La mayor paja mental de la historia

Supongamos un universo suficientemente antiguo y con suficiente nivel de entropía…

Supongamos una fluctuación estocástica del nivel de entropía en ese universo que da como resultado (aleatorio) un ente consciente capaz de influir en lo que le rodea…

Supongamos que este ente consciente, primero y único en el universo, es capaz de mantener su cohesión el tiempo sufriciente para aprender a manipular lo que le rodea y crear una zona -un sub-universo- con un menor nivel de entroopía en el que pueden desarrollarse estructuras de alto nivel de organización…

¡Dios existe! ¡Dentro del Naturalismo! ¡Dios es un cerebro de Boltzmann!

Arthegarn___________

(1) Esto no lo van a haber entendido más que Rusththoughts y Mithur, que deben estar muertos de risa por el suelo.
(2) Probablemente, ni ellos.
(3) Como dice Dennis Overbye, nobody in the field believes that this is the way things really work, however…

La Ilusión de la Consciencia (II)

NOTA PRELIMINAR: Este es el segundo artículo de una serie de tres. En el primer artículo hice una serie de razonamientos y consideraciones necesarias para seguir el hilo de este, por lo que te recomiendo encarecidamente que lo leas. Si estás siguiendo la saga, probablemente merezca la peDeciamos ayer...na que lo releas antes de embarcarte con la segunda parte. Dicho esto, sigamos.

Decíamos que “Lo que llamamos consciencia es la cualidad que tenemos, a diferencia de los animales, de darnos cuenta de ese tipo de existencia ideal, ultracarnal, ligada al pensamiento, de percibir de que existimos como algo abstracto, separado al resto de la realidad y de poder, por tanto, tomar decisiones que afectan a esa realidad desde un plano distinto. Podemos luego discutir si eso es el alma, el espíritu, o un patrón emergente, pero siguiendo esta línea de razonamiento está claro que, sea lo que sea, está ahí y que eso, y no otra cosa, es lo que soy.”

¿Seguro?

Todo este razonamiento se basa en nuestra percepción. Nosotros percibimos que existimos, que tomamos decisiones y que controlamos nuestro cuerpo, así que debe ser verdad. Sin embargo, todos sabemos que no todo lo que percibimos es cierto. Tanto quienes nos rodean como nuestros propios sentidos pueden darnos información errónea y hacernos pensar que algo inexistente efectivamente existe, los primeros en forma de mentiras o equivocaciones; los segundos en forma de alucinaciones, fantasías, imaginaciones e incluso sueños. Simplemente porque percibamos inmediatamente algo como cierto no podemos derivar necesariamente que sea, efectivamente, cierto. Así pues, ¿cómo podemos estar seguros de que existimos, más allá de porque tenemos experiencia de nosotros mismos?

Preguntas como estas se hizo Descartes en las Meditaciones Metafísicas. Supongo que muchos estaréis familiarizados con Descartes y su obra aunque sea de pasada, pero permitidme decir muy rápidamente que Descartes establece la duda metódica como instrumento para encontrar la verdad, dudar de absolutamente todo, y dudando de todo y pensando que incluso lo que ve y Rene Descartes. Gran tipo, sobre todo con un cognac.toca podría no ser cierto; podría estar soñando o ser víctima de un genio maligno que le hace ver ilusiones se acaba viendo reducido a si mismo. Y entonces…

“...enseguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: “yo pienso, por lo tanto soy” era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.”

Esta es con diferencia la prueba más famosa, y más importante en la historia de la filosofía, de la existencia del ego, del pensador como fabricante de pensamientos. Todo lo demás puede ser dudoso, pero el hecho es que si dudo, pienso; y si pienso, existo. Pienso, luego existo, cogito ergo sum en su famosa formulación latina. Y este es el primer escollo a superar en nuestro viaje para descubrir que la consciencia es ilusoria, ya que desde luego no lo parece e incluso un filósofo de la talla de Descartes afirmó que no lo era e incluso basó todo su edificio filosófico y epistemológico sobre ella.

Ahora… ¿tenía razón)

Ya mencioné en el artículo anterior que el lenguaje configura nuestra manera de pensar. En general, la comunicación lingüística es algo maravilloso, pero a veces oculta trampas tan, tan imbricadas en la propia meta-estructura del pensamiento que se nos escapan. Consideremos el cogito. Pienso, luego existo. Si mi pensamiento existe, y existe, puesto que lo percibo de forma inmediata, es lógico que existe el actor de ese pensamiento, existe quien piensa, que soy yo. Existe el humo, ergo existe el fuego. No está mal, pero lo que pasa es que no hemos demostrado que no exista el humo sin existir el fuego.

“Pero eso es obvio” me contestaréis. “Quizá  no en el caso del fuego y el humo, pero sí en el caso de yo y mi pensamiento. Nadie puede pensar mis pensamientos más que yo, y si existen mis pensamientos existo yo” Y yo os diré que caéis en el mismo error en el que cayó Descartes: estáis dejando que la forma en la que está estructurada vuestra cabeza os lleve a una perogrullada, a un truísmo. En el momento en el que introduces a la primera persona en la frase estás admitiendo que existe y todo el razonamiento que sigue está herido de muerte.

Volvamos al cogito. En latín (y en francés, idioma en el que pensaba Descartes; y en castellano idioma en el que pensáis casi todos) se da la figura de la omisión del sujeto: “Cogito, ergo sum” (“pense, donc suis“; “pienso, luego existo”). En inglés, en cambio, no se da, y el error es mucho más aparente; “sI think, therefore I am“: “yo pienso, luego yo existo”. El sujeto sale de detrás del verbo y el error se hace aparente: al usar la primera persona (“pienso”) estás dando por supuesto aquello cuya existencia estabas investigando: Yo. Desproveyamos el cogito de su sujeto y veamos si sigue funcionando

“Se piensa, luego yo existo”

No tiene precisamente la misma fuerza, ¿verdad?. Si vamos un paso más veremos que la utilización del verbo pensar, la sugerencia de la acción, es también errónea. El acto de pensar no es lo que Descartes está observando, lo que percibe es la existencia de los pensamientos en si mismos. Su percepción, en cada momento, le da cuenta de la existencia de un pensamiento (que erróneamente, como hemos visto, el asume como “suyo”) y Descartes infiere que si existe el pensamiento ha de existir necesariamente el pensador. Pero en realidad lo que es observable es el pensamiento, por lo que la formulación exacta del cogito sería:

“Este pensamiento existe, luego yo existo”.

Como veis, no se mantiene. Al formular el cogito Descartes dejó que la estructura de su pensamiento, articulado en torno a sujetos, acciones y objetos, le tendiera una trampa. Sólo porque gramaticalmente todo verbo requiera un sujeto no se infiere que en el mundo real toda acción requiera un actor. De hecho en el mundo natural la mayor parte de las cosas “pasan”; nadie “hace que pasen”. Las piedras caen, pero de eso no se deduce la existencia de un agente inmaterial que las haga caer, simplemente caen porque el Universo está diseñado de esa manera, en otras palabras, porque sí. El hecho irrefutable de que las piedras caigan no implica que las piedras decidan caer, ni que exista un dios de la caída de la piedra cuya esfera de influencia son las piedras de todo el universo.

El mismo esquema se aplica a los pensamientos. Los pensamientos existen, y existen en el plano material, no sólo en el ideal o intelectual. Un pensamiento en concreto en un tiempo t en concreto existe en la forma de unos cuantos kilos de materia ordenados de una forma muy concreta para formar un cerebro en concreto; más unos cuantos microgramos de materia ordenados de otra forma muy concreta para formar una serie de neurotransmisores que, al interactuar con ese cerebro, producirán una serie de impulsos neuroquímicos (en el momento t+1, claro); más los impulsos 3d-neouron-field-bryan-brandenburg-900x900neuroquímicos que se están produciendo en ese momento t, y que vienen determinados por la situación del cerebro y los neurotransmisores en el momento t-1*. En otras palabras, los pensamientos existen, y existen en el plano material como un estado instantáneo y fugaz de un sistema extremadamente complejo. Pero el hecho de que exista ese sistema extremadamente complejo, ese cerebro, esos neurotransmisores y esos impulsos electroquímicos que interactúan entre sí de acuerdo a las leyes generales que rigen el universo (al igual que las masas de la piedra y de la Tierra interactúan entre si de acuerdo a esas mismas leyes) no implica necesariamente que exista un ente inmaterial que los perciba, produzca o gobierne. Los pensamientos existen porque el Universo está diseñado de esa manera, en otras palabras, porque sí.

Permitidme que lo resuma y repita: el hecho de que existan tus pensamientos no quiere decir que existas tú, o al menos no ese tú inmaterial que crea los pensamientos y toma las decisiones y que buscaba Parménides y que creyó demostrar Descartes. El hecho de que pienses y de que te des cuenta de que piensas no quiere decir que existas, es un truco del lenguaje.

Por supuesto, estamos muy lejos de demostrar que en realidad no existes, que ese “yo” anímico que percibes de forma obvia e inmediata, que es más real que la pantalla que miras y que el artículo que lees y que te ha acompañado toda la vida, que ese “yo” en realidad no existe. Pero si eres capaz de darte cuenta de que el argumento del cogito es lógicamente falso y de que un pensamiento es algo material que puede existir sin un “yo” inmaterial que lo piense exactamente igual que una piedra puede existir sin alma; si eres capaz de aceptar esa posibilidad, (que no pido más ahora mismo que el que te abras a esa posibilidad) y liberarte de los truísmos gramaticales habrás dado el primer paso para liberarte de la ilusión de la consciencia.

Andaremos lo que queda del camino, o al menos hasta donde yo he llegado, en el próximo artículo.

(Continua.)

Arthegarn___________
(*) Y, según algunos investigadores, una serie de sucesos cuánticos que hacen que nuestro cerebro no sea un sistema determinista y que cito como nota al pie como venda antes de la herida, aunque en mi opinión la cuestión de si nuestro cerebro es o no determinista no es relevante a la hora de definir qué es un pensamiento desde el punto de vista cerebral.

La Ilusión de la Consciencia (I)

A raíz de la conversación que mencioné en mi última entrada me veo en la posición, empujado por alguno de mis más vivaces lectores, de escribir un artículo (que me temo que van a ser una serie de artículos) sobre qué es lo que quiero decir con la expresión “esa ilusión a la que llamamos consciencia”. Aviso a los navegantes de que esto va a ser especialmente soporífero para los amantes del gothilleo, pero a riesgo de dormiros voy a escribirlo porque, como con el tema de la virginidad de la virgen, espero que estas entradas me puedan servir de referencia en discusiones posteriores.

Lo primero que tenemos que hacer es definir “consciencia”. El diccionario, siempre tan útil para eso de definir, nos dice que es el “conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones” o la “propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta”. En si mismas esas definciones no tienen nada de malo, de hecho son bastante explicativas. El problema es que caen en el mismo error que el cogito: presuponer la existencia del “sujeto”(1) o del “espíritu”; pero ya llegaremos a eso. Lo que queda claro (creo yo) por las definiciones es que eso que llamamos consciencia consiste en darte cuenta de que existes, de que eres una unidad a lo largo del tiempo, de que hay identidad entre quien fuiste ayer, quien eres hoy y quien serás mañana. Ahora bien, ¿qué es eso que decimos que existe? “Yo”, contestará cada uno. “¿Y qué es “yo”?” preguntaré yo.

La primera respuesta, instintiva, es volver las palmas hacia arriba y hacer un gesto rápido que va de las axilas a las caderas mientras se piensa “yo”. Este gesto significa una mezcla entre “este que está aquí”, “este que te está hablando” y “¿es que no me estás viendo, capullo?” Hace referencia a la integridad y a la obvia presencia física. Es elemental que existo, es de cajón, es física y empíricamente contrastable que existo. Tengo un cuerpo que cualquiera puede ver, tocar y, si no me ducho lo suficientemente a menudo, incluso oler. Existe mi cuerpo ergo existo yo.

¿Seguro?

Uno de los descubrimientos más interesantes que haces cuando hablas más de un idioma es hasta que punto el lenguaje configura el pensamiento. Es un error pensar que tu idioma (cualquiera) tiene suficiente léxico como para describir la realidad en todos sus matices. Por ejemplo, hParménides. Buen tipo, mucha cabeza.ace unos minutos, comentando en el LJ de Tristan Lenfent, me enfrentaba a la tarea de traducir al castellano el verbo inglés “to outlive“. To outlive X quiere decir “vivir más que X”. Podríamos traducirlo, de forma correcta, como “sobrevivir a”, pero las connotaciones son completamente diferentes y, de hecho, si yo tuviera que traducir “sobrevivir” al inglés diría “survive” y no “outlive“. Uno sobrevive (survive) a las cosas a través de la lucha, el valor y el esfuerzo; hay una nota heroica en el uso de ese verbo; pero uno “vive más que X” (outlive) a través de la invulnerabilidad, del estoicismo y, a veces, del cinismo. Mientras survive habla de Robinson Crusoe, outlive hace referencia a ese proverbio que recomienda sentarse en la puerta de casa para ver pasar el cadáver del enemigo(2). En español sencillamente no tenemos un verbo apropiado para ese concepto y precisamente por eso no tenemos muy desarrollado el mismo. Podemos explicar a alguien lo que queremos decir para que cree un concepto, pero no lo tenemos en la vernácula y no lo pensamos, no lo utilizamos como herramienta al formar ideas.

Algo semejante pasa con el yo y el cuerpo. Si os fijáis en las expresiones que usamos, el cuerpo es una propiedad del “ser”, de la consciencia. Es “mi” cuerpo, no es “yo”. Yo “tengo” cuerpo, no “soy” cuerpo. Esta forma de hablar, esta configuración del idioma y razonamiento, sorprendentemente extendida por todo el mundo (o quizá no tan sorprendentemente, como veremos) hace que, de forma completamente subconsciente, estructuremos toda nuestra filosofía y toda nuestra forma de ver el mundo en torno a la figura y la existencia de alguien (“yo”) que “posee” el cuerpo; en torno a un dualismo entre el cuerpo (poseído) y yo (poseedor). Este dualismo implica necesariamente la existencia del mundo espiritual (3) (o de las ideas, o…) ya que, si quien posee mi cuerpo (yo) es algo distinto a ese cuerpo, que es mi “yo físico”, entonces ese “yo” es un “yo no físico”, o sea, espiritual (o ideal, o…)

Si no me equivoco ya en Parménides podemos encontrar disquisiciones acerca de la auténtica naturaleza del ser humano. El filósofo griego se preguntaba: “¿Es esto lo que soy? Supongamos que me quitan un brazo, ¿seguiría siendo yo?” “Sí”, se respondía. Y a base de quitarse partes del cuerpo o de reemplazarlas por otras, o de imaginarse en el cuerpo de un animal y hacer la misma pregunta y encontrar la misma respuesta, encontramos que desde hace milenios pensamos que “yo” es “algo más” que el cuerpo, lo que implica que el concepto “yo” es distinto al concepto “cuerpo”: una unidad de pensamiento, contínua a lo largo del tiempo, que recuerda el pasado, experimenta el presente y predice el futuro y que, de forma casi accidental (o platónicamente accidental) se manifiesta en el plano físico a través de este cuerpo, y no de otro.

Un paso más y encontramos que el cuerpo (circunstancia) es enteramente prescindible: al igual que “yo” sigo siendo “yo” en un cuerpo que no es “el mío”, “yo” puedo ser “yo” incluso totalmente sin cuerpo. Acabamos de descubrir la ψυχή, la psique como algo distinto del cuerpo (σώμα), la idea (ίδεα) de “yo”, aquello sin lo cual mi cuerpo es simplemente un cuerpo, pero no yo; idea que no es más que la materialización de la diferencia que veíamos antes entre el “yo” poseedor y el “cuerpo” poseído. Podéis darle el nombre que quéráis: alma, ego, espíritu, psique, pensamiento puro… pero esta línea de razonamiento, esta configuración del pensamiento y el lenguaje implica de forma inmediata que existe algo que soy yo y que va más allá de mi cuerpo; algo que controla mi cuerpo y toma decisiones sobre él. Puede que sea una realidad inmanente e inmortal o puede que esté asociada indisolublemente a mi cuerpo y que desaparezca con él, puede que tenga un origen divino o que sea creada de forma totalmente natural por mi cuerpo, pero está claro que hay “algo” que, aunque incluso aunque esté creado y mantenido por el cuerpo (en la vertiente más naturalista(4) de esta línea de pensamiento) y dependa de él, es distinto al cuerpo y es quien lo controla, quien piensa, quien ve, quien siente. Volviendo a la definición del diccionario de la consciencia, es el “sujeto” que tiene “consciencia de si mismo”, es el “espíritu humano” que tiene esta y aquella cualidades. Es ese ente que está detrás de mis ojos, que puedo sentir detrás de mis ojos, recibiendo y procesando información, pensando y expresándose. Es el sujeto de todos mis verbos.

Lo que llamamos consciencia es la cualidad que tenemos, a diferencia de los animales, de darnos cuenta de que existimos de esa forma ideal, ultracarnal, ligada al pensamiento; de percibir de que existimos como algo abstracto, separado al resto de la realidad y de poder, por tanto, tomar decisiones que afectan a esa realidad desde un plano distinto. Podemos luego discutir si eso es el alma, el espíritu, o un patrón emergente, pero siguiendo esta línea de razonamiento está claro que, sea lo que sea, está ahí y que eso, y no otra cosa, quien manda aquí, es lo que soy.

(Continua)

Arthegarn_________
(1) Lo del “sujeto” me resulta particularmente doloroso. Cuando me di cuenta de que la consciencia era ilusoria mi primera forma de verbalizarlo fue “no hay nadie detrás de mis ojos” y la segunda, que aun uso, fue “no hay un sujeto de mis verbos”.
(2) Hablando de otra cosa, ¿alguien conoce a ciencia cierta el origen de este proverbio? A mi me lo enseñaron como árabe, pero he leído por ahí que es derivación de otro semejante indio (“siéntate a la orilla del río y espera, el cadáver de tu enemigo no tardará en pasar”) o incluso chino (“siéntate a la orilla del río y verás pasar flotando el cadáver de tu enemigo”).
(3) Nota aclaratoria: no quiero decir con esta frase que el mundo espiritual, o el mundo de las ideas, existan realmente sólo porque la dicotomía que estoy presentando si lo haga. Lo que estoy queriendo decir es que, si esa diferencia entre el cuerpo poseído y el yo distinto al cuerpo poseedor es cierta, el mundo espiritual tiene que existir. El hecho que una forma de estructurar el pensamiento esté muy extendida no quiere decir que sea cierta, como veremos.
(4) Es decir: la que requiere menos elementos sobrenaturales.

Dark Sabbat 08-11, o Arthegarn y su esclava van a una fiesta BDSM

Este fin de semana, después de varios años queriendo hacerlo, me acerqué finalmente a una de las fiestas de Dark Sabbat.

Para quien no lo sepa, Dark Sabbat es un club (algunos dicen que el club) de BDSM de Madrid. Seguro que a más de uno le sorprenderá que un hombre de pro como yo, católico y con carné del P.P. de con sus huesos en un antro de BDSM(1), por lo que supongo que habría que aclarar que la historia viene de muy largo. A mi el bondage más light me ha gustado desde siempre y hace cosa de diez años, a través de esa página tan entrañable para mi que es Shmeng (2), empecé a interesarme por el BDSM en general y por la Dominación / sumisión (D/s) en particular, curiosamente debido a mi faceta de hombre religioso. Cosa muy diferente, por supuesto. es que haya tenido alguien a mi lado con quien poder desarrollar una relación D/s más allá de los juegos de una noche. Quien conozca mis amores de los últimos, digamos, cinco años, se dará cuenta de inmediato de que de parecen mucho más a cinco orquídeas que a cinco rosas. Sin ir más lejos, en la época en la que Dark Sabbat comenzó su andadura, allá cuando el Angst salía en la Guía del Ocio, yo andaba ya con Fridaluna, a quien no creo que nadie se pueda imaginar acercándose a menos de cinco metros de nada que tuviera remotamente que ver con el BDSM. No obstante, y como en aquella época las cosas tampoco estaban tan serias como luego se volvieron, me hice socio y desde entonces vengo recibiendo puntualmente mis invitaciones a sus fiestas y, para mi pesar, rechazándolas una tras otra.

Hasta este fin de semana.

Como Ana no es precisamente Fridaluna (Deo gratias), hacía ya mucho que habíamos hablado de los conceptos básicos de la D/s y llevábamos unas semanas experimentando. Bueno, más que experimentando lo que estábamos haciendo hacía unas semanas era sacarla de la cama, porque en ella llevábamos mucho

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Arthegarn en la epoca en la que escribía en Shmeng y casi no sabía de BDSM. Creo que he mejorado con el tiempo…

tiempo practicándola con buenos resultados (no hay más que recordar mi regalo de cumpleaños del año pasado). Primero decidimos quién sería qué (en la cama es muy fácil asumir uno u otro rol, pero fuera no tanto) y Ana quiso someterse y yo la acepté. Luego lo probamos 24/2 y Ana estuvo tan contenta que quiso ampliarlo inmediatamente a 24/7 y desde entonces en ello estábamos, profundizando en la sumisión (qué técnicamente no es D/s sino M/s) con calma y tranquilidad, concretando nuestros gustos y nuestros límites y explorando todo lo que nos ofrecía este tipo de relación. Y entonces, el fin de semana de antes de Halloween recibimos un sugerente mensaje de Chrome (que, a menos que me equivoque, no sabía nada de esto) en el que nos proponía hacer de su cumpleaños “el mejor cumple del mundo” en el Dark Sabbat de este sábado, que se celebraba en la misma fecha.

La idea nos encantó inmediatamente a los dos, no sólo por lo bien que nos llevamos los cuatro sino porque es de todos sabido que en lo que tiene que ver con el bondage las habilidades y conocimientos de Chrome y HK superan con mucho a las de un diletante como yo, con que probablemente aprendiéramos mucho. Así que durante esa semana comenzamos un adiestramiento más serio, discutimos y afinamos el contrato, me compré mi primera correa seria y el mismo sábado le compré a mi esclava un par de regalitos para que los llevara en la fiesta, incluyendo por supuesto un collar serio(3) , y nos fuimos para allá.

Mi esclava, leyendo en la cama una noche como otra cualquiera. ¿A que soy afortunado?
Mi esclava, leyendo en la cama una noche como otra cualquiera. ¿A que soy afortunado?

He de decir que al meterme en el taxi estaba bastante nervioso ya que, no habiendo ido a ningún Dark Sabbat, no sabía a qué atenerme. El abanico de prácticas y personas que incluye el BDSM es, en mi opinión, incluso más amplio que el que permite el gotiqueo. En teoría no hay una forma “correcta” de ser gótico y en teoría cada uno hace más o menos lo que le da la gana; pero en la práctica hay mucha hipocresía con el tema y, al final, todo el mundo pone verde a todo el mundo (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) por ser demasiado melifluo, ambiguo, poser o incluso por pasarse de rosca. Pero en el BDSM las cosas no son así y se asume de verdad que no hay una forma “correcta” de practicar esto o aquello(3). Pese a que me considero una persona de mente abierta me preocupaba que no estar preparado para… bueno, para cualquier cosa, carape. Para decirlo con todas las letras me ponía nervioso la posibilidad de encontrarme con una orgía chabacana de cuero, sudor, coca, latigazos y scat. De hecho me preocupaba bastante que mi traje de tres piezas no fuera aceptable, pese a que el dress code del Dark Sabbat solo pedía negro. Y si estaba preocupado por mi estaba el triple de preocupado por Ana, no porque sea una damisela en apuros (para nada), sino porque una mala primera experiencia podía fastidiarlo todo. Toda esta ansiedad se veía, además, acrecentada por el hecho de que finalmente y HK no habían podido venir al estar atareados en la preparación de la inauguración de su restaurante por lo que, independientemente de que les echaríamos de menos, lo cierto es que íbamos completamente a la aventura y sin conocer a nadie en absoluto de un círculo que es, por razones obvias, intrínsiecamente cerrado

Bueno, pues tengo que decir que son escasas las veces en las que mis temores han estado más infundados.

Llegamos a la fiesta puntuales, o sea de los primeros. A medida que nos acercábamos al ático (porque las fiestas son en un ático) me fui tranquilizando y empecé a pensar que era posible que el asunto, después de todo, tuviese clase. Cuando por fin subimos mis temores desaparecieron por completo ante la vista del portero, impecablemente trajeado de negro y rojo, de la decoración, sobria pero no espartana, también

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No todo va a ser Castleevents.com y tampoco son 500 euros…

en rojo y negro, elegante y sugerente y del hecho de que estuviera sonando Dead can Dance. En la misma entrada me encontré con Lord Warden, también muy elegante pero sin corbata, que para quien no lo sepa es uno de los organizadores del club y, específicamente, con quien me había puesto en contacto(4) . Tuvo Lord Warden la gentileza de hacernos de cicerone, y nada más entrar se desveló el misterio de la magnífica música que estaba oyendo cuando vi a Arastis en la cabina del DJ (sabía que pinchaba en Dark Sabbat pero no tenía la certeza de que lo hiciera esa noche).

El local de Dark Sabbat es un ático moderno y recién reformado, pintado completamente de negro con detalles de rojo y con una iluminación suave pero no tenue. Hablando mal y pronto, se lo han currado. No quiero aburrir con detalles descriptivos de la sala principal, pero Vieja Bruja y el resto del Core me entenderán si les digo que si existiera nuestro Café des Vampyrs sería así. A los demás les diré que sugiere mucho más Eyes Wide Shut o el Bal du Masque que Sodoma y Gomorra o el Blue Oyster Club. Todo está escrupulosamente limpio, con dos zonas de sofás modulares y mesas bajas y una tercera “de café” y un mobiliario que os garantizo que no ha salido del contenedor más cercano, precisamente. Además de esta zona principal el ático cuenta con una terraza (que en esta fiesta estaba cerrada por obvias razones climatológicas) y dos “salas de juegos”: una mazmorra bien equipada, con algunos adminículos que (no me importa reconocerlo) no tengo ni idea de para qué pueden servir; y una segunda sala más convencional.

Mientras Lord Warden me lo enseñaba todo yo pensaba que es posible que hubiera gente que considerara que la entrada es cara, pero que yo la pagaría gustoso solo por el ambiente, la música y la decoración.

Se impone en este momento dedicar unas líneas para elogiar a los organizadores: el Conde de St.Germaine, Dávide, y Lord Warden, no sólo por que el resultado final de su labor me parece excelente, sino que sus propias actitudes personales lo acompañan. Ya he dicho que yo iba un tanto escamado entre otras cosas porque no conocía a nadie, pero el Conde y Lord Warden realizaron sus labores de anfitriones a la perfección y consiguieron que me relajara en seguida. A Dávide no le conocimos hasta que llegó, unas horas después, pero me pareció un tío simpatiquísimo y, una vez más, sinceramente interesado en nuestra comodidad.

Ya se que quereis fotos de la fiesta, pero como comprendereis esta estrictamente prohibido hacerlas. Conque toma wikipedia.
Ya se que quereis fotos de la fiesta, pero como comprendereis esta estrictamente prohibido hacerlas. Conque toma wikipedia.

Pero volvamos al relato. Tras el tour, se sentó con nosotros y nos estuvo dando conversación durante cosa de una hora mientras iba llegando la gente y sonaba la magnífica música que estaba seleccionando Arastis (permitidme otro paréntesis para volver con mi cantinela de que es una vergüenza que haya que salir de la Escena para oír a, por ejemplo, Type-0-Negative sin tener que mendigarlo, es increíble que DJs como él o como Antonio (La Parada de los Monstruos) estén fuera del circuito habitual). A medida que pasaba la noche y la gente iba llegando nuestro anfitrión se excusó para circular entre los clientes, a los que como ya digo se trata más bien como invitados, y Ana y yo nos quedamos solos de ahí en adelante y nos dedicamos a nuestras cosas. En el ámbito personal la fiesta supuso varias revelaciones para los dos: era la primera vez que salíamos de casa como amo y esclava (de forma explícita) y creo que los dos aprendimos muchísimo del otro y de lo que buscábamos y esperábamos de la sumisión. Yo aprendí que mi sierva tiene unas necesidades a las que he de atender y que el camino que lleva hasta el subespacio del esclavo es largo y debe recorrerse delicadamente. No me cabe duda de que a quien todo esto no le suene a chino mandarino le resultará una obviedad lo que acabo de decir, pero por razones que explicaré en un próximo artículo en abierto(5) a mi me resulta(6) tan sencillo entrar y salir del subespacio como ponerme y quitarme un collar y daba por hecho que para todo el mundo debía ser más o menos igual de fácil, olvidándome de que es muy fácil entrar y salir de una habitación cuando sabes donde está. Respecto a mi esclava, ya contará ella lo que aprendió si le apetece.

La noche pasaba y la fiesta se iba animando. Yo la verdad es

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Un flogger o latigo de colas. No confundir con un flagelo o una fusta.

que estaba como en casa rodeado de un montón de gente que, vestida o desvestida, destilaba savoir faire mientras iban a lo suyo. Frente a nosotros un ama y sus amigas cubrían la espalda de un esclavo, semidesnudo y de hinojos, con cera caliente para luego arrancársela con látigos de colas. A la derecha un grupo de dos o tres parejas bien entradas en los cuarenta hablaban de técnicas de dominación y de cómo reconocían su uso en discusiones de negocios y relaciones de oficina. A nuestra izquierda otra ama pinzaba los pezones de su siervo para retirarlas luego con precisos latigazos, todo ello en un ambiente que, aunque haya gente que no me crea, estaba impregnado de buen rollo, de cordura y de joie de vivre. En las fiestas de Dark Sabbat pasan cosas muy curiosas, algunas de las cuales en otras circunstancias (e incluso en ausencia de las mismas) yo tildaría de enfermizas, pero lo cierto es que a mi no me parecía que el esclavo a quien le estaban poniendo un bocado(7) de cuerda recién anudado ni el ama con el corsé de látex y las tetas al aire que se lo estaba poniendo estuvieran enfermos, ni que el distinguido caballero de unos 50 años al que estaban dando una azotaina de aupa con palas en la sala “convencional” necesitara un psiquiatra o un confesor. Me pareció un grupo de gente extraordinariamente viva y que compartían aficiones y modos poco ortodoxos de disfrutar de la vida y que habían desarrollado el erotismo a espacios y prácticas muy poco convencionales. Pero yo no veía perversiones sexuales. Veía, insisto, erotismo, del griego ερως, que significa amor. Poco convencional, sí, pero os garantizo que había en esa fiesta más afecto y más respeto que… que en Myspace, por decir algo.

Si algo nos soprendió fue la edad moda de los participantes. Supongo que, estando como estamos acostumbrados a ver gente joven (y jovencísima) en la escena ataviados con elementos propios del BDSM (sobre todo collares de esclavo) esperábamos ver muchos más veinteañeros. Pero no, la verdad es que las edades parecen repartidas de forma sorprendentemente uniforme entre los 20 y los 50 años. También me sorprendió, aunque mucho menos, la absoluta ausencia de góticos en Dark Sabbat. La verdad es que Lord Warden y yo ya habíamos comentado el tema en alguna otra ocasión, como a él le había soprendido el escaso o nulo interés de la comunidad gótica por el BDSM de verdad, más allá de la llevanza de algunos adminículos y de algunas prácticas más vainilla que otra cosa. Supongo que a mi no me extrañó tanto habida cuenta de la cantidad de gente que ha leído a Baudelaire, ustedes me entienden…

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La verdad es que en la escena son comunes accesorios… y actitudes.

Ana y yo nos fuimos, después de “jugar” cosa de una hora y de degustar unos ibéricos que nos ofreció Dávide sobre el cuerpo de “su perrita”. Se había tirado cosa de cuarenta minutos envolviéndola en alambre y colgando el cátering con pinzas sobre su cuerpo desnudo, hablando con ella todo el tiempo y mirándola de una forma que me recordaba poderosísimamente a como hablas con un caballo para tranquilizarlo mientras lo ensillas; probablemente él no se diera cuenta pero yo le estaba mirando de vez en cuando desde mi propio juego, fascinado con su técnica. A las cuatro y media, y con la fiesta en plena ebullición, nos volvimos con una alegría en el cuerpo soberbia y, eso sí, lamentando que no se hubieran venido HK y Chrome, con quienes sin duda la noche hubiera sido aun más memorable.

No me cabe duda de que repetiremos en las fiestas de Dark Sabbat, que por su horario se me antojan una magnífica forma de seguir la noche cuando cierran el 666. A los que me leéis, si sois aficionados a alguna de las prácticas que componen el BDSM no puedo menos que recomendároslo. No es barato, pero os garantizo que ofrece una excelente relación calidad-precio. Si no lo sois y simplemente tenéis curiosidad no sé que deciros, pero lo mejor sería que os pusiérais en contacto con alguno de los organizadores, que insisto en que son gente absolutamente encantadora, y que siguiérais sus recomendaciones. Y a los que no estéis interesados para nada en todo esto, pues un abrazo, gracias por léetrme y que sigáis disfrutando de vuestras vidas, vuestros cuerpos y vuestro erotismo como os da la realísima gana. Igual que hace la gente de Dark Sabbat. Al fin y al cabo todos sois gente interesante.

Cum Deo;

Arthegarn
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(1) A pesar de que, estando esta entrada restringida como está a friends, debería haber muy poca gente a la que le sorprenda, quizá a Mercherokee que me conoce sobre todo del trabajo, o a , que igual tiene la idea de que soy un conservador retrógrado a ultranza por como nos conocimos, o a mi hermano pequeño adoptivo un poco por lo mismo…
(2) Pienso sobre todo en Devin, Callei , Shade, Bettie_X, Rayce, Rogue y MRD, ( a quien sigo leyendo). Y no puedo menos que acordarme, aunque no tenga nada que ver, de mi queridísima Schizo, de quien Penélope llegó a tener celos y no voy a decir que sin razón
(3) Lo de la seriedad lo digo porque en realidad ya teníamos collar y correa. Los habíamos comprado en Gijón la víspera de la boda de Chrome y HK, pero a mi me la correa me parecía una mariconada impresionante y con muy poco alcance y el collar, además de ser demasiado alto para resultar cómodo, estaba pensado para Chewbacca y no para el lindo y delicado cuello de mi esclava.
(4) La primera vez que acudes a Dark Sabbat tienes que ponerte en contacto con un organizador que (si lo considera apropiado) te mete en lista y te da la dirección, estrictamente confidencial, del club.
(5) Debería decir resultaba, claro..
(6) Que tengo pensado desde hace una semana y que titularé algo así como “Oración, hipnosis y BDSM”..
(7) Instrumento que se compone de embocadura, camas y barbada, y que sirve para sujetar y gobernar las caballerías..

¿Qué es la fe? ¿Tengo fe?

Ayer uno de los nuevos becarios de Clifford Chance y yo estuvimos hablando de la existencia de Dios.

En nuestra conversación salió, como es inevitable cuando se habla de Dios, el tema de la fe. Y se me ocurrió que debería escribir mi opinión actual al respecto (que, por otro lado, y tras este espiritualmente ajetreado año, es la que he tenido casi desde siempre). En vista de que El Desertor ya me ha pisado el otro tema sobre el que me apetecía escribir, la chinita canora, os voy a calentar un poco los cascos con esto.

La verdad es que yo no sé si tengo fe. Cuando me voy al diccionario encuentro que la fe es el “conjunto de creencias de una religión” o el “conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas”. Pero eso no dice nada sobre la fe como medio de conocimiento.

Me explico. Ya comenté en otro momento (aunque por motivos distintos) que Dios es tan improbable como infalsable. Me resultó muy curioso darme cuenta de que el paradigma científico no es válido para lo divino. Algunos de vosotros diréis “toma, claro, es obvio” pero para mi no era tan obvio. Soy un firme defensor del paradigma y del método científico, creo que la observación de la realidad, la duda metódica y la experimentación son las cosas que nos han hecho avanzar como especie como lo hemos hecho en los últimos siglos. Siempre he pensado que la única herramienta segura para expandir nuestro conocimiento, o al menos para entender y modelizar nuestro entorno de tal forma que podamos predecirlo era la ciencia. Para mi era la única forma de conocimiento y todo aquello que no podía ser probado científicamente era mejor tratarlo como inexistente.

Por eso dejé la magia, por cierto (salvo dos o tres cosas que todos conocéis). Mi acercamiento a la magia fue siempre muy científico: la idea era que se podía establecer una relación causa-efecto clara entre el ritual y su efecto, pero en todos mis experimentos no la observé nunca. Cuando algo daba resultado se revelaba con claridad como una coincidencia (en otras palabras, no era necesario introducir el ritual en la explicación para averiguar la causa del fenómeno) y nunca, jamás, obtuve ningún resultado contra causal. Hay gente que me ha criticado, desde las esferas taumatúrgicas, acercarme a la magia con esta mentalidad cientifista, manteniendo que si no crees en la magia, la magia no funciona. Pero resulta que yo tengo clara la distinción entre la magia y los milagros: estos exigen fe y aquellos no. Lo siento, pero las escuelas mágicas que exigen fe a sus acólitos no son escuelas mágicas, sino sectas religiosas. La magia se reivindica a si misma a través de los resultados, incluso la brujería(1) lo hace. La religión, en cambio, no.

Esto me lleva a comentar brevemente la confusión entre magia y religión que tienen muchos creyentes. Me resulta verdaderamente fascinante la cantidad de gente que es creyente porque cree en los milagros. En otras palabras: creen en Dios porque tienen pruebas de su existencia a través de los milagros, sea porque les han pasado a ellos, sea porque les han pasado a alguien, sea porque les han dicho que ocurren. Cada uno cree lo que le da la gana y por las razones por las que le da la gana, por supuesto, pero creer en Dios por este motivo me parece, aunque os resulte extraño, una de las peores razones; porque el hecho de que ocurra un milagro no quiere decir que Dios exista. Bueno, vale, si los milagros son únicamente causados por Dios y ocurren, entonces Dios existe. A lo que me refiero es a que no se puede asignar a un evento altamente improbable la etiqueta de “milagro” así porque si.

Veréis, supongamos que Jesús llega a la tumba de Lázaro, que ya huele mal, y le dice “levántate y anda”. Y el tío se levanta y anda. ¿Quiere decir esto que Dios existe? Pues me temo que no. Desde un punto de vista científico tenemos que escoger la explicación más sencilla para este fenómeno, y hay multitud de explicaciones más sencillas que Dios. Por ejemplo: podría haber estado catatónico y no realmente muerto, o podría haberse producido un fenómeno cuántico que haya reiniciado su cerebro y sus órganos. Estas explicaciones son disparatadamente improbables, pero el hecho es que, al menos, no exigen para ser ciertas la existencia de toda una realidad sobrenatural. Curiosamente la magia es más científica que la religión, en el sentido de que es más creíble al ofrecer explicaciones que, a pesar de ser sobrenaturales, por lo menos son más sencillas que Dios. Es más sencillo suponer que Jesús es un nigromante de nivel 17 que suponer que la resurrección es el resultado directo de la intervención de un ente infinito y atemporal. No os digo nada si suponemos que en realidad Jesús es un viajero en el tiempo dotado de alta tecnología…

No, los milagros no son pruebas de la existencia de Dios. Por eso, y aunque os suene increíble, la existencia de milagros es irrelevante para el hombre religioso. Ni creo en Dios porque hay milagros ni dejo de creer en Dios porque no los hay; los milagros no quieren decir nada (y además tengo la teoría de que si Dios interviniera en la Creación más allá del hecho de la singularidad del acto Creativo lo haría de acuerdo a la teoría de la mariposa aleteante definitiva).

Entonces, si los milagros no son una evidencia de la existencia de Dios, ¿cómo se cree? Bueno, hay gente que cree en Dios por revelación. Muchísima gente afirma que Dios le habla, o que habla con Dios. Otro montón de gente dicen sentir a Dios a su alrededor, como una manta. Si Dios me habla, si le siento, es que tiene que existir, ¿no? Una vez más nos enfrentamos al problema de la infinitud. Es mucho más probable que estés en un estado autohipnótico, por ejemplo, o que estés alucinando, a que Dios exista. La autohipnosis es un fenómeno natural, científicamente probado y puede producir todos esos efectos sin exigir la existencia de un ente infinito.

Resumiendo: el hecho de que alguien haga milagros no es prueba de que Dios exista; y el hecho de que Dios le hable a uno tampoco es prueba de que Dios exista. Lo mejor de todo es que, desde mi punto de vista, esta visión está reflejada en la propia Escritura. Por ejemplo, en la parábola de Lázaro (Lc. 16, 19-31), tras que Epulón es condenado habla con Abraham y le suplica que envíe un aviso a su familia para que no cometa los mismos errores que él, a lo que Abraham se niega diciendo que su familia tiene, como él, a Moisés y los profetas. Epulón le contesta que si su familia viera un milagro se convertiría y Abraham le dice que “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite”. Y no es este el único ejemplo: de forma mucho más dramática vemos a Jesús negándose a realizar milagros ante Herodes a riesgo de su propia vida (Lc. 23) y, consistentemente, negándose a realizar milagros cada vez que se los piden como prueba de su condición mesiánica. Lo que es más, Jesús se niega consistentemente a afirmar su propia divinidad y, cuando Pedro le dice que es el hijo de Dios, Jesús le prohíbe que se lo diga a nadie (Mt. 13-20). Un mensaje consistente en la Escritura es que las pruebas de la existencia de Dios no están fuera de uno, y la ciencia está de acuerdo: no hay absolutamente ninguna forma de probar a Dios.

Pero me pierdo en divagaciones cristianas y no quiero hablar del cristianismo en concreto en este artículo. No, lo que quiero decir es que no hay, ni puede haber, evidencia clara de la existencia de Dios. La creencia en Dios se manifiesta así como un acto absolutamente voluntario. La fe, lo que yo opino que es la verdadera fe, es el resultado de una decisión libre e individual. Creer en Dios no va a cambiar el mundo, y creer que no existe tampoco. Llega un momento, tras todas estas disquisiciones en las que el intelecto y el método científico, exhaustos, se encuentran con que no pueden dar una respuesta racional a la pregunta ¿existe Dios? porque ni siquiera Dios, si existiera, podría probar su propia existencia dentro del paradigma científico. Al final nos quedamos solos ante la pregunta, sin pruebas, sin indicios, sin nada.

Entonces es cuando elegimos qué creer. Cuando, enfrentados a esa pregunta, libremente elegimos creer que Dios existe, empezamos a tener fe. Cuando el convencimiento de la existencia de Dios llega a través de cualquier otro cauce que no sea la admisión de la incognoscibilidad de Su existencia y de una libertad absoluta de elección es que se basa en evidencias. Y esas evidencias son por necesidad, si no erróneas, al menos inaceptables.

Por esto digo tantas veces que no sé si tengo fe. Porque casi nadie interpreta esta palabra como yo.

Saludos.

Arthegarn
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(1) Recordemos que, técnicamente, la brujería no es la magia. La magia es la imposición a la naturaleza de la voluntad del mago; la brujería es la obtención de un resultado en el mundo natural con la mediación de un ente sobrenatural (p.ej. un pacto con el diablo).

Vivir sin Dios

Una de las referencias que Richard Dawkins cita en The God Delusion es la conversión al ateísmo de Julia Sweeney (una actriz americana que salía en Saturday Night Live), que había sido creyente toda la vida y que ella misma narra en su libro Letting go of God. Llega un día en el que escucha una voz que resuena en su mente,l que le dice “Dios no existe”. Al principio se asusta, pero decide ponerse “sólo un instante” las gafas de “no-creo-en-Dios” y dar un vistazo rápido al mundo. Y cuando lo hace, se da cuenta de que no cambia nada y que no necesita a Dios.

Personalmente, me alegro mucho por Julia Sweeney y su indolora (más bien jubilosa) conversión al ateísmo, pero mi caso es profundamente diferente. No sé el tipo de relación que ella tenía con Dios, pero por mucho que diga que Dios y ella “tenían algo juntos” (expresión que entiendo y con la que me identifico) sinceramente creo que nadie que haya sentido a Dios a su alrededor puede reaccionar de esta manera.

Yo estoy triste. Me siento como si hubiera perdido un amigo o un hermano. Dios ha estado conmigo todos los días de mi vida, siempre he podido recurrír a Dios; cuando he estado triste y sólo, sin nadie que pudiera ayudarme ni conslorame, Dios estaba susurrándome que, al final, todo saldría bien; cuando nada parecía tener sentido Dios me recordaba que todo tiene un propósito y que ni una pluma cae sin que se de cuenta; cuando estuve a punto de suicidarme no lo hice porque no podía hacerle eso a Dios. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que le debo la vida. Y, de repente, no está. Es innecesario.

El verdadero problema no es que sea innecesario, es que es infinitamente complejo. Es completamente imposible probar a Dios desde el punto de vista científico. Supongamos que Dios decide demostrar que existe, ¿cómo iba a hacerlo?. Si se abrieran los cielos y se apareciera a la totaldiad de la humanidad rodeado de las cohortes celestiales, ¿demostraría eso que es Dios? No. Aunque parezca mentira, no. Demostraría que un ente desconocido, a través de procedimientos que desconocemos, ha aparecido diciendo ser Dios, pero todos sabemos que una teconología suficientemente avanzada siempre parece magia a un pueblo primitivo. ¿Qué es más plausible, que ese señor sea verdaderamente Dios, o que estemos siendo víctimas del pasatiempo de una raza alienígena increiblemente avanzada? A pesar de que la existencia de alienígenas es casi imposible, a pesar de que somos absolutamente incapaces de imaginar el tipo de tecnología necesario para abrir los cielos, el hecho es que es más probable que todo tenga una explicación dentro del Universo que el que la explicación sea un ente tan inconcebiblemente grande y complejo que creó el Universo entero, con toda su grandeza y esplendor. La navaja de Occham siempre corta a Dios: es más simple imaginar una raza superpoderosa que un Dios que creó todo el universo capaz de albergarnos a todos y capaz de albergar a esa raza superpoderosa. No, ahí estoy de acuerdo con Dawkins, Dios es el 747 definitivo(1).

Una vez,  me preguntó qué era lo que me daba Dios. Como todos sabéis no creo en los milagros (2), creo que el infierno está vacío y mi concepto de la Vida Eterna como atemporal se parece mucho a la no-existencia (aunque últimamente estaba pensando otra cosa). Así pues, ¿por qué Dios? Le contesté que, cuando contemplaba la belleza de la Creación,cuando disfrutaba con mi propia felicidad, Dios me daba alguien a quien dar definitivamente las gracias. Otra vez Devogue me preguntó si no me daba cuenta de que Dios no era necesario y le contesté: “You’re right, there is no necessity to add God (at least I don’t feel it). And I don’t feel the necessity of another pinch of curry in my noodles, either, but I happen to like them better with that extra touch of spice“.

Julia Sweeney puede estar más a gusto sin Dios que con Dios y no me cabe duda. Pero yo le echo de menos. No es que las cosas sean peores sin Dios, pero desde luego eran mejores cuando estaba conmigo. Todo era mejor.

Tengo que volver al trabajo, ya seguiré reflexionando mañana. Abrazos a todos.

Arthegarn_______________________
(1) Lo del 747 definitivo tiene que ver con una frase de Fred Hoyle que cita Dawkins y, discutiblemente, refuta, en The God Delusion. Básicamente Hoyle dijo que las posibilidades de que la vida se generara espontáneamente sobre la tierra son semejantes a las posibildiades de que un huracán desencadenado sobre un desguace ensamblara un Boeing 747. Dawkins postula que el creador ha de ser más complejo que lo creado, así pues el creador de la vida ha de ser más complejo que la misma vida. Eso quiere decir que, independientemente de la astronómicamente escasa probabilidad de la abiogénesis como explicación de la vida, la existencia de un Creador es aún más improbable, ya que ha de ser más complejo que lo creado. Si encima pensamos que Dios es infinito resulta que su validez científica como explicación de cualquier fenómeno tiende a cero.
(2) Esto puede merecer una puntualización, porque no quiero decir que Dios no sea capaz de hacer milagros si quiere. Después de la famosa Teoría del Rinoceronte Fosforito desarrollé, y formulé en el foro de Richard Dawkins la Teoría de la Mariposa Aleteante Definitiva (Ultimate Flapping Butterfly theory), que básicamente dice que, si partimos de la base de que Dios crea el Universo desde fuera del tiempo y con él todas las leyes que gobiernan la realidad y siendo omnisciente, puede perfectamente crearlo con unas condiciones iniciales que impliquen que, por la mera aplicación de leyes naturales, determinados fenómenos extremadamente improbables estén condenados a producirse en determinados momentos. Por ejemplo, es extremadamente improbable que las moléculas de un bastón de madera de repente vibren de tal modo que cambien su configuración interna y se reordenen dando lugar a una serpiente, pero no es imposible y, si resulta que has escrito el Universo, sabes exactamente qué leptón debería haber estado donde hace diez mil millones de años para que, justo cuando Aarón arroja el bastón de Moisés ante el Faraón, se produzca inevitablemente ese hecho. con esto no estoy defendiendo que deba interpretarse la Biblia literalmente ni que verdaderamente ocurriera semejante cosa, lo que quiero demostrar es que Dios es capaz de hacer milagros sin violar el principio de causalidad. Dios no necesita violentar la Naturaleza, porque la Naturaleza Le sirve.

I am not Spock.

Tengo que hacer una confesión: yo tampoco he alcanzado el Kolinahr.

Orgulloso como estoy de mi lógica, de mis habilidades discursivas y argumentativas, de mi racionalidad y de mi pensamiento analítico, he de decir que he fracasado en mi intento de alcanzar la lógica absoluta, de eliminar las emociones de mi razonamiento, si no de mi persona. Probablemente haya fracasado hace mucho tiempo, pero el viernes tuve la más dolorosa de las pruebas de ese fracaso.

Todo empieza cuando, hace ya unos meses, Julian y yo empezamos a hablar de la existencia de la libertad. Con argumentos semejantes a los que describí en La Libertad es Antinatural (y que están mucho más desarrollados en la paralela de Opus Nigrum) demostró más allá de toda duda razonable que la libertad no existía o, al menos, que era ilógico e irracional pensar que existía aplicando el método científico.

Y ¿qué hice yo entonces? ¿Acepté acaso que le libertad no existe? ¿Cambié mi opinión, como siempre he dicho que hago cuando alguien me deja sin argumentos? Pues no. Apelé a la fe y decidí creer que la libertad existe pese a que no hay prueba alguna de que exista y a que la navaja de Ockham diga que es improbable que exista. Renuncié a la ciencia y a la lógica para no abandonar una creencia (porque no es otra cosa) que me es muy querida y que es una de las piedras angulares de mi personalidad, de mi religión y de mi cosmogonía.

Es cierto que es raro (extremadamente raro) que yo haga algo semejante, pero eso dice algo de mi personalidad. Dice que, when push comes to shove, cuando me veo arrinconado entre una verdad lógica y mis creencias más profundas elijo quedarme con ellas, caiga quien caiga. Dice que, en determinadas circunstancias, soy capaz de actuar como cualquier otro fanático, taparme las orejas ante lo que dicen el mundo y la ciencia y repetir muy alta mi creencia para alejar de mi los demonios de la racionalidad. Y es que no me sirve creer en eso que Julian y yo convinimos en llamar “middle-world free will” y que yo llamo “libertad microscópica” y que consiste en la percepción de la ilusión de la libertad a nivel de ser individual. No, para que el mundo (mi mundo) funcione de verdad tenemos que ser libres de verdad.

Lo malo de esto es que resulta frustrante, y yo sé cuanto. Dedicas dos semanas de sesuda conversación y esfuerzo intelectual para demostrar tu punto de vista y cuando lo demuestras el otro te dice: “Sí, vale, lo has demostrado, tienes razón. Pero aunque tengas razón voy a seguir creyendo lo que me de la gana y me da igual que sea demostrable o no, voy a seguir creyendo que es cierto aunque me hayas demostrado de acuerdo a las reglas de la lógica y la ciencia que no lo es.” Entonces, ¿para qué debatimos? Es muy fácil decir, como hice yo en su momento, que si debates para intentar convencer al otro es posible que salgas decepcionado y que actitud correcta es debatir para, simplemente, dejar clara tu postura. Es tan fácil que no me lo creo ni yo.

Así que lo siento, Julian. De verdad lo siento porque llevo lustros debatiendo, demostrando que tengo razón y encontrándome con la misma respuesta “me da igual que tengas razón, yo voy a seguir en mis trece”, y sé lo frustrante que puede llegar a ser, máxime cuando la conversación no es casual ni baladí y has estado dos semanas devanándote las meninges para demostrar tu posición con argumentos bien fundados contra las preguntas, también bien hechas, de tu contertulio, máxime cuando pones parte de ti en el debate y no llega a donde se supone que iba y no cumple las reglas que se supone que lo regían. Y te pido también perdón a ti, Arthegarn, porque acabas de descubrir que no eres tan lógico ni tan coherente como creías que eras.

Nos queda el consuelo de que sólo soy un fanático irracional en lo que tiene que ver con veinte o treinta axiomas. Ese y el de que Spock tampoco alcanzó el Kolinahr.

 

Manifiesto Gótico Profundo

La Vida y la Muerte

Todos, en algún momento, hemos de morir.

Es esta una verdad absolutamente indiscutible que la sociedad occidental trata de obviar con denodado esfuerzo. Durante un tiempo desarrollamos respuestas supersticiosas o pseudo-religiosas con el único objeto de convencernos a nosotros mismos de que la muerte no era real, que era un mero tránsito a una segunda vida o a otra forma de existencia. Incluso en los tiempos recientes decementerio_belgrado superación de estas ideas, enfrentado a la propia mortalidad, el occidental tiende a convertirla en el último tabú. La muerte es algo de lo que no se habla, que no se contempla, que se obvia en la vida cotidiana porque duele y angustia, algo que se esconde en lo más profundo del corazón para sacarlo sólo cuando es imprescindible.

Pero es precisamente la muerte la que define el valor de la vida. Precisamente porque vamos a morir, porque la vida es finita, es preciosa. Los esfuerzos dedicados a obviar la realidad de la muerte tienen como consecuencia directa la devaluación del valor y la importancia de la vida. La superación mediante la negación o la ceguera de la angustia existencial degradan la existencia.

Es importante, por tanto, recordar que vamos a morir. Y, teniendo esto en mente, exprimir la vida hasta el último segundo, apurar la copa hasta las heces, sernos hasta lo indecible en cada momento de la vida. En el tiempo del que disponemos debemos experimentar la existencia humana tan intensamente como sea posible, en todas sus facetas, sin miedos, sin tabúes, sin preconcepciones. El gótico profundo comprende y conoce estas verdades y vive su vida, mortal y finita, en constante presencia de la Muerte como perenne recordatorio de la irreemplazabilidad de cada segundo.

La Moral :

La existencia humana no se detiene en uno mismo. Ser uno mismo, experimentar hasta las heces lo que es ser un ser humano, no se reduce a, ni implica, el hedonismo individualista. La comunidad, y la relación conla comunidad, son parte integral de la experiencia humana y como tales deben ser apreciadas en su medida.

Es el individuo quien, a partir de su exploración y definición de en lo que consiste la experiencia humana, fija sus propios patrones morales y de conducta y relación con el resto del Universo. Pero los patrones, la definición del bien y del mal y la coherencia en la actuación deben estar ahí, ya que la moral y el concepto del bien y del mal son parte integral de la experiencia humana.

La Verdad:

Independientemente de la existencia de una verdad ideal y cósmica e independientemente de la posibilidad de alcanzar tal conocimiento, la búsqueda de la Verdad es parte de la existencia humana. En muchos casos la verdad es incómoda, pero esa incomodidad se define como un precio necesario para la obtención de un bien en si mismo superior y necesario para la verdadera y real experiencia de lo que es serse. La búsqueda de la verdad es implícita, necesaria, y nuclear para el Gótico profundo, al igual que la lucha contra la Mentira.

Específicamente beligerante es el gótico profundo ante la preconcepción y el prejuicio. Estas dos mentiras disfrazadas de verdades amenazan directamente la percepción real del medio por el individuo y le llevan a basar su vida en falsedades, alejándose de la experiencia vital que propugna el Movimiento. Tan importante como la búsqueda de la verdad es la lucha contra la falsedad.

La Estética:

La estética es la rama de la filosofía relativa a la percepción y expresión de la belleza.

En lo relativo a la percepción, y en consonancia con su búsqueda de la verdad, el individuo no se queda en la superficie de la percepción. La verdad es, en si misma, bella. Y todo lo que nos hace sernos es igualmente bello. Es obvio encontrar belleza en lo superficialmente bello, pero la belleza se esconde también en lo superficialmente feo y encontrarla, aunque requiere un cierto esfuerzo intelectual (o precisamente por ello) resulta tan o más gratificante que la observación de la belleza superficial. El gótico profundo es especialmente sensible a este tipo de belleza oculta, y tiene una tendencia a buscar y encontrar belleza allí donde aparentemente no la hay. Producto de esta tendencia, el gótico profundo se ve estéticamente atraído por las formas artísticas que reflejan este carácter.

Si bien el gótico profundo no busca ni desea el dolor, la soledad, la tristeza, la melancolía, tumblr_ngkd5dS4IT1skelofo2_500la angustia y otras emociones universalmente desagradables comprende que todas ellas son parte de la existencia humana y, cuando se ve obligado a experimentarlas, intenta exprimirlas y saborearlas. No se trata de un deseo enfermizo de prolongar el dolor sino de una canalización del mismo hacia la emoción positiva de la belleza, el conocimiento y la experiencia íntimas. Además de las armas ordinarias que todo ser humano tiene para luchar contra esta negatividad, el gótico profundo tiene el conocimiento de que su experimentación le conduce a ser más humano, más si mismo. Su particular percepción estética hace que sea capaz de extraer belleza de estos estados y, de esa forma, compensarlos y dar un paso hacia delante en la recuperación, u obtención, de la felicidad a la que todo ser humano aspira.

Como consecuencias de su particular sentido estético y de su particular relación con la Muerte, el gótico profundo tiende a proyectar una estética luctuosa. Gran parte de la proyección de su personalidad (su estilo de vestir, de decorar, etc.) tenderá a lo fúnebre y luctuoso. El gótico profundo no está muerto en vida ni desea la muerte sólo por rodearse de objetos que la sugieren; antes bien está vivo y quiere vivirse hasta el final y recordarse a si mismo y a quienes les rodean la importancia de la vida a través de la inevitabilidad y cercanía de la muerte.

La Política:

El Movimiento no tiene implicaciones políticas. Algunas ideas, no obstante, llevan aparejados códigos de conducta incompatibles en diversa medida con los postulados positivos de este Manifiesto. Es labor del gótico profundo, como individuo, dar coherencia a su vida si se producen estas contradicciones.

La Religión:

La religión no es una mera vía de escape a la propia mortalidad, sino la relación íntima entre Dios y el individuo. Las creencias religiosas (incluyendo su ausencia) matizan y ayudan a d

efinir el concepto que el individuo tiene de lo que es la experiencia humana en función de la voluntad de Dios o del destino del Universo. Considerando esto, el Movimiento no tiene implicaciones religiosas ya que el núcleo del mismo es el afán de serse a uno mismo, independientemente del contenido único y personal que ese serse tiene para cada individuo.

Algunas creencias implican la creencia en la vida después de la muerte. En tanto en cuanto esta creencia no disminuya la importancia de la vida terrenal, sea considerándola fungible e intercambiable con la ultraterrena, sea hipotecándola a la ultraterrena no hay contradicción aparente entre estas creencias religiosas y el Movimiento. En tanto en cuanto esta creencia considere la vida y la experiencia humanas un bien y un fin en si mismas, no hay contradicción aparente entre esta creencia religiosa y el Movimiento.

Algunas creencias implican códigos de conducta incompatibles en diversa medida con los postulados positivos de este Manifiesto. Es labor del gótico profundo, como individuo, dar coherencia a su vida si se producen estas contradicciones.

Apéndice: Sobre el nombre :

Es muy probable que “gótico profundo” no sea la mejor expresión para denominar este movimiento, pero es la que he encontrado. El término “profundo” se usa aquí en su acepción de hondo o penetrante, haciendo referencia tanto a la característica más espiritual o trascendental del movimiento como a la extensión con la que impregna la vida del individuo. El gótico profundo no es un movimiento de fin de semana, caracterizado fundamentalmente por la ropa que visten sus integrantes, la música que escuchan o los sitios que frecuentan. El gótico profundo tiene que ver con las convicciones íntimas de la persona, su percepción de la belleza, su búsqueda de la verdad y, en definitiva, su modo de vivir.

El objetivo de este manifiesto no es dividir, sino definir.

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Frustrado como llevo todos estos años por la absoluta indefinición que rodea al término gótico y por la increible amplitud con la que se interpreta esta etiqueta he decidido que no es adecuada para definirme. Bueno, no es que no sea adecuada para definirme, es que no es adecuada para definir nada.

En vista de lo cual, y a la vista del nacimiento dentro de la Escena de diversas corrientes o subtribus (los robertitos, los góticos mansonitas, etc.) perfectamente definidas he decidido subirme al carro y crear mi propia y personalísima subcultura de uno, ponerle un nombre y publicar un manifiesto en busca de almas afines.

Este manifiesto está abierto a reproducción y propagación (aunque lo más lógico es que lo modifique un poco en los próximos días para incrementar su exactitud) por las susodichas almas afines. Había pensado en publicarlo mañana, como primer día del año, sugiriendo el lanzamiento de algo nuevo, pero mi luctuosidad me puede y considero más apropiado, por razones que cualquiera que la presente leyere y entendiere consideraría obvias, publicarlo el último día y no el primero.

Los fines son principios. Feliz 2008 a todos.

La libertad es antinatural. O es magia o no existe.

Supongamos que no hay nada de sobrenatural en la aparición de la vida en la Tierra. Supongamos que Dios no existe o que, si existe, no tuvo nada que ver de forma directa con la aparición de la vida – por ejemplo, pudo haber creado el Universo con unas leyes que llevaran fatalmente a la combinación de átomos que produjo la primera molécula autorreplicante. Si aceptamos esta premisa, es necesario concluir que la aparición de la vida se debe a causas naturales, que fue producto del azar el que se encontraran, en la sopa primordial, las moléculas que generaron el primer replicador. Las probabilidades reales de que eso ocurriera son astronómicamente escasas pero a estos efectos no son relevantes: estamos aquí y estamos vivos luego, por muy improbable que fuera que la vida apareciera, el hecho es que apareció.

Supongamos asimismo que todo lo que ocurre en el mundo real está gobernado por leyes naturales. Estas leyes pueden ser simples o complejas y pueden estar a nuestro alcance o no, pero lo que importa es que existen. La materia se organiza de acuerdo a determinadas normas, la energía se comporta de acuerdo a otras normas y el tiempo y la gravedad también responden a esas normas. De acuerdo con esto, todo lo que ocurre en el universo tiene una causa dentro del propio universo y una explicación dentro de las leyes naturales.

Así pues, la evolución de la vida viene regida por estas leyes naturales. Fueron leyes naturales las que gobernaron la densidad de proteínas en la sopa primordial, fueron leyes naturales las que ordenaron la radiación ultravioleta de la tierra primigenia, fueron leyes naturales las que hicieron que las plantas empezaron a liberar oxígeno a la atmósfera, fueron leyes naturales las que hicieron que algunos replicantes se especializaran en unas cosas y otros en otras y que aparecieran los animales, parásitos de las plantas, y la evolución competitiva de estos. Igualmente fueron leyes naturales las que gobernaron el proceso por el que algunos animales se volvieron más adaptables que otros y las que determinaron que adquirieran algo que ahora mismo llamamos inteligencia.

Pero en realidad no hay nada “más” detrás de esto: todo son leyes naturales, todo es explicable por la ciencia.

Lo que pasa es que, si esto es así, la libertad no existe. Si todo es explicable por leyes naturales todo comportamiento del ser humano, por aparentemente libre o incluso aparentemente aleatorio que parezca ser en realidad es perfectamente explicable. Simplemente nos haría falta tener suficiente información respecto a como funciona la vida, como funciona el universo y como funcionan las reacciones químicas que crean eso que llamamos “consciencia” para ser capaces de anticipar en la totalidad de los casos las acciones, reacciones, pensamientos y sentimientos de un ser humano. No existe un “yo” realmente que esté detrás de mis acciones, detrás de mis ojos o incluso detrás de este ensayo, todo lo que existe es una colección de normas inmutables y de átomos ordenados de acuerdo a esas normas. “Yo” no soy libre, aunque me lo crea. Mis sentimientos y pensamientos están determinados desde el principio del Universo. No hay nada que “yo” pueda hacer para evitar ser lo que soy, hacer lo que hago, todo está determinado y es explicable e incluso mis mayores protestas de libertad no son más que reacciones neuroquímicas completamente explicables. Incluso en el hipotético caso de que tenga alma no hay nada que el alma pueda hacer, a menos que tenga poderes mágicos y sea capaz de alterar la realidad física – es decir, mis conexiones neuronales, mi equilibrio químico, mis hormonas – de mi cerebro y, de esa forma, hacerme decidir algo diferente a lo que, por aplicación de las normas naturales, se supone que debería haber elegido.

O sea, que la libertad no existe dentro del orden natural y que, si existe, es necesariamente sobrenatural y tan intangible e indemostrable como Dios mismo.

Arthegarn____________
Como siempre, discusión paralela en Opus Nigrum

Los libros de Noviembre

Resulta increible que con todo lo que he trabajado este mes me haya dado tiempo a leerme tres libros, aunque dos sean relecturas.

Memory es otro de los libros de la saga de Miles Vorkosigan que tanto os he recomendado una y otra vez. Tiene algunas escenas magníficas; por ejemplo, cuando echan a Miles de SegImp (lo que implica acabar con el almirante Naismith) este se va completamente deprimido a su casa. Durante apenas dos páginas McMaster Bujold describe ele stado en el que pasa las primeras 48 horas, entre el shock y la depresión, y os garantizo que me describe perfectamente en ciertas etapas de mi vida (gracias a Dios hace años que no me pasan cosas tan horribles como para dejarme en ese estado, pero me han pasado y lo conozco). La exploración del personaje de Siomn Illyan, que todos sabíamos que daría mucho de si, es interesante, y el papel de Lady Alys Vorpatril pressagia lo que será luego en A Civil Campaign. No es ciencia-ficción, es space opera (aunque la trama del libro se base en una premisa de ciencia-ficción, el sabotaje del chip de memoria edietetica implantado en el cerebro de Illyan) pero es una space opera buenísima. Como todos los Vorkosigans, muy recomendable.

A Civil Campaign transcurre un año después de Memory (hay otro libro entre ellos, Komarr, que perdí hace dos años y que me acaba de llegar por Amazon), con Miles ya firmemente asentado en su nuevo rol de Auditor Imperial, y narra sus aventuras y desventuras mientras trata de cortejar a Ekaterin Vorsiosson, personaje que se nos presentó en Komarr y que acaba de quedar viuda, con la sana intención de convertirla en Lady Vorkosigan. Salpicado con los problemas de su hermano Mark, que anda liado nada menos que con Kareen Koudelka, la aparición estelar de sus padres (¡Me encanta Cordelia Naismith! ¡Es mi madre!) y diversas intrigas políticas todas relacionadas con el sexo, el libro se lee sólo. Como escenas a destacar, la de la cena en la Residencia Vorkosigan (Your talent leaves me speechless, Enrique) y la de la sesión del Consejo de Condes (Why, certainly, madame. Right now?). Un poco flojo el final del libro por la escena con Gustioz, que no está la altura, Aun así, y como todos los Vorkosigans, muy recomendable. Como nota curiosa, me había olvidado de que este libro me lo regaló Fridaluna y de que está dedicado. Vae victis.

A Flash for Freedom! es otro Flashman. Nunca le agradeceré bastante al que me recomendara esta saga y me dejara los primeros libros. Me lo paso pipa con ellos. En este libro Flashman se ve involucrado (contra su voluntad, como siempre) en el negocio de la trata de esclavos de mediados del siglo XIX, cuando ya era ilegal en medio mundo civilizado. Aparte de sus siempre entretenidas peripecias y de su absoluta incapacidad para mostrar un átomo de decencia, incluso cuando comportarse decentemente es lo que le salvaría (vid. la escena con Cassy a orillas del Ohio) sales, como siempre, con un baño de historia de lo más agradable. La disposición de un barco esclavista, las leyes estadounidensas sobre el tráfico de esclavos y la situación previa a la guerra de secesión se ven en este libro en el que Abraham Lincoln asoma la cabeza un par de veces, como quien no quiere la cosa. También muy recomendable.

Este mes empezamos otra vez con cosas serias.