La vida de Monederillo de España y de sus fortunas y adversidades

Y, ahora en serio, ¿qué esperabais? ¿Que el equipo directivo de Podemos fuera a ser puro como la Virgen María? ¿Que nunca fueran a haberse pringado? ¿Que estuvieran por encima de la tentación y la corrupción? ¿Que fueran mejores que vosotros? Porque yo, lo siento, pero ni lo esperaba ni lo espero.

La cúpula de Podemos, si es que se puede hablar de cúpula, no es tan diferente a la cúpula de otros grandes partidos. En cualquier país los políticos salen del Pueblo y son un reflejo distorsionado del Pueblo . En su imagen pública intentan parecerse todo lo posible a lo que ellos creen que sus votantes querrían ser: los conservadores se ponen corbata para ir a misa y a los toros, los progresistas se ponen corbata lo mínimo posible y critican a los conservadores por ir a misa y a los toros; los liberales van de élite intelectual y de triunfadores profesionales, los socialdemócratas van de gente moderadamente enriquecida que se preocupa por las condiciones de vida de sus conciudadanos más desfavorecidos; etc. Pero más allá de esta imagen, en su fuero interno, los políticos no son tan diferentes de sus votantes de cómo son sus votantes y conciudadanos en la intimidad, entre otras cosas: pícaros, fanfarrones e hipócritas.

Pícaros ante todo. Hace ya quinientos años que esta faceta nuestra adquirió tal importancia como para merecer un género novelesco por si mismo que, bien interpretado, nos dice mucho de nosotros mismos. En España, ser un pícaro no es inmoral. Siempre y cuando robes con ingenio y una sonrisa a quien tiene más y no hace lo bastante el-jarro-de-vino-ilustración-de-maurice-leloirpor cuidar lo suyo el latrocinio se recibe con simpatía. Es signo de inteligencia y creatividad, no de inmoralidad o deshonestidad. El pícaro es laudado y celebrado, se admira de él su capacidad para aprovecharse de las circunstancias que le rodean sin importar si tiene derecho a hacerlo o si lo que hace está bien. Y tan imbricada en el subconsciente colectivo de los españoles está esa idea que hoy en día se entiende que quien puede aprovecharse y no lo hace es porque es un tonto, no porque sea bueno y honrado. Así, el empresario menudea al trabajador su salario, el trabajador se escaquea de su puesto todo lo que puede; el ciudadano obsequia al funcionario que agiliza su trámite y el funcionario espera ser obsequiado y, por supuesto, todo el mundo, todo el que sabe al menos, defrauda en sus impuestos.

Oigo ruido de sables entre mis lectores; quiero recordaros (e informar a quien no lo sepa) de que he sido asesor tributario hasta el año pasado que dejó de compensarme. He hecho vuestras rentas, particularmente las de algunos de los que claman al cielo con mayor indignación por la corrupción de Bárcenas o Monedero, y sé positivamente que vuestra historia tampoco soportaría un escrutinio semejante. En España quien no defrauda es tonto, quien exige el IVA en sus facturas es imbécil, quien no dice que su primo de 25 años vive con él de alquilado es bobo y quien no se descuenta los cafés del desayuno como gastos de explotación es que no tiene una PYME para poder hacerlo. Por no hablar de quien se queda en paro y se tira los primeros seis meses rascándose la barriga y sin buscar trabajo porque le quedan otros 18 de prestación y “se lo ha ganado”, quien tiene una gastroenteritis que no le deja salir de la cama un lunes sí y otro también o quienes pactan –trabajador y empresario- dar solo de alta a aquel a jornada parcial aunque trabaje la completa porque así tiene los mismos servicios pagando menos seguridad social “y el resto nos lo repartimos”. Y así, con escasísimas excepciones, así es el Pueblo español, así es España y así son sus políticos.

No es en España la honradez y los principios lo que detienen al ciudadano a la hora de ir a evadir impuestos; es exclusivamente el miedo a que te pillen. Lo que ha hecho Monedero, que es desde luego fraude y deshonesto, no es diferente a lo que la inmensaimages mayor parte de los españoles haría en su lugar. ¿Intentar no declarar unos ingresos a ver si Hacienda no se da cuenta y luego, cuando se da cuenta, crear una sociedad pantalla para pagar por ellos Sociedades en vez de IRPF y ahorrarse así casi el 75% mientras se actúa “según la letra de la ley” (que no es cierto, pero bueno)? El pan nuestro de cada día. La inmensa mayor parte de vosotros lo habría hecho y ninguno hubiera denunciado a su primo si se hubiera enterado de que lo hacía, probablemente le hubierais dado una palmadita en la espalda y felicitado por su ingenio. Y así son las cosas y os he hecho la renta. La única diferencia es que Monedero, como a todos los demás políticos, está debajo de un microscopio fiscal tremendamente incómodo, un microscopio que no tenía forma de esperarse hace unos años cuando montó todo esto y que, de haberse esperado, le hubiera evitado la situación en la que se encuentra. No porque fuera más honesto, sino porque esperaría que le miraran con lupa y que, por tanto, le acabaran pillando. Pero su actitud como privatus, siendo reprensible, no me parece distinta de la de la mayoría de la que ahora se rasgan las vestiduras para criticarle.

Lo que me lleva a los otros dos pecados del español de los que hablaba antes. Primero la fanfarronería que nos lleva a afirmar en según qué círculos que somos honestos como espejos e indignarnos cuando nos ponen uno delante; luego la soberbia que lleva a otros a pensar, incluso sinceramente, que ellos nunca hubieran cometido el error y por último la hipocresía de la inmensa mayoría al montar un circo de este asunto cuando afecta a un personaje público, pero permitirlo e incluso alentarlo cuando se produce en su círculo íntimo o en su propio monedero.

Los políticos, lo digo por experiencia, no son distintos a los ciudadanos. Estadísticamente se demuestra que son menos tendentes a la corrupción y al fraude fiscal que sus votantes, pero tengo mis serias dudas de que eso sea así porque son más honestos y no porque se saben sometidos al mencionado microscopio y valoran las posibilidades de que les pillen con las manos en la masa de otra forma. Lo he dicho varias veces y lo voy a repetir: la única forma de salir de la crisis, de cambiar España y de empezar a vivir en el país y la comunidad en la que nos gustaría vivir, es cambiarnos a nosotros mismos. Es comportarnos nosotros, individualmente, de forma irreprochable; y al mismo tiempo afear y denunciar al corrupto aunque seaCurso-urgente-de-política-para-gente-decente nuestro primo el listillo. Todo lo demás es seguir aplicando el doble rasero, el exigir el cumplimiento de las normas cuando se aplican a los demás pero creer que nosotros estamos moral y éticamente justificados para saltárnoslas.

No va a llegar ningún mesías incorrupto a salvar España porque no queda nadie realmente incorrupto en España. Dejad de pensar en cómo deberían ser las cosas y pensad en como son. Los líderes de un movimiento grassroot en España, aunque el movimiento sea básicamente honesto, lo van a tener muy difícil para aguantar el tipo de análisis al que otros se llevan sometiendo desde los veinte años. A mi no me sorprende lo de Monedero, ni me sorprenderán más cosas cuando salgan, y la verdad es que si fuera a votar a Podemos no afectaría en nada a mi decisión de hacerlo. Porque si la idea es “hay que echar a estos como sea”, en el “como sea” va implícito “aunque los míos no sean perfectos”. Si el fin es suficientemente noble, si Monedero pide perdón y se arrepiente (ya ha pagado lo que debía que es más de lo que hacen otros) quizá compense taparse un poco la nariz al meter la papeleta en la urna. Porque, aunque ya no ilusione tanto como cuando cabalgaban en el blanco unicornio de la pureza y la incorruptibilidad, ese que han debido comprar de saldo al juez Garzón, si de verdad crees en la Casta y esas cosas la pregunta no es si tu gente tiene mierda sino si tiene menos que los demás.

Así que por esto es por lo que yo, que soy realista y pragmático, si fuera votante de Podemos no me desilusionaría ante este asunto y seguiría yendo a votarles. Claro que soy realista y pragmático y por eso no voto a Podemos, pero esa es otra historia para ser contada en otra ocasión.

Salud y evolución,

Arthegarn

Las bicis de Su Excelencia

Acabo de terminar mi primer recorrido en una de las bicis eléctricas que Su Excelencia la Alcaldesa ha puesto por el sur y el centro de la almendra central de Madrid. Y, como hace mucho que no digo nada, pues voy a dar unas opiniones:

  1. La cesta del manillar es un tanto incómoda, pero nada grave.
  2. El manillar es demasiado corto.
  3. Me parece a mi que la bici es demasiado alta. Se puede regular, pero Ana por ejemplo, tendría problemas en ella.
  4. La bici es sorprendentemente pesada.
  5. Si no la enciendes (hay que encenderla con un botoncito que está en el manillar izquierdo pero que pasa desapercibido) no hay quien la monte. Va muy Capturedura. Sí, ya se me han ocurrido todos los chistes verdes que se pueden derivar de estas frases…

  6. El motor eléctrico es sorprendentemente potente. No empieza a funcionar hasta que le das la primera vuelta de pedal, pero luego te acelera sola la bici de repente y las primeras veces te sientes Harry Potter agarrándote a la maldita escoba y tratando de no morir o no hacer demasiado el ridículo. Una vez te acostumbras debe ser una delicia. Supongo…

  7. Una vez te aseguras de que no pierdes el sombrero cada vez que arrancas de un semáforo, el motorcito es una gozada. Te pone en seguida a la velocidad del tráfico y pasas mucho menos miedo que en una bici de verdad.

  8. En las cuestas, el motorcito puede llegar a ayudar una pasada. Tengo que probarla en cuestas más serias, pero me da a mi que incluso esas las compensa y que puedes ir a 15 Km/h como si fueras en llano.

  9. Se pedalea. Ya lo creo que se pedalea. No es una moto. Yo la he llevado en potencia media (tiene dos reguladores con tres posiciones cada uno) y la bici se embala en llano, pero tienes que embalarte con ella. Se suda y se hace ejercicio.

  10. La bici carece tanto de intermintentes como de retrovisores. Eso son dos fallos garrafales. El peso de la bici la hace muy difícil de estabilizar a velocidades reducidas y, como el manillar es tan corto, es casi imposible sujetarla con una sola mano para hacer las señales de giro. Entre eso y no llevar retrovisores cambiar al carril de la izquierda en una calle como Menéndez Pelayo es tarea para héroes más valientes que yo.

Eso, como primera experiencia. Para los curiosos he hecho el recorrido Corte Inglés de Serrano – Ortega y Gasset – Príncipe de Vergara – Menéndez Pelayo – Amado Nervo – Delyre. 3.5 Km. a eso de las 19:30. Ningún problema con el tráfico, más allá de la dificultad mencionada para ponerme en el carril de la izquierda en Menéndez Pelayo para poder girar a la izquierda. Alguna miradilla divertida al encorbatado que iba en bici, pero nada más. Así que, como he pasado tanto miedo y he pedaleado tanto que no sé si me ha gustado o no, volveré a probar mañana y, si eso, os cuento.

Hala, artículo chorra do los haya. Salud,

Arthegarn

El loco.

Más allá del natural y loable deseo de ayudar al prójimo, consolar al que sufre, alimentar al hambriento y abrigar al que pasa frío; más allá del compartir lo que se tiene, más allá de la empatía e incluso de la reprobación a quien se porta de forma avara y miserable existe un espacio tan maniqueo como miope en el que moran Robin Hood y sus alegres compañeros, en el que es bueno robar a los ricos para dárselo a los pobres y en el que la acumulación de riqueza es cuando menos sospechosa y totalmente ilegítima más allá de un umbral. En ese lugar se confunden posesión y propiedad, quien tiene algo lo hace suyo y quien lo suelta lo pierde. Todo el que tiene poco, sin importar el origen de esta escasez, tiene derecho a apoderarse de las posesiones de quien tiene mucho, sin importar el origen de esta abundancia. En ese lugar el pobre es bueno y no merece serlo, el rico es malo tampoco merece serlo y todo es así de simple. Y no hay más que hablar.

El mundo real, por supuesto, no es así; pero eso parece importar muy poco a quienes viven en ese lugar. Repiten ideas como la nacionalización de todas las viviendas propiedad de la banca y su utilización para crear una red de alquiler social para los necesitados sin darse cuenta de que ejecutar semejante medida nos llevaría a un colapso financiero y una crisis inimaginablemente peor que la que estamos viviendo ahora. Y cuando alguien mejor informado y capaz de ver más lejos intenta, no sacarles de su error, ya que el objetivo de estas acciones es solucionar un problema inmediato y ese objetivo se cumple, sino hacerles ver las consecuencias a largo plazo de sus propuestas, hacen oídos sordos a esa información cuando no toman esas proverbiales gafas contra la miopía y las estampan con fuerza contra el suelo porque, simplemente, no quieren saber. Quieren seguir viviendo en su ordenado universo de buenos y malos en el que nadie es mejor que nadie y en el que, por lo tanto, si alguien tiene más que otro no puede merecerlo.

Las consecuencias de esta visión, o más bien falta de visión, del mundo, son apabullantes. En primer lugar, el desconocimiento del mundo que les rodea lleva a esta gente a cometer errores de la misma forma que lo haría un ciego. Toman decisiones basadas en información incompleta que, precisamente por esto, suelen ser erróneas lo que les lleva a tener que sufrir las consecuencias de esos errores. Debido a su incapacidad, sea voluntaria o forzosa, de percibir las consecuencias a medio o largo plazo de una acción, no son capaces de planificar para el futuro, ni entienden el afrontar el sacrificio que supone la inversión ya que los eventuales beneficios de esa inversión están demasiado lejos para ser vistos, son demasiado teóricos para ser tenidos en cuenta. En su ansia por solucionar el problema inmediato del hoy hipotecan sin darse cuenta el mañana y cuando el mañana se convierte en hoy y los problemas son mayores no ven su responsabilidad en la situación sino solo el hecho de que tienen menos que ayer. Juegan al ajedrez de la vida jugada a jugada, considerando solo la posición de las fichas en el tablero en cada turno y, cuando llega el jaque, son incapaces de entender de donde ha salido y llegan a la conclusión de que el adversario ha tenido que hacer trampa.

Hay tantos ejemplos en la España de hoy en día de esto que describo que enumerarlos sería inútil. Al último mem de Facebook que he mencionado se suman los que quieren subir el techo de deuda mientras reclaman el derecho a no pagarla, los que entregan viviendas públicas a los que se manifiestan ante su sede quitándosela a quienes no se manifiestan pero llevaban meses esperando y los que abogan por nacionalizar el contenido de los graneros para repartirlo al pueblo hambriento sin escuchar a quienes dicen que ese grano es la simiente de la próxima cosecha hacer eso condena a toda la sociedad a la muerte en unos meses.

Y yo estoy cansado, tan cansado de ir haciendo gafas para verlas pisoteadas que lo máximo a lo que puedo llegar ya es a escribir esta nota manifestando mi tristeza. Porque me preocupo por mi prójimo mucho más de lo que debiera, y ver como conscientemente se ponen sus orejeras y repiten sus mantras y salmodias me entristece. Porque sé como acaba todo y no es nada bonito.

Allá vosotros, qué queréis que os diga. Yo ya no tengo más fuerzas para intentar explicaros la estrategia en el ajedrez y por qué comerse ese peón es mala idea aunque esté desprotegido. Haced lo que queráis. Jugad a las damas. Pero por mucho que creáis que estáis jugando a las damas, esto es ajedrez. Y así son las reglas.

Un saludo,

A.

 

¿El fin del bipartidismo?

Los resultados de las elecciones europeas, en las que el Pueblo ha depositado su confianza en diversas formaciones políticas de forma mucho más equilibrada que de costumbre, han hecho que centenares de aficionados a analistas políticos se echen a la calle a celebrar el fin del denostado bipartidismo. En efecto, PP y (sobre todo) PSOE parecen estar en caída libre desde las elecciones de 2011, sus líderes están pésimamente valorados y su capacidad de reacción está siendo nula o muy escasa. Ahora, ¿suponen verdaderamente estos resultados el fin del bipartidismo? Me vais a permitir que lo ponga en duda.

Estableciendo una comparación con las europeas de 2009 (en las que, por cierto, la participación fue casi idéntica, solo 15.000 votos de diferencia) y teniendo en cuenta que el PP ha perdido 2.600.000 votos y el PSOE 2.500.000. ¿A dónde han ido esos votantes?

Permitidme conjeturar un momento. Teniendo en cuenta que los nacionalistas moderados de CEU han prácticamente repetido resultados (con un ligerísimo ascenso), yo creo que de los votantes del PSOE:

  1. aproximadamente 975.000 se han ido a Izquierda Unida, que ha tenido un crecimiento brutal,
  2. aproximadamente 1.250.000 se han ido a Podemos, los grandes triunfadores de las elecciones y
  3. los restantes 275.000 se han ido a UpyD.

Respecto a los votantes del PP, la cosa tiene más miga. En mi opinión:01_BIPARTIDISMO

  1. unos 300.000 se han ido a UPyD, que según este análisis bebe casi igual de la derecha del PSOE que de la izquierda del PP (un poco más del PP, pero porque tiene más izquierda que el PSOE derecha),
  2. unos 500.000 se han ido a Ciudadanos,
  3. unos 250.000 se han ido a Vox,
  4. unos 35.000 han votado a Paco Cascos,
  5. unos 10.000 han sacado la camisa azul del armario y han votado a Falange,
  6. otros 10.000 han votado al P-Lib y, en el fondo y por no rascar más
  7. casi un millón y medio de tipos se han quedado en casa.

“Eh, eh, un momento”, me diréis. “¿Cómo que un millón y medio de votantes del PP se han quedado en casa? ¿Estás de guasa?” Pues aunque con algún matiz(1), es mi opinión sincera. Y creo que se han quedado en casa porque, a diferencia de los votantes del PSOE, no tenían a donde ir. Poneos en la cabeza de un votante del PP (a algunos os resultará muy difícil, lo sé, pero haced el esfuerzo aunque os de asquito), mirad los partidos que se presentaban y decidme a quién puede votar un votante del PP. Pues os lo digo yo: a Ciudadanos, a Vox y a UPyD (y en Asturias, al FAC). Y para de contar. Mientras que la izquierda ha sabido crear alternativas para captar al votante desencantado del PSOE, la derecha no ha sabido hacer lo propio con el votante desencantado del PP.

Demos otro vistazo a los resultados. Los partidos que han subido y que no he mencionado antes son los nacionalistas radicales (LPD+EPDD han subido casi 600.000 votos frente a EDP-V de la última vez), los verdes (incluyo al PACMA), que han subido 350.000 votos, y las otras alternativas “indignadas” que no son Podemos (Partido X, Escaños en Blanco, Elpidio Silva, etc.) que se han llevado otros 350.000 votos (algo más). Una vez más, voto de castigo mayoritariamente de izquierda. La gente del PP se ha quedado en casa. Y no vamos a hablar, por supuesto de los diez millones de personas que regularmente votan en las generales pero no en las europeas, un voto en su inmensa mayoría consolidado y favorable en un 80% al PP-PSOE, y a los resultados me remito.

El PP y el PSOE pueden haber sufrido un revés en estas europeas, pero están muy lejos de ser derrotados. Particularmente, el PP, porque sus votantes no tienen dónde ir (mientras sus votantes no vean a Ciudadanos como alternativa real a nivcel nacional, al menos). Es el PP o a casa. Por la izquierda las cosas son distintas, con Podemos e Izquierda Unida, pero por la derecha al PP le queda cuerda para rato.

Y si no ya veremos…

Arthegarn__________________
(1) Tengo que decir que, en realidad, estoy simplificando mi opinión en aras de la narración. En realidad creo que se ha producido un trasvase de unos varios cientos de miles de votos, en torno a los 500.000, del PP al PSOE; votantes habituales de centro-izquierda que en las últimas generales votaron a Rajoy “porque no les quedaba otra”. Lo más probable es que estos se hayan quedado también en casa, pero mi argumento sigue siendo el mismo: PP y PSOE suman, entre los dos, una bolsa de millón y medio de votos que no ha participado en estas elecciones pero lo hará en las próximas generales.

La valija diplomática de Gibraltar

El día 22 se produjo un, tan supuesto como mediático, incidente internacional entre el Reino de España y el Reino Unido de la Gran Bretaña y el Norte de Irlanda. De acuerdo a los medios de comunicación internacionales (e incluso a algunos españoles que hasta se han enterado) la Guardia Civil, en la frontera con Gibraltar, habría abierto y registrado una inviolable valija diplomática que salía del Peñón, en flagrante violación de la Convención de Viena. Como respuesta, el Reino Unido ha emitido una nota verbal diplomática de protesta, y ha aprovechado la coyuntura para,Sean Connery as James Bond como tan bien sabe hacer, difamar a España ante la comunidad internacional(1) y acrecentar su leyenda negra. Pero, como en el caso de la leyenda negra, ¿qué hay de realidad en todo esto?

Si nos remitimos a los hechos tal y como los cuentan los medios que los cuentan (o sea los españoles, los internacionales no narran los hechos en detalle sino que saltan a la conclusión de que España ha abierto una valija diplomática) resulta que un Guardia Civil, en la frontera con Gibraltar, habría advertido algo sospechoso en unas sacas de correspondencia, al menos una de ellas precintada como valija diplomática, y las habría abierto para inspeccionarlas. Las tales sacas provenían de la oficina del Gobernador de Gibraltar y estaban siendo transportadas a través de la frontera terrestre por un servicio ordinario de mensajería (o sea, NACEX o UPS, por ejemplo).

Bien, ¿constituye esto una violación de la Convención de Viena? ¿Ha cometido el Reino de España un gravísimo acto de ofensa diplomática, tratando al Reino Unido de un modo que ni Palestina trata a Israel, ni la Unión Soviética a Estados Unidos en los peores años de la Guerra Fría? Pues no. Porque hemos tenido mucha suerte, pero no. A la hora de la verdad todo parece indicar que el incidente es debido a un guardia civil que, simplemente, no se dio cuenta del precinto de las sacas, en lo que se conoce como un error honesto, una metedura de pata, un “Oh, mierda, he abierto lo que no debía, el sargento me va a matar”; hábilmente utilizado por los eficientísimos servicios de propaganda británicos para escalarlo a incidente internacional y meter presión sobre España con el asunto de Gibraltar. Pero esta vez, al menos esta vez, parece que la suerte ha venido a rescatarnos porque técnicamente , por muy precintadas que estuvieran las sacas, no son valija diplomática.

Me explico. Las misiones diplomáticas (en adelante, las “Embajadas”, aunque técnicamente no tengan que ser embajadas) y el correo que emiten y reciben están reguladas por Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 18 de abril de 1961. Esta convención define lo que es una Embajada, los requisitos que tiene que cumplir un embajador para ser considerado como tal, y en rm30-convenciondevienasu artículo 27 habla del correo y la valija diplomática y los requisitos que tiene que cumplir para ser considerada como tal. Uno de estos requisitos es que la valija tiene que tener su origen o destino en una embajada(2), ya que lo que está protegido por la convención es la comunicación entre la misión diplomática y su gobierno. Como la saca salía de la oficina del Gobernador de Gibraltar(3) y el Gobernador de Gibraltar no es un diplomático, la saca en cuestión no tiene la condición de valija diplomática. Independientemente de que el Gobierno Británico le ponga una cinta verde que ponga “Diplomatic Bag”; una valija diplomática no lo es porque lo diga el estado emisor y punto, tiene que tener ciertas características y este envío no las cumplía(4)

Por si no queda claro, voy a intentar explicarlo como si no tuvierais ni idea de Derecho Internacional:

  1. Los sujetos del Derecho Internacional Público (es decir, los que están afectados por esta rama del derecho) son los estados soberanos. Los estados soberanos son aquellos que gozan de soberanía, es decir, de poder normativo absoluto en sus territorios y sobre sus nacionales. El Derecho Internacional Público regula las relaciones entre estados soberanos.
  2. Debido al carácter soberano de los Estados, estos solo están obligados por aquellos tratados internacionales que acepten suscribir. Si, por ejemplo, Japón no firma la Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros de guerra, no está obligado por la Convención de Ginebra y el coronel Nicholson no va a conseguir que esté obligado por ella por mucho que se la enseñe al coronel Saito. Es el argumento “Yo no he firmado eso nunca, oiga”.
  3. Del mismo modo, los estados parte en un tratado solo están obligados por ese tratado ante otros estados que también sean parte de él. Exactamente por la misma razón por la que Nicholson no puede exigirle nada a Saito, si la situación fuera a la inversa Saito no podría exigirle nada a Nicholson. Es el argumento “Yo no he firmado nada con usted sobre esto, oiga”
  4. La Convención de Viena es parte del Derecho Internacional Público. Prueba de ello es que sus firmantes son estados soberanos de acuerdo incluso a la primera frase de su preámbulo (”Los Estados Partes en la presente Convención…”).
  5. La Convención de Viena regula la existencia y régimen de misiones diplomáticas, incluyendo el régimen de la valija diplomática.
  6. Gibraltar puede ser un estado soberano o no serlo. Entre nosotros, no lo es, pero he tenido ciertos argumentos que apoyan que el envío es valija diplomática porque el Gobernador de Gibraltar es una especie de embajador del Reino Unido ante Gibraltar y quiero analizar ambos casos para dejar claro que el peculiar estatus de Gibraltar es irrelevante en todo este asunto, porque:
    • 6.a.- Si Gibraltar no es un estado soberano y es parte del Reino Unido, Reino Unido no puede tener una legación diplomática ante Gibraltar porque las legaciones diplomáticas, cuyas valijas están protegidas por la Convención de Viena, se tienen entre estados soberanos. Vuelvo al preámbulo de la convención que claramente habla de los estados partes en la misma. Ante algo que no es un estado (lo que es más, un estado parte) puedes tener cualquier tipo de representación, pero no una misión diplomática cubierta por la Convención de Ginebra porque la Convención de Ginebra solo se aplica entre estados (parte). De acuerdo con esto, si Gibraltar no es un estado soberano, el Gobernador de Gibraltar no puede ser un diplomático de Reino Unido ante Gibraltar porque las misiones diplomáticas solo se tienen entre un estado emisor y un estado receptor, ergo su correo no está en ningún caso protegido por la Convención de Viena.
    • 6.b.- Si Gibraltar fuera un estado soberano, lo que permitiría que Reino Unido tuviera embajadores ante él, resultaría que no sería firmante de la convención de Viena (ver la lista de países suscriptores de la Convención de Viena), con lo cual no está ni protegido ni obligado por la misma. Así pues:
      • 6.b.1.- Si la valija interceptada estaba supuestamente cubierta y protegida por la soberanía de Gibraltar, no se aplica el Convenio de Viena porque Gibraltar no es parte, y
      • 6.b.2.- Si la valija interceptada estaba supuestamente cubierta y protegida por la soberanía del Reino Unido (de acuerdo a la cláusula de terceros países), tampoco está protegida por el Convenio de Viena porque, como Gibraltar no es miembro de la Convención de Viena, que es la que define y protege las Embajadas, Reino Unido no puede tener una Embajada ante él protegida por este tratado ya que esas se tienen solo entre estados contratantes. Si Reino Unido reconociera la soberanía de Gibraltar (cosa que, insisto, no hace) no podría tener ante Gibraltar una misión diplomática cubierta por la Convención de Viena porque Gibraltar no es parte de la Convención de Viena, ergo a efectos del tratado lo que tuviera ahí no sería una misión diplomática. Ergo la saca en cuestión, al no proceder ni ir destinada a una Embajada no tiene consideración de valija diplomática.(5)

Esto por aquello de la divulgación, para que tengáis información técnica al respecto del incidente y para que, en la medida de lo posible, mitiguéis los siempre exitosos intentos de mis admirados británicos para acrecentar la Leyenda Negra de España. Porque, por mucho que les admire, la verdad es la verdad y me debo mucho más a la verdad que a mis anglofilias. Y, la verdad, porque ya tenía el 90% escrito a base de discusiones en Facebook…

Un saludo,

Arthegarn_________________

(1) Por supuesto, el hecho de que los británicos sepan difamar tan bien a España y que lleven haciéndolo casi impunemente y con tantísimo éxito desde el siglo XVI lo único que hace es incrementar mi admiración por ellos. Que nadie confunda este artículo con una pataleta españolista y antibirtánica, si a mi mañana me ofrecieran la ciudadanía británica renunciaría a la española tan deprisa que los fotones acabarían en la cuneta preguntándose quién es ese loco que les ha adelantado de esa manera.
(2) Insisto en que estoy utilizando “Embajada” en el sentido de “misión diplomática como está regulada en la Convención de Viena”, no de acuerdo a su definición de diccionario. En este sentido técnico, por ejemplo, “Embajada” incluiría el domicilio privado del jefe de misión y cosas así. No es que sea terriblemente relevante, pero lo reitero por si acaso.
(3) Muy importante: no confundir al Gobernador de Gibraltar con el Ministro Principal de Gibraltar. El Ministro Principal, el infamous Fabian Picardo, es el jefe del Gobierno de Gibraltar, elegido democráticamente entre los gibraltareños (para entendernos: el Alcalde-Presidente de Ceuta), mientras que el Gobernador de Gibraltar es el representante de la Reina en Gibraltar, una especie de virrey con las atribuciones típicas que tienen los reyes hoy en día: nombrar al Ministro Principal una vez que le han votado, supervisar la justicia y cosas así.
(4) Además, por cierto, la valija diplomática tiene que ser transportada por un correo diplomático con documentación que acredite su condición y la de la valija diplomática como tales, y algo me dice que el tipo de UPS que llevaba la saca no tenía la condición de correo diplomático…
(5) Como sé que eso me ha quedado bastante denso voy a poner un ejemplo práctico y real. El correo entre el Gobierno de Guatemala y su misión diplomática en la República de China (Taiwan, vamos) no es valija diplomática ya que, aunque Guatemala sea firmante de la Convención de Viena, Taiwan no lo es; y el hecho de que Guatemala reconozca unilateralmente la independencia de Taiwan y considere que su embajada allí tiene consideración de misión diplomática no quiere decir que esté protegida por la Convención de Viena ni que la República Popular de China (China, vamos) no vaya a echarle mano a esas sacas en cuanto pueda. Por mucho que Guatemala les ponga un sello verde, no están protegidas por la Convención ya que a efectos de la misma lo que Guatemala tiene en Taiwan no es una embajada porque Taiwan no existe a efectos de ese tratado. Así pues el correo que sale de ahí no tiene consideración de valija diplomática.

 

La basura y el 15-M

Más allá de todas las consideraciones políticas, económicas, sobre si la alcaldesa ha actuado bien o mal o todo lo contrario, sobre si el vandalismo estercolizante está moralmente justificado o sobre si este país necesita una Ley de Huelga, más allá de la suciedad en la que hemos estado viviendo los vecinos de Madrid durante estos días, para mi la huelga del servicio de recogida viaria de basuras lo que ha supuesto es el solemne certificado de defunción del 15-M como movimiento ciudadano.

Cuando el movimiento abandonó, finalmente, la Puerta del Sol, anunció que se trasladaría a los barrios para seguir con sus actividades desde ellos. Yo mismo estuve en las primeras reuniones del 15-M de mi barrio que, aun estando algo menos polarizadas que la extrema izquierda anarco-sindicalista que capitalizaba las asambleas de Sol (entre otras cosas porque volvía a haber vecinos “de a pie”, es decir gente con sentido común), seguían destilando un aroma anarco-progre que yo suponía que no llevaría a nada bueno. Y a nada ha llevado, ni bueno, ni malo.download

Pocos problemas ciudadanos se han presentado en la ciudad de Madrid como el que hemos vivido estas semanas. Si verdaderamente hubiera existido un movimiento ciudadano con un mínimo poder de convicatoria(1), ese hubiera sido el momento de ponerse en marcha y organizar a los vecinos para recoger las basuras entre ellos. Porque, aunque todos respetemos el legítimo derecho de los trabajadores a hacer huelga, lo que no tenemos por qué soportar es que nos obliguen a vivir entre basura y suciedad(2); opinión que yo creo respaldada por una inmensa cantidad de los vecinos de Madrid, sea cual sea su credo político o el barrio en el que vivan. Pero, a pesar de existir la necesidad y la oportunidad de organizar a los ciudadanos, a los vecinos, y de poner orden allí donde los poderes públicos no podían o no querían ponerlo, nada se ha hecho.

¿Y por qué? Solo puede ser por dos razones: por falta de voluntad o por falta de capacidad. O porque no se quiere, o porque no se puede. Si lo que queda del 15-M no ha querido movilizarse para convocar a la ciudadanía para limpiar este desaguisado es que está tan politizado que, definitivamente, ya no es lo que era (en realidad nunca lo fue, pero entendéis lo que quiero decir). Y si no ha podido hacerlo es que tiene menos apoyo que un torero en una convención de Greenpeace.

Dentro de seis meses estoy convencido de que alguien aparecerá por ahí a organizar el cuarto aniversario del 15-M y a intentar salir en las noticias y a hablar del cambio que necesita este país y bla, bla, bla. Y entonces será el momento de preguntarle a esa gente dónde estaba la semana que Madrid fue un estercolero. La verdadera ciudadanía no se demuestra con grandilocuentes palabras declamadas en el Parlamento, el Ateneo, o la Puerta del Sol, se demuestra solucionando los problemas de tu comunidad, recogiendo las cacas de tu perro (incluso aunque no sea tuyo) y , sobre todo, recogiendo además las cacas de otro perro que no tienen nada que ver con las del que paseas pero que resulta que estaban al lado y, total, al fin y al cabo, qué cuesta hacer bien las cosas y mejorar la ciudad y el entorno en el que vivimos. Y, para eso, no podemos contar con el 15-M. O como se llame ahora.

En fin, era de esperar.

Arthegarn_____________________

(1) Que, por supuesto, existe y son los de siempre. La parroquia de al lado de mi casa montó el sábado pasado una recogida de basura de los bloques y el parque próximos (yo no me había enterado de nada pero cuando les vi recogiendo y embolsando bajo la lluvia me uní a ellos sin preguntar), y habían organizado para este fin de semana una recogida general de todo el barrio por equipos.
(2) En un 90%, suciedad esparcida dolosamente por miembros de los sindicatos convocantes de las huelgas que, como siempre, confunden el legítimo derecho a no trabajar para hacer presión contra el empleador en un conflicto laboral con tener carta blanca para portarse como unos vándalos y obligar al resto de sus conciudadanos a sufrir incomodidades del más diverso tipo.

Todo lo que era Sólido – El libro de septiembre.

No recuerdo cuándo uno de mis escasos pero notorios amigos inteligentes y de centro-izquierda(1) me recomendó Todo lo que era Sólido, de Muñoz-Molina. “Tienes que leerlo”, me dijo, imperativo como nunca se pone(2). Así que, confiando en su buen criterio, lo encargué un par de días después en Amazon, y en mi estantería durmió durante meses el sueño de los justos mientras yo luchaba con Cycles of Time en los escasos ratos libres que me deja mi nuevo trabajo(3). Pero como todo llega a quien sabe esperar, a mediados de agosto y necesitado de descansar por un tiempo del vértigo que me dan algunas de las ideas de Penrose (4), lo recuperé de su estantería y me puse a leerlo, un tanto distraído, y un tanto porque mi amigo no pudiera acusarme de lector de un solo libro.

Todo lo que era Sólido es un libro de ensayo histórico-político que recoge las reflexiones del autor sobre la actual crisis política e institucional española. Formalmente, la narración se divide en unos cinco artículos más o menos enlazados entre sí, escritos en primera persona (en muchos casos del plural) y que narran vivencias y observaciones del autor, así como el trabajo de investigación realizado para escribir el libro. Muñoz-Molina se presenta como un andaluz de medio rural, clase media-baja y (al menos en su juventud) “de izquierdas”. Y esto es lo primero que me resulta interesante, leer la historia desde el punto de vista de alguien lúcido e inteligente de la generación de mis padres (la que vivió conscientemente el final de la dictadura, la transición y el primer felipismo), pero de izquierdas. Porque, aunque mis padres son demasiado inteligentes como para ser calificados como “de izquierdas” o “de derechas”, el hecho es que a excepción de las elecciones del 86 en las que mi padre votó a Felipe González (mi madre, mucho más acertada en mi opinión, votó a Roca) no recuerdo jamás que hayan votado a la izquierda de a Adolfo Suárez. Si a eso añadimos que mis abuelos estuvieron en el bando de los ganadores y que uno de ellos era camisa vieja(5) no me hago ninguna ilusión sobre la objetividad o completitud (6) de mis informaciones de primera mano sobre la guerra y el antiguo régimen. Pero a lo que estamos.

El libro intenta responder a las preguntas “¿qué nos ha pasado? ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí?” que se hace todo aquel español con verdadera conciencia política y ciudadana y desde mi punto de vista lo consigue espléndidamente. El autor crea una narrativa(7) que conecta las ideas, las emociones y los hechos en una historia comprensible que explica cómo de un país austero, digno y trabajador como éramos hace treinta o cuarenta años, hemos acabado así; cuáles fueron los errores que se cometieron y por qué fue tan fácil caer en ellos, cuales son las carencias de nuestra ciudadanía y por qué una vez creado el monstruo de la partidocracia dominante (en el sentido en que los partidos exigen políticos sumisos) nos va a ser tan difícil acabar con ella. Como pasamos de la austeridad al despilfarro, del escrupuloso respeto de la ley a la justificación de su inobservancia, de la corrupción escasa y perseguida la generalizada e impune, y como lo hicimos todo con los ojos bien abiertos y sabiendo que lo estábamos haciendo, pero totalmente convencidos de que hacíamos bien y desoyendo a los tres o cuatro españoles lúcidos y honrados que protestaban tildándolos de anticuados, fachas o lo que es peor, aguafiestas.

Y yo coincido en el análisis de la historia y de la sociedad que hace, que no os voy a resumir para no pisároslo. Esto no quiere decir que esté totalmente de acuerdo con todo lo que dice, por supuesto. Como ya os digo el autor tiene una posición de izquierda inteligente que y respeto pero no comparto, y que permea todo el libro, supongo que haciéndolo particularmente fácil de leer para gente que comparta sus ideas. Por ejemplo, en las desiderata finales, cuando habla de lo que España necesita e intenta motivar al lector, entre llamadas a la conciencia ciudadana, al respeto a la legalidad y a la profesionalización de la administración, dice también:

  • Hay que defender sin timidez ni mala conciencia el valor de lo público, que lleva tantos años sometido obstinadamente al descrédito, a la interesada hipocresía de los que lo identifican siempre con la burocracia y la ineficiencia y celebran por comparación el presunto dinamismo de la empresa privada, y a continuación aprovechan contratos públicos amañados para enriquecerse, y renegando del estado saquean sus bienes y se quedan a bajo precio y a beneficio de unos pocos lo que había pertenecido a todos, lo mismo una red de trenes que el suministro de agua de una ciudad, el patrimonio común convertido en despojos.”

Se le ve el plumero a Antonio Muñoz-Molina, y probablemente se le ve porque no hace demasiado esfuerzo en ocultarlo. Ni falta que le hace: el libro es bueno, inteligente y sincero y hasta un irredento liberal como yo(8) puede disfrutar de él y permitirle al autor de vez en cuando un acercamiento del ascua a su sardina, que al menos es claro y honesto en vez de sibilino y demagógico como por desgracia suele ser habitual.

En definitiva, una magnífica lectura. Me ha recordado muchísimo al espíritu inicial del 15-M, ese impuso reformista y regenerador que durante tres o cuatro días nos dio la esperanza de que la gente honrada, decente, trabajadora y con principios y sentido común podría volver a la política… antes de que le pasara, a otro nivel, exactamente lo mismo que le pasó a España y que tan bien describe este libro. Así que si queréis saber que fue, y aprender cuales fueron los errores de la buena gente de la transición para no volver a repetirlos, ya lo estáis leyendo.

Saludos a todos,

Arthegarn___________.
(1) Lo curioso es que no recuerdo quien fue ese amigo. Sé que no fue Accolon, que si fuera de centro-izquierda sería porque está entre Trostki y Bakunin. Durante bastante tiempo creí que había sido el Profesor Ignatius, hasta que él mismo me dijo que no se lo había leído. Me decanto últimamente por Andrés de la Quadra-Salcedo, gran tipo que dice cuando habla de mi que “tiene una confusión política importante: cree que es de derechas”. Pero si quien me lo recomendó está leyendo esto, por favor que se manifieste.
(2) No me hace falta recordar quién fue para saber que nunca se pone imperativo: es una característica común de quienes tienen la etiqueta “amigos inteligentes de centro-izquierda”, probablemente para diferenciarse de los gritones, demagogos y todovalistas de la izquierda menos centrada y mucho menos inteligente.
(3) No sé si os habréis dado cuenta, pero antes publicaba una reseña literaria cada mes. Desde que entré en Garmr, hace ya seis meses, creo que este es el primer libro que me termino.
(4) Lo de considerar el big bang un modelo de transición suave entre un espacio-tiempo y otro, ambos gobernados por ecuaciones distintas pero semejantes y (sobre todo) relacionadas determinísticamente entre si da auténticas nauseas.
(5) Uno de los mejores y más brillantes hombres que he conocido jamás, al que Franco no le gustaba un pelo y que decía de él que había tergiversado y manipulado el ideario de José Antonio en provecho de su régimen, para destruir Falange y crear “ese engendro” llamado FET y de las JONS.
(6) Aunque no dude de su veracidad. Si en España con este tema la gente se diera cuenta de la diferencia entre que algo sea cierto y que sea toda la verdad (o, ya que estamos, si a la gente se la diera un ardite conocer la Verdad) haría tiempo que habríamos enterrado el hacha con este asunto.
(7) Tengo que escribir un artículo sobre la narrativa en nuestras vidas. Últimamente he llegado a la conclusión de que la realidad no es sino una alegoría, una fábula, un cuento que nos contamos a nosotros mismos para encontrarle sentido a las cosas, y que es esa capacidad de reducir la realidad a un cuento la que nos distingue de los animales. Pero en otro artículo.
(8) Por cierto que dedica varios párrafos a elogiar a los liberales y a añorar su desaparición del espectro político español.

Apuntes sobre economía, demagogia y la crisis que no caben ya en Facebook

El texto que sigue es una respuesta a mi querido amigo Von Lugger a sus comentarios en el marco de una discusión en Facebook que empezó por comentar que la prima de riesgo había bajado de 250. Recomiendo leer antes la discusión, que es relativamente corta y enmarca este texto que reproduzco proque contiene ideas que creo que pueden ser de interés general.

“A ver, por puntos.

1.- Todo esto ha empezado por tu uso del término “libertades sociales”, que no existe, y que como no existe no se puede recortar. Existen los derechos sociales y existen las libertades públicas, que son dos cosas que no tienen nada que ver entre sí y que, como existen, sí se pueden recortar, pero no las “libertades sociales” así que tengo toda la razón al decir que no se pueden recortar. Llamemos a las cosas por su nombre.

2.- Dicho esto, por supuesto que tanto las libertades públicas como los derechos sociales se pueden recortar.

3.- Recortar la inversión en derechos sociales no es recortar los derechos sociales, es recortar la inversión en derechos sociales. Recortar los derechos sociales sería, por ejemplo, quitar de la Constitución el derecho a la vivienda digna. Una vez más, llamemos a las cosas por su nombre, que es lo que ha motivado esto.

4.- Por otro lado no entiendes la regulación de los derechos en la Constitución en absoluto. La Constitución tiene dos tipos de derechos: los derechos fundamentales (a la vida, a la integridad física, a la propiedad privada, etc.) que son exigibles al Estado, y los llamados “derechos sociales” que simplemente son criterios orientadores de la política del Estado. Es decir, el Estado debe orientar sus políticas para que todos los ciudadanos puedan tener una vivienda digna, pero eso no quiere decir que los ciudadanos tengan derecho a una vivinda digna, ni a un trabajo, ni a nada de eso. Me puedes decir que el Estado no tiene mucho éxito llegando a esos objetivos y podemos discutirlo, pero es fundamental que entiendas que el ciudadano español NO TIENE dercho al trabajo, ni a la vivienda, ni a nada semejante. El Estado no tiene el deber de proporcionar esos bienes y servicios.

Imagina que nos juntamos cuatro y nos compramos un coche. Primero, llegamos al acuerdo de cuándo va a poder usar el coche cada uno y luego decidimos que la verdad es que nos gustaría que el coche fuera negro en vez de rojo y que, en la medida de lo posible, vamos a intentar ir pintándolo de negro. Si a mi me toca usar el coche los martes tengo derecho a usar el coche los martes y puedo exigirle a quien lo tenga que me lo dé (eso serían los derechos fundamentales). A lo que no tengo derecho es a exigirle a nadie que pinte el coche de negro porque el acuerdo no es ese, y no tiene nada de “ruin” no poder exigírselo, ni es nadie ruin por negarse a hacer lo que no le corresponde. No hace falta empollarse la CE (basta leérsela una vez) para darse cuenta de que los derechos fundamentales están todos bajo el título “de los derechos fundamentales y las libertades públicas” y los sociales bajo el perfectamente aclarador título “de los principios rectores de la política social y económica“.

5.- Vamos con los “servicios de mierda” que ofrece el Estado. Esto tiene tres vertientes y voy a intentar explicarme con el ejemplo de la sanidad (pero es perfectamente aplicable a la justicia o a lo que quieras).

  • Primera: la relatividad. Todo es una mierda, o todo es maravilloso, dependiendo de con qué lo compares. Si comparas la asistencia sanitaria pública básica con la clínica Rúber, es una mierda; si la comparas con la asistencia sanitaria pública básica calidaden Estados Unidos (o en Reino Unido, y si quieres hablamos del Congo a ver qué es un “servicio de mierda” en términos absolutos y objetivos) es una puta maravilla. El problema, y que lo digan los emigrantes, es que en España la gente no sabe lo que tiene con la sanidad pública (por ejemplo) porque solo sabe sacarle pegas y compararse con quien tiene más.
  • Segunda, la profesional: ni el Estado, ni nadie en absoluto, puede dar a todo el mundo lo mejor, porque está en el propio significado del término “mejor”. “Mejor” es un término comparativo. Si asignamos el calificativo (por ejemplo) de “mejor profesional” al top 10% de los profesionales en su sector, eso quiere decir que los “mejores profesionales” solo van a poder atender al 10% del mercado. Como vivimos en una sociedad libre, ese 10% de “mejores profesionales” puede atender a quien quiere y va a atender a quien le pague más, o sea al 10% de la población que le ofrezca más, pero lo importante es que: (i) es IMPOSIBLE que los mejores profesionales (el 10%) atiendan a TODO el mercado (el 100%) y aunque fuera posible se podría hacer un ránking de mejor atención que ya incluiría otros factores (que se yo, proximidad del hospital al domicilio) y que una vez más diría que unos reciben “mejor” asistencia que otros. Lo mejor y lo peor van a existir siempre y eso es parte de la naturaleza de la vida, y lo mejor es siempre más caro, más costoso, que lo peor, porque está en mayor demanda. Eso es simplemente así.
  • Por último, y esto es muy importante, quien califica el servicio que no es el mejor de “servicio de mierda” eres tú, no la realidad. Si decimos que los mejores son el 10% de arriba los peores deberían ser el 10% de abajo, no todos los demás, que es como los tratas al definirles como “servicio de mierda”. Y esto se aplica a todo: profesionales, equipos, instalaciones, etc. Insisto, vete a Reino Unido, o a Estados Unidos, o al Congo y vuelve a hablarme de servicios de mierda.

Y, oye, si encuentras un país en el que los mejores atienden a todos, avísame. Yo, de momento, vivo en un mundo en el que las matemáticas funcionan y semejante cosa es imposible.

6.- No te permito decirte que “esto está en la constitución para eliminar las desigualdades por renta” porque no es cierto. La CE habla de corregir las desigualdades, no de eliminarlas, porque eliminarlas es imposible.. Y, desde luego, lo que no son los servicios públicos es: “tú tienes pasta, contrata a quien te de la gana, tú no tienes pasta, no te preocupes que el estado te da el mismo servicio o mejor”. No has entendido nada. El Estado lo que tiende es a garantizar unos mínimos, y es todo lo que puede hacer, garantizar unos mínimos. Páratelo a pensar, por el amor de Dios. Si la asistencia sanitaria (sigo con el mismo ejemplo) pública y universal tiene el nivel P (de Pública), absolutamente todo el mundo va a poder obtener gratis el Nivel P (en realidad no es gratis, lo pagan con sus impuestos, pero a efectos de este análisis se considera gratis porque no tiene cargo adicional). Eso quiere decir que si voluntariamente inviertes una cantidad adicional para mejorar tu atención sanitaria en X hasta el nivel R (de Rúber) (porque no vas a gastar más para obtener P, que ya lo tienes gratis),R es mejor que P y el Estado no pude ofrecer R porque lo máximo que llega es a P. Y si por casualidad consiguiera ofrecer R, entonces yo pagando mi cantidad adicional tendría R+X que seguiría siendo mejor. Lo que estás diciendo no es solo que no esté en la Constitución, es que es imposible. Im-po-si-ble.

7.- No estoy de acuerdo PARA NADA en tu análisis de la crisis. Desde luego, en un mundo global, decir que la crisis que tenemos en España es únicamente causada por (no “causa de”, como dices) problemas internos es un error, pero decir que ha sido causada por influencias exteriores es (i) no entender nada y (ii) lo que es peor, como no entiendes nada, arriesgarte a volver a cometer los mismos errores en el futuro. La burbuja inmobiliaria española y su subsiguiente crisis ha sido cosa nuestra; la crisis de crédito ha sido cosa nuestra y la crisis de deuda lleva siendo cosa nuestra desde que Felipe González empezó a emitir deuda para pagar gastos corrientes, algo que yo recuerdo criticar como suicida con pelo en la cabeza y la cara llena de granos.

8.- No me voy a meter en lo que han hecho “este Gobierno y el anterior” para paliar la crisis porque, si lo que antecede ya es largo y pesado (intento que no lo sea), explicar lo que hace (y lo que puede hacer) el Gobierno con todo esto es como treinta veces peor. Si quieres un día, con unas cervezas y un montón de papel y boli.

9.- La democracia no tiene nada que ver con que haya ricos y menos ricos y clase media y pobres y menos pobres. La democracia tiene que ver con que el voto del rico pesa lo mismo que el del pobre. Y confundes “tener un nivel de vida por encima de los demás” con “estar por encima de los demás”. Los ricos tienen lo primero, pero no lo segundo. Para luchar contra la crisis se están aplicando políticas REALISTAS, que parten de la realidad, y parte de esa realidad es que con más dinero pagas mejores médicos y mejores abogados y mejor jamón. Lo que pasa es que el Gobierno ya no tiene dinero para gastarse en propaganda (en realidad nunca lo tuvo, pero bueno, emisión de bonos a diez años y arreglado) para distraer a la gente del hecho de que no tienen el mismo nivel de vida que los ricos (desengáñate: nunca lo han tenido) y ahora esa diferencia se ve con más intensidad. Para un montón de gente, que se ha tirado años gastando como si fuera rica pensando una mezcla entre “ya lo pagaré” y “las cosas siempre van a ir así de bien”, darse cuenta de repente de que no son ricos en realidad y de que esas diferencias existen y siempre existieron es un mazazo. Pero no te engañes: esas diferencias de nivel de vida siempre estuvieron ahí y siempre estarán ahí. Negar esa realidad es vivir de espaldas al mundo y, por tanto, gobernar con los ojos cerrados. Así nos ha ido las últimas dos legislaturas, por supuesto, y de aquellos polvos…

10.- ¿Quieres que todos seamos iguales dejando a un lado los bienes materiales? Entonces ¿de qué te quejas? ¿O es que de verdad no te das cuenta de que todo de lo que hablas – la atención sanitaria, la asistencia jurídica, la enseñanza – son bienes materiales? Aclárate, amigo mío.

11.- En primer lugar, como abogado, soy realista, y ser realista me lleva a afirmar ciertos hechos como “el todo es mayor que la parte”, “la pe con la a pa” y “hay una vida de ricos y otra de pobres”. En segundo lugar, yo bogo -y abogo- porque el que la haga la pague, pero eso no me lleva a cerrar los ojos ante el hecho de que el que la hace con dinero puede pagarse a un abogado mejor que el que la hace y no lo tiene, y que ese abogado tan bueno tiene muchas más probabilidades de conseguir que el que la ha hecho se vaya de rositas por un tecnicismo de la instrucción. El hecho de que vea que el Emperador está desnudo y que afirme que el Emperador está desnudo no quiere decir que me parezca bien que esté desnudo, pero es que muchos viven (no sé si usar la segunda persona ahora) en los mundos de Yupi en los que el Emperador está vestido. La forma de solucionar eso es cambiando el sistema (nuestro rematadamente estúpido y garantista sistema procesal) para que esas imperfecciones técnicas no se produzcan pero ¡hey! en cuanto se intenta hacer tenemos a los de siempre diciendo –con razón- que se están recortando derechos a la gente.

12.- No te engañes. A las personas se las trata igual. La buena persona trata a todos igual de bien, y la mala persona trata a todos igual de mal. Es al dinero, y a lo que el dinero puede comprar en forma tanto de premios como de represalias si te pasas un pelo, lo que marca la difrencia y a lo que se trata bien.

13.- La segunda persona de “si no quieres trabajar todo lo que hay que trabajar para hacerte rico” es impersonal. No hablaba directamente contigo sino con Manolete (“¿si no sabes torear p’a qué te metes?”).

14.-Antes de hablar de quien tiene según yo, la “culpa” de la burbuja, con tu frase punto a punto. En primer lugar, partes de la base de que es una estafa. Yo no creo que fuera una estafa. Puedo entender que determinados compradores se sientan estafados, pero no fue una estafa. Fue un mal negocio que llegó a ser en ciertos casos un pésimo negocio o un negocio ruinoso. Simplemente. Para que sea una estafa hace falta un estafador, y en este caso lo siento pero no lo ha habido. Si yo sé que tengo un piso que no vale lo que pido por él intento venderlo, desde luego, pero lo que no hago es darle un montón de dinero a alguien que no me lo va a devolver para que me lo compre por lo que sé que no vale porque es de naturaleza imbécil: me quedaré al final sin piso, sin dinero, y con un papelito que dice que me deben equis pero que no vale para nada. Que es exactamente lo que ha pasado a buena parte del sector bancario, sobre todo el peor gestionado, de España. Por otro lado, el banco a ti no te vendía el piso: era la inmobiliaria quien te lo vendía así que si te engañara alguien sería la inmobiliaria, no el banco. En tercer lugar, cuando un banco cree que alguien no va a poder devolver un préstamo, NO PRESTA, por el amor de Dios ¿O es que te crees que son tontos? ¿Tú le prestas dinero a quien no te lo va a poder devolver? Entonces, ¿qué te hace pensar que profesionales del sector lo hacen? ¿Qué rayos van a ganar prestando dinero a gente que no lo va a poder devolver? ¡Eso se llama “perder dinero” maldita sea! ¿De verdad crees que los bancos iban a perder dinero? No, simplemente estaban (algunos) tan equivocados respecto a la burbuja como los consumidores.

(Luego empiezas a mezclar churras con merinas y cuando ibas a hablar de la vivienda te vas al desgobierno de las Cajas de Ahorro, la acumulación de deuda, la socialización de las pérdidas y hasta las preferentes, jardines obiter dicta en los que no me voy a meter que bastante largo es esto ya. Y yo no me río ni de los engañados con las preferentes ni de los que compraron un piso en la cresta de la burbuja. Lo siento por ellos, y lo siento mucho por ellos, pero se acabó. Como hormiga puedo sentir mucho que la cigarra pase frío y hambre, pero veo perfectamente qué es lo que le ha llevado a esa situación y, desde luego, veo perfectamente que, aunque a mi se me pueda mover el corazón y ayudar a la pobre cigarra que se ha metido sola en el follón, ella no tiene derecho a exigirme que la alimente. Claro que el Estado ya se ocupa de meterme la mano en el bolsillo en forma de impuestos para hacerlo, pero en fin.)

15.- Por último, dices que “los grandes ganadores de todo esto han sido esos “ricos” que tanto se lo han currado según tú, sobornando al político de turno a cambio de un trozo del pastel”. No entiendes nada. De esto no ha habido ganadores. TODO EL MUNDO pierde dinero. Esta situación no conviene a nadie y es por ello por lo que se ponen medios para detectar las burbujas y, en la medida de lo posible, prevenirlas. Dices que quien ha ganado dinero con la vivienda en los últimos 20 años han sido las constructoras, y yo te contesto (i) que sí, todas esas constructoras que ahora han quebrado y (ii) que te olvidas del otro gran beneficiado: la INMENSA cantidad de particulares que al inicio de la burbuja ya tenían su casa comprada, todos los que compraron su casa de 50 metros en Vallecas en el año 2000 por 64.000 euros y ven que ahora, con bajada de precios y todo, vale 110.000 y que, muy probablemente, no hayan quebrado como las constructoras de las que hablas. Desengáñate: no buscas beneficiados por la construcción en los últimos 20 años: buscas culpables a los que lapidar. Porque si buscaras beneficiados muy probablemente te bastara con mirar a alguno de tus vecinos.

Por enésima vez, y esto dedicado ya a mis lectores en general: por mucho que las busquéis, no hay manos negras detrás de esta crisis, no hay ninguna malévola y demoniaca mente privilegiada que lo vio venir todo y decidió crear una burbuja económica para estafar al Pueblo y hacer a los pobres más pobres y a los ricos más ricos, no hay Club de Bilderberg que valga, ni hay Spectra ni hay James Bond. Todo es muchísimo más complejo y, aunque sea tentador asignarle una narrativa simple que lo explique, a ser posible con buenos y malos, ni Dios creó el mundo en siete días ni los bancos os han robado. Estáis bajo el mismo y naturalísimo instinto que os hace darle una patada al hardware cuando se estropea el software, y va a solucionar (y a ayudar a evitar que vuelva a pasar) exactamente lo mismo que patear el ordenador. Nada. Y probablemente lo empeore.

Un cordial saludo,

Arthegarn

“Moralina barata”

En una taberna…

  •  ¿Qué vas a tomar?
  •  Una Alhambra especial
  •  Por favor, dos Alhambras especiales
  •  Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!
  •  Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.
  •  ¿Cómo te va?
  •  No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?
  •  Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer aquí en la capital.
  •  Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un acuerdo de despido, pero siguen trabajando.
  •  ¿Están despedidos y siguen trabajando?
  •  Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.
  •  ¿Y si te enganchan?
  •  ¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos perjudicaríamos.
  •  ¡Ah vale! A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un un cigarrillo.
  •  ¿Pero estaría tu mujer?
  •  No, que va, el negocio lo llevo en realidad lo llevo yo, pero les dije que lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente. Suerte que al ‘panchito’ que tengo allí sin contrato estaba ese día en el médico..
  •  ¿Y se lo tragó?
  •  Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.
  •  La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que están desmotivados porque ganan menos. Total, para lo que hacen, mucho ganan aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con su BMV A3 y su iPhone 5 a clase.
  •  ¿Y qué pasó?
  •  No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos 5000 euros, que son para ella solita. (Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Por mi hija maaaaato!!)
  •  Tío, que me he llevado un repullo con ese tono de la tipa esa de la tele ¿cómo se llama…?
  •  Sí, la Esteban, esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor. ¡Oye, que significa esa factura con IVA del otro día! ¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras…sí, hasta las seis estoy allí. Hasta luego.
  •  ¿Te quieren meter el IVA?
  •  Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces y sigue dale que te pego con el IVA de los….,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos estos del Gobierno.
  •  Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.
  •  Por cierto, sabes que me he comprado un Audi.
  • ¿Sí ¿Cuál?
  •  El Q7
  •  Joder ¡el que llevan los futbolistas!, que pedazo máquina…te habrá costado un pastón.
  •  Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.
  •  Dime, dime…
  • ¿Tienes a algún minusválido en tu familia o a alguien de confianza que lo sea?
  •  Pues no sé, tendría que verlo…
  •  Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en las calles?
  •  Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80 años siendo minusválido?
  •  Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del Ayuntamiento ¿te has enterado lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón! ¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.
  •  Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta, dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones del niño…que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!
  •  Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas y corruptos nos gobiernan. No hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.
  •  Oye, quieres otra cerveza.
  •  Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche, que está en segunda fila.

Decídme, ¿quién no ha escuchado alguna vez una conversación como ésta o parecida en la barra de cualquier bar? Luego, ¿es probable que, en términos generales, merezcamos los políticos que nos gobiernan? La pregunta queda hecha.

No es mío, lo he leído en Transición Estructural.

 

El Gran Quadre (The Big Picture)

Tengo unos días absolutamente infernales de trabajo delante de mi, pero no quiero dejar escapar estos cinco minutos libres antes de que empiecen para compartir una profecía sobre las radicales consecuencias que la espectacular diada de ayer va a tener.

Ninguna.

Por dos razones, fundamentalmente:

  1. No va a traer la independencia de Cataluña porque eso implicaría una reforma constitucional de un calado inimaginable y la experiencia nos dice que aquí la Constitución no se toca así quemen el Congreso. Vivimos en un país de políticos inamovibles cual esposa de Lot que ignoran totalmente toda manifestación popular que no estén manipulando ellos mismos. “Madrid” hará caso omiimagesso, a la hora de la verdad, de la diada. Dejará que sus ecos se apaguen con el tiempo sin hacer absolutamente nada, exactamente igual que hizo con el 15-M, y cuando resurjan sus ecos cada año los aguantará estoicamente. Y, si en algún momento el tema se llegara a poner serio, lo que hará será otra serie de reformas, que vendrían muy bien a España pero que no tendrían nada que ver con la independencia de Cataluña (reforma de la LOREG y del Título III, por ejemplo) y serían más que suficientes como para desviar la atención y las energías de ese proyecto.
  2. Pero es que, además, tampoco va a traer como resultado el concierto económico catalán que verdaderamente quieren CiU y los catalanistas no soberanistas. Y no lo va a traer porque como se empezara a hablar del tema, Europa, que está presionando por una mayor consolidación fiscal en España como una de las (inexistentes) condiciones para el (inexistente) rescate de España, no soltaría un céntimo. Y como necesitamos ese dinero como el maná los israelíes en el desierto, “Madrid” no efectuará movimiento drástico alguno en esa dirección (lo que es más, igual se ven forzados a hacerlo en el sentido contrario). Los catalanistas gritarán y gritarán y el palau derribarán, pero desde Madrid se aguantarán o, como mucho, realizarán algún acto o concesión simbólica porque Paris vaut bien une messe.

Así, en cinco minutos y a vuelapluma, es todo lo que puedo decir. A ver si el tiempo me da la razón.

Saludos a todos,

Arthegarn