Me salen unos recursos más chulos…

AL DIRECTOR GENERAL DE MOVILIDAD DEL ÁREA DE GOBIERNO DE SEGURIDAD Y SERVICIOS A LA COMUNIDAD DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID1

D. Arthegarn el Peregrino, mayor de edad, con Documento Nacional de Identidad número 00000666-E y domicilio en la calle Tal y Cual 4, D, 4, D de Madrid, ante el Director General de Movilidad del Área de Gobierno de Seguridad y Servicios a la Comunidad del Ayuntamiento de Madrid comparezco y, según mi derecho,

DIGO:

1. Que el día 13 de diciembre de 2009 recibí en mi domicilio una notificación de denuncia e incoación de expediente sancionador de referencia 611/32678124.9, copia de la cual adjunto como Documento 1 a este escrito.

2. Que los pormenores de la mencionada denuncia son los siguientes:

2.1. El hecho punible denunciado consiste en “estacionar en zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos”.

2.2. En concreto, la denuncia dice que estacioné en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30 de Madrid.

2.3. A mayor abundamiento el vehículo que estaba estacionado en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30, era mi Seat León, matrícula 1701-NCC y que, aunque la denuncia no lo dice, es rojo.

2.4. Para ser exactos, el momento en el que mi Seat León rojo matrícula 1701-NCC estaba estacionado en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30 eran las 10 horas y 46 minutos de la mañana del 19 de octubre de 2009

3. Que todos los hechos anteriores son ciertos, incluyendo que mi coche es rojo, y que pido perdón al Excmo Ayto. de Madrid y a todos los ciudadanos de esta Villa y Corte por las molestias que mi acción haya podido causar, si bien he de indicar que aparqué de buena fe pensando que estaba permitido.2

4. Que, no obstante ser ciertos todos los hechos anteriores, aun así no me corresponde pagar esta multa3 por lo que, por medio del presente escrito, y dentro del plazo de quince días hábiles a partir de la notificación al que se alude en el reverso de la misma, vengo a efectuar, en relación con los extremos apuntados, las siguientes

ALEGACIONES

1. De la incoación del expediente 611 /50912150.0

El hecho es que en torno al 20 de noviembre de 2009 recibí en mi domicilio una notificación de denuncia e incoación de expediente sancionador de referencia 611/50912150.0, copia de la cual adjunto como Documento 2 a este escrito.

Como es posible que esté empezando a sospechar, los pormenores de la mencionada denuncia son los siguientes:

1.1. El hecho punible denunciado consiste en “estacionar en zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos”.

1.2. En concreto, la denuncia dice que estacioné en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30 de Madrid.

1.3. A mayor abundamiento el vehículo que estaba estacionado en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30, era mi Seat León, matrícula 1701-NCC y que, como ya hemos mencionado, es rojo.

1.4. Para ser exactos, el momento en el que mi Seat León rojo matrícula 1701-NCC estaba estacionado en la “zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” sita en la calle Téllez, 30 eran las 12 horas y 5 minutos de la mañana del 19 de octubre de 2009

No es que me sorprendiera recibir esta notificación, por cierto, ya que varios días antes había tenido que ir a recoger mi Seat León rojo al depósito municipal4, a donde se lo había llevado la grúa desde su incorrecto estacionamiento en la conocida calle Téllez, 30, y los amables funcionarios que me atendieron tuvieron la cortesía de prevenirme de que ya me llegaría la multa a casa.

2. Del pago de la multa del expediente 611 /50912150.0

Como soy un buen ciudadano cumplidor de mis obligaciones5, y a pesar de que de verdad, de verdad, de verdad que yo creía que había aparcado bien, pagué la multa a la que hace referencia el citado expediente el lunes 30 de noviembre de 2009 (por la mañana, por si sirve de algo) a través del excelente servicio que ofrece el Ayuntamiento en su página web http://www.munimadrid.es. Aun no me ha llegado a casa la notificación de pago por lo que no puedo adjuntarla a este escrito, pero señalo a efectos probatorios de este pago los propios archivos del Excmo Ayto. de Madrid referentes al expediente 611 /50912150.0

3. De la identidad de las infracciones y el principio non bis in idem (y perdón por el latinajo)

Como puede deducirse de los documentos aportados, el hecho punible por el que se me incoan ambos expedientes 611 /50912150.0 y 611/32678124.9 es el mismo. En efecto, dejé mal aparcado mi coche y a las 10:46 de la mañana del 19 de octubre de 2009 pasó por allí el agente del SER con número 93/80336 y me puso una multa; y una hora y 19 minutos más tarde, a las 12:05, pasó por allí el agente del SER con número 85/52058 y me puso otra multa, sin duda porque no vería la notificación del primer agente.

No obstante el hecho punible es uno, el consabido “estacionamiento en zona o carril, destinados exclusivamente a la circulación de vehículos” en infracción del artículo 61 de la Ordenanza de Movilidad, sancionado con 90 euros con posibilidad de reducción por pronto pago a 63 y cometido en el momento en el que estacioné donde no debía, y no durante todo el tiempo que el vehículo estuvo ahí. Habiendo ya sido sancionado por ese hecho, y habiendo hecho ya frente a la multa6, no ha lugar a una segunda sanción por el mismo hecho punible, máxime mediando menos de hora y media entre una y otra multa.

El principio non bus in idem como limitación al ius punendi del Estado, es decir la imposibilidad de sancionar dos veces por el mismo hecho, si bien no aparece expresamente reconocido en la Constitución7 sí cuenta con reiterada jurisprudencia constitucional, por todas las SSTC 2/1981, 154/1990, 204/1996 y 221/1997, y es aplicable tanto a las sanciones penales como a las administrativas, proscribiendo la duplicidad en casos, como ésté, en los que adecuadamente se constate que concurre “...la identidad de sujeto, hecho y fundamento“. Además, la exigencia de lex praevia et certa del artículo 25.1 de la Constitución implica que los ciudadanos deben tener garantizado previamente el conocimiento de la reacción punitiva del Estado ante la eventual comisión de un hecho ilícito8, siendo pues el principio non bis in idem un derecho fundamental del ciudadano frente a la decisión de un poder público de castigarlo por unos hechos que ya fueron objeto de sanción9.

En virtud de lo expuesto, al Director General de Movilidad del Área de Gobierno de Seguridad y Servicios a la Comunidad del Ayuntamiento de Madrid.

SUPLICO

que, teniendo por presentado este escrito con los documentos que lo acompañan, se sirva admitirlo y, en su virtud, tenga por formuladas las alegaciones contenidas en el cuerpo del mismo y, previos los trámites pertinentes, acuerde el sobreseimiento del presente expediente sancionador, con archivo de las actuaciones.

OTROSI DIGO que deseo al mencionado Director General de Movilidad del Área de Gobierno de Seguridad y Servicios a la Comunidad del Ayuntamiento de Madrid, y a todos los funcionarios y personal laboral que leyeren el presente escrito, unas felices fiestas y un próspero año 2010, a ser posible sin crisis.

Es de justicia que pido en Madrid, a 15 de diciembre de 2009.

Arthegarn, el Peregrino


(1) Y luego hablan del “Título Largo” del Rey de España. Caray…
(2) Lo que erróneamente creí debido a la larga fila de vehículos estacionados en esa misma zona de la calle. De hecho, no es por presumir, pero después de tres cuartos de hora dando vueltas por mi barrio tratando de aparcar fue un prodigio de conducción por mi parte conseguir aparcar en el minúsculo sitio que había dejado el Smart que se fue delante de mí.
(3) Y no sólo por el famoso argumento: “le juro que no vi la señal, señor guardia Director General de Movilidad del Área de Gobierno de Seguridad y Servicios a la Comunidad del Ayuntamiento de Madrid“.
(4) Aunque cuando fui a recogerlo tenía tal capa de mugre que era difícil de decir de qué color era, la verdad.
(5) Y no de esos que van por ahí diciendo cosas como “No, el coche lo aparcó ahí mi amigo Julian Kelsey, de nacionalidad australiana, que vino un par de días a ver Madrid y le dejé el coche, vayan a por él, como dice la STC 54/2008, referente al recurso de amparo 2381-2005, total, vive en un pueblecito a mil kilómetros de Camberra, al lado del rancho de Crocodile Dundee“. O de los otros, los que dicen “No es verdad, yo estaba con mi coche en Australia visitando a mi amigo Julian Kelsey y me tiene que creer a mi porque el señor del SER no es autoridad según reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, por todas las SSTS de 1 de octubre de 1991(Ar 7639), de 23 de noviembre de 1993(Ar. 8883) o de 22 de septiembre de 1999 (Ar. 6728)“. No, no, yo pago mis multas sin hacer trampas, que luego los Reyes Magos se enteran de todo y no está la minería del carbón en España como para aguantar más intrusismos profesionales.
(6) Y pagado mi deuda con la sociedad y todas esas cosas…
(7) Más que nada porque es de sentido común, digo yo.
(8) En otras palabras: como de gorda es la multa que te va a caer si dejas mal aparcado el coche en la calle Téllez, 30 (así por ejemplo).
(9) Porque como te pudieran multar tres o cuatro veces por lo mismo y con cómo está el Ayuntamiento, apañados íbamos…

Qué es de mi vida II: Dinero y trabajo

De dinero, la verdad es que con la que está cayendo no me puedo quejar.

Este año hemos tenido los sueldos congelados en Clifford Chance. Desde el socio más equity hasta el último becario hemos estado todos con un frío que pela. Ya sé que en teoría y teniendo en cuenta que estamos en deflación eso quiere decir que mi poder adquisitivo ha aumentado un 0.7% (en realidad un 0.4%, que vivo en Madrid), pero entre tres o cuatro estupideces que hice en el primer semestre, el coche (que es como tener un hijo tonto, no me da más que disgustos) y otro par de cosas, donde el año pasado conseguí ahorrar casi el 25% de mi salario neto este año no voy ni por el 7%. Vale que a fin de año siempre se hace un esfuerzo, pero… En fin, que no sé los demás, pero por mucha deflación que haya yo me siento con menos poder adquisitivo este año. Menos mal que el tema mejorará en 2010. Entre la descongelación y lo que me voy a ahorrar en cervezas voy a nadar en la ambulancia, me parece a mí.

En CC tengo la sensación de que ha pasado lo peor de la crisis. Terminada la tan temida reestructuración, que ha afectado tanto a socios como a personal de todas las categorías en todo el mundo, y que en mi departamento se ha saldado con la salidaPasta., forzada o voluntaria, de nada menos que ocho abogados en un año; entre ellos Helga y Roweena, que eran mis jefas cuando entré en 2006 (todo sea dicho, Roweena, que fue quien inauguró el éxodo, se fue a un puesto magnífico en el BSCH y a Helga tampoco es que le vaya mal) la tranquilidad ha vuelto a Castellana 110. Se echa de menos a mucha gente, claro (yo sobre todo a Iulius, que es el único al que no puedo ver regularmente porque se ha ido a USA), pero la vida sigue. Ha habido un par de veces en las que yo mismo he estado un tanto intranquilo, pero parece que todo se va a resolver sin mayores problemas. El trabajo va fluyendo, el mercado(1) se va reactivando poco a poco y por fin se ha aprobado la ley de las SOCIMIs, que debería dinamizar bastante la situación(2). Pero vamos, tampoco os quiero aburrir. Albus me ha invitado a comer la semana que viene, por cierto. Seguro que no es nada y que sólo quiere comer y charlar de nuestras cosas pero… en fin, estas cosas siempre ponen un poquito nervioso.

Fuera de CC están pasando cosas interesantes que no puedo comentar demasiado abiertamente. El mercado de contrataciones se está moviendo (parece que el puesto aquel de Ocaso del que os hablé alguna vez vuelve a estar disponible, por ejemplo, y hay una constructora que me tira los tejos) y pululan por la cercanía de mi práctica privada dos proyectos interesantes interesados en ficharme, uno más establecido y otro que está empezando pero que por motivos personales me resulta más interesante, la verdad. Lo que pasa es que CC es un sitio maravilloso para trabajar. Pagan bien, son comprensivos con tu vida particular, el empleo es estable (sobre todo ahora pasado el reshape) y el equipo es absolutamente de primera, tanto a nivel profesional como personal. Y el hecho de que si me fuera de CC dejaría de trabajar para Albus (y digo “para él” y no “para alguien como él” porque no creo que haya muchos “como él”) encarece el convencerme de que lo haga como en un 50%. Y aun así parece que hay gente dispuesta a pagarlo (alguien, probablemente tirándome la caña, me dijo el otro día que, en realidad, valgo mucho más de lo que cobro e incluso de lo que me gustaría cobrar).

Conque nada, ha sido un año un poco complicado y a día de hoy me quedan 163,76 euros para pasar el mes, pero es un dato anecdótico todo pinta muy bien y, después de 2005, dudo que jamás vuelva a decir que estoy mal de dinero…

Saludos a todos y buenos deseos,

Arthegarn

(1) Daos cuenta de que el mercado en el que trabaja el departamento es el mercado inmobiliario, terciario, singular y con compradores o vendedores transnacionales (GOEFs, REITs y cosas así.)
(2) Si tenéis un dinero que no sabéis qué hacer con él, plantearos invertir en SOCIMIs. Tienen un tratamiento fiscal tan ventajoso que, caeteris paribus, resultan un 18% más rentables que la bolsa, por ejemplo…

Qué es de mi vida I: Salud

Bueno, hace muchísimo que no digo nada y creo que va siendo hora de contar cosas de mi vida, que me han pasado muchas en estos meses…

Empecemos con la salud, si os parece. Hay dos noticias: una buena, una no tan buena y una buena derivada de la no tan buena.

La primera buena noticia es que he adelgazado una barbaridad. Desde agosto que me puse a vigilar mi peso más en serio y a hacer un poco de dieta he perdido cuatro kilos y medio, y eso lo digo ahora que he engordado un pelín, porque el mes pasado por estas fechas había perdido casi seis. Estoy de lo más contento y entre esoEl Arthegarn que conoce esta gente, foto de 1991 y las cremas (sí, lo admito, he empezado a darme cremas, pero es que ya tengo 35 años y va siendo hora de empezar a cuidarse un poco, ¿no?) me veo bastante guapetón últimamente, la verdad. Este sábado tengo una fiesta con los amigos de la adolescencia – la pandilla que tenía hace cosa de veinte años y, viendo las fotos por facebook, creo que soy de los que menos va a avergonzarse de su barriga / ojeras / etc(1).

La segunda noticia, la no tan buena, es que parece que estoy algo mal de la cabeza. No os voy a dar todos los detalles, pero a raíz de encontrarme mal a la vuelta de las fiestas de Halloween (y es que uno ya no es tan joven aunque se de cremas) fui al médico y las cosas no le encajaban porque no parecía una resaca y al final una cosa llevó a la otra y he acabado en el neurólogo. No, no os preocupéis que no tengo Alzheimer (de hecho el neurólogo me llamó la semana pasada específicamente para decirme que no tengo esos marcadores), pero algo va mal en mi cabeza y no sabemos qué es. Resulta que llevo años (muchos años) con unos síntomas a los que yo no les había dado nunca importancia pensando que eran cosas normales a la altura del déjà vu y que al parecer tienen nombre y apellidos, fundamentalmente despersonalización y desrealización y que son cosas que las produce algo (no sabemos qué) y que suelen ser indicadores de otras patologías. Si a eso le sumamos mi breve pero acojonante encuentro con la afasia de hace unos años (que es lo que le hizo sospechar al médico de cabecera que lo mío era de cabeza) pues…

Pues aquí estamos. El viernes se supone que me dan resultados de los primeros análiDice usted que le pasa que?sis (entre otras cosas me van a decir si tengo sífilis, mira tú) y el lunes tengo una serie de pruebas de esas tipo House (una vez más, bendito servicio médico del Colegio de Abogados). El neurólogo dice que puede ser cualquier cosa, incluyendo palabras con siniestras resonancias, como Alzheimer, que repito porque eso ya sabemos que no es, o que puede no ser nada; que igual estamos un par de meses haciendo pruebas y que no me extrañe si, al final, lo descartamos todo y nos quedamos con que tengo esos síntomas y se acabó, que son cosas que pasan y que llevo toda la vida haciendo vida normal con episodios disociativos de esos y que puedo perfectamente bien vivir otros cincuenta años igual de bien.

Así que, por favor, ya sé que me queréis mucho pero no os preocupéis hasta que haya de qué. Sigo siendo el mismo, de hecho ahí está la gracia, sigo siendo exactamente el mismo que habéis conocido solo que con un poco más de información. No me voy a morir, ni estoy chiflado ni psicótico, ni me voy a abalanzar sobre vosotros con intenciones homicidas a través de la mesa del Moscow si no compartís mis opiniones sobre la relación entre la segunda ley de la termodinámica y la unidireccionalidad de la flecha del tiempo. Y, como podéis ver, tampoco me estoy quedando ni tonto ni senil. Es cierto que este tema implica algunos cambios en mi forma de vivir la vida, pero nada más. Es… qué se yo, como descubrir que finalmente el colesterol alto te está causando arterioesclerosis y que tienes que vigilarlo. O, por citar un caso que me es cercano, que creas que tienes un cálculo renal y que de repente te digan que tienes los riñones en herradura. Hasta nuevo aviso, estoy bien.

A cuenta de todo esto me han dado una serie de indicaciones de salud (algunas muy curiosas, como que me dé el sol(2)) entre las que se incluyen cosas como que deje de drogarme (yo que creía que ese tipo de cosas sólo me las decía[info]mithur) y que deje de pillarme melopeas como las que dieron lugar a todas estas informaciones médicas (3). Así que me he liado la manta a la cabeza y he dejado de beber.

(Pausa para que os recuperéis)

Pues sí, pues sí, así es. Otras veces lo he intentado y no lo he conseguido, pero esta es la definitiva. Puedo decir orgullosamente que llevo desde Halloween sin beber alcohol, pero ni una gota. Ni una caña con el aperitivo, ni un vino con la comida, nada de nada. A Zor le parecerá muy fácil, pero a mi me está costando la de Dios. Bueno, no, dejar a Dios fue más difícil, pero esto tampoco está siendo un juego de niños, que digamos. Daos cuenta de que llevo veinte años bebiendo alcohol sin parar y que, desde la estancia de Slanter en la Mazmorra, cuando el consumo se desbocó (es que era un juerguista), estaba bebiendo a razón de un litro diario de cerveza, así los días de nobeer-lgdiario delante de la tele y como poco. Y no vamos a hablar de los fines de semana, que a lo mejor el sábado empezaba con la primera a eso de la una cuando sacábamos al perro, comía con vino o cerveza y luego si salía caían fácil entre tres y seis litros más, dependiendo de la duración de la noche… Y Slanter se fue de la Mazmorra en 2006. Puedo decir sin temor a equivocarme que, si consigo mi objetivo de llegar impoluto al cumpleaños de mi madre (28 de noviembre, y todo apunta a que lo conseguiré) será el periodo más largo de sobriedad ininterrumpida desde finales de los ochenta.

Obviamente esto no lo hago porque me lo haya dicho el neurólogo (que simplemente quiere que no beba hasta la inconsciencia). Lo hago porque ya era hora, porque ya había decidido dejar de beber en un futuro próximo (cuando empezáramos a pensar Ana y yo que era el momento de tener hijos) y porque me parece un momento idóneo, una forma de aprovechar el miedo que me metió el médico en el cuerpo para sobrellevar las primeras semanas, que fueron difíciles, y para mantenerme en mis trece cuando aceche la tentación. El objetivo a largo plazo, por cierto, no es eliminar totalmente el alcohol sino controlarlo y reducirlo mucho (bueno, muchísimo, según mis cuentas, simplemente con dejar de beber cerveza reduciría mi ingesta de alcohol en un 90%). Por ejemplo, si un día nos vamos a cenar un buen chuletón a un buen restaurante no voy a dejar de tomarme un buen vino (pero sí el coñac de después) y desde luego si vamos a Gijón no voy a dejar de tomar sidra (aunque menos). Pero ahora mismo, y durante unos meses, creo que hay que ponerse de tratamiento de choque. Y, con la ayuda de Ana (que me brinda un inestimable espejo en el que mirarme, que está muy orgullosa de mi y a la que no pienso decepcionar) lo estoy consiguiendo.

Y esto, aunque ahora mismo me fastidie (y me fastidia bastante) es otra buena noticia que me agradecerán mis neuronas, mi hígado, mi línea(4) y, eso lo tengo muy claro, mi cartera.

Y nada, aquí os dejo hasta que os ponga al día con otra faceta de mi vida, que hay novedades en todos los campos…

Arthegarn___________________

(1) Hay que tener en cuenta que yo no tengo pelo del que avergonzarme, jejejeje.
(2) Ya me han explicado que es para incrementar la producción de vitamina D, que por lo que se ve está relacionada de alguna forma con la mielina.
(3) Porque si no me hubiera agarrado dos castañas curiosas el fin de semana de Halloween, una el viernes y otra el sábado, probablemente no hubiera tenido los síntomas que tuve el domingo y el lunes y no hubiera ido al médico y bla, bla.
(4) Según Mithur porque de momento lo que he hecho es engordar (probablemente porque como por la ansiedad).

Zapatero, a tus New Rocks.

Estaba yo ayer planchándome la camisa para ir al despacho cuando, echándole un ojo a la revista de prensa que hace María López en Telemadrid (y que me gusta por su formato pese a ser bastante tendenciosa) me enteré de que El Mundo y ABC llevaban en su portada una foto de la familia Rodríguez-Espinosa con el matrimonio Obama en la que las hijas aparecían vestidas de góticas. En teoría, la noticia era que La Moncloa había intentado censurar las fotos y evitar su difusión y publicación; en la práctica, la noticia era que Alba y Laura habían ido a cenar vestidas de fantoche(1) con el Presidente de los Estados Unidos.

hijaszp

El tema me hizo mucha gracia y ya está. Me pareció divertido por lo grotesco, algo para echarse unas risas bienintencionadas tomando un café y para comentar en los foros o en el 666 con el público especializado y unas cervezasy nada más. Quizá diera para una entrada de blog y todo, pero nada más.

Pero hoy, al llegar al despacho, me sorprendió la actitud de la mayor parte de mis compañeros y compañeras. Y luego, cuando lo comenté con mi familia, la de algunos de sus miembros (principalmente mi madre y mi hermana Andruin). Y cuando me puse a hojear(2) internet, la de la mayor parte de los comentaristas. Había mucho cachondeo, desde luego, part
e bienintencionado (como el fake que incluyo en esta entrada), parte malintencionado o con mala leche (como otros fakes que no voy a incluir), y parte auténticamente indignado y que daba gritos hablando de la imagen internacional de España y blablabla.

Personalmente no creo que las pintas de estas dos chicas tengan nada que ver con la imagen internacional de España. En primer lugar hay que recordar que no es la familia del Presidente del Gobierno la que representa a España; para representarnos a ese nivel ya tenemos otra familia a la que pagamos bastante bien y que, en mi opinión, hace muy bien su trabajo. A esa familia sí que es legítimo exigirle que se comporte en todos los ámbitos de su vida con la dignidad y corrección que queremos que refleje la España del Siglo XXI, pero a la familia del Presidente del Gobierno, sinceramente, creo que no. Y, en cualquier caso, si de la imagen internacional de España se trata, creo que deberíamos estar todos profundamente agradecidos a Laura y Alba porque, gracias a ellas, se habló el viernes de una frivolidad como los trapitos que llevaban y no de las estupideces que dijo papá en la ONU, que sí que hubieran dañado de verdad la imagen de España.

Respecto a la anécdota en si, la verdad es que tengo sentimientos encontrados. Yo no veo nada malo en si mismo en que las hijas del Presidente, ciudadanas particulares con vidas privadas, se visten como les de la gana en una etapa como es la adolescencia. Lo que es más, tampoco vería mal que se vistieran de góticas ya alcanzada la madurez porque, al fin y al cabo, las pintas de cada uno debería decidirlas cada uno (bueno, por eso y porque yo lo hago). No veo nada malo en ser gótico y, por tanto, no veo nada malo en vestirse como un gótico. Pero…

El problema es que no se esperaba a las niñas en la cena de marras. Si hubieran estado invitadas y si sus pintas no infringieran la letra del cuaderno de protocolo de la Casa Blanca (cosa que dudo que hagan porque a nadie se le ocurre decir que las damas deberán abstenerse de llevar botas de combate) me pondría al 100% del lado de la familia Zapatero. Bueno, al 95% y luego explicaré por qué. Si no estaban invitadas, entonces estamos ante el típico cohecho sin víctimas en el que un cargo público aprovecha su condición de tal para favorecer a su familia sin causar perjuicio a nadie; en este caso llevando a las niñas a conocer a Obama, cosa que aunque en el plano de la Alta Ética Teórica seguro que está mal, en la práctica a mi me parece comprensible; tanto que no seré yo quien critique la práctica en si misma. Claro que cierta gente aprovechará para arremeter contra PetaZeta con esta excusa, pero solo es una excusa. Si, a pesar de no estar invitadas y habérselas llevado, no rompían el cuaderno de protocolo, tienen mi apoyo al 90%.

El 5% ese que dejo es por las propias niñas. Si bien me parece muy correcto y de muy buen padre que PetaZeta deje que sus hijas se vistan como les de la gana en un periodo como es la adolescencia, me parece que algo falla cuando ellas mismas no se dan cuenta de las consecuencias que puede tener su indumentaria y no se ofrecen a, por una vez y ya quelos-alcazar-con-unos-amigos1 vamos a conocer a Obama, hacer una excepción y vestirse de forma más discreta (que se puede ser gótico y discreto y aquí estoy yo en Clifford Chance con mi traje negro para probarlo). Igual que me parece normal que no todas las familias de España, ni de Presidentes de Gobierno de España, sean como los Aznar-Botella me parece también normal, de una forma triste, que estas chicas se comporten de forma tan distinta a como yo me hubiera portado a su edad. Hay veces que hay que ser responsable y hay que sacrificarse por Papá y esta era una de ellas. El nivel de egoísmo que destila no pararse a pensar los problemas que le puede causar a Papá ir con las New Rock a la cena con el Presidente de los Estados Unidos, o en el caso de parárselo a pensar, ir así de cualquier forma, me parece preocupante. No anormal, insisto, así están saliendo estas generaciones, pero sí preocupante.

Si tuviera que criticar a alguien por este tema, después de criticar a todos los periodistas hipócritas que hicieron saltar la noticia de las pintas de estas chicas como si de lo que estuvieran informando fuera de que Moncloa intentó retirarlas, y después de criticar a toda la caterva de pijos que se sienten amenazados porque alguien distinto a ellos está en lugares tradicionalmente reservados a los de su clase pero a los que en realidad ellos, personalmente, nunca podrán llegar; sería precisamente a las chicas. Y no por vestirse de góticas ni muchísimo menos por serlo sino por no darse cuenta de que, de vez en cuando, hay que hacer algún sacrificio por papá, aunque no lo pida, que bastante majo es que nos deja ir a todas partes como nos da la gana.

En fin. Yo llamando majo a José Luis Rodriguez Zapatero, qué cosas hay que ver. Pero conste que le apoyo como padre, no como Presidente.

Arthegarn____________
(1) Lo de vestirse de fantoche lo digo con todo cariño. Como sabe cualquiera que me lea normalmente yo describo el proceso por el cual dejo de ser un respetable y conservador ciudadano de ilustre raigambre y rancio abolengo y me convierto en Arthegarn, el Brujo como “vestirme de fantoche”.
(2) Y yo me pregunto, aunque no venga al caso… Internet se
ojea pero ¿se puede hojear, ya que tiene páginas?

Fluyendo con Zor

NOTA PRELIMINAR: esta entrada son unas reflexiones-comentarios a los Apuntes de Flujo III del amigo Zor.

Como me pasa muchas veces que te leo no entiendo lo que quieres decir. Cada uno de los párrafos, aislado, tiene sentido, pero no entiendo a dónde quieres ir.

Lo de la represión del orden social es cierto en términos absolutos. La pregunta es si el xQtdYU-v_400x400precio en términos de satisfacción de nuestros apetitos que pagamos por vivir en sociedad compensa los resultados, también en términos de satisfacción de nuestros apetitos, que nos da vivir en sociedad. Yo creo que sí.

Creo que utilizas un lenguaje extremadamente negativo. Por ejemplo, si en vez de decir que la sociedad requiere que sus miembros sean “obligados a aprender los hábitos y las habilidades que la cultura requiera” dices que la sociedad requiere que sus miembros sean “instruidos en modos de comunicación y convivencia” (que en mi opinión son las verdaderas bases de la sociedad, no la división del trabajo por castas, por ejemplo) dices lo mismo pero de otra forma. Es curioso. No puedo no estar de acuerdo con lo que dices cuando voy más allá de las palabras e intento averiguar lo que quieres decir, pero ¡suena tan misantrópico como tú lo expresas!

La esencia de la socialización no es hacer depender a los individuos de los controles sociales. Los controles sociales son procedimientos que tienen las sociedades para mantener la cohesión y son progresivamente más útiles, hasta el punto de volverse necesarios, a medida que la sociedad se hace más compleja. Pero siguen siendo adiciones, siguen siendo contingentes. Otra cosa diferente es que sea necesario que los individuos sean predecibles, en el sentido de trustworthy. Esa previsibilidad es sobre lo que se construye una sociedad, pero eso es así porque el universo es así.

Si desproveés el universo de teleología, incluyendo la humana, lo que encuentras es que las sociedades, como todo grupo organizado, son el resultado natural de la fiabilidad de sus integrantes. No es la sociedad la que “intenta” que sus integrantes sean fiables, lo que pasa es que las sociedades que se apoyan en individuos no fiables perecen. No es la vida la que se apoye en el carbono por sus particulares propiedades, son las propiedades del carbono las que han dado lugar a la vida. Con las sociedades, igual, son la evolución natural y sin causa final de la química del carbono. Así pues no hay “forma más efectiva de socialización”, hay sociedades con integrantes tales, y con estos ordenados de forma tal, que son evolutivamente más competitivas y que, generación tras generación, crean individuos más interdependientes para lograr un “fenotipo” más competitivo. No hay dicotomía entre los fines del individuo y los fines de la sociedad porque ninguno de los dos (los fines) existen, son completamente ilusorios.

Lo mismo pasa cuando hablas de cuestionarnos las “sugerencias” de la genética. La genética no sugiere, ordena. Estableces una dicotomía psique-soma en la que yo ya no creo (por no hablar de que en el sustrato básico de tu escrito subyace la idea del libre albedrío contra-causal que yo creo que no te crees tú mismo): todos mis deseos vienen dictados por mi genética, y todas mis capacidades para satisfacerlos, también (bueno, y por otra serie de factores, todos los cuales escapan a mi control). El hecho de que mi genética no haya sido “suficientemente lista” como para “prever” que el fenotipo podría desarrollar “intereses” propios, distintos y a veces contrapuestos a los suyos no quiere decir nada.

Y claro que hay gente que utiliza nuestros deseos y apetencias para controlarnos. Todo el mundo lo hace, y tú contigo mismo el primero. Si vivimos en sociedad es (yo creo) porque la satisfacción que obtenemos de ello nos compensa el precio en términos de individualidad que pagamos y al que aludía más arriba. Sin sociedad no hubiéramos pasado de ser unos monos particularmente listos. Sin sociedad no habría memoria de especie y tendríamos que inventar la rueda y conquistar el fuego una y otra vez. No sé tú, pero yo es que nunca creí en la idílica existencia del Buen Salvaje.

En fin, no sé. Hablas del sometimiento al programa genético como si fuera algo evitable y olvidas que tú mismo (que, en cualquier caso, no existes, pero bueno) eres un resultado de tu programa genético. Es como si intentaras separarte de tu cuerpo cuando en realidad la existencia humana es holista, en el sentido de inseparable. Somos la consciencia (¡ja!) sí, pero en el mismo término en el que somos el bazo y el genoma y el carbono y el límite hacia el que tiende la función que determina dónde y cuándo está cada una de nuestras partículas esenciales. No sé como expresar esto, pero la pregunta no es si somos capaces de conseguir controlar nuestros impulsos, la única pregunta es si el universo evoluciona de tal modo que parte de él exhiba un comportamiento que un observador exterior que quisiera asignarle una causa final podría traducir en “tener éxito en el intento de evitar caer bajo la explotación de los demás”. Pero en realidad no es cierto.

Como me decía mi padre cuando tenía cinco años y le pedía dinero para jugar a los marcianitos, no son luces que se mueven, son luces que se encienden y se apagan y parece que se mueven.

Arthegarn.

PS: Me resulta curioso que tú hables de tu relación con el entorno y yo conteste derivando la conversación a mi relación conmigo mismo. Curioso…

Los libros de agosto

download97884663308319788466330831La ley del desierto

Como Follar con Todas es, probablemente, el mejor manual de seducción que he leído. Y, creedme, he leído unos cuantos desde que, con 15 años, empecé con aquel Como Ligar Con esa Chica que Tanto te Gusta y a la que le Gusta Otro tan divertido como inútil. Me lo regaló Pardus por mi cumpleaños y me pareció que era lo mejor para vaciar de tanto en tanto mi mente de ecuaciones. La verdad es que no esperaba que fuera tan bueno. El libro empieza explicando de forma lógica y razonable por qué las chicas dicen que quieren “un buen chico” pero luego se van del bar con el primer cabrón que las entra con gracia y que obviamente no es un buen chico. Sigue definiendo correctamente al macho alfa (que no es el más fuerte, el más atractivo ni el más listo, sino el que folla con todas) y da las instrucciones necesarias para evolucionar del habitual estado de TPF (Típico Pardillo Frustrado) a PAS (Perfecto Artista de la Seducción). Desde como vestir, como andar o qué colonia llevar a cómo mirar a esa chica que te cruzas en el metro, el libro sigue un buen método para cambiar la mentalidad del típico hombre inseguro del siglo XXI y convertirle en un seductor. O sea, el cabrón que se lleva a las chicas del bar. Contiene instrucciones para seguir de forma general, como la regla 3S (un descubrimiento que estoy aplicando) y herramientas para entrar a las chicas y conseguir su teléfono en menos de tres minutos (exploración de valores, proyección situacional, kino…) y alguno para llevártelas directamente a la cama (como la afamada Técnica del Gran Maestro, consistente en soltarle a la chica una obscenidad detrás de otra pero con gracejo) a veces muy detallados (p.ej. la GM incluye una serie de chistes verdes brutales, impagable el de La Casa de las Bragas Voladoras). Es extrañamente recomendable, la verdad, pero sólo para hombres (no queremos que las chicas se enteren de ciertas cosas). Eso sí, el título es muy exacto: este libro ayuda a follar con todas, no a follar con esa. Si quieres convertirte en un seductor, en un conquistador al que las mujeres, en general. encuentran atractivo, te lo recomiendo. Si te gusta una en concreto, este libro no te va a ayudar en absoluto, me temo.

Y, por fin, tras tres meses de una lectura que podríamos llamar estudio, conseguí terminarme las seiscientas páginas de física y matemáticas de La Nueva Mente del Emperador. Independientemente de que me de un subidón el ser capaz de leer (¡y entender! aunque creo que el mérito es del autor) semejante tocho siendo de letras y teniendo ya 35 años, el hecho es que me ha parecido soberbio. Un prodigio de la divulgación científica exigente para gente exigente. Hasta tal punto es así que he regalado recientemente dos ejemplares a gente despierta, inquisitiva y de ciencias (Mithur e Irene) y no he regalado un tercero (a Zor) porque me dio la impresión de que ya se lo había leído. Tanto me ha gustado que incluso he incluido un link para que, quien no se quiera gastar los irrisorios 10 euros que cuesta el libro, se lo pueda descargar en pdf. Si quieres saber de qué va, pulsa

La premisa del libro es intentar demostrar que un ordenador nunca será capaz de realizar todas las funciones de una mente humana. Pero, para ello, Penrose empieza explicando lo que es un ordenador (partiendo de la máquina de Turing, concepto que ya conocía de la fenomenal The Physics of Star Trek de L.M. Krauss que no sé donde tengo), habla de la inteligencia artificial (fuerte y débil) del test de Turing, de la habitación china de Searle (que siempre he pensado que en realidad sólo demostraría que los ordenadores inteligentes son zombis filosóficos, nada más) y luego se mete ya con matemáticas más serias, hablando de lo que son los conjuntos computables, enumerables, recursivos, de las limitaciones de las máquinas de Turing y, por fin, del teorema de Gödel, al que luego vuelve y cuya formulación literal explica de tal forma que fui por primera vez capaz de entender lo que realmente dice.

Todo este tema de los conjuntos recursivos y tal acaba llevándole a hablar de fractales. El capítulo de los fractales es precioso y me dio una idea para un artículo (sobre el paralelismo entre los fractales, cuyas iteraciones son isomorfas pero no idénticas; y la representación de la realidad en la mente humana a base de modelos que aproximan pero no copian la realidad) que supongo que por desgracia se quedará sin escribir. Aquí se permite unas disgresiones un poco raras y en mi opinión bastante poco científicas sobre la realidad platónica de los conceptos matemáticos que le lleva a serias reflexiones sobre la naturaleza de la realidad (todo desde el punto de vista matemático).

Para apuntar sus tesis, Penrose parte de la base de que el lector tiene un conocimiento bastante simple de ciencia y dedica como cien páginas a llevarle de la mano por la historia de la física, desde Parménides a Galileo, Newton… y a partir de Newton empieza la parte que a mi más me ha gustado del libro, en la que aprendes cosas como qué es el espacio de fases, las ecuaciones de campo de Maxwell, la relatividad de Einstein, la geometría de Minkowski (para mi, todo un descubrimiento a través del cual creo ser capaz de demostrar el determinismo absoluto, ya escribiré al respecto) y, por fin, la física cuántica. El capítulo de la física cuántica me ha fascinado, necesito leer más cosas de física cuántica. La gente habla de física cuántica y de efectos cuánticos y no tiene ni idea de lo que dice. En concreto, cuando se quiere luchar contra una posición filosófica determinista, el que está en contra siempre recurre al tan cacareado indeterminismo de la física cuántica… ¡cuando, en realidad, las normas que regulan la física cuántica dentro de la física cuántica son deterministas! ¡El indeterminismo se produce al ampliar ese resultado a límites que sean perceptibles por la física clásica haciendo los cuadrados de los módulos de las amplitudes cuánticas! En otras palabras: el gato de Schrödinger está muerto o está vivo.

Y podría seguir media hora contando las maravillas que contiene este tomo, la relación entre la flecha del tiempo y la segunda ley de la termodinámica, por ejemplo, o la improbabilidad de que el universo tuviera tan baja entropía en su inicio, o el funcionamiento del cerebro a nivel químico y su sujección a fenómenos cuánticos… pero tengo que parar en algún sitio. Lo suyo es que os lo leáis. Si no, baste decir que el libro no demuestra en absoluto lo que intenta demostrar, pero que el viaje a través del tiempo y el conocimiento que haces leyéndolo es más que suficiente. No lo puedo recomendar porque la voluntad de leer este tipo de cosas va en el temperamento de cada uno, pero sí puedo decir que a mi me ha gustado MUCHÍSIMO.

Pero leerlo cansa. Cuando lo terminé tenía Los Tres Primeros Minutos del Universo esperándome, pero como Ana podría haberlo quemado si seguía leyendo ciencia, y yo la verdad es que estaba volviéndome un poco monotemático decidí tomarme un respiro y, aprovechando un viaje a la cuesta de Moyano, me compré diez libros de Christian Jacq.

La Pirámide Asesinada y La Ley del Desierto son los dos primeros títulos de la trilogía del Juez de Egipto. Supongo que a estas alturas todo el mundo conoce a Christian Jacq, egiptólogo y escritor, pero para quien no lo haga permitidme recomendar al autor. Escribe fundamentalmente novela histórica ambientada en el antiguo Egipto, tema del que sabe un rato, con tramas sencillas y sin pretensiones pero que tienen la virtud de situarte en escena y de darte un baño de cultura egipcia: sus tradiciones, su modo de vivir, de hablar, de vestir… y también su medicina, sus leyes, su ingeniería y su química. Todo lo que he leído suyo es recomendable (dentro de que son best-sellers que se devoran en un par de días). Esta trilogía en concreto cuenta la historia de Pazair, un juez de un pequeño pueblo de provincias bajo el reino de Ramsés II que, sin comerlo ni beberlo, es llamado a ejercer en Menfis, donde su meticulosidad le hace investigar lo que parece un simple error administrativo y descubrir, tras él, un malvado plan para derribar al Faraón en persona y destruir para siempre al Egipto que conoce. Como os digo, recomendable como cualquier cosa del autor.

Oración, hipnosis y BDSM

Hace tiempo, cuando era católico y rezaba, oía a Dios en mi mente. No es que le oyera exactamente, pero sentía sus respuestas a mis preguntas y a mis oraciones. Era como si, a medida que iba verbalizando y expresando mis sentimientos con palabras, o al menos a medida que iba siendo consciente de lo que sentía y pensaba, fuera descubriendo la respuesta de Dios en mi interior. Mis conversaciones con Dios consistían en un “descubrir”, en un retirar una capa de duda o miedo o dolor que cubría una respuesta que siempre había estado en mi interior. No eran, comoaudrey_hypnosis-202x300 le pasa a otros muchos creyentes, un diálogo con un ente externo. Era mucho más parecido al eco de un pensamiento: yo concebía algo y sentía como “rebotaba” dentro de mi mente y se convertía en una respuesta. Pero la oración nunca salía de mi cabeza, no tenía que recorrer los vastos espacios interestelares hasta el borde del Universo para encontrarse con Dios. Cuando yo era católico y rezaba, Dios estaba en mi. Yo le sentía en mi, como un compañero de viaje, como un órgano más de mi cuerpo o una faceta de mi personalidad, más que como una especie de árbitro universal y sabelotodo

Por supuesto, nunca llegué a creerme esto del todo…

Yo aprendí a hipnotizar con 21 años(1) y es uno de los aprendizajes más importantes que he tenido a lo largo de mi vida. Siempre lo he dicho (y lo volveré a decir): quienquiera que desee adentrarse en el mundo de la magia, del ocultismo, de la brujería o de la religión debería aprender antes hipnosis. La hipnosis es una ciencia, no tiene nada de esotérico ni de arcano ni de mágico, está demostradísimo como funciona (los primeros estudios serios tienen 150 años(2)) y tiene efectos sorprendentes sobre la consciencia. Te enseña hasta que punto es maleable la mente, como en general no te puedes fiar de tus recuerdos y, en determinados estados, ni siquiera de tus percepciones inmediatas. Es un jarro de agua fría racionalista al entusiasmo que experimenta todo el que trastea con el mundo de lo sobrenatural cuando “le sale algo”. Cuando te desdoblas y empiezas un viaje astral y verdaderamente ves tu cuerpo desde fuera; cuando te tiras media hora salmodiando en hebreo dentro de un pentáculo y, finalmente, ves ante ti las puertas del infierno; cuando estás desesperado y rezas y sientes de repente que Dios está ahí y tus penas desaparecen como por ensalmo(3)… Bueno, cree lo que quieras, por supuesto, pero lo más probable es que no haya nada sobrenatural en el tema y que te hayas hipnotizado sin saberlo.

Entre nosotros, fue una bendición que aprendiera hipnosis tan joven. Si no fuera así hubiera opuesto al naturalismo y al escepticismo metódico mi propia e innegable experiencia personal y vete tú a saber en qué rayos andaría metido ahora.

Pero, con todo y con eso, como ya dije una vez, no soy Spock. Por muchas barreras racionales y muchas salvaguardas que me pusiera a mi mismo para no convertirme en un fanático(4), por mucho que despreciara a los kumbayás y gente de semejante Mas claro, agua. Y os lo dice Nick Caveralea, el hecho era que yo obtenía un beneficio genuíno de algo que sólo podía denominar comunicación con Dios. Si era sincero conmigo mismo y me preguntaba si esa voz que oía en mi interior era Dios o era producto de mi imaginación no podía evitar contestarme que tenía que tener un componente divino. No llegaba a creerme que tuviera un teléfono directo para hablar con Dios, pero sí que me parecía posible, incluso probable, que Dios hubiera diseñado el Universo, nuestras mentes y nuestros cerebros tal que, de alguna forma que no era capaz de explicar, cuando tratábamos de comunicarnos con Dios desde las circunstancias apropiadas de alguna forma nuestro pensamiento, nuestra oración, producía algún tipo de onda con una configuración determinada que interactuaba con la propia estructura de la Realidad de tal forma que volvía a nosotros, modificada, con algo así como la intuición de la respuesta. Puede sonar descabellado (y probablemente lo sea) pero, tal y como yo lo veía, si Dios existía verdaderamente y tenía la configuración que yo pensaba (un ente omnipotente y omnisciente que existía fuera del tiempo y el espacio y que se interesaba por nosotros hasta el punto de amarnos) me parecía una chapuza el que cada dos por tres anduviera interviniendo en la Creación a golpe de milagros y  sucesos sobrenaturales. Una Creación verdaderamente bien diseñada, elegante, tenía que contener todas las respuestas en si misma, y eso implicaba un mecanismo inscrito, natural, de comunicación con el Creador. Desde mi punto de vista el Dios atemporal en el que creía había creado el universo, pasado, presente y futuro, como un todo perfecto en cuyo diseño ya estaban incluidas mis preguntas y sus respuestas. Todo lo que había que hacer era situarse en la circunstancia apropiada para activar ese mecanismo y establecer esa comunicación que en realidad no tenía nada de sobrenatural, para hablar con Dios.

Esa circunstancia era el estado de oración.

Lo del estado de oración es difícil de explicar a quien no ha estado allí. En primer lugar hay que decir que se trata, sin duda alguna, de un estado hipnótico. Te relajas, te concentras enProbablemente no haya sitio sobre la faz de la tierra para orar como Taize. ti y en Dios y Le buscas en tu interior. Cada uno tiene su procedimiento, hay miriadas de cosas que ayudan: las velas, el olor a cera o a incienso, un icono o un punto fijo al que poder mirar hasta que se extravíe la mirada, la música suave, simple, rítmica y repetitiva en tonos graves, el color azafrán, la salmodia, la postura… Te concentras en relajarte, te esfuerzas en relajarte y en “salir de ti”, en, de alguna forma, dejar de pensar en ti mismo como indivíduo y disolverte con el resto de la Creación, en entrar en comunión lo que te rodea, en buscar a Dios dentro de ti y en la belleza y armonía del Universo. Buscas el amor de Dios dentro y fuera de ti, convenciéndote a ti mismo de que está ahí, de que es perceptible y al fin lo encuentras. Es como una especial densidad y calor en el aire que te rodea y un sentimiento de absoluta felicidad, de armonía, de abandono. En ese momento no te importa nada, contemplas a Dios y te humillas, agradecido porque tenga un rato para estar contigo y todo en lo que puedes pensar es en darle las gracias por lo que ha creado, en devolverle algo de toda la maravilla que sientes, en hacerle feliz. Sabes que nada malo te puede pasar porque, al final, allí está Dios que se ocupará de todo y no dejará que te pase nada. El futuro se desvanece, las dudas y las asociaciones a largo plazo se esfuman y todo lo que queda es una confianza infinita, un radical abandono del ego en las manos de Dios y una vocación, no una compulsión de servicio absoluta. Nada importa, sólo Dios y el amor que os tenéis y el deseo de servirle porque, sirviéndole, sirves al universo y en último término a ti mismo, y te das cuenta de la naturalidad y la lógica de esa relación Dios-mortal y, una vez más, te maravillas de que tenga un rato para estar contigo y que, siendo lo que es, todavía se interese por ti y quiera algo de ti, de que haya creado un objetivo para tu vida y que a través del mismo haya dado sentido a tu existencia.

A estas alturas tres o cuatro de vosotros ya habréis visto por donde voy. Es el subespacio del esclavo.

Recuerdo que cuando empezó a interesarme la D/s (a través de los amigos de Shmeng, o tempora!) y leí las historias sobre el subespacio del esclavo me resultó todo obvio. Todo era de cajón: lo que era, como se entraba y qué se experimentaba una vez dentro. Una de las razones por las que como instructor dejo bastante que desear es porque a mi me resulta sencillísimo entrar y salir del subespacio del esclavo (bueno, salir no tanto)Toy Dolls... Mi primer contacto con el BDSM y tiendo a pensar que mis esclavas lo tienen igual de accesible que yo, con la misma facilidad y la misma intensidad, cuando muchas veces ni siquiera entienden el concepto. Mucha gente (mucha vainilla) sólo es capaz de entender (o de concebir) el poder de la dominación y la satisfacción que siente el top, pero opinan que el under tiene que estar necesariamente enfermo. Poder coger a una tía y decirle en cualquier momento “pídeme que te deje comerme la polla hasta que me corra en tu boca” y que ella se arrodille al momento y comience a suplicar tiene obvias ventajas, pero ¿a quién puede gustarle que le peguen o que le exhiban o que le dominen y le manden hacer cosas humillantes, incluso en público, y encima obedecer de buen grado?

Por supuesto, esa gente no entiende nada de nada. Pero si leyendo hasta aquí no han entendido el origen de la satisfacción del esclavo y hasta qué punto es gratificante entregarte totalmente y ser sometido a pruebas y exigencias para profundizar más en esa entrega, tampoco creo que fueran a hacerlo aunque fuera más explícito…

Toda esa vainilla, sobre todo la religiosa, olvida la maravillosa sensación de seguridad, de abandono de uno mismo y de liberación que produce el estado de oración. La hagiografía está llena de ejemplos semejantes, de arrebatos, de santos y mártires que gozan en el dolor y el martirio no porque estén enfermos sino porque tienen el íntimo convencimiento de que ese es el plan que Dios, el Señor, tiene para ellos. ¡Incluso dan gracias a Dios por la posibilidad que les ofrece de dar la vida por Él! Y no nos vamos a poner a analizar medianamente a fondo ese mecanismo en le Biblia en general y en el Nuevo Testamento en particular. ¿A alguien se le puede ocurrir una frase más digna de la mejor de las esclavas que “he virgin-mary-noistaraquí a la esclava de mi Señor, hágase en mi según tu voluntad(5)“? ¿Quizá algo aun más explícito, como “no se haga mi voluntad, sino la tuya(6)“? ¿Estaban enfermos la Virgen María y Jesucristo en persona cuando eligieron renunciar a su voluntad en aras de la del Señor? ¡Claro que no!

Ya, ya sé que no es lo mismo. Lo que me lleva al punto de este artículo.

Si verdaderamente Dios existe, y si verdaderamente la forma que tiene de interactuar con nosotros y de escuchar nuestras oraciones y responder a ellas tiene algo que ver con lo que he expuesto, la dominación se convierte posiblemente en uno de los actos más perversamente antinaturales que existen. No es sólo que el sumiso se convierta automáticamente en un idólatra que adora a su amo, es que el amo ¡usurpa la posición de Dios! El BDSM toma un instrumento diseñado para realizar espiritualmente al ser humano y que pueda ponerse en contacto místico con su Creador y lo convierte en una método de amplificación del goce carnal, un disolvente de tabús y represiones, un canal para que el esclavo pueda entrar en contacto con sus deseos más inconfesables y hacerlos realidad sin preocuparse por las consecuencias ni por nada que no sea el aquí y el ahora, un instrumento que el amo puede utilizar para satisfacer más y más a su esclavo y que éste se le entregue cada vez más completamente y con más fervor. ¡Un pecado como éste no se le habría ocurrido ni al propio diablo!

Probablemente por eso es taaaan cojonudo

Arthegarn

PS: Tengo que decir que, personalmente, dudo muchísimo que a Dios le importara tres pepinos que usáramos ese canal para aumentar nuestro goce. Al fin y al cabo… ¡ya lo sabía cuando lo creo! A.
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(1) En honor a la verdad he de decir que yo empecé a autohipnotizarme, sin saber lo que hacía, a los 12 años tras leer algo sobre meditación shugenja en el Manual de los Jóvenes Castores. Asimismo, la primera vez que hipnoticé a otra persona tendría 14 años pero, insisto, no sabía lo que estaba haciendo, sólo lo descubrí cuando me puse a estudiar hipnosis.
(2) P.ej. Neurohipnosis, de James Braid (1841) o Hipnotismo, de Albert Moll (1859). Más o menos a la altura a la que Ignaz Semmelweis descubrió, para su sorpresa, que lavarse las manos para atender partos reducía drásticamente la mortalidad infantil (1847) o a la que Christoph Hendrik Diederik Buys-Ballot se le ocurrió la genial idea de montar a una orquesta de trompetas que tocaba constantemente una única nota en un vagón descubierto de un tren que atravesaba la campiña holandesa a una velocidad determinada para demostrar experimentalmente el efecto Doppler (1845).
(3) Sí, yo he experimentado todas estas cosas.
(4) Ver En Amor a la Verdad.
(5) Lc. 1, 38 et. al.
(6) Lc. 22, 42 et.al.