Españoles: Ponzi ha muerto.

Ustedes, en la gran caja del presupuesto, pretenden que entre menos ingresos pero que por la parte de los gastos, porque siempre prometen que van a hacer más de todo, haya más gastos y cuando se abra la caja resulta que haya más dinero dentro de la caja.
– Felipe González. Estadista.

Esta sucesión de patadas a la gramática fue la frase que, en mi opinión, le dio la victoria a Felipe González sobre José María Aznar en el segundopsoe 1993 debate televisado de la democracia (1993) y, muy probablemente, en las elecciones. Más allá de las patadas la frase era genial. Demolía de una forma clara y visual el argumento del PP (de aquella época, ehem) de que la solución para el problema del paro era bajar los impuestos para crear empleo y no subirlos para dar más subsidios. Recuerdo que en aquel momento me indignó el desconocimiento de la economía que evidenciaba esa frase y que mi padre, que estaba viendo el debate conmigo y con mi madre (mi hermana Eva creo que estaba estudiando como siempre en aquella época), me dijo que no era que en el PSOE no supieran de economía sino que es que estaban mintiendo.

En cualquier caso la imagen era excelente. Es muchísimo más difícil explicar que bajar los impuestos hace que la gente tenga más dinero en el bolsillo y que eso estimula el consumo, lo que incrementa la demanda, lo que aumenta la producción, lo que crea empleo, lo que hace que más gente tenga más dinero en el bolsillo, lo que vuelve a estimular el consumo en un círculo virtuoso de crecimiento y que además como toda la actividad económica está gravada por aquí o por allá al final en realidad vas a recaudar más debido al crecimiento porque el 8% de 100.000 es más que el 10% de 50.000 y bla, bla, bla… que la imagen de la caja. La mentira podía ser y acabar demostrándose tan gorda que diez años después llegaría Zapatero a decir que bajar de impuestos es de izquierdas, pero es que la imagen de la caja… 201_oberta_4la imagen de la caja nos dio, creo yo, los últimos y efímeros dos años y medio de felipismo.

Y es tan buena, tan buena, tan buena, porque en la inmensa mayor parte de los casos es verdad. Si tú tienes una caja y metes más de lo que sacas cuando la abras verás que cada vez hay más y si sacas más de lo que metes verás que cada vez hay menos hasta que no quede nada. Esto es cierto con el dinero, con las canicas, con los calcetines y, yendo a lo que voy, con las cotizaciones sociales.

La “caja” o “hucha” de las pensiones, creada por cierto por el “pérfido” gobierno Aznar, nació porque lo que la gente (y no toda) está empezando a atisbar ahora, a saber que el sistema de pensiones es insostenible; en realidad era evidente desde el siglo pasado. Al igual que el Faraón aconsejado por José el Estado ha aprovechado los siete años de vacas gordas (en este caso once) en los que había muchos más ingresos por cotizaciones sociales que gastos para guardar el excedente y poder tirar de él para mitigar el golpe cuando llegaran los años de vacas flacas. No para evitarlo, ojo, porque es inevitable, sino para mitigarlo. El problema es que los años de vacas flacas 201_oberta_4han llegado en forma de crisis galopante muchísimo antes de lo que se esperaba y la caja, que de acuerdo a las previsiones con las que se constituyó debería estar engordando ahora que los babyboomers estamos en edad de cotizar y no de cobrar, está casi vacía. El gobierno del PP se ha fundido el Fondo de Garantía de la Seguridad Social (lo que hay dentro de la caja) durante la crisis casi por completo. Y no ha sido por particular mal hacer, ojo, sino porque junto con el previsto incremento de gastos debido al aumento del número de jubilados la situación laboral de la última década ha supuesto no solo dejar de ingresar miles de millones porque los supuestos cotizantes no encontraban trabajo ni debajo de una piedra, sino encima un aumento del gasto para pagar el paro (y luego subsidios) precisamente a esa misma gente. O sea, que quien se esperaba que contribuyera a la hucha en realidad estaba sacando dinero de ella y, las cosas como son, tampoco se podía haber hecho otra cosa.

Y esto es así: para mantener el equilibrio presupuestario las pensiones deberían haber bajadodiseno_46163 aproximadamente un 12% en estos años. Y digo bajado, en términos nominales, no simplemente no haberse ajustado a la inflación que encima ha sido negativa varios años. Dada la situación en la que estábamos, con muchas familias dependiendo precisamente de la pensión del padre o del abuelo como único ingreso regular, esa medida simplemente era impensable incluso para los malvados neoliberales de dientes afilados de Rajoy & co. Así que la caja, en la cada vez entraba menos y de la que cada vez salía más, se fue vaciando. Como en el ejemplo de Felipe González. Como era de esperar.

Y en esas estamos. No Hay Dinero y menos que va a haber. Personalmente espero y opino que la salida de la crisis significará la vuelta al ahorro y que la caja de las pensiones vuelva a llenarse; pero este fenómeno que estamos viviendo ahora lo vamos a volver a experimentar, y mucho peor, en la década de los 40. Espero que de aquí a allá los gobiernos que vengan vayan ajustando las expectativas de la gente poco a poco a lo que va a ocurrir,1465804901_315464_1465810705_album_normal revalorizando las pensiones por debajo del IPC y congelando o recortando las pensiones máximas pero si no lo hacen, si intentan mantener el sistema y las expectativas tal y como están ahora como se pide a lo largo de todo el arco parlamentario (no son solo los de Podemos los que exigen la actualización de las pensiones, también hay voces incluso dentro del propio PP que piden lo mismo) cuando el sistema colapse vamos a tener una yayorevolución que ríete del conflicto generacional ese del que tanto le gusta hablar a mi querido Mithur, entre otras cosas porque la masa de votantes mayores de 60 (o sea, jubilados o en un tris) superará a la de menores, algo que ahora no ocurre ni de cerca. Y como Tampoco Habrá Dinero cuando se pose el polvo y se abran las cajas fuertes y se vean las telarañas estaremos peor, mucho peor, que cuando empezamos.

Entre gobiernos que no quieren asumir el coste político de no subir las pensiones y oposiciones que prometen la Arcadia feliz (no us penseu que això no passa també a la resta d’Espanya) nos espera una buena. Es primordial informar a la gente, que todo el mundo sepa el futuro inevitable (pero inevitable como la muerte, ¿eh?) que nos espera y que aprenda a aceptarlo y a prepararse para él (como con la muerte). Vivir solo con la pensión del Estado, 1465804901_315464_1465810705_album_normalparticularmente si no tienes vivienda en propiedad, va a ser duro y difícil. Sí, peor que ahora. Y para la clase media que haya cotizado más y espere mantener un cierto nivel de ingresos la bajada de las pensiones máximas y el probable cambio en el sistema de cálculo de la cuantía va a suponer un ajuste dolorosísimo.

¿Quierre esto decir que hay que privatizar las pensiones? No, no estoy diciendo eso. De hecho eso sería una mala idea porque está bastante demostrado que la gente, dejada a su libre albedrío, no ahorra lo suficiente para el futuro y porque además es preciso que el Estado se ocupe de garantizar un mínimo a sus ciudadanos (y a eso vamos, al mínimo). Lo que quiero decir es que el sistema tiene que cambiar. Hay que aceptar cuanto antes que el nivel adquisitivo de los pensionistas no se va a mantener y hay que decirlo claramente para que mi generación y las que vienen detrás hagan sus planes de contingencia. Y si no, si se va a intentar mantenerlo a toda costa, hay que buscar fuentes adicionales de ingresos que honestamente no sé de dónde van a salir, y que probablemente lo que hagan sea agravar el problema porque al subir los impuestos que hace que la gente tenga menos dinero en el bolsillo y que consuma menos y que baje la demanda y que cierren las empresas y… Bueno, eso que os lo he contado antes pero al revés.

Así no os dejéis comer el coco por Pepés ni por Podemos: esto peta y no hay más que hablar. Españoles: Ponzi ha muerto. Así que ahorrad, ahorrad ya y recordad que comprar vuestra vivienda es una forma de ahorrar. Abríos un plan de pensiones si podéis. Y si no podéis poneos a tener hijos como si fuerais del Opus porque van a ser ellos los que mantengan lo que quede del sistema de pensiones (los hijos, digo, no los del Opus) y cuando reviente va a ser a lo único a lo mucha gente se va a poder agarrar.

1465804901_315464_1465810705_album_normal

Así que, por terminar con una nota tan positiva como interesada… ¡A follar! ¡A follar! ¡Que lo bueno se va a acabar!*

Arthegarn_______________

*Interesadas por Facebook, Twitter, o correo electrónico a arthegarn@arthegarn.com. También disponible en Tinder y Fetlife.  Arthegarn viene presentado en su propia caja y provisto de condones y plan de pensiones.

Si yo fuera un rojo de salón…

Si yo fuera un revolucionario de izquierdas de salón, así en plan Pablo Iglesias, vendería mi mensaje explicando:

  1. a la clase media donde está en relación al sueldo mediano (porque creen que es el suyo),
  2. a la clase trabajadora de ingresos medianos dónde están en relación la clase media (porque creen que son clase media),
  3. a la clase trabajadora de ingresos moda dónde están en relación a todos los demás (porque *también* creen que son clase media) y
  4. a todo el mundo qué es el principio de Pareto, que Pareto es paretizable, y que en realidad no tienen nada que perder porque la revolución, lo de las horcas y las antorchas y todo eso, no va con ellos sino con (por ejemplo) el 0.032% de la población que controla el 32% de los recursos.

Todo ello, a ser posible, bien vestido, sentado en un sillón y con aspecto tranquilo, inofensivo y papanoelesco como Daniel C Dennett. Si fuera capaz de hablar de política sin declamar mi querido Accolon de Moley sería el portavoz perfecto de mi partido.

Menos mal que soy socioliberal…

No me siento.

Estas dos últimas semanas, desde que supe que esta vez Ana estaba embarazada, me he estado preguntando si algo iba mal en mi porque no estaba tan ilusionado como yo pensaba que Sad_Face_Emoji_largedebiera, como sí que estuve la primera vez. Sentía que mis sentimientos, o mi ausencia de sentimientos, más bien, era un problema. Y ahora, después de la pérdida, viendo lo mal que lo está pasando la pobre Ana a todos los niveles, me pregunto si es que soy muy sabio. O muy cínico. O las dos cosas. O si, igual que creo que no me he permitido ilusionarme tanto (o nada) esta vez, no será más correcto pensar que no me estoy permitiendo derrumbarme todavía porque tengo que estar ahí para Ana y que ya me derrumbaré cuando pueda. O para el trabajo. O lo que sea.

Lo que único que está claro es que me gusta comerme la cabeza, al parecer.

Memoria y balance de 2017

Se acerca el fin de año y, una vez más llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2017:

  • Reorganizar mi vida profesional: Conseguido. En efecto, en febrero dejé  mi puesto en Cerberus y me fui a otro de mucha más responsabilidad (pero el mismo sueldo, es que en Cerberus pagan muy bien) en Asgard Homes. Es un cambio muy importante en mi vida profesional porque dejo el tipo de puesto auxiliar que tan bien se me ha dado estos once años y vuelvo a lo que yo llamo “el equipo productivo”, los que verdaderamente se dedican a cumplir la misión de la empresa y sobre los que directamente recae su éxito o fracaso. Todo un reto, pero de los de verdad.
  • Trabajar menos horas. Fracaso estrepitoso. Mira que yo pensaba que sería difícil trabajar más de lo que trabajaba en Cerberus… pues lo he conseguido. Esto de ser Vice President queda muy bien en las tarjetas, pero la verdad es que entro casi todos los días a las ocho (o antes) y salgo como muy pronto a las siete. Y encima he tenido menos vacaciones y ahora sí que tengo que tener a todas horas un ojo en el correo electrónico. Trabajo una verdadera burrada ahora mismo.
  • Seguir haciendo ejercicio No conseguido aunque tengo una excusa decente y es que no me he decidido a entrar en ningún gimnasio porque la empresa ha estado todo el año a punto de cambiar de localización y me parecía una tontería pagar para estar solo un par de meses y luego tener que buscar otro gimnasio y volver a pagar. Y yo el ejercicio lo tengo que hacer por la mañana antes de la oficina porque… porque nunca sé cuando salgo.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 5 UU.AA diarias: No conseguido aunque he rebajado mi media de 7,23 a 6,43 (es decir, de litrona y media a cuatro tercios diarios) que ya es algo. Hay que decir, además, que este año he tenido unos meses de “última juerga” que han sido muy destroy y han subido mucho la media.
  • Escribir una entrada de blog a la semana. Otro fracaso estrepitoso. Contanto este he escrito ocho miserables artículos en todo 2017. Diría que el trabajo no me deja tiempo, pero en realidad lo que no me deja son fuerzas.
  • Leer al menos un libro al mes. Milagrosamente, conseguido. Este año me he leído Dark Allies, Requiem, Restoration y Renassiance de la saga de Star Trek: New Frontier de Peter David, la saga completa de Víctor Ros de Jerónimo Tristante (El Misterio de la Casa Aranda, El Enigma de la Casa Calabria, El Caso de la Viuda Negra, La Última Noche de Víctor Ros y El Gran Robo del Oro Español), La Red Oscura de mi amigo Eduardo Casas (que os sigo recomendando aunque no sea novela), Los Huevos Fatídicos de Bulgakov (que está muy bien pero no es El Maestro y Margarita) y me he releído Thief of Time y Feet of Clay. Todo muy facilito, ya sé, pero es en el capítulo de lecturas serias estoy con From Bacteria to Bach and Back, el TractatusEl Camino a la Realidad (y este es tan exigente que no me he atrevido con él en inglés) y llevan mucho tiempo – y requieren bastante concentración.
  • Seguir ahorrando. Conseguido. Conseguido brutalmente, añadiría. Es cierto que este ha sido un año muy bueno y que cuanto más ganas más te sobra para ahorrar, pero echando cuentas entre amortizar hipoteca, el plan de pensiones y lo que tengo invertido he ahorrado para mi sorpresa aproximadamente el 70% de mis ingresos netos. Es para replantearse si de verdad es necesario que me rompa la crisma trabajando como lo hago… Mmmm… Sí, sí, es necesario.
  • Traer esos nuevos Izquierdo al mundo: No conseguido. Palo brutal, por cierto, del que hablaré más adelante.

Cosas buenas de 2017:

  • Ana y punto pelota
  • La vuelta a España de Zalasa, que pone fin (¡espero!) a la emigración de mis hermanas por motivos laborales. Ya volvemos a estar todas.
  • Mi vida profesional. Ya he hablado del cambio que he hecho y que es todo un reto pero, sobre todo, una gran oportunidad. Los compañeros son muy buenos y hay una cierta sensación de “familia” que no había en Cerberus, probablemente porque estamos sacando entre todos un proyecto titánico y sufrir bajo el mismo yugo, quieras que no, une.
  • Haber podido ayudar a mi familia y a mis amigos cuando lo han necesitado. De las coass más gratificantes de lo que consigo deslomándome a trabajar.
  • La vuelta a España de Vieja Bruja y Ercole, que llevaban ya años queriendo hacerlo. La verdad es que he echadoi muchísimo de menos a Vieja Bruja todos estos años y quedar con ella para hacer cosas culturetas oscuras e irnos a un concierto de Collection D’Arnell Andrea o a ver Tío Vanya en montaje alternativo o a doscientas mil planes que podría haber habido y que no hubo, pero que habrá.
  • Corpus y Kia, que se han venido a vivir a Vallecas y son unos amigos maravillosos. Particular mención merecen las cervezas políticas con Kia en Las Aguilas durante lo peor de la crisis catalana, con él hablándome en catalán y yo a él en inglés, ante la estupefacción de los viandantes y camareros. Lest we forget.
  • Mi grupo de política de WhatsApp. Os parecerá una chorrada pero son todos gente lista e informada con la que disfruto discutiendo.
  • El nacimiento del Foro de Nevershire. Y es que a rey muerto…
  • Ver que los amigos que merecen la pena luchan por mi amistad aunque la hayan cagado un tanto, revalorizando la relación; y que los que no merecen la pena se pierden en el ocaso sin pena, gloria, lágrimas ni fanfarrias.

Cosas malas de 2017:

  • Perder a Cayo y Claudia. No fue muy publicitado pero en otoño Ana y yo perdimos nuestro primer embarazo y fue un palo terrible para los dos – y parte de la culpa de que mi media de alcohol no haya bajado lo que debía. Tuvimos muy mala suerte, la verdad, y esperamos que la próxima vez salga todo bien, pero me parte el corazón pensar que nunca llegaré a conocerlos. Es lo malo que tiene esto de ser coherente e íntegro y tener la idea de que la persona existe desde que existe su irrepetible cadena genética; si pensara en los embriones o en los fetos como cosas no lo pasaría tan mal, pero para mi eran mis hijos y se ido casi sin vivir.
  • La crisis de Cataluña. Soy un experto en encontrarle el lado positivo a las cosas, pero es que esto es malo. Malo, malo, malo, malo, malo, de lo peor que le ha pasado a España al menos desde el 11-M. No tiene lado bueno, ni siquiera las últimas elecciones con victoria de Ciudadanos y desplome de Podemos. Es un maldito desastre de dificilísima solución que probablemente se cierre en falso y se infeste más todavía. O se recupera la cordura y se vuelve al marco legal o lo peor está por venir.
  • Los atentados en Cataluña, que no tienen nada que ver con lo anterior pero fueron otro palo que probablemente tuvieran que ver, encima, con que perdiéramos a Claudia y Cayo. Casi en el mismo capítulo debería decir “Trump”, sobre todo por la retirada del Acuerdo de París, pero, mira, paso.
  • Mi vida profesional. Me pasa lo mismo que el año pasado: gano mucho dinero y todo lo que quieras, pero trabajo muchísimo, muchísimas horas, y este año, encima, con un nivel de estrés que había olvidado que se podía tener.

Propósitos para 2018:

  • Hacerme un viaje a Barcelona fundamentalmente para conocer en persona a un  nutrido grupo de gente que es de allí y que, a diferencia de Corpus y Kia, no se vienen a vivir a Vallecas. Todavía
  • Hacerme un viaje a Londres aunque eso está garantizado si se mantienen ciertos planes de boda de los que no hablo porque no sé como son de públicos. Allí también tengo una colección de amigos y amigas a los que me gusta ver todo lo posible y este año no he podido ir.
  • Volver al ejercicio regular hasta los 150 días al año.
  • Bajar mi consumo medio de alcohol a 2.5 UA diarias, o sea medio litro de cerveza. Seguro que pensáis que es muy ambicioso y que no lo voy a conseguir, pero yo creo que sí.
  • Escribir una entrada de blog cada quince días. Seamos realistas…
  • Leer al menos un libro al mes.
  • Terminarme los tres libros “duros” con los que estoy.
  • Seguir ahorrando.
  • Y traer por fin esos nuevos Izquierdo al mundo.

Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2018 a todos.

Abrazos,

Arthegarn.

 

El hombre-emousions.

“Demagogia: f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.”

NOTA PRELIMINAR: Lo que sigue es una respuesta a la entrada de Nosotros Salamos Cartago, uno de los blogs de Eduardo Marqués, titulada El Emocionalismo como Enfermedad Personal y Política que deberíais leer antes de esto so pena de perderos por que digo lo que digo (y un buen artículo, también).

No estoy de acuerdo, mi querido Eduardo, con tu aproximación a la ideología como un fenómeno fundamentalmente justificativo del Weltanschauung. Opino que la gente de convicciones semejantes respecto a lo que es bueno y a los mejores medios para obtenerlo se juntan por interés común y de ahí nacen los grupos de presión. Cuando esos grupos de presión han de definirse frente a terceros codifican las coincidencias que han llevado a sus miembros a unirse y de esas codificaciones nacen las ideologías, las etiquetas identitarias, que posteriormente son adaptadas por gente básicamente inmadura que busca su propia definición y que, en algunos casos,12688124_1113954151972807_2862395595279908863_n pueden hacer de la etiqueta la personalidad, de la forma el fondo. Desde luego pueden, en algunos casos, justificar y racionalizar a posteriori nuestra cosmovisión personal, pero yo no diría que son ante todo una herramienta para ello.

Luego me da la impresión de que presentas como ejemplos de extremismo de ciertas ideologías lo que no son tales, sino simplemente la caracterización burda y maniquea de las mismas que hacen quienes se oponen a ellas. La extrema izquierda no bebe de la envidia y los celos más de lo que lo hace la socialdemocracia, por ejemplo. Son las corrientes populistas, basadas en la demagogia, las que se comportan como describes, y estas no tienen por qué ser extremistas. Trump, por ejemplo, es un populista de libro pero yo no lo definiría como un extremista de nada (más que de aprovecharse de la estulticia del americano moda, vamos).

Ortega me parece metido con calzador, aunque sí que me parezca relevante como verás luego. Su distinción entre la masa y la élite no tiene nada que ver con la industrialización (más allá del origen de las aglomeraciones) y el auge de los totalitarismos que predijo estaba basado en el acceso al poder político de una masa que ya no se cree masa y que denuncia y renuncia a las élites que son mejores que ella. Y tampoco estoy de acuerdo en que el hombre-masa(1) hallara refugio en los números, lo que pasa es que las ideologías que sacudieron el mundo en ese momento, fascismo y comunismo básicamente, eran colectivistas y proclamaban la realización a través de la sumisión y la pertenencia al jose-ortega-y-gasset_54405058922_54374916805_576_694grupo mientras que las que imperan ahora son todo lo contrario. El hombre-emousions (me declaro fan) que acertadamente describes no sería así más que el hombre-masa individualista y con Internet, el hombre-masa 2.0

Muy de acuerdo en la falta de autocrítica, de autodisciplina del hombre emousions y su conexión con la inmadurez (“que no ha podido digerir bien su adolescencia”) emocional e intelectual. Quizá, no obstante, te falte ver los paralelismos entre el ascenso del hombre-masa y del hombre-emousions cada uno en su tiempo. Yo es que creo que el hombre-emousions no es más que la vertiente individualista del hombre-masa. Hace cien años las masas se rebelaron y acabaron emplazadas en movimientos colectivistas, pero lo hicieron basándose en un sentimiento de autoengrandecimiento mediante la sumisión y la dilución que no tiene en su base grandes diferencias con el que experimenta el hombre-emousions (quien, por cierto, en realidad también busca identificarse hasta casi diluirse en un… un grupo de homogéneos radicales libres, o algo). Básicamente es el mismo fenómeno producido en momentos con diferentes ideologías dominantes. Tal y como yo lo veo es el empoderamiento arrogante del hombre-masa, en su faceta colectivista o emousions, lo que trae el populismo, y el elitómetro de Mithur acaba de estallar en este momento.

El problema de todo esto es que, en efecto, parte de las razones reales de los problemas que enumeras tienen verdaderamente12688124_1113954151972807_2862395595279908863_n que ver con los sentimientos, emociones y, sobre todo, las percepciones de la realidad que dan lugar a los anteriores. Y en el mundo de las emociones la discusión racional es muy, muy difícil, por eso es tan mala la política, y los movimientos políticos, basados en emociones. Llevan de la discusión racional al enfrentamiento emocional y de ahí muy poco bueno puede salir. Ah, y te falta añadir que hay sentimientos más “legítimos” que otros. Fundamental, oiga.

En conclusión, ¿qué quieres que te diga? Que podemos estar más o menos en desacuerdo en los detalles pero que estoy con usted, Doctor: el mal sigue siendo la inmadurez del Pueblo. No su empoderamiento, su inmadurez. En eso hemos superado a Ortega, al menos.

Un abrazo,

Arthegarn_________________

(1) Pido disculpas a la lectora feminista por el uso reiterativo de “hombre-masa” y “hombre-emousions” en este escrito sin usar nunca sus equivalentes femeninos. En mi descargo, estoy copiando la terminología de Ortega, que no se distinguía precisamente por ser un gran feminista (aunque tenía sus momentos) y, aunque consideré contraponer la “mujer-emousions” al “hombre-masa” me decanté por dejarlo así porque tampoco creo que le hubiera hecho ningún favor ni a las mujeres ni al feminismo, la verdad. Pero igual alguien se ofende y, ya se sabe, en este emousion-world que vivimos…

Cuidado con las cajas de resonancia.

Lo comenté ayer en la fabada político-filosófica y lo repito en público. Hay una tendencia natural a sentirnos cómodos cuando alguien expresa una opinión con la que estamos de acuerdo e incómodos cuando expresan la contraria. Esto deriva en que nos guste rodearnos de y hablar con gente que piensa como nosotros. Facebook y el resto de las redes sociales lo saben y por eso intentan mostrarte estados de gente que piensa como tú y no de gente que diverge. Eso amplifica todavía más el efecto anterior y crea una caja de resonancia en la que todo el mundo está de acuerdo con nosotros y casi nadie discute. Como el mundo real no es así, cuando luego encontramos gente que piensa de otra manera nos resulta sorprendente, chocante, agresivo, y estamos menos preparados para poder escuchar lo que dicen y dialogar con ellos. Esto lleva al aislamiento, a la división en bandos, a la radicalización y, eventualmente, al enfrentamiento; no hay mucha diferencia entre quien solo habla con quienes están de acuerdo y quien es lector de un solo libro.depositphotos_120979284-stock-photo-timeo-hominem-unius-libri-a

Ya están las cosas bastante mal. No os voy a pedir que, como hago yo, busquéis activamente salir de vuestra zona de confort y hablar con gente (inteligente) que opina lo contrario que vosotros o que intentéis tender puentes o hacer pedagogía, pero por lo menos no os dediquéis a borrar de vuestra lista de amigos a quienes expresan opiniones, sobre todo políticas, que os ofenden o con las que no estáis de acuerdo. Si no lo hacéis por vosotros hacedlo por ellos, porque al borrarles les estáis condenando a su propia caja de resonancia y, por tanto, a que profundice y se radicalice en esas ideas que tanto os repugnan.

Hay que hablar. Hay que escuchar, a ser posible antes de hablar. Si no vamos todos al barranco y no me refiero solo al tema de la independencia, pasa lo mismo con la economía, la política internacional, las de justicia e igualdad, la religión, el fútbol y las series de Netflix que hay que ver.

La tolerancia de verdad da sarpullidos. Pero es solo al principio, lo prometo. Luego se pasa y te hace más fuerte. NOS hace más fuertes.

Un abrazo,

A.

La culpa es del Sistema.

Esta mañana me he encontrado en el muro de un amigo de Facebook una publicación de Cristina Segui(1) en la que dice que “la práctica totalidad de los yihadistas (…) cobraba pensión pública y ayudas para el alquiler” por lo que “los políticos (…) deberían responder penalmente por la cultura del subsidio para quien viene a matarnos”.

Bien, no soy precisamente sospechoso de estar a favor de la “cultura del subsidio”, de hecho estoy muy en contra(2) pero el razonamiento que hay detrás de ese estado me parece tan equivocado y dañino como para merecer un comentario, aunque sea breve.

Vamos a obviar la evidente falacia del historiador 640x640_5120256y a suponer que los datos que se dan son ciertos (no me hace falta comprobarlos para lo que voy a decir) y que los yihadistas, en efecto, cobraban ayudas estatales. ¿Qué demuestra esto? ¿Que vinieron a España atraídos por esas ayudas, sabiendo que iban a poder vivir de la teta del Estado mientras preparaban sus atentados? No. Lo que demuestra, lo único que demuestra, es algo que no debería sorprendernos y es que eran pobres. Probablemente, pobres como ratas.

Justo ayer comentaba mi buen amigo Eduardo Casas como las estrategias del IS a la hora de reclutar mártires excluyen a los jóvenes cultos y religiosos y se centran en los parias, los fracasados, los abandonados, los incultos. Es mucho más fácil lavarle el cerebro hasta el punto del suicidio a quien tiene la cabeza sin amueblar, desde luego, pero lo que de verdad necesitas es alguien infeliz y desesperado. ¿Por qué? Mirad, esto funciona así: coges a alguien pobre y desesperado, alguien que se sienta solo(3) y abandonado, que no le vea salida a su situación y le explicas que, en realidad, las cosas no son como las 6af80fcf942ae60981ef2a9d31a67b16--allah-photospercibe. Que hay una realidad más grande en la que él es especial, que hay una historia en la que él es el protagonista y que termina con un “felices para siempre”. Que la culpa de lo que le pasa no es suya sino de otros, de un sistema injusto y herético que debe ser destruído y que él es el elegido para matar a ese dragón que tanto daño ha hecho, a él y a otros que no pueden luchar por si mismos. Que es, sin saberlo, un héroe. Que solo tiene que dejarse llevar por su destino y, muerto el dragón, todo cambiará de inmediato, para él como héroe y para todos los demás a quienes liberará porque, muerto el perro, se acabó la rabia. Que solo tiene que escuchar su voz interior, que dejarse llevar por su justa ira para darse cuenta de lo que es, lo que está llamado a ser. Y el pobre desgraciado con quien estás hablando, desesperado por una pizca de esperanza, de autoconfianza, por una explicación de sus penurias que le haga quedar bien ante si mismo, se traga cebo, anzuelo, sedal y caña y ya está listo para que le pongas una pistola en la mano y le señales al dragón(4). No es tan difícil de hacer, de verdad, pero necesitas primero a un pobre desgraciado, inculto y desesperado. Antes, no después.

La causalidad del asunto es exactamente la inversa que sugiere Cristina Segui. Primero eres pobre y porque eres pobre recibes ayudas. Luego te captan. Esto implica que eliminar el subsidio no soluciona el problema ya que la situación no ha sido causada por el subsidio sino, acaso, mitigada por el mismo. Más allá de consideraciones 2015-05-17-03-37-11.canstockphoto14589633de humanidad y empatía, eliminar el subsidio probablemente aumetara el número de musulmanes pobres y desesperados carne de imam salafista(5). No, las cosas no son así. Nuestra sociedad hace el bien ayudando a quien lo necesita y hace el mal cuando niega esa ayuda, una sociedad despiadada e insolidaria da más argumentos al enemigo, no menos. Y, sí, el tema de la inmigración es complicado, el tema de los subsidios es complicado y dar a manos llenas es un error tan garrafal como no dar en absoluto, pero si el asunto es complicado hay que presentarlo como complicado, no como si la culpa de los atentados yihadistas fuera de los políticos que ayudan a los pobres por ser pobres sin mirar su nacionalidad o su religión. Es que es perverso.

Desconfiad de quienes os ofrecen una explicación simple de los males de la sociedad, sobre todo cuando esa explicación simple incluye un culpable. Para algo os quieren reclutar, seguro.

Salud y evolución,

Arthegarn______________

(1) No recuerdo haber oído hablar anteriormente de ella, aunque es posible que lo haya hecho y la haya olvidado. Por lo que he visto fue militante destacada de Vox, colabora con diversos medios de comunicación conservadores, protagonizó una polémica hace tres años por una entrevista en Interviú y se gana la vida haciendo coaching.
(2) De la cultura del subsidio. También estoy en contra de los subsidios en si mismos en la medida en que generan esta cultura, pero la triste realidad es que son necesarios.
(3) Una de las cosas que me llamó más la atención del perfil en Facebook de Driss Oukabir, por cierto, es que decía tener una relación. No me encajaba el perfil.
(4) O para que le pongas una papeleta en la mano y le señales una urna, ojo. El modus operandi del populista es básicamente el mismo pero con mass media.
(5) Esto no quiere decir que todos los integrantes del IS o todos los fanáticos sean simples e incultos, por supuesto. Decía Paul Valery que la guerra es una masacre entre gente que no se conoce para beneficio de gente que sí se conoce pero que no se masacra; adivinad en qué grupo están los fanáticos cultos y sofisticados.