San Chez Gordillo, ni virgen ni mártir.

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos (…). Cuando des limosna, no hagas tocar trompetas delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. (Mt. 6, 1-3)

Por si alguien ha estado últimamente en Marte con el Curiosity, un grupo de sindicalistas dirigidos por un diputado andaluz de IU, atracaron el martes dos supermercados para “dar de comer a los pobres”. Algo que, en realidad, no se parece en nada a lo que hacía Robin Hood.

Vayamos, ante todo, a los hechos. Este señor diputado de Izquierda Unida, que por cierto después de declarar desafiante tras los hechos: “No voy a huir. Aquí estoyse escudaba esta mañana tras su condición de diputado para no ser detenido, como si lo fueron otros miembros de su cuadrilla, organizó con aproximadamente otros 500 miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores una acción que él denominó como “expropiación alimentaria”. El plan, ejecutado inicialmente en un Mercadona de Écija (Sevilla) bajo la dirección del propio diputado, y repetido poco después en un Carrefour de Arcos de la Frontera (Cádiz) consistía en que unas 30 personas entrarían en los supermercados para sacar cada una un carrito sin pagar con productos de primera necesidad (leche, arroz, legumbres, pasta…) mientras los demás esperaban fuera a la policía para, al llegar esta, crear un tumulto para distraer su atención. Salvo el hecho de que dos cajeras del supermercado de Écija fueron agredidas mientras se perpetraba la acción, algo que supongo que no estaba en el plan, la acción salió a pedir de boca. Una vez más, los malvados lacayos de Juan sin Tierra fueron asaltados y lo que le había sido robado al Pueblo fue generosamente repartido entre los pobres que tanto lo necesitaban por Robin Hood y sus valientes compañeros(1)according to plan.

¿O no?

Curiosamente no he conseguido encontrar la menor referencia a que los alimentos en cuestión fueran efectivamente entregados a los pobres. O a las ONGs. El plan original era entregarlos a Banco de Alimentos, que ha condenado la acción y declarado que no aceptarían “en ningún caso” las consecuencias de un robo ni para ayudar a gente necesitada Por otro lado, los robados malamente pueden ser considerados los malvados lacayos de Juan Sin Tierra. Sin ir más lejos, Mercadona invirtió en Andalucía 40 millones de euros y creó 1.200 empleos fijos en la región con más paro de España (más de 300 en Sevilla). Más que robar a los ricos para dar a los pobres parece morder la mano que te da de comer… Pero dejemos los detalles menores y vayamos a lo realmente importante.

En primer lugar, por favor, no os dejéis engañar. El objetivo de esta acción no ha sido robar a los ricos para dar a los pobres, ha sido salir en las noticias. Y no solo salir en las noticias, sino salir en las noticias como un justiciero, un paladín del pueblo que no tiene miedo a enfrentarse a las grandes multinacionales para hacer lo que es justo. ¡San Chez Gordillo a los altares!. ¿De verdad os lo creéis? Porque podemos discutir (y lo haré más abajo) si está bien o es legítimo robar para comer si te mueres de hambre, pero desde luego en lo que creo que estaremos todos de acuerdo es que no está bien, ni es legal ni legítimo, robar para salir en los periódicos. ¡Usad vuestro sentido crítico, por favor! Sánchez-Gordillo es alcalde y diputado, y cobra solo por este último puesto 57.624 euros anuales. ¿No creéis que alguien que cobra más de 55.000 euros anuales tiene formas de dar de comer a los pobres más inmediatas, directas y efectivas que asaltar u supermercado? Pero no, claro, había que robar supermercados porque ese no era el objetivo. Y además el plan estaba muy bien pensado(2). Robin Hood iba al frente de sus hombres, pero este señor se quedó fuera mientras mandaba a sus huestes (gente menos importante y más prescindible) a llenar los carritos y enfrentarse a las cajeras. ¿Y a que no adivináis quien estaba fuera también? ¡Bingo! La prensa.

Que quede claro: lo que ha hecho Sánchez Gordillo no lo ha hecho por los demás, lo ha hecho en su propio interés para salir en las noticias y difundir sus ideas. Pero es que aunque lo hubiera hecho por los demás su acción no está justificada.

Ser solidario es compartir lo tuyo con los que no tienen, no robar. Robar no te hace solidario, te hace un ladrón(3). Cuando no tienes que comer, o tu familia no tiene que comer, y no te queda otra, estás justificado para robar, pero es que o es eso lo que ha pasado. Aquí tenemos a un político con un buen sueldo que, si verdaderamente tuviera interés en ayudar a su prójimo tendría muchísimas alternativas para hacerlo antes de acudir al robo. Digámoslo claramente: si tengo hambre y no tengo nada estoy justificado en robar mi comida, pero si tengo diez euros en el bolsillo y puedo comprarla si quiero no lo estoy. Si estoy cobrando el paro no lo estoy, si no me llega para pagar la hipoteca no lo estoy, y si puedo ir a Cáritas a que me den de comer tampoco lo estoy. Y le pese a quien le pese, en España la gente no se muere de hambre por la calle ni de lejos, así que no está justificada para robar. Puedo estar desesperada, pero no justificada. Y no hablemos de si en vez de estar en la miserable calle viviendo de la caridad y la solidaridad de los demás uno lo que está es cobrando tengo un sueldo de 55.000 al año. ¡Vamos hombre! Es una actitud que personalmente me repugna por lo que tiene de insulto a los que verdaderamente lo están pasando mal y que no roban, ni quieren que se robe por ellos.

Este señor puede que sea buena persona, el típico tonto miope que no se da cuenta de las consecuencias de sus actos y solo quiere ayudar a corto plazo. No lo sé. No lo creo porque independientemente de lo majo que sea, demasiado dinero tiene para ser así. Pero en cualquier caso este acto es digno de un sinvergüenza sin escrúpulos, de alguien que manipula a los que le rodean para que cometan un delito y beneficiarse él del resultado, de alguien que se aprovecha de los sentimientos básicos e incluso nobles del Pueblo en su propio interés. En otras palabras: de alguien que reúne todas las características de uno de los peores arquetipos existentes en el ideario colectivo español: el del político. Y es que eso es lo que es, y así es como se ha portado.

¡Pensad, maldita sea, que os están manipulando y estáis encantados de que lo hagan!

Arthegarn                          
P.S.: Hay otro punto que, como abogado, no me resisto a comentar aunque no lo haga en el cuerpo del artículo porque es un poco técnico. Este señor habla de “explotación alimentaria” cuando lo que ha hecho es un simple y llano robo. Cuando el Estado expropia, paga al antiguo propietario un precio justo (justiprecio se llama, de hecho) por el bien expropiado. Pero esta gente no ofreció compensación alguna a los “expropiados”, y eso es porque no lo eran. Eran simples víctimas de un robo, no sujetos de una expropiación.
(1) Argh, qué horror.
(2) En realidad no, porque aunque no sea el autor material es a la vez incitador y colaborador necesario, así que sigue siendo autor del delito según el código penal. Ah, y con alevosía. Por listo.
(3) Por cierto, Robin Hood no era un ladrón, el ladrón era Juan sin Tierra que (según la leyenda), sin título alguno para la corona intentaba hacerse rey y esquilmar a su pueblo a impuestos supuestamente destinados a pagar la cruzada o el rescate de Ricardo pero en realidad usados para otros fines. Juan sin Tierra era el ladrón, y Robin Hood era la única ley del Reino, el único representante de la verdadera autoridad, que emanaba de Ricardo. No nos confundamos, damas y cabelleros.

La culpa es de la Merkel

Antes de empezar, un caveat: Arthegarn el Peregrino no se hace responsable de la veracidad o el ajuste a la realidad de las teoría económica aquí expuesta. Este artículo es principalmente informativo y no refleja mi opinión al respecto. Habrá una segunda parte próximamente en la expresaré, pero no en este.

Estoy seguro de que todos, o al menos una gran mayoría, lleváis algo así como dos años oyendo decir que el Banco Central Europeo (“BCE”) sigue exclusivamente los dictados de Alemania o que hace lo que a Alemania le conviene y lo que a España le perjudica. Ya sabéis que yo no soy nada dado a las teorías de la conspiración, pero creo que es tanto importante como interesante analizar un poco en profundidad por qué tantos economistas de prestigio dicen esto y si es cierto.

Lo que hoy conocemos por la “ortodoxia económica”, es decir los economistas que siguen la escuela mayoritaria (los mainstream, vamos) se basan en una idea bastante sencilla, pero no por ello menos genial, de John Maynard Keynes(1), recogida en su indispensable Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (generalmente conocida como la “Teoría General del Dinero” o simplemente “Teoría General”) de 1936. Esta idea se resume en la siguiente fórmula:

  Y=C+I+G+(X-M)  

donde:

Y es la Demanda Agregada,
C es el Consumo ,
I es la Inversión ,
G es el gasto público,
X son las exportaciones y
M son las importaciones.

¿Y todo esto qué quiere decir? Bien, la Demanda Agregada es la suma de todas las demandas de bienes y servicios en la economía de un país (en un momento y nivel de precios dado) y que esa economía puede pagar.

Como todos sabéis, la economía de mercado se basa en el intercambio de bienes y servicios por otros bienes y servicios, en muchos casos representados por el dinero. Supongamos que tenemos una economía limitada a dos personas: Caín y Abel. Caín, que es agricultor, está harto de comer zanahorias y Abel, que es pastor, se encuentra bastante decaído por su falta de vitaminas. Abel quiere zanahorias (v.gr. tiene demanda de zanahorias) que a Caín le sobran (tiene zanahorias que ofrecer, v.gr. oferta de zanahorias), y viceversa con las patas de cordero, así que como son buenos hermanos y no se van a poner a regatear intercambian esos bienes y satisfacen sus mutuas demandas con sus mutuas ofertas. Y antes del intercambio, la demanda agregada de la economía de los hijos de Adán y Eva era de [una pierna de cordero + un manojo de zanahorias].(3). Si esta idea básica la multiplicamos por 23.000.000 y traducimos todas las demandas específicas por su valor en dinero nos sale que, por ejemplo, la demanda agregada de un país como España es de, digamos, un billón y medio de euros.

El Consumo es exactamente eso: la cantidad total de bienes y servicios consumidos en un periodo de tiempo . En el ejemplo anterior, el consumo sería igual (una vez efectuada la transacción entre los hermanos) a [una pierna de cordero + un manojo de zanahorias]. (4)

La Inversión es, para que nos entendamos, el ahorro. Es la cantidad de bienes y servicios que se producen pero no se consumen inmediatamente, sino que se reservan para consumirse después. Este ahorro puede hacerse básicamente de dos maneras: metiendo el excedente bajo el colchón para usarlo luego, o entregando el excedente a un tercero a cambio de la promesa de una compensación en el futuro. Por ejemplo: Caín tiene dos manojos de zanahorias y Abel tiene una oveja embarazada. Los dos tienen hambre. Caín se come un manojo de zanahorias y ahorra el otro, hasta aquí todo claro. Pero Abel no ha comido y no quiere matar a su oveja antes de que tenga el cordero, así que le pide a Caín que le de el manojo de zanahorias a cambio de una participación en las ganancias de su negocio ganadero, i.e.: medio cordero cuando nazca(5), y de esa manera el ahorro (concepto de andar por casa) se convierte en inversión (concepto de andas por casa).(6)

El Gasto Público no es en realidad lo que gasta el Estado, sino la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. En una economía equilibrada el Estado debería gastar lo mismo que lo que recauda así que este valor debería ser cero, pero no todas las economías son equilibradas. A veces el Estado gasta menos de lo que recauda y se produce algo llamado superávit mientras que otras (muchas más) gasta más de lo que recauda, generando un déficit, palabra que nos es mucho más conocida que la anterior.

Y por último las importaciones y exportaciones sí que no requieren (de momento) mayor explicación: todos sabemos lo que son.

Vale, muy bonito pero, todo esto ¿para que sirve? Bien, el modelo de la demanda agregada keynesiano permite predecir, en teoría, el efecto que tienen todas estas variables la una sobre la otra y sobre otros factores económicos como el paro o la inflación, y ayudan a determinar la política económica y monetaria de los gobiernos en función de sus objetivos. Por ejemplo, supongamos un país con una tasa de paro muy alta, o asomémonos por la ventana para verlo si carecemos de imaginación. ¿Cómo podemos solucionar esa alta tasa de paro? Bien, el paro se produce cuando no todo el mundo está produciendo bienes o servicios, y como la oferta es igual a la demanda, si no todo el mundo está produciendo bienes o servicios es que la demanda agregada de ese país es menor que su oferta. En otras palabras: podríamos producir más, pero es que ya nos estamos gastando todo el dinero que tenemos en comprar lo que producimos ahora (y en ahorro y en importaciones, claro). No hay más demanda que cubrir, así que no hay más producción, así que no hay forma de salir del paro. A menos…

A menos que aumentemos artificialmente la demanda agregada, claro. Si el país produce bienes y servicios por un millón de euros está consumiendo bienes y servicios por un millón de euros, yo te doy algo a ti y tú me lo das a mi, yo trabajo en una zapatería y el dueño me da un salario, yo le doy dinero al de la verdulería y él me da zanahorias, el verdulero le da dinero al zapatero y se queda con los zapatos que he hecho… Al final el flujo de dinero, de bienes y servicios, es circular, lo que sale de un bolsillo siempre va a parar a otro, y de ahí a otro, y de ahí a otro… Así que ¿qué pasaría si yo, el Estado, empezara a demandar más bienes y servicios, en otras palabras, si aumentara el gasto público? Pues según la teoría keynesiana, insisto, que es la ortodoxia económica generalmente aceptada, si la demanda agregada de un país es de, por ejemplo, cien, y yo aumento el gasto público en diez, la demanda agregada pasa a ser de ciento diez. Eso hace que haya que, para cubrir esa demanda agregada, sea necesario producir diez más que, en este momento, la economía no puede producir. Así que ¿cómo satisfacer ese incremento en la demanda? Pues solo hay una forma: incrementando la oferta. Y solo hay una forma de incrementar la oferta, que es incrementar la producción. Y solo hay una forma de incrementar la producción, que es contratar a más gente. Así que et voilá, si incrementamos el gasto público “activamos” la economía y hacemos bajar el paro, con lo que generamos más riqueza y todos contentos

Claro que ¿cómo se las puede ingeniar el Estado para aumentar el gasto público? Bien, en una economía equilibrada eso solo puede hacerse subiendo los impuestos, pero como ya hemos visto eso en realidad no incrementaría la demanda agregada, ya que el gasto público es la diferencia entre lo que el Estado gana y lo que gasta. Así pues la única forma de que el Estado incremente la demanda agregada es que gaste más de lo que ingresa, en otras palabras, que genere déficit. Y este déficit se puede generar de dos maneras básicas: (i) bajando los impuestos y gastando lo mismo o (ii) pidiendo prestado dinero (deuda pública) para gastarlo ahora. O las dos cosas a la vez, claro. Así que el remedio económico contra el paro es aumentar el gasto público, bajar los impuestos y aumentar el déficit(7). Y ¿en qué gastar ese dinero extra que voy a inyectar en la economía? Pues, de acuerdo a esta teoría económica… ¡da igual! Lo importante es activar el consumo, que genera demanda, que genera producción, que genera puestos de trabajo. Cómo se haga es irrelevante porque el flujo de dinero es circular: da igual a quien se lo des, lo importante es que lo gaste. Da igual que le des un subsidio a un parado que que hagas obras públicas (y las constructoras tengan que contratar más gente porque no dan abasto) o que amplíes el ejército o que contrates más funcionarios. Lo importante es inyectar dinero y que la gente se lo gaste. Ahora que tienen dinero, los soldados y los funcionarios podrán irse de cañas lo que aumentará la demanda de cerveza, lo que aumentará la producción de cerveza, lo que hará que las cerveceras contraten más gente. Y los productores de cebada, y los transportistas de cerveza, y los técnicos de reparación de grifos de cerveza, y los fabricantes de vasos, y los distribuidores de banderillas, y… Como el flujo de dinero es circular y todo va de un bolsillo a otro no importa en qué bolsillo empiece, lo que importa es que se gaste, y este aumento del consumo lleva consigo un efecto multiplicador de la riqueza, ya que a mayor consumo, mayor cantidad de gente con trabajo, más gente que tiene que gastar, más demanda, más consumo, más producción, menos paro. Todo a cambio de un poco de déficit que, de cualquier forma, se “paga solo”, ya que el aumento de actividad económica trae consigo un aumento en la recaudación sin necesidad de subir los impuestos, y con ese aumento de la recaudación podremos sanear nuestro déficit y volver a equilibrar el Estado.

Así pues, la solución de Keynes para el problema del paro está clara: aumentar el déficit y estimular la economía. Y a grandes rasgos, en esto está de acuerdo el 95% de los economistas.

Y, si esto es así y está así de claro… ¿por qué el imbécil de Mariano no lo está haciendo? Pues muy sencillo: porque el tratado de Maastricht, los pactos de estabilidad, no se lo permiten. En teoría ningún estado miembro del euro puede tener un déficit presupuestado superior al 3% ni una deuda pública superior al 60% del PIB, y en España vamos por el 8,5% y el 72,15% respectivamente. ¿Y no podrían mirar hacia otro lado nuestros socios europeos y dejarnos aumentar un poco más el déficit, que es lo que dice la ortodoxia económica que tenemos que hacer para salir de este embrollo con un 22% de paro? ¡Que no pedimos nada que no esté en los libros! O, al menos, ¿no podría el BCE bajar los tipos de interés, que es la otra gran medida (junto con la devaluación, claro) con la que cuenta el estado para estimular el consumo?

Bien, pues no voy a establecer una relación causa efecto (para eso se bastan y se sobran ciertos analistas) pero voy a dar dos datos adicionales.

El primero es que todas estas medidas de estímulo a la economía tienen un efecto secundario: la inflación. Cuando la gente tiene más dinero quiere consumir más, y como pasa un tiempo entre que la gente quiere consumir más y que el tejido productivo efectivamente produce más (en lo que se crean nuevas empresas, se contrata a la gente, se construyen fábricas, etc.) ese incremento de la demanda sin incremento de la oferta conduce a un incremento de los precios. Y, como todo el mundo sabe, la inflación es mala, mala, mala y controlar la inflación es la tarea fundamental de todo gobierno o banco central (por ejemplo es el objetivo tanto del BCE como de la Reserva Federal), así que este tipo de medidas deben evitarse siempre que sea posible, de hecho solo son justificables para solucionar un problema de paro anormalmente elevado y deben abandonarse en cuanto sea posible para evitar la aparición de burbujas y el sobrecalentamiento de la economía.

El segundo es que el paro medio en la UE es del 10,2%, en la zona Euro del 10,7% y en Alemania es del 5.6%. Así que las medidas que conviene aplicar en España no son en absoluto las que conviene aplicar en la Eurozona. Muchísimo menos en Alemania, o en Austria, o en Holanda. Hasta en Grecia tienen menos paro que nosotros.

Y eso es todo. Así que, recordando una vez más que este artículo no refleja necesariamente mi opinión, sino que simplemente intenta explicar por qué la mayor parte de nuestros economistas están diciendo que la culpa es de Alemania y sus compinches y del Banco Central Europeo que no nos permiten aplicar las recetas y políticas que necesitamos para salir de esta sino que únicamente aplican las que les convienen a ellos; recordando que éste artículo es básicamente divulgativo así que contiene simplificaciones e inexactitudes en las que he incurrido adrede para aumentar la claridad; y sugiriendo enérgicamente a quien le interese el tema que lea libros de expertos de verdad y no asigne valor de dogma a los artículos del blog de un gótico liberal que se cree muy listo y muy leído pero que en su vida ha pisado una facultad de Económicas, se despide de ustedes hasta su próximo ladrillo, agradeciendo su atención y fidelidad,

Arthegarn, el Peregrino_______________________

(1) Sin duda el economista más influyente del siglo XX y un tipo que, personalmente, me cae francamente bien. Hijo de un profesor de universidad y de una de las primeras mujeres que cursaron estudios superiores en Reino Unido, extremadamente inteligente, bicurioso (¡en la Inglaterra de entreguerras!) amigo de Bertrand Russell, encumbrado a la cámara de los Lores con un premio Nóbel y una baronía, casado con una bailarina de la que siguió enamorado toda su vida, padre de un científico y de un aventurero…
(2) El patrón oro era una forma de medir el valor de una moneda en términos de cuánto oro representaba. De acuerdo al patrón oro, un Estado respondía de su papel moneda con el oro que tenía en sus reservas, de tal forma que dividiendo la cantidad total de oro en reservas del estado en cuestión entre la cantidad de su moneda que había emitido se podía obtener un criterio objetivo sobre su valor comparado con otras monedas. Así, por ejemplo, una peseta podría representar medio gramo de oro y una libra cinco gramos con lo que tendríamos que una libra vale diez pesetas. Idealmente los titulares de billetes y otros vehículos comerciales con valor representativo (a diferencia de, por ejemplo, una moneda de oro, que vale tanto como el oro del que está compuesta) podían comparecer ante el banco central del estado emisor y exigir su cambio por la cantidad correspondiente de oro. Históricamente el patrón oro es el origen de aquella frase que había en los billetes españoles del sigo pasado que decía: “El Banco de España pagará al portador X pesetas”, teniendo en cuenta además que la peseta empezó siendo una fracción del peso, moneda de valor intrínseco que contenía 27 gramos de plata y valía exactamente eso.
(3) Llegados a este punto es importante insistir en que la oferta y la demanda no son solo de cosas (”bienes”) como zanahorias y patas de cordero sino también de servicios, es decir cosas que alguien hace por nosotros porque nosotros no podemos o no queremos hacerlas. Así, Caín puede querer satisfacer sus bajos instintos y ofrecerle un manojo de zanahorias a una nefilim que pasaba por ahí a cambio de… am… bueno, de sus “servicios”.
(4) Es fundamental para lo que vendrá después mencionar que, en teoría económica clásica ( sea, esta), la oferta y la demanda son siempre iguales (o tienden a serlo con el tiempo vía ajuste de precio). En el ejemplo anterior la oferta (cordero y zanahorias) es igual a la demanda (zanahorias y cordero). Si incrementamos la oferta de, digamos, zanahorias, al final lo único que ocurrirá será que bajará el precio de las mismas y que una pierna de cordero ya no valdrá cinco zanahorias sino, por ejemplo, diez, y volverán a equipararse oferta y demanda. Lo mismo ocurriría si aumentáramos la demanda de cordero o redujéramos la oferta de zanahorias: al final oferta y demanda se equilibran vía precio.
(5) ¿Y por qué medio cordero y no simplemente una pata, que es lo que valía un manojo de zanahorias en el ejemplo anterior? Porque no vale lo mismo una pata de cordero ahora que una promesa de darte una pata de cordero en el futuro si todo va bien: a lo mejor la oveja se escapa, por ejemplo, y Caín se queda sin su pata de cordero Y sin su manojo de zanahorias, que Abel ya se habrá comido. Este fenómeno, llamado traslación del riesgo, es lo que da origen a los préstamos con interés, en los que el riesgo asumido por el prestamista se compensa por el prestatario ofreciendo devolverle una cantidad mayor que la prestada. Por supuesto, cuanto menos se fie el prestamista del prestatario mayor tendrá que ser la compensación: no es lo mismo prestarle cincuenta euros a tu hermana que prestárselos al vago de tu amigo Pepe que prestárselos a Ruiz-Mateos, con que mi hermana me prometa devolverme el capital me vale, pero Pepe igual me tiene que prometer que me devolverá 55 dentro de un mes para que se los preste (y solo lo haré si creo que de verdad podrá tener esos 55 euros dentro de un mes) y a Ruiz-Mateos no le presto 50 euros así me ofrezca devolverme esos 50 euros y cinco millones más, porque sé que llegado el plazo no voy a ver un céntimo. Complicando mucho las cosas, eso es la prima de riesgo esa que tanto nos trae por la calle de la amargura: la gente se fia más de su hermana Alemania que de su amiga España y no pondrían un duro en Grecia si no les obligaran.
(6) En el mundo real, además, está conversión es mucho más perfecta e inmediata ya que la inmensa mayor parte del ahorro está en un banco, no debajo del colchón, y ese banco lo presta (es decir, lo invierte) en cuanto puede.
(7) Y también bajar los tipos de interés, por ejemplo, pero no quiero complicar más el modelo. Si el Estado baja los tipos de interés el ahorro se hace menos atractivo, recordemos el ejemplo de (5). Si el tipo de interés está muy alto cogeré mi dinero y lo ahorraré porque me va a rentar mucho, si presto cien y en un año me devuelven ciento diez estoy haciendo un buen negocio. Pero si presto cien y en un año me devuelven ciento uno… pues es menos atractivo, oye, para eso cojo esos cien y me voy de cañas.

Como solucionar la crisis

A medida que se acerca el aniversario del 15-M sin que se le vea una salida a la crisis, con el PP metiendo la tijera en todos los gastos del Estado y de las Comunidades Autónomas, con el PSOE, IU y los sindicatos metiendo caña, con España en recesión y una tasa de paro del 24% que no hace más que seguir subiendo, la gente está enfadadísima. Ante todo están enfadados con nuestros políticos, todos, de un lado y del otro, por no resolver la crisis; y luego están enfadados también por distintas razones con los banqueros, los empresarios, los ricos, los intelectuales y ese fuzzy group que es la llamada ”clase dirigente” pero que es, aparentemente, incapaz de dirigirles a ningún sitio (a ningún sitio fuera de la crisis, vamos).

Lo primero que hay que decir es que este sentimiento de enfado e indignación es … ¿obvio? ¿de lo más natural? ¿esperable? Nadie puede intentar, como he leído por ahí, que los españoles no se sientan así. Por las mismas razones por las que si vas andando por el bosque y de repente se levanta un oso al lado tuyo sientes miedo, es normal que cuando te ves atrapado en una situación incómoda a la que no le ves salida sientas frustración, desesperación, dolor y rabia. Lo sé muy, pero que muy bien. La pregunta es qué vamos a hacer con toda esa energía, toda esa rabia e indignación que todos, yo también, tenemos dentro. La pregunta es cómo vamos a salir de esta.

Si nos guiamos por la historia reciente parece que lo único que haremos con esa energía será lo que el amigo Eduardo Marqués llama ”liarla parda”, particularmente en sus dos primeras acepciones: tendremos gente volcando coches y quemando contenedores, y tendremos otra gente (mucha más) expresando estas emociones con “una algarada, una revolución, un “todos a la calle contra todo”, una catarsis puramente emocional”, un (otro) bluff que no llevará a ningún sitio y que será capitalizado(1) para sus propios fines por este o aquel grupúsculo marginal cuyos “líderes” tendrán sus cinco minutos de fama y, si tienen suerte, acabarán de tertulianos en algún sitio o cobrando 250 euros por charla. Pero desde luego eso no nos acercará a la salida de la crisis; lo más probable es que de hecho nos aleje de ella(2). Aun así siempre estarán los cuatro idealistas trasnochados de siempre que, de forma más o menos bienintencionada, lo verán como el inicio de la revolución proletaria o la rebelión del Pueblo contra sus opresores políticos y económicos o [Inserte aquí su demagogia favorita], por supuesto, y que llamarán a la gente a la calle en nombre de todas esas cosas y con la promesa de un futuro mejor y más brillante, sin crisis y con libertad, en el que todos seremos listos y responsables y las piedras manarán leche y miel. Y habrá gente que se lo crea y les siga, porque es lo que la gente quiere creer, lo que la gente quiere que le digan y porque sentirán, en su corazón y en sus entrañas, que es lo que tienen que hacer. Porque cuando estás frustrado y rabioso a lo que te lleva la naturaleza es a la violencia, a “sacudirte las cadenas”, a acabar con la amenaza o el obstáculo que tienes delante. Y esto es tan obvio, natural y esperable como el que aparecieran los sentimientos de los que hablaba antes, pero por mucho que sea obvio, natural y esperable, no nos va a sacar de esta, ni va a arreglar la crisis, ni nos va a dar trabajo. Más bien al contrario.

Claro que… si la algarada y la “revolución” no son los caminos para solucionar el problema, si acabar con quienes “nos han metido en esto” o quienes “no saben sacarnos de aquí” (3) no va a llevar a ningún sitio, entonces, ¿qué podría hacerlo? ¿Quién podría hacerlo?

Pues tú. Pero muy probablemente no como como crees.

A nadie se le escapa que hay que cambiar muchas, muchas cosas en España. Pero lo primero que el auténtico revolucionario, el auténtico idealista, tiene que cambiar, es a si mismo. Tiene que tener claro donde quiere ir, ver cómo se puede llegar y ponerse a ello. Y, con toda probabilidad, lo primero que tendrá que cambiar de si mismo será su fe inquebrantable en la verdad de su causa y en que su solución es la (única) correcta.

Si verdaderamente queremos salir de esta, lo primero que tenemos que cambiar es esa mentalidad tan española de sostenella y no enmendalla. Si la realidad nos muestra que el ideal por el que estamos luchando es imposible e inalcanzable (como pasa siempre con los ideales, que son orientadores, puntos de referencia, no objetivos) lo que tenemos que hacer es dirigirnos al punto alcanzable, posible más cercano a ese ideal. Al decir esto me hago acreedor a decenas de comentarios con eslóganes del tipo “seamos realistas, pidamos lo imposible” o “hasta la victoria siempre”, pero me importa un pimiento. Si queréis ese tipo de cosas y prestáis oídos a ese tipo de frases hechas, a ese tipo de demagogia que os llama a la fe irracional como los Papas llamaban a las cruzadas, allá vosotros y sinceramente no sé qué hacéis leyendo este blog. Si lo que queréis es eso, salid a la algarada. Si lo que queréis es verdaderamente luchar por vosotros y por los que os rodean para mejorar la situación de una forma palpable y posible, si estáis dispuestos a sacrificar vuestros ideales intangibles, espirituales y sobrenaturales en aras del materialismo palpable, de la comida que de verdad se puede comer y del trabajo que de verdad se puede realizar, entonces seguid leyendo.

Una vez seamos capaces de admitir, individualmente, uno por uno, yo, tú que estás leyendo esto, que es posible que estemos equivocados, lo siguiente que hay que cambiar es ese otro mecanismo que es “hay que quitar de en medio a quien nos ha metido en esto”. Todo el problema, todo este artículo, si os fijáis, está basado en esto. La rabia y la frustración contra quien “nos ha metido en esta crisis” y quien “no nos sabe sacar de ella” es tan lógica como estúpida e improductiva. Es una antropomorfización del problema, es el mismo mecanismo que te hace darle una patada al hardware cuando se estropea el software, algo que está en nuestra naturaleza, en nuestros genes, pero que aunque tuvo su lugar cuando éramos animales irracionales y vivíamos en los tiempos en los que nuestras respuestas al medio debían ser, rápidamente, una de las famosas Cuatro Efes(4), hoy en día no está simplemente obsoleto, sino que es contraproducente. “¿Algo va mal? Tiene que tener una causa. Hay que encontrarla y destruirla, muerto el perro se acabó la rabia”. Ese mecanismo está en nuestro hardware, está en nuestros cerebros y aunque sea natural, lógico y esperable y resultado de la evolución por selección natural, no nos es más útil para resolver estos problemas que el hecho de tener apéndice(5).

De verdad, no hay una mano negra, no hay una conspiración, no hay unos malvados capitalistas de dientes afilados que se han quedado con todo el dinero que antes teníamos y que ahora no tenemos y lo están usando para encenderse puros. No es cierto. Esto os lo podéis creer como artículo de fe basándoos en la auctoritas que me confiráis, o podéis estudiar (pero estudiar en serio, no leer un titular de Público y contrastarlo con la Wikipedia) las causas del Credit Crunch, la contracción de la masa monetaria por la pérdida de confianza en los mercados (sí, el problema está en que la gente, o sea tú y yo, hemos perdido la confianza en “los mercados”, y os garantizo que no la vamos a recuperar gritando que la culpa es precisamente de “los mercados” como el año pasado -lo que por cierto es una majadería(6)). El dinero, la riqueza no está en los bolsillos de nadie, ya no existe. No quiero ponerme ahora a explicar la génesis de la crisis y a asignar responsabilidades porque en este momento es mucho menos importante saber cómo hemos acabado en este agujero que se va llenando de agua que cómo vamos a salir de él; pero baste decir que es tan natural como incierto pensar en un gran conjunto de pequeñas causas individuales como una única causa, simplificar las múltiples y complejísimas relaciones de todos y cada uno de los seres vivos individuales que componen, por ejemplo, la persona que está sentada a mi izquierda, con el término “Begoña” y decir que tiene la culpa de la crisis. No. Es el mismo mecanismo del que hablaba antes. El bosque no os deja ver los árboles, y el problema está en los árboles(7), no en el bosque.

Lo siguiente que podemos hacer es acabar con la muy española figura de la intervención divina. La pregunta está mal planteada porque nadie nos va a sacar de esta porque nadie puede. Nadie tiene unaRonBrokenWandvarita mágica, o una solución milagrosa o la fórmula de la Coca-Cola que pueda arreglar este desaguisado por si misma. En primer lugar porque hay muchas cosas que no se pueden “arreglar”: si una familia pide un crédito de forma temeraria y luego se encuentra con que no lo puede pagar, independientemente de que sea una pena, no podemos arreglarlo de un plumazo a golpe de condonación general de deudas “y que lo paguen los bancos”. El dinero con el que los bancos conceden hipotecas es el mismo dinero que yo he metido en mi cuenta corriente y el banco lo ha prestado en la creencia (amparada en la ley) de que tendrían que devolvérselo de una u otra manera. Si haces legal que la gente no pague al banco, ¿cómo me va a pagar el banco a mi? ¿A dónde nos llevaría hacer algo así?

Pero es que no es solo eso. Es que los españoles tenemos que entender de una vez que nadie puede vivir nuestra vida por nosotros y tomar las riendas de la misma. Desde los tiempos de Chindasvinto nuestras revoluciones y nuestros cambios se han basado en cambiar una minoría dirigente por otra minoría dirigente (como mucho, “nuestra” minoría dirigente), tenemos mentalidad de súbditos y no de ciudadanos. Esperamos que el Rey o el Gobierno o la Virgen nos arreglen nuestros problemas y eso no es así, la democracia no funciona así. Si no estamos dispuestos a aceptar la responsabilidad de gobernarnos a nosotros mismos, si vamos a seguir negándonos a entender que si las cosas van mal porque estamos gobernados por incapaces la culpa no es de nuestros gobernantes sino nuestra por haberlos elegido, entonces es que simplemente no estamos preparados para la democracia y lo mejor que nos puede pasar es volver al despotismo ilustrado. Hace un siglo Ortega y Gasset decía que no estábamos preparados, que no entendíamos que era la democracia y tenía razón, Da pena pensar que desde entonces no hemos mejorado casi nada.

Puestos a cambiar la tan española creencia en los milagros, en la Virgen que todo lo cura o el líder que nos sacará de esta, podríamos empezar a pensar en que los problemas complejos tienen causas complejas y que si no se resuelven de esa forma tan obvia que se nos ha ocurrido no es necesariamente porque nuestros dirigentes sean estúpidos o incapaces, sino que puede que sea porque esa medida tiene repercusiones que no hemos considerado. La mentalidad de taxista, de “esto lo arreglo yo en dos patadas” o “lo que hace falta es alguien con dos cojones” para temas que son enormemente complejos y sistemas que son prácticamente impredecibles es tan perniciosa como está extendida. No hay ninguna diferencia entre querer meter en la cárcel a un político porque no previó o resolvió una crisis (o enfadarse porque las cosas siguen yendo mal y no se ve la luz al final del túnel, aunque enfadarse sea natural) y lapidar al brujo porque no hace llover. Lo creáis o no, la influencia(8) que puede ejercer un gobierno para la solución de una crisis como ésta es semejante a la que tiene el brujo para hacer llover y sus resultados solo se notarían a medio plazo (mucho después de la tan satisfactoria lapidación).

Pero es que además la crisis tiene múltiples causas y todas ellas complejas por lo que no hay una única solución a todas ellas (y eso incluye panaceas como el asambleísmo anarquista-libertario, por cierto). Solo hay una persona que te va a sacar de la crisis, y ese eres tú. O, para ser exacto, solo hay una forma de salir de la crisis, y esa es acabando con todas sus múltiples causas, y no hablo de las causas que nos trajeron aquí, porque esas ya no son operantes y por tanto son irrelevantes, sino de las que nos mantienen aquí y las que nos hunden todavía más. Esos son los problemas que tenemos ahora y esos son los que tenemos que resolver. Y como resulta que esos problemas, al final, están causados en mayor o menor medida por todos y cada uno de nosotros, como individuos, lo que tenemos que hacer es arremangarnos hasta los codos y ponernos a cambiarnos a nosotros mismos, como individuos. Y ¿sabéis lo mejor de todo? Pues que esto es algo que no tenemos que esperar a que venga nadie a hacerlo sino que podemos hacer nosotros mismos y que además se trata de una sucesión de pequeñas cosas concretas e inmediatas que está en nuestra mano resolver, no de “acabar con el paro” o de “devolver la confianza a los mercados”. Por supuesto, esto exige de nosotros que tomemos las riendas, y por tanto la responsabilidad, de quienes somos y de en qué nos vamos a convertir, algo que a mucha gente le da miedito y que a todo el mundo debería infundirle, como poco, un sano respeto. Pero ha llegado la hora, insisto, de trabajar y ser valientes y cambiar lo que tenemos que cambiar: nosotros mismos. Porque solo cambiándonos nosotros, individualmente, uno a uno, haciéndonos responsables de lo que hacemos, podemos cambiar al colectivo. Si en algo estamos de acuerdo los perroflautas y yo es que el cambio no se puede imponer de arriba abajo, sino que viaja de abajo a arriba. Así que, lo dicho, sus y a ello.

¿Y cómo podemos cambiar? Bueno, pues insisto, haciéndonos responsables de nuestras vidas, nuestras actitudes, nuestros hechos, nuestras palabras. Midiendo las repercusiones en los demás y las consecuencias a medio y largo plazo de lo que hacemos. Por ejemplo, es posible que en este momento esté tan frustrado y enfadado que lo que de verdad quiera hacer, lo que mis entrañas me dicen que haga, es salir a pegar gritos, quemar contenedores y lanzar piedras a la policía. O puede que lo que me apetezca sea largarme a Sol a demostrarle a “los mercados”, “los banqueros” y “los políticos” (ah, no, que eso ya lo hemos resuelto) que no soy su marioneta y que no pueden jugar conmigo; por ejemplo no respetando los horarios o recorridos de las manifestaciones o intentando okupar la plaza de mi pueblo. Pero ¿qué repercusiones tendrá eso? ¿Estaré generando riqueza? ¿Confianza en España? ¿O estaré dando la impresión de que a los españoles nos importa mucho más demostrar lo fuertes e independientes que somos que trabajar para salir del hoyo? Y lo mismo que con los actos, con las palabras. Es posible que lo que me apetezca en este momento, lo que me dice mi corazón que debo hacer, es lanzar una soflama poética e idealista sobre las virtudes del idealismo utópico y las maldades del capitalismo, pero, una vez más ¿qué consecuencias va a traer esto? ¿A medio y largo plazo? ¿Para mi y para los que me rodean?

Una vez que hayamos decidido de verdad tomar las riendas de nosotros mismos, no ser esclavos de nuestros impulsos y apetencias y pensar antes de hacer ha llegado el momento de replantearnos muchas, muchas cosas sobre nuestros hábitos y formas de comportarnos. Alguno habrá que debería informarse antes de opinar, algún otro que debería escuchar tratando de entender lo que el otro intenta comunicar y no preparando el contraargumento… Otro se dará cuenta de que, por mucho que su instinto le diga que alquilar es tirar el dinero, meterse en una hipoteca de 600 euros a 35 años cobrando 1.000 con un contrato de obra y servicio es una mala idea porque probablemente, en algún momento no podrá pagarla. Muchos se desharán de la mentalidad y el mecanismo de “lo quiero, así que lo voy a comprar y ya veré como lo pago”. Ha llegado el momento de tirar a la basura la tarjeta de crédito, que te da ahora lo que pagarás luego, y mirarte a ti mismo y a tus bolsillos en el espejo y saber qué puedes consumir y qué no. Y lo que es mas importante, el momento de dejar de derivar tu autoestima en función de lo que consumes, de dónde vives, de cuánto ganas o de en qué trabajas. Eres quien eres y no está nada mal, y si quieres ser más, plantéate con realismo quien quieres ser (porque querer lo imposible solo conduce a la frustración) y cómo llegar a ello, sabiendo que no todo depende de ti y que es posible que no lo consigas. Y si caes en la lucha y no llegas a conseguir todo lo que querías, sigue luchando o cambia de objetivos, pero no te frustres. Tente un poco de respeto. Ah, y no le eches la culpa a otro, porque muchas veces nadie tiene la culpa.

Y hablando de no echarle la culpa a otro, probablemente haya llegado el momento de hacer examen de conciencia. Nadie te puso una pistola en la cabeza para pedir ese crédito ruinoso. Nadie te garantizó que sacándote esa carrera conseguirías ese puesto de puta madre, y si te lo garantizaron, aunque el otro sea un hijoputa o un imbécil, algo de culpa tendrás tú por habértelo tragado. Aprende, échate la china al bolsillo, no te fíes ni de tu madre (porque aunque ella te quiere tiende a sobrevalorarte y puede que te de consejos que ella cree buenos pero que acaban no siéndolo), haz tus propias cuentas, sé crítico, contrasta, toma tus propias decisiones y hazte responsable de ellas. Y si tienes los redaños para hacerlo de forma retroactiva y hacerte ahora responsable de las decisiones que tomaste en el pasado “por culpa de otros” te habrás ganado mi caluroso y sentido aplauso. Y te garantizo que cuando te mires al espejo del que hablaba antes verás que has crecido un par de centímetros.

Estate orgulloso de ser quien eres. Estate orgulloso de ser un ciudadano y no un bárbaro, de ser parte de la civilización que construye y no de la barbarie que saquea y rapiña. Respeta a tus semejantes como te respetas a ti mismo y como te gustaría que te respetaran a ti (y si crees que ya lo haces, cuéntaselo al del espejo cuando haya crecido ese par de centímetros, te garantizo que te sorprenderás). Y exige que los demás te respeten como deben. Critica y persigue cada céntimo que pagas en impuestos, entérate de a dónde va y por qué. Deja de pensar que “lo público” es “de todos” y empieza a pensar que “lo público” es en realidad tuyo, porque lo has pagado tú, y tienes que exigirle rentabilidad y eficacia, tanta como te exigen a ti en los estudios o el trabajo. No des dinero a corruptos, vagos y deshonestos y cuando te encuentres uno exponlo y denúncialo ante tus conciudadanos. Se acabó congratularse por hacerse un simpa, por saltarse el torno del metro, por defraudar a Hacienda, por cobrar el paro y trabajar a la vez, se acabó encumbrar al pícaro que “es más listo que el sistema” porque cada vez que comete una de sus fechorías te está robando a ti, no “al Estado” o “al Sistema”. No hay diferencia entre el concejal que se va de putas con dinero público y quien se cuela cada día en el metro porque, total, nadie le dice nada(9). Cumple las normas, que las hemos acordado entre todos, y si no te gustan lucha por cambiarlas, habla con tus conciudadanos, convéncenos de que tienes razón… y respétanos como te respetas a ti mismo, que estamos tan orgullosos de ser nosotros como tú de ser tú, y si no nos convences (o hasta que lo hagas) no te tomes la justicia por tu mano. Y estate orgulloso de no hacerlo, porque someterte a la voluntad del Pueblo aun cuando crees que el Pueblo se equivoca es el precio que hay que pagar por la democracia (real ya).

Así que, hala. Menos dilución de la responsabilidad personal en el colectivo, menos buscar cabezas de turco que cortar, menos pensar que los problemas tienen causas sencillas y soluciones sencillas y que lo que pasa es que alguien es demasiado estúpido o demasiado malvado para ponerlas, y más darse cuenta de que el problema somos en realidad todos y cada uno de nosotros y que la solución, por lo tanto, depende de todos y cada uno. Sobre todo, de cada uno. O eso, o tardaremos mucho más en salir de esta crisis y cuando lo hagamos nos meteremos en otra igual. O no salimos en absoluto, claro…

La solución a la crisis empieza por uno mismo.

Arthegarn_____________________
(1) Tiene bastante chiste que el 15-M, sobre todo en Sol, fuera capitalizado por los anticapitalistas, por cierto.
(2) Por dos razones fundamentales. Primera: habremos gastado nuestra energía “al pedo” y nos quedará menos para trabajar, arrimar el hombro y dedicarnos a cosas realmente constructivas; y segunda, este tipo de comportamientos, agitaciones sociales y disturbios lo que consiguen en el panorama económico internacional es alejar capitales e inversión extranjera, lo que nos deja solos para salir de este fregado. Y si creéis que no, mirad Grecia. Si tuvierais dinero que invertir ¿lo haríais en un país que no es solo que esté arruinado, sino que además tiene un Pueblo cuya actividad principal es protestar en la calle, destruir la propiedad (pública y privada) y protagonizar algaradas, al borde de la revolución o, como me decía ayer Mithur, de la guerra civil? Pues eso.
(3) Admito que hasta ahora he hablado solo de luchar y pegar gritos y no de que hacer una verdadera revolución (aquello que los propios revolucionarios de principios del siglo pasado definían como cambiar la minoría dirigente por nuestra minoría dirigente), mucho menos de que esta triunfe y encima sin costes, pero seamos generosos.
(4) Fight or Flight or Feed or Copulate © Daniel Dennett.
(5) De hecho, mucho menos, porque hoy en día cuando el apéndice da problemas se elimina con una operación sin complicaciones, pero este mecanismo de suponer intuitivamente que todo tiene un culpable y buscar como destruirlo no hace más que dar problemas y no hay quien lo remueva.
(6) Porque un mercado no puede tener la culpa de nada, es un sitio en el que se intercambian bienes y servicios por sus precios. Si alguien tuviera la culpa de algo serían los mercaderes, no los mercados.
(7) De hecho está en las puntas de las hojas de esos mismos árboles, así que cuidado no sea que el árbol no os deje ver las hojas.
(8) La influencia positiva, claro. Influencia negativa puede tener a espuertas, es increíble lo fácil que es cargarte la economía intentando arreglarla, no te digo nada cuando lo que estás intentando es ganar elecciones…
(9) Caeteris paribus, por supuesto. Hay casos de estado de necesidad, por supuesto, pero no estoy hablando de esos casos y lo sabes, así que deja de preparar el contraargumento y presta atención a lo que quiero decir.

Por qué no haré huelga mañana.

Sin entrar en el tema de si la reforma ya la empezó Zapatero o el de la supuesta mamandurria de los sindicatos (que me parecen falaces, si uno hace huelga es porque está de acuerdo con la protesta y no porque apoye a quien la convoque, son temas distintos), yo es que estoy de acuerdo con las medidas contenidas en la reforma. De hecho creo que se han quedado cortos en ciertos puntos y que no le han metido mano a algunos fundamentales, como precisamente una ley de huelga. Entiendo que recorta los derechos de los trabajadores, que no olvidemos que también son los míos como asalariado que soy, pero es que opino que éstos eran excesivos en determinados campos. Sinceramente creo que una mayor flexibilidad es buena a medio-largo plazo, algo que entiendo que es inconcebible para los que solo pueden pensar en el miedo que tienen a que les despidan.

¿Y por qué pienso esto? Porque yo, como asalariado, me veo tanto a la vez como comprador y vendedor en el mercado de trabajo. Yo vendo mi fuerza laboral a cambio de un salario, desde luego, y tengo que “venderme”20130428aureliano2 y conseguir que me ”compren”, pero al mismo tiempo elijo en que condiciones y para quien trabajo y, en ese sentido, si una empresa quiere contar conmigo tiene que convencerme y “venderse” también.

No nos engañemos: los empleadores no son unos esclavistas gordos con chistera, puro y dientes afilados que chasquean un látigo sobre sus trabajadores mientras les esquilman sus plusvalías. Puede que históricamente lo fueran en el momento en el que nació la lucha obrera y puede que en ese momento toda esa retórica de lucha de clases estuviera justificada, pero en el mundo en el que vivimos hoy en día, y más aun en el mundo hacia el que vamos, los empresarios que se portan así quiebran. Sí, mis queridos lectores, quiebran, y lo saben. ¿Y por qué? Porque en un mercado en el que hay libre competencia, los más rentables crecen y los menos rentables quiebran.

Si te portas como un negrero o un capitalista arquetípico de la revolución industrial con tus trabajadores te encontrarás con un fenómeno en tus recursos humanos: la gente buena de tu empresa se irá a otras en las que les traten mejor y les paguen más y tú te quedarás con los malos, vagos e ineficientes a los que no quiere nadie. Eso te hará ser menos rentable y producir con menos calidad, por lo que serás menos competitivo, y acabas quebrando (no te digo nada si esto es cierto en las grandes empresas de capital…). Desde esa perspectiva del mercado de trabajo, en la que los empleadores tienen que atraer y retener talento, estas reformas no son nada sino positivas porque: (i) si eres bueno no te van a echar porque a la empresa no le interesa y (ii) si eres malo tendrás que, o cambiar de actitud, o hacerte a la idea de que te van a pagar por lo que vales (y probablemente en otro sitio) y no por lo que crees que vales, o por lo que te han dicho tus camaradas que vales.

El incremento de eficacia de las empresas españolas, que ahora mismo es desastroso debido entre otras cosas a la mentalidad de la poltrona, incrementará su rentabilidad relativa. Eso incrementará en número de empresas y eso, a medio plazo, resultará beneficioso para los trabajadores, o al menos para los buenos trabajadores, que se encontrarán con que tienen más sitios donde elegir y con que su valor sube, por la simple ley de la oferta y la demanda. Más rentabilidad supone más incentivo para crear empresas, más empresas suponen más competencia para atraer y retener talento y eso redunda en unas mejores condiciones para los buenos trabajadores, estén en la categoría que estén y se dediquen a lo que se dediquen.

Porque todo esto no es aplicable simplemente a los grandes ejecutivos o los abogados de prestigio. Es aplicable a todos los profesionales, particularmente a todos los buenos profesionales, estén en el ramo en el que estén. Al igual que hay buenos y malos abogados (por ejemplo) hay buenos y malos mecánicos, obreros, chóferes, administrativos, secretarios, vigilantes de seguridad o comerciales. Y al igual que (caeteris paribus) los buenos abogados acaban siendo socios de Clifford Chance o de Uría&Menéndez, los buenos mecánicos acaban siendo jefes de equipo en Ferrari. Los buenos profesionales, en cualquiera que sea su ramo, acaban siendo mejor tratados, cobrando más y trabajando en mejores empresas que los malos y esto es simple selección natural.

Ni que decir tiene que la famosa rebaja de la indemnización por despido animará a los empresarios a hacer más contratos fijos. Eso facilitará la incorporación de jóvenes (y la reincorporación de parados) al mercado laboral en puestos estables, lo que facilitará su acceso al crédito. Y, si bien es cierto que al principio de tu vida profesional o si te quedas en paro tendrás que entrar un poco “donde puedas” (y cualquiera que me conozca sabe que hablo por experiencia) también lo es que si eres bueno irás ascendiendo, cambiando de puesto, o de empresa, o de las dos cosas, y acabarás en un puesto acorde con tu valía profesional. Eso sí, con tu valía profesional de verdad, que no tiene por qué tener nada que ver con lo que tú consideras que te mereces o lo que te contaba tu mamá.

Todo esto respecto a los buenos profesionales, que son los que salen fundamentalmente beneficiados de esta reforma. Y como yo soy un buen profesional y creo que esta reforma me beneficia, porque aunque ahora sea más barato despedirme no creo que fuera una decisión inteligente por parte de la empresa, pues no voy a ir a la huelga en contra de mis propios intereses.

Ahora, respecto a los que se conforman con “ir tirando” para “cubrir el expediente” y trabajan lo mínimo imprescindible… pues lo siento, pero cobrarán lo mínimo imprescindible para cubrir el expediente e irán tirando, porque si no dan más, no veo por qué esperan recibir más (supongo que al decir esto me cuelgo la etiqueta de “insolidario” o algo así). Y los que no hacen ni eso, los que vaguean en el puesto y se buscan cualquier excusa para no trabajar, pues se encontrarán con que su fuerza de trabajo es un producto tan malo que nadie quiere comprarlo, o que quienes lo compran saben lo que están comprando y le tratan como al ineficaz que es. ESOS sí que acabarán en empresas de tres al cuarto dirigidas por negreros, y la razón por la que serán tratados como esclavos será porque habrán demostrado que si no se les trata así no producen en lo más mínimo. Y en el mundo real, o produces, o mueres.

 It’s nature, red in tooth and claw, es la base de la selección natural, es lo que nos ha traído a ser lo que somos desde que no éramos más que polvo de estrellas y no entro a valorar éticamente sus procesos; me limito a decir que existen y que existen en la naturaleza, y que creo que quienes afirman que las cosas se pueden hacer mejor de otra manera probablemente pequen de arrogancia.

En definitiva, independientemente de que la reforma recorte los derechos de los trabajadores, y eso es así y quien diga lo contrario miente, yo es que creo que estos derechos eran excesivos en la España del siglo XXI y tenían efectos perniciosos. Si entendemos la relación laboral no como una lucha de fuerzas entre empleado y empleador, sino como una simbiosis en la que el trabajador y el empleado se intercambian lo que necesitan (el uno, dinero, el otro, fuerza de trabajo) veremos que cuando una de las partes tiene excesivos derechos la relación corre el riesgo de dejar de ser simbiótica y convertirse en parasítica. Y así, a largo plazo, perdemos todos, y quien diga que no que mire como estamos.

Y, sí, “otro mundo es posible”, sinceramente lo creo. Pero hasta que estemos en él hay que legislar de acuerdo a la realidad o el sistema colapsará y nunca llegaremos a ese “otro mundo”.

Salud y evolución,

Arthegarn

Por qué no haré huelga mañana.

Sin entrar en el tema de si la reforma ya la empezó Zapatero o el de la supuesta mamandurria de los sindicatos (que me parecen falaces, si uno hace huelga es porque está de acuerdo con la protesta y no porque apoye a quien la convoque, son temas distintos), yo es que estoy de acuerdo con las medidas contenidas en la reforma. De hecho creo que se han quedado cortos en ciertos puntos y que no le han metido mano a algunos fundamentales, como precisamente una ley de huelga. Entiendo que recorta los derechos de los trabajadores, que no olvidemos que también son los míos como asalariado que soy, pero es que opino que éstos eran excesivos en determinados campos. Sinceramente creo que una mayor flexibilidad es buena a medio-largo plazo, algo que entiendo que es inconcebible para los que solo pueden pensar en el miedo que tienen a que les despidan.

¿Y por qué pienso esto? Porque yo, como asalariado, me veo tanto a la vez como comprador y vendedor en el mercado de trabajo. Yo vendo mi fuerza laboral a cambio de un salario, desde luego, y tengo que “venderme” y conseguir que me ”compren”,Y-por-esto-no-ganas-un-salario-justo pero al mismo tiempo elijo en que condiciones y para quien trabajo y, en ese sentido, si una empresa quiere contar conmigo tiene que convencerme y “venderse” también.

No nos engañemos: los empleadores no son unos esclavistas gordos con chistera, puro y dientes afilados que chasquean un látigo sobre sus trabajadores mientras les esquilman sus plusvalías. Puede que históricamente lo fueran en el momento en el que nació la lucha obrera y puede que en ese momento toda esa retórica de lucha de clases estuviera justificada, pero en el mundo en el que vivimos hoy en día, y más aun en el mundo hacia el que vamos, los empresarios que se portan así quiebran. Sí, mis queridos lectores, quiebran, y lo saben. ¿Y por qué? Porque en un mercado en el que hay libre competencia, los más rentables crecen y los menos rentables quiebran.

Si te portas como un negrero o un capitalista arquetípico de la revolución industrial con tus trabajadores te encontrarás con un fenómeno en tus recursos humanos: la gente buena de tu empresa se irá a otras en las que les traten mejor y les paguen más y tú te quedarás con los malos, vagos e ineficientes a los que no quiere nadie. Eso te hará ser menos rentable y producir con menos calidad, por lo que serás menos competitivo, y acabas quebrando (no te digo nada si esto es cierto en las grandes empresas de capital…). Desde esa perspectiva del mercado de trabajo, en la que los empleadores tienen que atraer y retener talento, estas reformas no son nada sino positivas porque: (i) si eres bueno no te van a echar porque a la empresa no le interesa y (ii) si eres malo tendrás que, o cambiar de actitud, o hacerte a la idea de que te van a pagar por lo que vales (y probablemente en otro sitio) y no por lo que crees que vales, o por lo que te han dicho tus camaradas que vales.

El incremento de eficacia de las empresas españolas, que ahora mismo es desastroso debido entre otras cosas a la mentalidad de la poltrona, incrementará su rentabilidad relativa. Eso incrementará en número de empresas y eso, a medio plazo, resultará beneficioso para los trabajadores, o al menos para los buenos trabajadores, que se encontrarán con que tienen más sitios donde elegir y con que su valor sube, por la simple ley de la oferta y la demanda. Más rentabilidad supone más incentivo para crear empresas, más empresas suponen más competencia para atraer y retener talento y eso redunda en unas mejores condiciones para los buenos trabajadores, estén en la categoría que estén y se dediquen a lo que se dediquen.

Porque todo esto no es aplicable simplemente a los grandes ejecutivos o los abogados de prestigio. Es aplicable a todos los profesionales, particularmente a todos los buenos profesionales, estén en el ramo en el que estén. Al igual que hay buenos y malos abogados (por ejemplo) hay buenos y malos mecánicos, obreros, chóferes, administrativos, secretarios, vigilantes de seguridad o comerciales. Y al igual que (caeteris paribus) los buenos abogados acaban siendo socios de Clifford Chance o de Uría&Menéndez, los buenos mecánicos acaban siendo jefes de equipo en Ferrari. Los buenos profesionales, en cualquiera que sea su ramo, acaban siendo mejor tratados, cobrando más y trabajando en mejores empresas que los malos y esto es simple selección natural.

Ni que decir tiene que la famosa rebaja de la indemnización por despido animará a los empresarios a hacer más contratos fijos. Eso facilitará la incorporación de jóvenes (y la reincorporación de parados) al mercado laboral en puestos estables, lo que facilitará su acceso al crédito. Y, si bien es cierto que al principio de tu vida profesional o si te quedas en paro tendrás que entrar un poco “donde puedas” (y cualquiera que me conozca sabe que hablo por experiencia) también lo es que si eres bueno irás ascendiendo, cambiando de puesto, o de empresa, o de las dos cosas, y acabarás en un puesto acorde con tu valía profesional. Eso sí, con tu valía profesional de verdad, que no tiene por qué tener nada que ver con lo que tú consideras que te mereces o lo que te contaba tu mamá.

Todo esto respecto a los buenos profesionales, que son los que salen fundamentalmente beneficiados de esta reforma. Y como yo soy un buen profesional y creo que esta reforma me beneficia, porque aunque ahora sea más barato despedirme no creo que fuera una decisión inteligente por parte de la empresa, pues no voy a ir a la huelga en contra de mis propios intereses.

Ahora, respecto a los que se conforman con “ir tirando” para “cubrir el expediente” y trabajan lo mínimo imprescindible… pues lo siento, pero cobrarán lo mínimo imprescindible para cubrir el expediente e irán tirando, porque si no dan más, no veo por qué esperan recibir más (supongo que al decir esto me cuelgo la etiqueta de “insolidario” o algo así). Y los que no hacen ni eso, los que vaguean en el puesto y se buscan cualquier excusa para no trabajar, pues se encontrarán con que su fuerza de trabajo es un producto tan malo que nadie quiere comprarlo, o que quienes lo compran saben lo que están comprando y le tratan como al ineficaz que es. ESOS sí que acabarán en empresas de tres al cuarto dirigidas por negreros, y la razón por la que serán tratados como esclavos será porque habrán demostrado que si no se les trata así no producen en lo más mínimo. Y en el mundo real, o produces, o mueres.

 It’s nature, red in tooth and claw, es la base de la selección natural, es lo que nos ha traído a ser lo que somos desde que no éramos más que polvo de estrellas y no entro a valorar éticamente sus procesos; me limito a decir que existen y que existen en la naturaleza, y que creo que quienes afirman que las cosas se pueden hacer mejor de otra manera probablemente pequen de arrogancia.

En definitiva, independientemente de que la reforma recorte los derechos de los trabajadores, y eso es así y quien diga lo contrario miente, yo es que creo que estos derechos eran excesivos en la España del siglo XXI y tenían efectos perniciosos. Si entendemos la relación laboral no como una lucha de fuerzas entre empleado y empleador, sino como una simbiosis en la que el trabajador y el empleado se intercambian lo que necesitan (el uno, dinero, el otro, fuerza de trabajo) veremos que cuando una de las partes tiene excesivos derechos la relación corre el riesgo de dejar de ser simbiótica y convertirse en parasítica. Y así, a largo plazo, perdemos todos, y quien diga que no que mire como estamos.

Y, sí, “otro mundo es posible”, sinceramente lo creo. Pero hasta que estemos en él hay que legislar de acuerdo a la realidad o el sistema colapsará y nunca llegaremos a ese “otro mundo”.

Salud y evolución,

Arthegarn

La reforma constitucional, o éramos pocos y parió la abuela.

Dejando a un lado el tema de la legitimidad de la Constitución, que me comprometo a debatir en otro artículo si alguien lo plantea, esta reforma: (i) no va a servir para nada, (ii) va a traer más mal que bien y (iii) si se hace, tiene que hacerse sin referéndum porque someter de antemano su aprobación a referéndum es anticonstitucional.

Empezando por el que trae más polémica, el tema del referéndum: me resulta divertidísimo la cantidad de demagogos y desinformados que andan por ahí exigiendo un referéndum para aprobar este cambio en la Constitución y gritando a los cuatro vientos que si no se convoca es una afrenta al Pueblo y un golpe de estado contra la soberanía nacional. Vamos a dejar una cosa clara: los mecanismos para reformar la Constitución están incluidos en la propia Constitución, y hay que seguir esos mecanismos. Esto debería parecer obvio, pero es increíble la cantidad de gente que no se da cuenta. Al igual que el reglamento del ajedrez fija como se juega al ajedrez, la Constitución fija las reglas del juego político en un país. Así como todos los alfiles tienen que moverse en diagonal porque lo dice el reglamento (y si los alfiles no se mueven en diagonal estarás jugando a otra cosa, pero no al ajedrez), nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito porque lo dice la Constitución (y si la gente lo fuera querría decir que está en otro sitio, pero no en la España que define la Constitución). Es de estas cosas que son obvias: si vamos a jugar al ajedrez, tenemos que respetar el reglamento y si vamos a vivir en España, tenemos que respetar la Constitución. Y si no quieres respetar el reglamento entonces no digas que quieres jugar al ajedrez porque tú no quieres jugar al ajedrez, quieres jugar a otra cosa. Pero me estoy desviando al tema de la legitimidad que, insisto, si alguien se empeña discutiré en otro artículo. Aceptemos, de momento, el hecho de que todos estamos viviendo en España, la España que define la Constitución, y que hay que obedecerla.

Bien, volvamos al paralelismo con el ajedrez. Parte de las normas del ajedrez fijan el movimiento de la reina, y parte de las normas de la Constitución fijan cómo puede modificarse la propia constitución. En el caso del ajedrez, todos sabemos que la reina puede moverse en cada turno como una torre o como un alfil; en el caso de la Constitución, para la reforma se fijan también dos procedimientos. Uno, contenido en el artículo 168, dice (básicamente) que para reformar ciertas partes de la constitución (las más “importantes”, cosas como los derechos individuales, la forma de Estado o los colores de la bandera) hay que aprobar la reforma con mayoría de 2/3 en el Congreso, volver a aprobarla con mayoría de 2/3 por el Senado, disolver las cámaras, convocar elecciones, volver a aprobar la reforma con las mismas mayorías en las dos cámaras y, además, convocar un referéndum para que el Pueblo, directamente, la ratifique. El otro, contenido en el artículo 167, se aplica al resto de la Constitución, y dice (básicamente) que la reforma tiene que aprobarse por mayoría de 3/5 en el Congreso y luego por la misma mayoría en el senado, sin disolución de cámaras y sin convocatoria de referéndum, aunque éste puede convocarse si lo solicitan al menos el 10% de los diputados o de los senadores, cosa que ocurrió en 1992 con la única reforma constitucional que hemos tenido hasta ahora.

Supongamos, ahora, que estoy jugando al ajedrez y mi contrincante decide darme jaque mate haciendo que la reina se mueva como un caballo. Bien, claramente no puede hacerlo, es trampa. De la misma manera, uno no puede cambiar los colores de la bandera de España utilizando el procedimiento “simple” del 167; al igual que el reglamento del ajedrez dice que la reina no puede hacer ciertas cosas, haciendo la victoria más difícil, la Constitución dice que las Cortes no pueden hacer ciertas otras, haciendo la reforma más difícil. Hasta ahí creo que todos lo tenemos claro.

El problema surge cuando los ciudadanos (o parte de ellos) exigen al Gobierno que convoque un referéndum en el que el Pueblo, directamente, apruebe la reforma a la que nos enfrentamos ahora. Bien, el problema es que (i) no tienen derecho a exigir nada y (ii) el Gobierno no podría hacerlo aunque quisiera. El paralelismo ajedrecístico es que tu oponente te diga que no puedes darle jaque mate moviendo la reina como un alfil cuando el reglamento dice que sí, que la victoria es más fácil de alcanzar que lo que dice tu contrincante. Al igual que tu contrincante no puede cambiar las normas ni para hacerse a si mismo la victoria más fácil (moviendo la reina como un caballo) ni para hacértela a ti más difícil (prohibiendo que se mueva como un alfil), el Gobierno o las Cortes no pueden reformar la Constitución por otros procedimientos que los fijados en ella, no pueden trampearlos para hacer la reforma más fácil, pero tampoco más difícil. Legalmente hablando, la reforma puede aprobarse (tiene que aprobarse) por las Cortes y sin referéndum, el ciudadano no tiene derecho a exigir nada más ni tiene derecho a la pataleta al igual que mi contrincante en el ajedrez no tiene derecho a exigirme que no mueva mi reina como un alfil, ni a enfadarse cuando lo hago(1). Poner en duda la legitimidad del Estado, del Gobierno o de la clase política por aplicar estrictamente la legalidad constitucional es como tirar el tablero de un manotazo cuando te dan jaque mate: igual de justificable e igual de maduro.

Otra cosa, totalmente distinta, es que sabiendo que no se tiene derecho a ello, se pida a los diputados y senadores que soliciten un referéndum para ratificar esta reforma. Pero si se hace esto debe hacerse siempre desde el conocimiento y el convencimiento de que, si deciden no hacerlo, no has perdido nada porque de antemano no tenían por qué hacerlo. Una vez más, poner en duda la legitimidad del Estado, de la Constitución o de la reforma en cuestión porque no se hace como a nosotros (o a una parte de nosotros, o a una parte de vosotros porque a mi esta reforma me la trae por un paraguas como ya explicaré) nos gustaría es tan infantil como injusto. Las normas están ahí, hay que respetarlas y si nuestro contrincante quiere avisarnos del jaque a la reina se le puede agradecer, pero no enfadarse con él (¡ni con el ajedrez!) porque juegue cumpliendo estrictamente el reglamento. Oh, puedo entender el deseo de mucha gente de que se convoque el referéndum y la frustración que genera que no se convoque; es análogo a mi deseo de que no me coman la reina ya a mi frustración cuando me la comen(2), son emociones que todos experimentamos. Pero ni entiendo ni apruebo ni sanciono a quienes actúan llevados por esas emociones y se dedican a hablar de golpe de estado porque no se convoca un referéndum que no hace falta convocar. No es que “quieran” amordazar al Pueblo, ni que “piensen” que somos tontos ni que no “confíen” en nosotros. Es simplemente que no hace falta convocar un referéndum y así es más barato (unos 115 M€).

Y, es que, entre nosotros, el referéndum no hace falta convocarlo entre otras cosas porque esta reforma no sirve absolutamente para nada. Habéis leído bien: para nada. No introduce cambio alguno de verdad en la Constitución, lo deja todo al desarrollo legislativo. A ver si lo explico sin ponerme demasiado técnico…

Cuando empezó a hablarse de esta reforma parecía que lo que se iba a hacer era reformar la Constitución de tal forma que se prohibiera al Estado (y al conjunto de las Administraciones Públicas incluyendo las Autonomías, que son un agujero negro) que: (i) presentara presupuestos deficitarios(3) (es decir, presupuestos en los que los gastos son superiores a los ingresos, “y ya veremos como o pagamos”) y (ii) que la deuda total de España no pudiera sobrepasar un determinado porcentaje del PIB. Esa medida(4), inscrita en la Constitución, ofrecería estabilidad a medio y largo plazo a la economía española, acabando con los vaivenes según cambia de gobierno, con la independencia económica de las autonomías (que se escuda en que son autónomas para endeudarse todo lo que quieren) porque requeriría del acuerdo de los dos grandes partidos para deshacerse, algo que sería muy difícil por diversos factores. Pero el texto que se ha remitido hoy (y que podéis leer íntegro aquí) lo único que hace es derivar esos porcentajes que fijan el techo de coste o bien a una Ley Orgánica, que es mucho más fácilmente manipulable que la Constitución, o bien a lo que diga la Unión Europea, lo que desde mi punto de vista es un error porque es ceder soberanía a la Unión de forma descoordinada, sin el compromiso de todos los demás socios europeos de que vayan a hacer lo mismo.

En otras palabras, es un gesto totalmente de cara a la galería. Los gobiernos ahorradores puede que lo tengan un poco más fácil para justificar sus políticas presupuestarias, pero los gobiernos manirrotos solo tendrán que modificar una Ley Orgánica (lo que solo requiere mayoría absoluta del Congreso de los Diputados y que ni pasa por el Senado) para ponerse el techo de gasto / endeudamiento / lo que sea que les de la gana. En otras palabras, se dice de forma tajante e inalterable que no nos endeudaremos más de… lo que diga una ley que podemos alterar fácilmente. Un timo, oiga. Eso y anda, lo mismo. De hecho, para eso ya teníamos la Ley de Estabilidad Presupuestaria que aprobó el Gobierno Aznar en 2001 exigiendo este tipo de medidas de contención del gasto y la deuda, y que Zapatero dejó básicamente sin contenido apenas seis años después, en el día de los inocentes (dejando claro que aquello era una guasa).

Por eso digo que esta reforma constitucional hace más mal que bien. Porque se queda en una declaración de intenciones que, en realidad, no compromete apenas a nada a los sucesivos gobiernos que dirijan España, y porque comete el terrible error de abrir la caja de los truenos de la reforma constitucional por una soberana chorrada. Vamos a ver, si nos vamos a poner a reformar la Constitución, con todo lo que eso supone de tensiones políticas y de nacionalistas pidiendo cosas (ya están los vascos diciendo que “ya de paso” habría que incluir algo sobre el derecho de autodeterminación de los vascos, y los catalanes diciendo que “ya de paso” debería introducirse un tope a la “solidaridad catalana con España”), hagámoslo por algo que merezca la pena. Metámonos a fondo con el tema, reformemos el Poder Judicial y garanticemos su independencia y la de sus órganos de gobierno, reformemos el Senado, acabemos con la provincia como circunscripción electoral, metámonos a fondo con la estupidez de las autonomías y decidamos si somos un estado federal o no, porque el término medio claro está que no funciona, y tantas y tantas cosas que de verdad hay que hacerle a la Constitución. Pero crear toda esta tensión y armar todo este revuelo para tan escasas nueces es una soberana estupidez que, honestamente, opino que no vale para nada y que es difícilmente justificable por los dos grandes partidos ante sus electorados (para el PSOE porque eso de fijar techos de gasto es de derechas y para el PP porque en realidad no se está fijando nada y te la están metiendo doblada, imbécil).

En fin. No estaba el país tenso ni nada, entre la crisis, el 15-M, el Papa, el 15-O, las elecciones generalísimas y la madre que le parió como para ponerte ahora a juguetear con la Constitución. Como decía Romanones, vaya tropa…

Saludos a todos,

Arthegarn___________

(1) Por supuesto, el hecho de que mi contrincante en ajedrez no tenga derecho a enfadarse porque le gano siguiendo las normas no quiere decir que no se enfade. Hay mucha gente que no sabe perder y que, cuando lo hace o ven inminente la derrota, tiran el tablero de un manotazo, se enfurruñan y dicen que no quieren jugar más. Puede que sean jugar, pero no son buenos compañeros de juego. De la misma forma hay gente que aunque sepan de política, cuando el juego va en su contra cogen el canasto de las chufas y tiran las leyes a la basura diciendo que para esto no piensan seguirlas. Serán buenos oradores, pero pésimos ciudadanos.
(2) Cuando me comen la reina, quiero decir.
(3) Esto no es exactamente así, en realidad la idea era evitar presupuestos con un déficit estructural (es decir, el déficit que no tiene que ver con los ciclos económicos) superior al 0,40 % del PIB. El tema no es no endeudarse, es no endeudarse demasiado.
(4) Medida que a mi me parece muy bien porque está muy a tono com mi política económica, que es del tipo “si no hay dinero no podemos hacerlo aunque queramos” frente al “si hay que hacerlo lo hacemos y ya veremos como lo pagamos”
.

Una ciudad joven, caliente… y empapada

Lo que más me enerva de la visita del Papa a Madrid no son las molestias que causa ni el dinero desperdiciado, sino la intolerancia, el odio y la hipocresía que está exponiendo. Porque en España hay que ser tolerante con todo… menos con los católicos, claro.

Esta es una opinión que vengo teniendo desde hace cosa de quince años: en España hay que ser tolerante con todo, permitir todo tipo de opiniones, creencias, formas de vida, ideas políticas, sexualidades, modas, comportamientos, modelos de estado y religiones con la excepción del catolicismo romano. Todo el mundo se anda con cien ojos antes de descalificar a un colectivo por los actos de un indivíduo(1), antes de hacer tábula rasa y decir “todos los homosexuales son iguales”; se tira de relativismo moral a espuertas para mirar hacia otro lado frente a creencias, actitudes e incluso acciones que yo considero completamente intolerables con frases como “es que es su cultura”, “es que es su religión”, “sus valores no son los mismos que los nuestros”, etc. menos cuando esas diferencias las tiene uno con el vecino de al lado, que es católico.

Cuando formé esta opinión yo mismo era católico. Y a mucha honra. Durante muchos años no expuse demasiado en público este asunto porque no podía evitar pensar que era juez y parte, que a lo mejor era todo un poco de manía persecutoria mía, que al fin y al cabo me encantaba meterme en fregados y llevar la contraria a la gente y que, siendo una forma muy buena de hacerlo el defender a la Iglesia, a lo mejor esa impresión que tenía no era más que una consecuencia lógica de mi gusto por la polémica. Al igual que si te subes a un ring de boxeo lo lógico es que te peguen, si vas de Cruzado Católico Dura Lex lo lógico es que encuentres gente que ataca a los católicos. Buscad y encontraréis(2). Pero ahora no soy católico y sigo viendo exactamente lo mismo y me parece fatal.

Quiero que quede una cosa diáfanamente clara en este momento, sobre todo para aquellos que me conocen de hace muchos años y que probablemente tengan una idea de mi un tanto cristalizada a este respecto: no soy católico y no volveré a serlo jamás. El catolicismo me sigue pareciendo una religión magníficamente lógica y coherente si aceptas sus premisas, una obra maestra del pensamiento y de la mente humana. Lo que pasa es que sus premisas incluyen algunas estupideces de marca mayor. No creo que haya ni un solo católico romano inteligente que sea capaz de ponerse frente al espejo, mirarse a los ojos y, sabiendo lo que dice, preguntarse por ejemplo “Vamos a ver, ¿de verdad, de verdad, de verdad creo en la intercesión de los santos?” (o en la transubstanciación de la Eucaristía, o en la asunción corporal, o en muchos otros dogmas tal y como están formulados) y contestar, sinceramente, “Sí”. Yo mismo, cuando era católico, le daba vueltas y más vueltas a los conceptos para poder contestar ese “sí” (famoso es mi artículo sobre la virginidad de la Virgen) que en realidad en muchos casos era un “no, pero tampoco creo lo contrario así que sigo en el club”. Pero ya hace años que  creo que los católicos se equivocan(3). Tanto al aceptar estas premisas como al basar sus vidas en bases como estas Caeteris paribus, creo que es más probable encontrar la felicidad y vivir en paz con tus semejantes y en armonía con el Cosmos fuera de la Iglesia Católica que dentro. Mi admiración por las estructuras teológicas, worf-priest-229x300éticas, morales y filosóficas de la Iglesia Católica son paralelas a mi admiración por el lógico, complejo y coherente mundo construido por George R.R. Martin en A Song of Ice and Fire o por Gene Roddemberry y Michael Piller en Star Trek(4). El hecho de que admire esas estructuras no quiere decir que crea que son ciertas, al igual que el hecho de que me guste Star Trek no quiere decir que crea en los klingons. Las opiniones que siguen a continuación, pues, no son las de un católico defendiendo lo suyo, sino las de un agnóstico que opina que todos los católicos están equivocados y que probablemente vivieran más felices si jamás hubieran sido católicos que resulta que tiene ojos en la cara y un sentido quizá exagerado de la justicia(5).

Y es que me resulta extraordinariamente molesto ver como se maltrata, prejuzga e insulta a los católicos en general y a la jerarquía eclesiástica en particular, y como esos maltratadores se creen en su derecho (a veces incluso en su obligación cívica) de hacerlo. Yo aún tengo que escuchar a un obispo llamar a alguien algo peor que “pecador” o “inmoral”, pero no creo que sea necesario hacer una recopilación de lo que una parte importante de España está llamando a los católicos, a los obispos, al Papa y a las autoridades y empresas que han apoyado la JMJ para ver que no hay proporción. Y esto no se circunscribe a la JMJ, sino que es parte del pan nuestro de cada día. Muchísima gente no tiene el menor escrúpulo en defender, en el día a día, que todos los curas son unos pederastas, por ejemplo, o unos ladrones, o unos reprimidos, o unos embusteros, o unos hipócritas. Gente que muy probablemente no ha charlado en su vida con un cura, gente que se guardaría muy mucho de decir algo semejante de un indivíduo al que conociera de pasada o de nada en absoluto, gente que jamás diría eso de un colectivo que no conoce basándose en las supuestas acciones de un miembro de ese colectivo que tampoco conoce, ponen a caer de un burro a la Iglesia, los curas y los católicos en cuanto tienen una oportunidad. ¿Por qué? ¿Por qué gente que se excusaría por ofrecerle jamón a un judío considera que está justificado arremeter de esa manera e insultar y demonizar a los católicos, ridiculizar en público sus creencias más profundas y despreciarles profundamente en privado sin concederles los beneficios de la duda o de la réplica?

Pero claro, ellos “se lo han buscado”. En España, la Iglesia ha tenido mucho poder durante muchos años, ha influido todo lo que ha querido en las leyes y la vida social de España y ahora que no tienen ese poder todo ese odio reprimido se desata. Vae victis. Es una explicación histórico-sociológica válida, desde luego, pero moralmente es execrable. Moralmente tenemos que pensar, como indivíduos, en las cosas que nosotros hacemos como indivíduos y en como afectan a nuestro entorno, tenemos que tratar a cada uno como se merece por sus propias acciones, suum cuique tribuendi y todas esas cosas. Por favor, parémonos a pensar un momento, usemos la regla de oro. Supongamos que una persona totalmente desconocida, basándose en información extremadamente fragmentaria pero creyéndose (quizá sinceramente) en posesión de la verdad insultara o ridiculizara a todos y cada uno de los indivíduos de un colectivo al que pertenecemos, ¿cómo nos sentaría? ¿Cómo reaccionaríamos? Muy cercano a los lectores de este blog, pensemos en el caso Mireia Laguna. Independientemente de que diga tonterías y falsedades, independientemente de que no sepa por dónde van los tiros, o precisamente por ello, ¿es justificable su actuitud? ¿Tiene algún tipo de escusa escribir algo que intenta ridiculizar, destruir e insultar de forma gratuita? ¿Qué pensamos de alguien así? ¿Queremos ponernos a su altura? ¿O es que los católicos son, por alguna razón, un “blanco legítimo”? ¿Por qué?

Y luego tenemos a los que, desde un insufrible trono de arrogancia intelectual cuando probablemente no han leído en su vida el catecismo ni tenido una charla distendida con un cura,  excusan más o menos a los laicos, pero al clero le aplican presunción de culpabilidad. “Bueno, es posible que los cristianos de a pie sean inocentes de todas las maldades de la iglesia, que sean simplemente unos borregos a los que se ha engañado y se mantiene en la oscuridad y la ignorancia. Pero los curas, todos, son unos hipócritas que saben que lo que están diciendo son mamarrachadas oscurantistas y las siguen diciendo para vivir del cuento y forrarse a costa de la ignorancia, el miedo y la superstición”. En serio, ¿qué pruebas tienes de eso? ¿Dónde queda la presunción de inocencia, desde un punto de vista moral? ¿Verdaderamente crees que la gente tiene derecho a ser considerada inocente, a que se piense de ellos que no son unos delincuentes o unos sinvergüenzas hasta que se demuestre lo contrario? ¿O con los curas hacemos una excepción? Aparte, por supuesto, de que eso divide a los mil millones de católicos en el mundo en dos grupos: los imbéciles y los hipócritas, y que creo yo que alguna excepción tiene que haber. En fin, yo fui católico hasta antesdeayer y considero que esté en ninguno de los dos grupos, y lo mismo puedo decir de muchos de los católicos que he conocido a lo largo de mi vida, y de decenas de sacerdotes. Borregos he conocido, pero clérigos hipócritas no. Aparte de que, insisto, partir de la base de que una persona, por haber hecho unos votos es un hipócrita y un sinvergüenza me parece fatal.

Y es que hay mucha gente que, además, parece tener la piel particularmente fina allí donde la Iglesia Católica está involucrada, que en cuanto la oye mencionar respecto a un tema se pone automáticamente en contra y del mismo y empieza a buscar en todos los rincones la perversa mano negra del “poder de la Iglesia en las instituciones”. Pongamos por ejemplo la JMJ. Para mucha gente, el hecho de que cuente con la ayuda y bienvenida de los poderes públicos es un hecho intolerable, que solo puede comprenderse por el mencionado poder de la Iglesia en el gobierno de Madrid. Sin embargo esa misma gente entiende perfectamente y apoya la candidatura de Madrid a celebrar unos juegos olímpicos, a pesar de que la inversión es infinitamente mayor(6) y la afluencia de público que cabe esperar claramente menor. ¿Por qué? ¿Por qué ese doble rasero? ¿Por qué se ve el sentido (que lo tiene) en gastarse cien veces más en unos Juegos Olímpicos para un retorno menor, pero la JMJ es una idea tan mala, tan mala, que solo puede entenderse a través de unas hipotéticas sotanas susurrantes en Sol? ¿Por qué se pone en duda sistemáticamente que la visita de millón y pico de personas vaya a dejar dinero en la ciudad?

Y luego está lo de la desinformación, claro. Hay gente que odia de tal manera a la Iglesia Católica que se siente justificada en propagar bulos, rumores, mentiras y falsedades con tal de perjudicarla, porque creen que perjudicando a la Iglesia se sirve a un bien mayor, o porque razonan (por llamarlo de alguna manera) de una forma semejante al “vale, esto no será del todo cierto, pero sirva de contrapropaganda por todos los bulos que nos meten ellos”(8). Precisamente Anaiu acaba de publicar una corta pero elocuente entrada en su blog a este respecto… Pensar que algunos de mis amigos, que han sufrido en sus carnes este tipo de rumores malintencionados y saben el daño que hacen y lo difícil que es desmentirlos, se dedican a este tipo de cosas sin el más mínimo remordimiento, siempre partiendo de la presunción de culpabilidad e hijoputez de la Iglesia, me repatea.

Un ejemplo: Hecho 1: La JMJ cuesta 50 millones de euros, de los cuales el 50% los ponen los patrocinadores y el otro 50% instituciones estatales. Hecho 2 Estamos en una crisis económica impresionante con un paro horrible y mucha gente pasándolo mal. Conclusión: La poderosa e influyente Iglesia Católica ha conseguido que nos gastemos 25 millones de que son muy necesarios para otras cosas, el Estado paga la mitad de la visita del Papa. Realidad: Las instituciones públicas no ponen un solo céntimo en la JMJ, esos 25 millones son la estimación, en términos financieros, de lo que costarían los terrenos e instalaciones cedidas para el acto si hubiera que pagarlas, así como el importe de los incentivos fiscales a los patrocinadores (medida esta que no tiene nada de espectacular y que se ha usado este mismo año para eventos igual de “privados” como la Ocean Volvo Race (una regata), o el 800 aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa).

Otro ejemplo: Hecho 1: Las instituciones públicas han prestado diversos espacios de forma gratuita para que los peregrunos se alojen. Hecho 2: La organización de la JMJ cobra el alojamiento a 18 euros por peregrino. Conclusión: La pérfida y avariciosa Iglesia Católica se embolsa 18 euros por cada peregrino que duerme en unos colegios que hemos cedido gratis. Realidad: Esos 18 euros se cobran para pagar los suministros (agua y luz), el acondicionamiento y limpieza de esos espacios públicos tras la JMJ (los acuerdos implican dejar los espacios cedidos en las mismas condiciones en que estaban al cederse).

Por no hablar de la gente que, simplemente, tiene fe en que la Iglesia es mala, gente a la que le discutes este tipo de bulos con datos y te contesta que “no le importan los datos”, que “no confía en lo que diga el Consejero de Interior”, que “le vale mil veces más su intuición”. ¿Qué se hace con gente así. que simplemente ya ha decidido en su fuero interno que la Iglesia es una ladrona y que nada de lo que le digas le va a convencer, no ya de que no lo es en general, sino de que no ha cometido el robo específico del que le está acusando? ¿Cómo puede la gente ser tan rematadamente injusta? Escapa a mi entendimiento, de verdad. A mi me da mucha rabia que me demuestren que estoy equivocado y suelo resistirme como gato panza arriba, pero tengo la suficiente integridad intelectual como para aceptarlo y cambiar (y el hecho de que ya no sea católico creo que es el mejor de los ejemplos, no os creáis que me caí del caballo, lo suyo le costó a en noches y noches de discusiones filosóficas sobre la existencia del bien, del mal y del libre albedrío contracausal). Que haya gente que se autoproclama fanática de sus opiniones me supera, máxime si esas opiniones le llevan a vilipendiar, odiar, insultar e intentar destruir lo que otras personas, que a su vez pueden tener razón o no, han construido legítimamente.

Yo entiendo que el que los obispos estén cada dos por tres insistiendo en que el sexo es pecado acaba por cansar (porque aun estoy por que alguien me diga algún dictado moral de la Iglesia con el que no esté de acuerdo y que no tenga que ver con el sexo), pero este odio me resulta injustificado. De acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia yo soy un pecador público que vive en concubinato y me importa un pimiento. Que piensen lo que quieran mientras no me intenten separar de Ana, tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. Tampoco me importa un pimiento lo que opinen el Gran Muftí de Estambul, el Dalai Lama, el Gran RAssise_2abino de Jerusalén, el Patriarca de Moscú (que, por cierto, opinan más o menos lo mismo que el Papa), me parece perfecto que tengan su moral y su código ético y que juzguen que, de acuerdo a él, soy un inmoral. Me parece perfecto mientras no intenten obligarme a vivir de otra manera y la Iglesia Católica, la de hoy en día, no intenta obligar a la gente a vivir de una u otra manera. Oh, intenta influir entre sus miembros, desde luego, para que la legislación esté en consonancia con sus ideas, pero el poder lo tienen mis conciudadanos, no la Iglesia, que tiene, como mucho, autoridad. Me pasa lo mismo que con los testigos de Jehová o los Mormones: serán unos plastas, pero me cuesta mucho odiar a quien, en realidad, solo quiere que participe en lo que sinceramente cree que es bueno.

En fin, que no me hace demasiada gracia la JMJ, que no me la hace ahora siendo agnóstico y tampoco me la hubiera hecho siendo católico, que me va a suponer multitud de trastornos y que, aun así, considero que puede ser muy buena para Madrid (si los peregrinos se llevan la idea de que somos un pueblo amable, simpático y acogedor y no unos antipáticos que hacemos todo lo posible para que no se sientan bienvenidos). Y que llamo a muchísimos de los que me léeis a que hagáis una reflexión: si este mismo follón fuera por unos juegos olímpicos, o un mundial de fútbol, ¿estaríais dándole vueltas a la mano negra del COI, planeando concentraciones para protestar por la presencia de la FIFA en España, denunciando el entreguismo deportivo del Estado y sacando a relucir como en todas las escuelas hay campos de fútbol y baloncesto pero en casi ninguna una red de voleyball o, más crucial, un tablero de ajedrez? ¿Saltaríais con “si ya lo decía yo” y “si es que todos los atletas son iguales” al primer titular que dijera que Marta Domínguez está implicada en un asunto de dopaje (esto lo digo entre otras cosas porque la pobre era más inocente que el Niño Jesús pero de eso los periódicos casi no han informado, lo que me parece fatal)?

Pues eso. De verdad, odiar es malo y negativo, trae problemas y hace infeliz, a ti y a quienes te rodean. Intentad no odiar y, en particular, intentad no odiar a la gente por su religión. Aunque sean católicos y crean que vais a ir al infierno.

Pax vobiscum,,

Arthegarn___________
(1) En este tema en concreto hay otra excepción añadida a “los católicos”: “los políticos” (y, últimamente “los banqueros”)
(2) Mt. 7, 7.
(3) Como siempre, estoy hablando de los católicos de verdad, de los que se lo toman en serio, de los que se leen en catecismo, de los que estudian teología. La muchedumbre de “católicos no practicantes” no me merece el más mínimo respeto intelectual (ni me lo ha merecido nunca) porque eso que dicen que tienen no es una religión, es una serie de supersticiones más o menos baratas y más o menos simples, sin la menor integridad como corpus moral y que, en la inmensa mayor parte de los casos, está directamente en contra de lo que la Iglesia Católica propugna como verdad. Ya lo he dicho muchas veces, pero el 90% de los que en España se llaman católicos son unos herejes de cuidado que, simplemente, no saben de qué hablan. Eso sí tienen derecho a llamarse lo que les de la gana y a vivir como les plazca, por supuesto.
(4) Hasta que Rick Berman y compañía se cargan esa coherencia a partir de la tercera temporada de Voyager, claro.
(5) Y los datos son datos.
(6) Barcelona’ 92 fueron 5.750 millones de euros de inversión. No estoy contando otros gastos como seguridad, etc.
(7) La organización de la JMJ espera millón y medio de peregrinos mientras que a Barcelona 92, según los cálculos más optimistas, fueron en total unas 900.000 personas.
(8) Porque la manipuladora y maligna Iglesia Católica nos engaña en cuanto puede, por simple afición, por no perder la práctica. Es bien sabido, que diría Irri…

Un liberal en la asamblea revolucionaria, popular y autogestionada de Sol y ni rastro del Rey Arturo

Cualquiera que leyera mi último artículo, Un Brindis por Sol, pensaría que en España el Pueblo, no una facción ideológica, sino el Pueblo, se estaba finalmente moviendo para alcanzar, entre todos, un nuevo acuerdo, más justo, directo y representativo, que reformara el sistema y la democracia. Por desgracia, nada podría estar más lejos de la realidad.

El jueves pasado, poco después de escribir ese artículo, pasé por casa, me cambié y me fui a Sol a ver en qué podía ayudar. Mi sorpresa fue grande al encontrarme que todos los carteles con soflamas izquierdistas, anarquistas y anticapitalistas que adornaban el campamento en mi última visita seguían allí… y que se habían reproducido. Me sorprendió porque, dado el carácter apartidista de los Cuatro Puntos(1), esperaba que el campamento se hubiera contagiado de la nueva ola de sentido común. Mi sentido arácnido empezó a zumbar, pero lo tranquilicé razonando que, al fin y al cabo, todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, que era lógico pensar que muchos de los individuos de la acampada siguieran manteniendo sus ideas y downloadpor tanto expresándolas y que ,incluso si no fuera así, quizá retirar todo aquello planteara más problemas de los que yo pensaba. Así que me di una vuelta para olfatear el ambiente, que olía a amapola, óxido, sangre y rubí: todo diverso pero todo rojo. Mosqueado, pero no desanimado, me acerqué al punto de información.

Allí pregunté directamente de qué iba todo esto y qué era lo que se quería conseguir. Tres personas distintas hablaron conmigo, pasándose la patata caliente los unos a los otros, pero sin concretar lo que yo quería. Uno me explicó el origen (básicamente económico) de la “indignación” de los “indignados” y me remitió al manifiesto original de Democracia Real Ya (y me dio una copia en papel); otro me habló vagamente de que era un movimiento popular y asambleario (fue la primera vez que oí la palabra “asambleario”, pero no sería la última) que intentaba hacer un mundo más justo en el que las personas no fueran tratadas en función del dinero que tenían, etc., todo ello regado con palabras como “popular”, “igualitario” y “garantizar”; el tercero ya resultó más concreto y me estuvo contando diversas medidas de los 38 puntos del segundo manifiesto(2) de Democracia Real Ya. Cuando le comenté que esas propuestas ya las conocía, pero que era mi entendimiento que se había dado “marcha atrás” al respecto y que se había recortado a los Cuatro Puntos me contestó que eso no podía ser así: “es posible que alguna de las asambleas haya dicho que para hacer algunos de los cambios que queremos haya que contar con gente de fuera del movimiento y que para eso haya que decir cosas en las que estemos de acuerdo con ellos o ellos con nosotros, pero eso no es que demos marcha atrás: lo que queremos es esto, y ni un paso atrás.”

Fue un bofetón a mis esperanzas, pero no cejé. Pensé que, al fin y al cabo, yo también quería conseguir más cosas que las que figuran en los Cuatro Puntos, así que lo verdaderamente importante no era lo que el 15-M o la gente que lo componía quería obtener además de desarrollar los Cuatro Puntos, sino el hecho de que querían, al menos en parte, lo mismo que yo, y que podríamos trabajar juntos para conseguir ese subconjunto intersección. En un momento comenté que era abogado y acabé, sin entender muy bien por qué, en la Comisión de Legal(3). Allí intenté hablar de leguleyo a leguleyo, esperando obtener respuestas más exactas y menos grandilocuentes a mis problemas, pero lo único que saqué en claro era que los Cuatro Puntos no eran, como yo pensaba, un consenso de mínimos: eran una propuesta de trabajo que había salido de una de las comisiones asambleas, la de Política a Corto Plazo, pero que tenía que ser refrendada por la Asamblea General (“y, entre nosotros, ni de coña, vamos, menudos vendidos”). Segundo bofetón a mis ilusiones, y nuevo recordatorio de aquello que digo yo siempre de “nunca creas que el deseo de informar de un periodista supera a su deseo de vender periódicos” (si uno lee cuidadosamente el artículo de El Mundo, por ejemplo, o el de El País se da cuenta de que en realidad no había tal consenso de mínimos, pero el titular vendía más así…).

Aun así, saqué otra cosa en claro: la gente con la que yo quería hablar, los que tenían (en mi humilde opinión) el sentido común y la visión política suficiente como para que del 15-M pudieran salir los cambios de sistema que España necesita tan desesperadamente, eran los de la Asamblea de Política a Corto Plazo. Me acerqué de nuevo a Información donde vi que se reunían en Cortylandia, pero me avisaron de que hoy precisamente no se reunían. No obstante vi que en cinco minutos empezaba la Asamblea de Política a Largo Plazo en la cercana plaza de Pontejos, así que me lié la manta a la cabeza y me acerqué allá, como siempre a escuchar lo que se decía y, esta vez, a participar con mis opiniones.

Quitando otro tipo vestido de negro debía ser el mayor de los cuarenta allí reunidos. Con media hora de retraso o algo así el compañero de las rastas que creo que se llama Arturo(4) tomó el altavoz y nos estuvo explicando las normas de la asamblea, al tiempo que pedía voluntarios para tomar acta, llevar cuenta de los turnos de palabra, etc. Como nadie se ofrecía para nada me pudo la educación católica aquella de la que hablaba Vieja Bruja cierta vez y me ofrecí a levantar acta para romper el hielo (y funcionó, en seguida salieron todos los demás). Esto lo digo porque ahora, cuando comente lo que se discutió en esa asamblea, quiero dejar claro que no es solo que anduviera yo por allí mirando el facebook y poniendo la oreja de vez en cuando, estaba levantando acta y prestando toda mi atención a lo que se decía. Así que, aquellos de vosotros que seáis moderados y leáis estos artículos para tener información de primera mano(5), agarraos, que vienen curvas.

Lo primero que voy a hacer es transcribir el orden del día de, insisto, la asamblea de Política a Largo Plazo (en adelante, “PLP”) (que yo, en mi ignorancia suponía que trataría de objetivos a largo plazo y líneas orientadoras, pero no):

  1. Okupación(6) de viviendas vacías.
  2. Expropiación de bienes inmuebles y posterior socialización.
  3. Federación de consejos municipales.
  4. Autogestión de todas las empresas y asambleas en los centros de trabajo.

Este orden del día, como comprenderéis, hizo que se me cayera el alma a los pies. Si hasta ahora mis conversaciones en la acampada habían sido desilusionantes, este orden del día me demostraba más allá de toda duda que el sentido común y el realismo brillaban por su ausencia en el movimiento 15-M (en otras palabras, que cuando asomaban la nariz se les veía muchísimo). Pero lo peor estaba por llegar.

Antes de empezar a tratar el orden del día se discutieron una serie de cuestiones preliminares (lectura del acta anterior, etc.), la principal de las cuales fue, precisamente, los Cuatro Puntos. Me gustaría tener el acta que levanté, que fue muy exacta y recogía cada intervención y, en ciertos casos, frases exactas, pero dejé allí el original y tengo que confiar en mi memoria… Las primeras intervenciones fueron todas tanto de enfado como de absoluta repulsa. Enfado por la repercusión mediática que habían tenido, enfado porque “la gente se va a creer que esto es lo que no es”, enfado porque se percibía una diferencia de trato entre Política a Corto Plazo y Política a Largo Plazo, cristalizado (entre otros) en el hecho de que las actas de PLP no subían a la web ni tenían esa repercusión. Repulsa porque esos cuatro puntos “no es que sean descafeinados, es que no dicen nada”, porque no reflejaban los objetivos ni la voluntad ni el espíritu del movimiento 15-M, porque eran “contrarrevolucionarios” (sic.), porque legitimaban “a los políticos frente a las asambleas populares”, etc. Al poco de empezar el debate pedí la palabra, y a medida que avanzaba el debate me iba quedando claro, EN REALIDAD , qué es y qué quiere la gente de la acampada de Sol.

En primer lugar reclaman la instauración del régimen asambleario: una autoridad (por decirlo de alguna manera) alternativa al Estado basada en las asambleas. Ojo que digo “alternativa”, no “suplementaria”. Algunos proponían la legitimidad asamblearia como complementaria de la del Estado, pero la mayoría opina que la única legitimidad es la asamblearia. El Estado es, pues, ilegítimo, y debe ser sustituido por el régimen asambleario.

El régimen asambleario, a su vez, tiene las características básicas de horizontalidad y soberanía. La horizontalidad quiere decir que se elimina la distinción entre gobernante y gobernado; la soberanía, consecuencia directa de la horizontalidad, quiere decir al mismo tiempo que (i) las decisiones de una asamblea no pueden ser revisadas o revocadas por cualquier tipo de órgano y (ii) cada asamblea particular no está vinculada por nada que rechace. Esto puede parecer un poco confuso así que trataré de explicarme: el régimen asambleario horizontal no permite la existencia de una estructura vertical de revisión y convalidación en el que, por ejemplo, las decisiones los consensos de la asamblea de PLP tengan que ser refrendados por la Asamblea General de la acampada. Ahora bien. Eso no quiere decir que los consensos estén escritos en piedra una vez tomados, por supuesto: una asamblea puede revisar los consensos de una asamblea anterior y cambiar de idea, lo que quiere decir es que no hay una estructura horizontal de tipo convencional, todo el poder está en la base.

Esta horizontalidad termina, obviamente, con el sistema representativo. Son los ciudadanos quienes toman todas las decisiones de forma directa en vez de elegir un representante que decide por ellos. En otras palabras: se trata de eliminar el sistema democrático tal y como lo conocemos en implantar otro básicamente plebiscitario en el que no existe la diferenciación entre gobernante y gobernado y en el que, precisamente por eso, no es necesaria la división de poderes (fundamentalmente porque los “poderes” no existen: la única legitimidad y autoridad emana de la asamblea).

El otro gran punto es la superación del capitalismo. No se habló tanto de esto como del régimen asambleario, pero la idea es la socialización de los medios de producción para cubrir las necesidades básicas, así como de cualquier otro bien ya existente pero distinto de un medio de producción (vivienda, etc.) necesario para cubrir esas necesidades básicas. Estas socializaciones se decidirían y llevarían a cabo en y por las asambleas, que además gestionarían los centros de trabajo y toda actividad productiva, económica y comercial.

No voy a dar mi opinión sobre estas ideas, al menos no aquí. Pero creo que es importante que es importante, por no decir imprescindible, que el ciudadano de a pie sepa de verdad de qué se habla en la Acampada de Sol y de verdad cuáles son sus objetivos. Muchos puede que creáis que es difícil de creer, algunos incluso estuvisteis en las manifestaciones de bárbaros de los días 19, 20 y 21 defendiendo un voto responsable y/o un cambio de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General y/o del modelo de Estado, penséis que “habéis estado allí” y que “sabéis de qué va esto”. No pienso discutir, me voy a limitar a remitiros a las actas de las asambleas, no solo de PLP sino también de Corto Plazo (los “sensatos” que propusieron los Cuatro Puntos), para que leáis, en sus propias palabras, qué se discute y aprueba en Sol. Y, dicho esto, vuelvo al relato.

A pesar de que a la vista de lo que se estaba hablando era totalmente inútil y de haberme dado cuenta de que había estado radicalmente equivocado respecto a lo que se intentaba en Sol, cuando llegó mi turno de palabra traté de defender los Cuatro Puntos. Dije que yo estaba aquí por ellos, que sin ellos no estaría hablando en aquella asamblea así que algo bueno tenían, que tener; dije que tenían la virtud de aunar los esfuerzos de mucha gente, que cambiar el sistema era muy difícil y que se necesitaba el apoyo de muchísima gente, que era necesario buscar algo en lo que todos, izquierdas, derechas, reformistas, revolucionarios y conservadores, pudiéramos estar de acuerdo; dije que uno de mis defectos es que yo era muy práctico y que, si bien veía posible, aunque no fácil, cambiar el sistema democrático para convertirlo en uno más justo, cuanto más coyunturales y específicas fueran las metas que se fijaran menos apoyo tendrían y que opinaba que era mucho mejor conseguir los Cuatro Puntos, aunque fueran relativamente modestos(6), que querer un cambio radical y no obtener absolutamente nada; que podíamos avanzar todos juntos o quedarnos quietos por separado y que los Cuatro Puntos ofrecían avance y unidad… Y me quedé solo, claro.

Citando del acta de esa asamblea tal y como está en tomalaplaza.net (y que no recoge mi intervención)

  • CONSENSO: NO APOYO A LOS “CUATRO PUNTOS”
  • CONSENSO: INSTALAR EL RÉGIMEN ASAMBLEARIO, SUPERAR EL CAPITALISMO, FORTALECER LAS ASAMBLEAS POPULARES

No fueron los únicos consensos que se alcanzaron, por supuesto. Por ejemplo, recuerdo que se decidió que el medio asambleario era un fin en si mismo, algo tan contradictorio como totalitario ¿Dónde quedó Protágoras, dóndedownload Kant, dónde el hombre como medida de todas las cosas, dónde el ser humano como fin en sí mismo? Recuerdo a dos o tres diciendo que lo que se pretende no es cambio, sino revolución total. Recuerdo a una chica diciendo que todas estas cosas ya había un partido que las defendía, Izquierda Anticapitalista(7).

Recuerdo también que en un momento determinado determinado alguien comentó que la diferencia entre PLP y PLC no era en realidad el plazo, sino el calado de las propuestas que iban a salir de cada asamblea. En ese momento pensé “bueno, a lo mejor lo que pasa es que me he metido en la asamblea de los sonaos, la verdad es que no me extraña que no os suban las actas a la página porque hay portadas de Intereconomía de aquí al año que viene”…

En fin, no quisiera alargarme más, porque esto ya me ha quedado lo bastante largo. La discusión del primer punto del orden del día, que vino después, también fue sonada, pero os remito una vez más al acta que, insisto, está en internet. en su propìa página. De hecho, os insto a que, antes de darle al próximo “Me gusta” apoyando el movimiento 15-M o de los indignados o de lo que sea, antes de retwittear la última consigna y antes de echaros a la calle para ir corriendo a la Puerta del Sol o a la Plaza de Cataluña o a donde sea para evitar el desalojo(8), os leáis con cuidado las actas de las asambleas. Para que sepaís, con absoluta certeza, a qué le estáis prestando vuestro apoyo. Y si estáis de acuerdo con lo que proponen, bendito sea vuestro apoyo siempre que se manifieste de forma pacífica, pero que quede constancia de que, en mi humilde opinión:

  • El 15-M no es es un movimiento moderado ni intenta serlo, es un movimiento extremista.
  • El 15-M no es un movimiento reformista que intente cambiar las leyes o la Constitución, es un movimiento revolucionario que intenta edificar un nuevo modelo de sociedad con bases completamente distintas.
  • El 15-M no es un movimiento apartidista, es un movimiento claramente de izquierda y, me atrevería decir, de extrema izquierda.
  • El 15-M no es un movimiento democrático, a menos que se entienda la democracia de forma tan amplia como Alfonso Guerra entendía España cuando dijo aquello de que cuando acabara con ella no la iba a conocer “ni la madre que la parió”. Es un movimiento asambleario, plebiscitario, libertario o como lo queráis llamar, pero eso no es democracia; no todo sistema de consenso mayoritario es democracia. La democracia consiste en que el pueblo (demos) elija al gobierno (krátos) y este movimiento lo que intenta es eliminar el gobierno y mezclar todos los poderes. Mucho pueblo, sí, no lo niego, pero cero gobierno.

Y esas es la verdad, o al menos mi opinión con los datos que tengo. Supongo que desilusionará a más de uno, pero es lo que tiene informarse, que desengaña. Ahora, por estas que con cruces que, conmigo, una y no más. Ahora ya sé de qué va esto, al menos hasta que vuelva a ver si sigue igual.

Salud y evolución,

Arthegarn_____________________

(1) Para quien no esté siguiendo toda la serie de artículos: El jueves 23 la prensa publicó que la gente de Sol había llegado a un acuerdo de mínimos, de clara tendencia inclusiva, que eliminaba las propuestas más “izquierdosas” de política socioeconómica y se centraba en la reforma del Sistema. Esas propuestas, a las que me refiero en este artículo como “Los Cuatro Puntos”, eran: (i) reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana, (ii) lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política, (iii) separación efectiva de los poderes públicos y (iv) creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política. Cuatro propuestas centradas, inclusivas, que opino que son buenas y que, de haberse mantenido, podrían haber aglutinado en torno a este movimiento a una parte muy, muy importante de los españoles, incluyendo casi sin excepción a todos aquellos que Ortega y Gasset hubiera llamado élite. Por supuesto, no fue así…
(2) Este “segundo manifiesto” en realidad son las “propuestas” de Democracia Real Ya y se publicaron el domingo pasado. Hablé de ellas brevemente en
Porque les necesitamos. Donde sea.
(3) Al parecer, por cierto, al comisión de Legal se enfrenta exactamente al mismo problema que los departamentos legales de las grandes empresas. La gente viene preguntando algo del estilo de “¿qué pasa si hacemos esto?”, Legal contesta algo del estilo de “que os pueden poner una multa” y lo que el que ha preguntado va diciendo es que “Legal ha dicho que no podemos hacerlo”. No, Legal os ha advertido de las consecuencias, pero no ha tomado una decisión, la decisión es vuestra. Como en todas partes, los abogados del 15-M tienen una cierta reputación dentro del movimiento de ser los que le dicen que no a todo y los que le pagan pegas a todo, pero no es así.
(4) Permítaseme la figura retórica, aclarando en aras de la veracidad de la información que creo recordar que no se llamaba Arturo sino Salva. Ahora, las rastas las tenía, y la barba desaliñada y el pañuelo palestino también.
(5) Técnicamente de segunda…
(6) A mi no me parecen modestos en absoluto, por cierto.
(7) En el momento no le di importancia, pero luego Sir Accolon me estuvo contando como está viviendo él el asunto y me lo volvía pensar. Es interesante que le deis una vuelta a la página vosotros mismos: lo que no ha podido hacer IU ni UPyD ni nadie en absoluto lo están haciendo estos.

Un brindis por Sol

Me alegra sobremanera ver que el sentido común parece que está volviendo a Sol.

Un movimiento que empezó como apolítico (técnicamente apartidista, diría HK), buscando la regeneración democrática, pidiendo una democracia más directa y representativa y una mayor responsabilidad de los políticos ante los ciudadanos había derivado, como apuntaba en mi último artículo, en un movimiento claramente de izquierdas. Era una pena porque la idea original era algo que todos, las derechas, las izquierdas, los del centro y los de la periferia, podíamos (y, en mi caso, queríamos) apoyar. Pero de ahí se pasó de alguna manera ( y al manifiesto de Democracia Real Ya me remito) a pedir cosas como la reducción del gasto militar, la reforma de la ley hipotecaria, u otras tremendamente concretas de política económico-social. En otras palabras, se ha dejó de pedir un acercamiento entre Gobierno y gobernados y se pasó a pedir eso mismo (así, de rondón, en los últimos subpuntos del penúltimo punto) y usar más de la mitad del manifiesto para decirle al Gobierno como debe gobernar, todo ello mientras en twitter se decía que aquello era un #consensodeminimos.

Me río yo del consenso de mínimos Aquello no era un acuerdo de mínimos, los mínimos eran la regeneración democrática y la responsabilidad de los representantes. Todo lo demás no eran mínimos, eran añadidos y que habían sido tantos que ya casi no dejaban ver el objetivo inicial. A mayor abundamiento, todos esos añadidos (o una gran parte) eran “de izquierdas”. Hablar así es una simplificación, desde luego, pero el hecho es que se convirtió una buena idea con dos o tres buenas propuestas que todos podíamos apoyar en un paquete cerrado de 38 medidas que yo, que soy “de derechas” (soy liberal, así que por desgracia en este país y para mucha gente soy “de derechas” como si fuera conservador, por ejemplo) no podía apoyar, porque creo que, aplicadas todas, traerían más mal que bien. Así que, desgraciadamente, todos esos añadidos hicieron que retirara mi apoyo (tal como era) al manifiesto, porque no me representaban no eran en lo que yo creo. Y supongo que conmigo perdieron el apoyo de un buen número de votantes del centro-derecha liberal, quizá incluso de la derecha, que veían con buenos ojos un cambio de sistema que hiciera madurar España. Una pena, porque sin el Partido Popular (y una buena parte del PSOE) es totalmente imposible cambiar nada en este país…

Pero, afortunadamente, parece que esto ha cambiado. No sé si es que se han dado cuenta de que haciendo propuestas partidistas no pueden cambiar el Estado porque alienan a gente que de otra forma apoyaría las propuestas base, si se han caído del guindo, les ha venido a ver Dios o qué, pero según El Mundo, ayer se llegó al acuerdo de plantear únicamente cuatro reivindicaciones, a saber:

  • Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.
  • Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.
  • Separación efectiva de los poderes públicos.
  • Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.

Y yo estoy de lo más contento. Así, sí. Estas son medidas con las que estoy de acuerdo, esto es lo que hay que hacer para regenerar España y su sistema, para acabar con esta especie de “libertad vigilada” que se dio en 1978 al Pueblo y pasar a tener un sistema democrático y representativo, como el que tienen en los países verdaderamente democráticos de occidente. Estos cuatro puntos no son ni de derechas ni de izquierdas, proponen reformas estructurales con las que yo creo que todos estamos de acuerdo y son asumibles por todo el espectro político (de votantes, claro, los políticos habrá que verlo). Y, aunque se dé (desde mi punto de vista) demasiada importancia al tema de la corrupción y no suficiente a la reorganización estatal, me da igual porque el control de la corrupción no es que ea precisamente nada malo.

Así que me voy a pasar esta tarde por allí a ver en qué puedo ayudar. Porque esto sí es lo mío, esto sí que merece la pena, esto sí que puede salir bien y solo puede traer buenas cosas. Y merece mi apoyo. Y probablemente, a poco que lo pienses, el tuyo.

¡Olé!

Robin Hood lo pagamos todos

Hace cosa de un mes (aunque la prensa se ha enterado hoy) la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra dictó un auto en el que, en pocas palabras, se viene a decir que si tienes una hipoteca, no pagas, el banco te embarga, subastan tu casa y con esa subasta no se saca suficiente para pagar lo que debes, el banco no puede ir a por el resto de tus propiedades para cobrarse el resto de la deuda. Mucho progre antisistema se ha puesto contentísimo con esto. Y en realidad es una aberración ilegal, antijurídica, injusta y que, si se consolida, nos va a perjudicar a todos.

Permitidme que resuma los hechos para quien no se quiera leer todo el auto. Una pareja pide un 71.000(1) euros de crédito al BBVA y, en un momento determinado, dejan de pagar las cuotas. BBVA les demanda y el juez les condena a pagar esos mismos 71.000(2) euros. Ellos no pagan, el juez les embarga la casa y ordena la subasta, que queda desierta. Como está desierta, adjudica el piso al BBVA(3) por un importe de unos 43.000(4) €. Pero cuando el BBVA va al juez a reclamarle que continúe embargando a la pareja por los 28.000(5) euros que quedan el juez se niega y dice que con el piso basta. Argumenta esta decisión diciendo que pedir más de lo que vale el piso es abuso de derecho y que además el piso, cuando se concedió el préstamo, estaba tasado en 75.000 euros, lo que es más que el principal así que el banco ha hecho incluso negocio.

Por supuesto (y aquí ya me alejo un poco de la exposición sucinta de los hechos), eso es una soberana estupidez. En primer lugar, si condenas por 71.000 y efectúas una dación en pago por valor de 43.000 (es decir, le das el piso al banco diciendo que vale eso) el hecho está en que faltan 28.000 por pagar y hay que proseguir la ejecución. Punto pelota. Si hubieras efectuado la dación en pago por los 75.000 euros de valor de tasación a lo mejor el asunto tendría una mínima lógica, pero no puedes decir “vale, le deben a usted 71.000 euros, ahí tiene un piso de 43.000 y no pida más que en realidad vale 75.000”. Es una animalada tan grande que no soy capaz de imaginar un contexto lógico que explique por qué das algo en pago por valor de 43.000 que salda una deuda de 71.000, o al menos no sin sacar a la palestra los efectos de la física cuántica en la multiplicación de los panes y los peces. Pero sigamos.

Aparte de decir esto que he dicho yo, el BBVA le dice al juez que el piso no vale 75.000 euros, oiga, que una cosa es en lo que se tasó antes de la crisis y otra muy distinta lo que vale ahora. Que lo hemos sacado a subasta por 43.000 euros y no lo ha querido nadie, lo que quiere decir que su valor de mercado es, en realidad, inferior al importe por el que se adjudica en dación en pago. Pero es que. Además, aquí tiene una tasación con fecha de anteayer, señoría, que dice que, en efecto, el piso no vale 75.000 ni en los sueños húmedos de Paco el Pocero. Y el juez viene a decir que no le importa, que estaba tasado así, que no tiene evidencias de que el precio haya cambiado y ahora valga menos(6), que el que la subasta esté desierta no quiere decir nada y que esa tasación a fecha de hoy se la mete usted donde no brilla el sol porque no es el momento procesal oportuno para aportarla (el equivalente español a “no aceptarla como prueba”). Así que nada, nada, aire que tengo otro caso.

El BBVA, supongo que bastante aturdido ante la manifiesta estulticia del juez, recurre la decisión, claro. Y la Audiencia Provincial se lo lee y dicta, a mediados de diciembre, el auto que es noticia en el que rechaza el recurso, confirma la decisión del juez de primera instancia, deja al BBVA con un inmueble que no quiere y que apenas cubre la mitad de lo que le deben y sin posibilidad de ver ni un céntimo más. Dejadme que os explique las consecuencias del auto con claridad: si la pareja esta fueran millonarios y tuvieran cientos de miles de euros en efectivo en una cuenta del propio BBVA, el BBVA no podría tocarlos. Aunque la parejita en cuestión tenga para pagar (que no sé si lo tienen) no tienen que hacerlo. El banco se come el piso y punto. Ah, y, encima, para unir el insulto a la ofensa acaba condenado en costas, que no se me olvide.

El auto en cuestión tiene párrafos que no tienen desperdicio. Después de reconocer que la pretensión del BBVA de que le paguen lo que le deben “desde el punto de vista formal y de estricto ejercicio del derecho (¡Pues claro que desde el punto de vista del estricto ejercicio del derecho, pazguato, eres juez, no un árbitro de equidad, lo que tienes que hacer es aplicar la Ley, no lo que te da la gana!) no estaríamos ante un abuso de derecho”, lo cual ya de por si debería ser suficiente para revocar la decisión del juez de instancia al destruir la ratio decidendi se pone a hacer una “pequeña consideración” en la que viene a decir que, al fin y al cabo, si el valor del piso ha bajado es por culpa de los bancos que han creado la crisis, así que si el BBVA va a salir perjudicado, pues en el fondo está bien.

Lo digo en serio.

(…) si bien (…) la actuación del banco se ajusta a la literalidad de la ley y efectivamente tiene derecho a solicitar lo que ha solicitado, (…)ello no obstante no deja de plantemos una reflexión (…) relativa a la razón por la que la parte apelante impugna el Auto recurrido, por considerar que en realidad el valor de la finca subastada y adjudicada materialmente al banco, hoy por hoy, tiene un valor real inferior al que en su día se fijó como precio de tasación(…). La base de la manifestación de que la finca subastada tiene hoy por hoy un valor real inferior, se basa en alegaciones como que la realidad del mercado actual ha dado lugar a que no tuviera la finca el valor que en su momento se le adjudicó como tasación, disminución importante del valor que une a la actual crisis económica, que sufre no sólo este país sino buena parte del entorno mundial con el que nos relacionamos. Y siendo esto así y en definitiva real la importantísima crisis económica, que ha llegado incluso a que la finca que en su día tasó en una determinada cantidad, hoy en día pudiera estar valorada en menos, no lenin-delivering-a-speech-in-a-moscow-square-with-trotsky-watching-1918podemos desconocer que ello tiene también en su origen una causa precisa y que no es otra, y no lo dice esta Sala, sino que ha sido manifestado por el Presidente del Gobierno Español (…),que la mala gestión del sistema financiero del que resultan protagonistas las entidades bancarias.

No querernos decir con esto que el BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA sea el causante de la crisis económica (Vaya, menos mal) , pero sí no puede desconocer su condición de entidad bancaria y por lo tanto integrante del sistema financiero, que en su conjunto y por la mala gestión de las entidades financieras que sean (…) han desembocado en una crisis económica sin precedentes desde la gran depresión de 1929.”

Y sigue:

Moralmente es rechazable que se alegue para intentar continuar la ejecución la pérdida de valor de la finca que servía de garantía al préstamo, que no se hubiera concedido si no hubiera tenido un valor suficiente para garantizar el préstamo concedido, que fue fijado por la entidad bancaria ahora ejecutante, o cuando menos aceptado, siendo que dicha pérdida de valor es directamente achacable a la crisis económica, fruto de la mala praxis del sistema financiero, que repetimos, aun cuando no quepa atribuirla directa y especialmente al BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA, sí que no deja de ser una realidad que forma parte de los protagonistas de dicho sistema financiero, y de ahí que resulte especialmente doloroso, que la alegación que justifica su pretensión, esté basada en unas circunstancias que esencialmente y como vulgarmente se dice, ha suscitado una gran sensibilidad y levantado ampollas.

O sea, que si bien la petición es justa y ajustada a Derecho, resulta que no la concedo porque la considero “moralmente reprochable”. Vamos no me jodas.

Estoy seguro de que muchos de mis lectores más “progres” (o más impenitentemente comunistas, que haberlos haylos) ya están pensando en que hay que levantarle un altar a este señor (que, por cierto, se llama Fco. José Goyena, por si queréis escribirle a la Audiencia) capaz de plantarle cara a un gigante bancario internacional como el BBVA, levantándose para defender al hombre de a pie, que no solo ha perdido su casa sino que encima está amenazado por una malvada corporación que quiere embargarle hasta la camisa, y bla, bla, bla, y que es capaz de actuar con justicia y moral rompiendo los rígidos parámetros de la Ley en función de lo que es bueno y justo y moral y más bla, bla, bla. Bien, si sois de esta opinión, permitidme que os prometa que hay un mundo, no, un universo entero, más allá de vuestras narices. Lo prometo. Si guiñáis un poco los ojos seguro que lo veis.

El mecanismo que ha llevado a esta sala a dictar este auto, es decir, es justo y ajustado a Derecho pero no la concedo porque es “moralmente reprochable” es horrible. No tenemos jueces para que hagan lo que a ellos les parece moralmente correcto, los tenemos para que apliquen la Ley, que es reflejo de lo que nos parece moralmente correcto a nosotros, el Pueblo. No es tolerable que un juez anteponga sus propios principios a la Ley, lo que tiene que hacer es aplicar la Ley o, si eso le resulta verdaderamente imposible por su moral, abandonar la carrera o, como muy poco, abstenerse del procedimiento. Esto de “es legal, pero voy a hacer lo que me dicta mi conciencia” aquí lo veis muy heroico y digno de encomio, pero es el mismo mecanismo que permitiría, por ejemplo y aotros jueces, negar sus derechos a las mujeres o los homosexuales. “Oh, sí, ya sé que esta demanda de acoso sexual en el trabajo es justa y ajustada a Derecho, pero la voy a desestimar porque es moralmente reprochable que alguien vaya a la oficina así vestida”, por no hablar de “Oh, sí, ya sé que esta solicitud de adopción es justa y ajustada a Derecho, pero la voy a desestimar porque los solicitantes son maricas y la homosexualidad es moralmente reprochable en si misma”. En esa dirección no se puede dar ni un paso, entre otras cosas porque os garantizo que hay muchísimos más jueces que consideran que la homosexualidad (p.ej.) es moralmente reprochable en si misma que jueces que consideren que como los bancos han causado la crisis se merecen lo que les pase. Y que tienen muchas, muchísimas más ganas de volver a meter a la gente en el armario que las que tienen los otros de “hacer pagar a los bancos”.

Pero es que, además, desde el punto de vista de economía legal, esta decisión nos perjudica a todos. Tal y como están las cosas ahora, si yo pido un crédito para comprar un inmueble y luego éste baja de valor el riesgo es mío, exactamente igual que la ganancia es mía si sube de valor. Por eso, entre otras cosas, nos lo pensamos seis o siete veces antes de entramparnos para comprar un piso. Si esta sentencia crea jurisprudencia el riesgo se traslada al banco, que se encuentra con que si el piso baja de valor no va a recuperar lo prestado (pero si sube no ve un céntimo más, claro). Eso quiere decir que el riesgo de la operación, para el banco (que en realidad no tiene interés alguno en la operación en si misma), aumenta. Y esto quiere decir que para que a un banco le resulte matemáticamente rentable hacer el préstamo va a tener que subir los tipos de interés, o sea que nos va a costar más pedir un crédito, va a costar más que nos lo den, y nos va a salir más caro. A todos,

Y aunque para algunos tipos de mentalidad colectivista este tipo de distribución de la responsabilidad puede resultar atractivo (a la mía no, yo soy de los de que cada palo aguante su vela) el hecho es que a lo que se presta es al peor de los abusos. Si el auto creara jurisprudencia cualquier especulador inmobiliario podría irse a un banco a pedir un crédito para comprar inmuebles y especular con ellos porque sabe que el negocio solo puede tener dos resultados: (i) o el inmueble sube de valor, y él gana, o (ii) el inmueble pierde valor y entonces le devuelve el inmueble al banco en pago del préstamo, con lo cual él no pierde: pierde el banco. Y como los bancos no pierden, sino que trasladan su riesgo, nos subirán más los tipos hipotecarios. En otras palabras: estaremos financiando, y pagando, las operaciones de especulación inmobiliaria que suben el precio de los pisos que no podremos comprar nosotros mismos.

Ya sé que es muy bonito, y muy ilusionador, pensar que quedan héroes justicieros en el mundo, que trocan capas por togas y espadas por plumas y quitan a los ricos para dar a los pobres. Pero en realidad no es así y los pobres, o al menos los menos pobres como tú y yo, siempre acaban pagando. Nos ha costado muchísimo someter al Estado a la Ley, no podemos olvidarlo y tirarlo todo a la basura de un plumazo. Y tenemos que tener la suficiente perspectiva y profundidad de mira para darnos cuenta de qué es lo que hay detrás de las aventuras del Zorro y de cómo por cada libra que robaba Robin Hood el príncipe Juan subía los impuestos por dos.

No, chicos, no. Este auto es, en la forma, en el fondo y en las consecuencias, horrible. Y si alguien quiere discutirlo, aquí estoy.

Saludos,

Arthegarn.______________
(1) Para ser exactos primero piden un crédito de 59.390 y luego lo amplian en 11.865 más, total 71.255 €.
(2) Técnicamente no son los mismos, la condena es a 71.024 € de principal más intereses, costas y gastos. El hecho de que la condena sea por tal cantidad de principal quiere decir que esta gente dejó de pagar el crédito en seguida (¡solo amortizaron 231 euros de principal!), aunque esto no venga aparentemente al caso.
(3) En realidad aquí ya empiezan los problemas, porque un banco no quiere un inmueble para nada, lo que quiere es dinero para prestar e invertir, que es su negocio. Y esto lo digo aunque sé positivamente que algunos bancos, impelidos por estas ejecuciones y estas daciones en pago, han acabado montando sus propias inmobiliarias (
Anida el BBVA, Altamira el Santander…) bajo la idea de que, de lo perdido, saca lo que puedas…
(4) Exactamente 42.895 €.
(5) Exactamente 28.129,52 € de principal más 8.438,86 de intereses, costas y gastos.
(6) No tiene evidencias del cambio de valor de las propiedades inmobiliarias en España porque lleva desde septiembre de 2008 en Marte, con los ojos tapados, algodón en los oídos y cantando “No Pasarán” a voz en grito, supongo.