se elabora a partir del Concilio de Trento dice, literalmente: “Pero niños que no son capaces de tener este deseo (el deseo de ver a Dios porque se han muerto demasiado temprano) están excluidos, como nos enseña la Fe, del Reino del Cielo si mueren no regenerados por el bautismo”…

    Aquí ya se entiende que no van al cielo porque no han sido regenerados por el bautismo pero no quiere decir que vayan al infierno; de alguna forma se acepta la idea del limbo…

    Es decir y como conclusion: No estamos ante un tema sin importancia o trascendencia, si fuera cierto como se ha apuntado en diversos medios que esta ha sido una idea de la iglesia para reconocer como “salvadas” las almas de los niños no bautizados: La iglesia catolica estaria torpedeando (o al menos poniendo en duda seriamente) directamente dos ( Y estos nadie me negará que son dogmas de fé absolutos) de los principales dogmas de fé: El pecado original y el Bautismo.

    Pero me dá la impresion de que esta no es en absoluto la postura que está adoptando la iglesia de Roma:

    Si combinamos la decision de “cerrar definitivamente el limbo” con las palabras del Papa Ratzinger sobre volver claramente al infierno “fisico”, en lugar del infierno “como estado mental” de Juan Pablo II ( que es por cierto un concepto claramente Tomista ) estoy empezando a sospechar que la Iglesia en lugar de estar dando “un paso adelante” a su adecuacion a los nuevos tiempos y situaciones (siempre he mantenido que es peligrosisimo confundir los propios deseos con la realidad) está retornando claramente a “las trincheras agustinianas”, es decir al concepto de que fuera de la iglesia y del bautismo no solo no hay salvacion, sino que no hay mas que condenacion eterna…
    Porque eliminado el “equivoco” no dogmatico sobre el tema del limbo: No hay mas postura doctrinal de la Iglesia, en el tema de la salvacion de los no bautizados, que la de San Agustin

    Para acabar: No estamos, por tanto y desde mi punto de vista, ante una “adecuacion” o una “adaptacion a los tiempos” o una “eliminacion de equivocos supersticiosos”: Estamos ante el retorno a la vision mas cicatera, mezquina, barbara y abominable de la iglesia catolica, porque y como hemos comprobado “historicamente”, el concepto “popular” del limbo era una “atenuacion” o incluso “una vision progresista” de lo que es la autentica y “dogmatica” opinion de la iglesia.

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