Apuntes sobre economía, demagogia y la crisis que no caben ya en Facebook

El texto que sigue es una respuesta a mi querido amigo Von Lugger a sus comentarios en el marco de una discusión en Facebook que empezó por comentar que la prima de riesgo había bajado de 250. Recomiendo leer antes la discusión, que es relativamente corta y enmarca este texto que reproduzco proque contiene ideas que creo que pueden ser de interés general.

“A ver, por puntos.

1.- Todo esto ha empezado por tu uso del término “libertades sociales”, que no existe, y que como no existe no se puede recortar. Existen los derechos sociales y existen las libertades públicas, que son dos cosas que no tienen nada que ver entre sí y que, como existen, sí se pueden recortar, pero no las “libertades sociales” así que tengo toda la razón al decir que no se pueden recortar. Llamemos a las cosas por su nombre.

2.- Dicho esto, por supuesto que tanto las libertades públicas como los derechos sociales se pueden recortar.

3.- Recortar la inversión en derechos sociales no es recortar los derechos sociales, es recortar la inversión en derechos sociales. Recortar los derechos sociales sería, por ejemplo, quitar de la Constitución el derecho a la vivienda digna. Una vez más, llamemos a las cosas por su nombre, que es lo que ha motivado esto.

4.- Por otro lado no entiendes la regulación de los derechos en la Constitución en absoluto. La Constitución tiene dos tipos de derechos: los derechos fundamentales (a la vida, a la integridad física, a la propiedad privada, etc.) que son exigibles al Estado, y los llamados “derechos sociales” que simplemente son criterios orientadores de la política del Estado. Es decir, el Estado debe orientar sus políticas para que todos los ciudadanos puedan tener una vivienda digna, pero eso no quiere decir que los ciudadanos tengan derecho a una vivinda digna, ni a un trabajo, ni a nada de eso. Me puedes decir que el Estado no tiene mucho éxito llegando a esos objetivos y podemos discutirlo, pero es fundamental que entiendas que el ciudadano español NO TIENE dercho al trabajo, ni a la vivienda, ni a nada semejante. El Estado no tiene el deber de proporcionar esos bienes y servicios.

Imagina que nos juntamos cuatro y nos compramos un coche. Primero, llegamos al acuerdo de cuándo va a poder usar el coche cada uno y luego decidimos que la verdad es que nos gustaría que el coche fuera negro en vez de rojo y que, en la medida de lo posible, vamos a intentar ir pintándolo de negro. Si a mi me toca usar el coche los martes tengo derecho a usar el coche los martes y puedo exigirle a quien lo tenga que me lo dé (eso serían los derechos fundamentales). A lo que no tengo derecho es a exigirle a nadie que pinte el coche de negro porque el acuerdo no es ese, y no tiene nada de “ruin” no poder exigírselo, ni es nadie ruin por negarse a hacer lo que no le corresponde. No hace falta empollarse la CE (basta leérsela una vez) para darse cuenta de que los derechos fundamentales están todos bajo el título “de los derechos fundamentales y las libertades públicas” y los sociales bajo el perfectamente aclarador título “de los principios rectores de la política social y económica“.

5.- Vamos con los “servicios de mierda” que ofrece el Estado. Esto tiene tres vertientes y voy a intentar explicarme con el ejemplo de la sanidad (pero es perfectamente aplicable a la justicia o a lo que quieras).

  • Primera: la relatividad. Todo es una mierda, o todo es maravilloso, dependiendo de con qué lo compares. Si comparas la asistencia sanitaria pública básica con la clínica Rúber, es una mierda; si la comparas con la asistencia sanitaria pública básica calidaden Estados Unidos (o en Reino Unido, y si quieres hablamos del Congo a ver qué es un “servicio de mierda” en términos absolutos y objetivos) es una puta maravilla. El problema, y que lo digan los emigrantes, es que en España la gente no sabe lo que tiene con la sanidad pública (por ejemplo) porque solo sabe sacarle pegas y compararse con quien tiene más.
  • Segunda, la profesional: ni el Estado, ni nadie en absoluto, puede dar a todo el mundo lo mejor, porque está en el propio significado del término “mejor”. “Mejor” es un término comparativo. Si asignamos el calificativo (por ejemplo) de “mejor profesional” al top 10% de los profesionales en su sector, eso quiere decir que los “mejores profesionales” solo van a poder atender al 10% del mercado. Como vivimos en una sociedad libre, ese 10% de “mejores profesionales” puede atender a quien quiere y va a atender a quien le pague más, o sea al 10% de la población que le ofrezca más, pero lo importante es que: (i) es IMPOSIBLE que los mejores profesionales (el 10%) atiendan a TODO el mercado (el 100%) y aunque fuera posible se podría hacer un ránking de mejor atención que ya incluiría otros factores (que se yo, proximidad del hospital al domicilio) y que una vez más diría que unos reciben “mejor” asistencia que otros. Lo mejor y lo peor van a existir siempre y eso es parte de la naturaleza de la vida, y lo mejor es siempre más caro, más costoso, que lo peor, porque está en mayor demanda. Eso es simplemente así.
  • Por último, y esto es muy importante, quien califica el servicio que no es el mejor de “servicio de mierda” eres tú, no la realidad. Si decimos que los mejores son el 10% de arriba los peores deberían ser el 10% de abajo, no todos los demás, que es como los tratas al definirles como “servicio de mierda”. Y esto se aplica a todo: profesionales, equipos, instalaciones, etc. Insisto, vete a Reino Unido, o a Estados Unidos, o al Congo y vuelve a hablarme de servicios de mierda.

Y, oye, si encuentras un país en el que los mejores atienden a todos, avísame. Yo, de momento, vivo en un mundo en el que las matemáticas funcionan y semejante cosa es imposible.

6.- No te permito decirte que “esto está en la constitución para eliminar las desigualdades por renta” porque no es cierto. La CE habla de corregir las desigualdades, no de eliminarlas, porque eliminarlas es imposible.. Y, desde luego, lo que no son los servicios públicos es: “tú tienes pasta, contrata a quien te de la gana, tú no tienes pasta, no te preocupes que el estado te da el mismo servicio o mejor”. No has entendido nada. El Estado lo que tiende es a garantizar unos mínimos, y es todo lo que puede hacer, garantizar unos mínimos. Páratelo a pensar, por el amor de Dios. Si la asistencia sanitaria (sigo con el mismo ejemplo) pública y universal tiene el nivel P (de Pública), absolutamente todo el mundo va a poder obtener gratis el Nivel P (en realidad no es gratis, lo pagan con sus impuestos, pero a efectos de este análisis se considera gratis porque no tiene cargo adicional). Eso quiere decir que si voluntariamente inviertes una cantidad adicional para mejorar tu atención sanitaria en X hasta el nivel R (de Rúber) (porque no vas a gastar más para obtener P, que ya lo tienes gratis),R es mejor que P y el Estado no pude ofrecer R porque lo máximo que llega es a P. Y si por casualidad consiguiera ofrecer R, entonces yo pagando mi cantidad adicional tendría R+X que seguiría siendo mejor. Lo que estás diciendo no es solo que no esté en la Constitución, es que es imposible. Im-po-si-ble.

7.- No estoy de acuerdo PARA NADA en tu análisis de la crisis. Desde luego, en un mundo global, decir que la crisis que tenemos en España es únicamente causada por (no “causa de”, como dices) problemas internos es un error, pero decir que ha sido causada por influencias exteriores es (i) no entender nada y (ii) lo que es peor, como no entiendes nada, arriesgarte a volver a cometer los mismos errores en el futuro. La burbuja inmobiliaria española y su subsiguiente crisis ha sido cosa nuestra; la crisis de crédito ha sido cosa nuestra y la crisis de deuda lleva siendo cosa nuestra desde que Felipe González empezó a emitir deuda para pagar gastos corrientes, algo que yo recuerdo criticar como suicida con pelo en la cabeza y la cara llena de granos.

8.- No me voy a meter en lo que han hecho “este Gobierno y el anterior” para paliar la crisis porque, si lo que antecede ya es largo y pesado (intento que no lo sea), explicar lo que hace (y lo que puede hacer) el Gobierno con todo esto es como treinta veces peor. Si quieres un día, con unas cervezas y un montón de papel y boli.

9.- La democracia no tiene nada que ver con que haya ricos y menos ricos y clase media y pobres y menos pobres. La democracia tiene que ver con que el voto del rico pesa lo mismo que el del pobre. Y confundes “tener un nivel de vida por encima de los demás” con “estar por encima de los demás”. Los ricos tienen lo primero, pero no lo segundo. Para luchar contra la crisis se están aplicando políticas REALISTAS, que parten de la realidad, y parte de esa realidad es que con más dinero pagas mejores médicos y mejores abogados y mejor jamón. Lo que pasa es que el Gobierno ya no tiene dinero para gastarse en propaganda (en realidad nunca lo tuvo, pero bueno, emisión de bonos a diez años y arreglado) para distraer a la gente del hecho de que no tienen el mismo nivel de vida que los ricos (desengáñate: nunca lo han tenido) y ahora esa diferencia se ve con más intensidad. Para un montón de gente, que se ha tirado años gastando como si fuera rica pensando una mezcla entre “ya lo pagaré” y “las cosas siempre van a ir así de bien”, darse cuenta de repente de que no son ricos en realidad y de que esas diferencias existen y siempre existieron es un mazazo. Pero no te engañes: esas diferencias de nivel de vida siempre estuvieron ahí y siempre estarán ahí. Negar esa realidad es vivir de espaldas al mundo y, por tanto, gobernar con los ojos cerrados. Así nos ha ido las últimas dos legislaturas, por supuesto, y de aquellos polvos…

10.- ¿Quieres que todos seamos iguales dejando a un lado los bienes materiales? Entonces ¿de qué te quejas? ¿O es que de verdad no te das cuenta de que todo de lo que hablas – la atención sanitaria, la asistencia jurídica, la enseñanza – son bienes materiales? Aclárate, amigo mío.

11.- En primer lugar, como abogado, soy realista, y ser realista me lleva a afirmar ciertos hechos como “el todo es mayor que la parte”, “la pe con la a pa” y “hay una vida de ricos y otra de pobres”. En segundo lugar, yo bogo -y abogo- porque el que la haga la pague, pero eso no me lleva a cerrar los ojos ante el hecho de que el que la hace con dinero puede pagarse a un abogado mejor que el que la hace y no lo tiene, y que ese abogado tan bueno tiene muchas más probabilidades de conseguir que el que la ha hecho se vaya de rositas por un tecnicismo de la instrucción. El hecho de que vea que el Emperador está desnudo y que afirme que el Emperador está desnudo no quiere decir que me parezca bien que esté desnudo, pero es que muchos viven (no sé si usar la segunda persona ahora) en los mundos de Yupi en los que el Emperador está vestido. La forma de solucionar eso es cambiando el sistema (nuestro rematadamente estúpido y garantista sistema procesal) para que esas imperfecciones técnicas no se produzcan pero ¡hey! en cuanto se intenta hacer tenemos a los de siempre diciendo –con razón- que se están recortando derechos a la gente.

12.- No te engañes. A las personas se las trata igual. La buena persona trata a todos igual de bien, y la mala persona trata a todos igual de mal. Es al dinero, y a lo que el dinero puede comprar en forma tanto de premios como de represalias si te pasas un pelo, lo que marca la difrencia y a lo que se trata bien.

13.- La segunda persona de “si no quieres trabajar todo lo que hay que trabajar para hacerte rico” es impersonal. No hablaba directamente contigo sino con Manolete (“¿si no sabes torear p’a qué te metes?”).

14.-Antes de hablar de quien tiene según yo, la “culpa” de la burbuja, con tu frase punto a punto. En primer lugar, partes de la base de que es una estafa. Yo no creo que fuera una estafa. Puedo entender que determinados compradores se sientan estafados, pero no fue una estafa. Fue un mal negocio que llegó a ser en ciertos casos un pésimo negocio o un negocio ruinoso. Simplemente. Para que sea una estafa hace falta un estafador, y en este caso lo siento pero no lo ha habido. Si yo sé que tengo un piso que no vale lo que pido por él intento venderlo, desde luego, pero lo que no hago es darle un montón de dinero a alguien que no me lo va a devolver para que me lo compre por lo que sé que no vale porque es de naturaleza imbécil: me quedaré al final sin piso, sin dinero, y con un papelito que dice que me deben equis pero que no vale para nada. Que es exactamente lo que ha pasado a buena parte del sector bancario, sobre todo el peor gestionado, de España. Por otro lado, el banco a ti no te vendía el piso: era la inmobiliaria quien te lo vendía así que si te engañara alguien sería la inmobiliaria, no el banco. En tercer lugar, cuando un banco cree que alguien no va a poder devolver un préstamo, NO PRESTA, por el amor de Dios ¿O es que te crees que son tontos? ¿Tú le prestas dinero a quien no te lo va a poder devolver? Entonces, ¿qué te hace pensar que profesionales del sector lo hacen? ¿Qué rayos van a ganar prestando dinero a gente que no lo va a poder devolver? ¡Eso se llama “perder dinero” maldita sea! ¿De verdad crees que los bancos iban a perder dinero? No, simplemente estaban (algunos) tan equivocados respecto a la burbuja como los consumidores.

(Luego empiezas a mezclar churras con merinas y cuando ibas a hablar de la vivienda te vas al desgobierno de las Cajas de Ahorro, la acumulación de deuda, la socialización de las pérdidas y hasta las preferentes, jardines obiter dicta en los que no me voy a meter que bastante largo es esto ya. Y yo no me río ni de los engañados con las preferentes ni de los que compraron un piso en la cresta de la burbuja. Lo siento por ellos, y lo siento mucho por ellos, pero se acabó. Como hormiga puedo sentir mucho que la cigarra pase frío y hambre, pero veo perfectamente qué es lo que le ha llevado a esa situación y, desde luego, veo perfectamente que, aunque a mi se me pueda mover el corazón y ayudar a la pobre cigarra que se ha metido sola en el follón, ella no tiene derecho a exigirme que la alimente. Claro que el Estado ya se ocupa de meterme la mano en el bolsillo en forma de impuestos para hacerlo, pero en fin.)

15.- Por último, dices que “los grandes ganadores de todo esto han sido esos “ricos” que tanto se lo han currado según tú, sobornando al político de turno a cambio de un trozo del pastel”. No entiendes nada. De esto no ha habido ganadores. TODO EL MUNDO pierde dinero. Esta situación no conviene a nadie y es por ello por lo que se ponen medios para detectar las burbujas y, en la medida de lo posible, prevenirlas. Dices que quien ha ganado dinero con la vivienda en los últimos 20 años han sido las constructoras, y yo te contesto (i) que sí, todas esas constructoras que ahora han quebrado y (ii) que te olvidas del otro gran beneficiado: la INMENSA cantidad de particulares que al inicio de la burbuja ya tenían su casa comprada, todos los que compraron su casa de 50 metros en Vallecas en el año 2000 por 64.000 euros y ven que ahora, con bajada de precios y todo, vale 110.000 y que, muy probablemente, no hayan quebrado como las constructoras de las que hablas. Desengáñate: no buscas beneficiados por la construcción en los últimos 20 años: buscas culpables a los que lapidar. Porque si buscaras beneficiados muy probablemente te bastara con mirar a alguno de tus vecinos.

Por enésima vez, y esto dedicado ya a mis lectores en general: por mucho que las busquéis, no hay manos negras detrás de esta crisis, no hay ninguna malévola y demoniaca mente privilegiada que lo vio venir todo y decidió crear una burbuja económica para estafar al Pueblo y hacer a los pobres más pobres y a los ricos más ricos, no hay Club de Bilderberg que valga, ni hay Spectra ni hay James Bond. Todo es muchísimo más complejo y, aunque sea tentador asignarle una narrativa simple que lo explique, a ser posible con buenos y malos, ni Dios creó el mundo en siete días ni los bancos os han robado. Estáis bajo el mismo y naturalísimo instinto que os hace darle una patada al hardware cuando se estropea el software, y va a solucionar (y a ayudar a evitar que vuelva a pasar) exactamente lo mismo que patear el ordenador. Nada. Y probablemente lo empeore.

Un cordial saludo,

Arthegarn

El Gran Quadre (The Big Picture)

Tengo unos días absolutamente infernales de trabajo delante de mi, pero no quiero dejar escapar estos cinco minutos libres antes de que empiecen para compartir una profecía sobre las radicales consecuencias que la espectacular diada de ayer va a tener.

Ninguna.

Por dos razones, fundamentalmente:

  1. No va a traer la independencia de Cataluña porque eso implicaría una reforma constitucional de un calado inimaginable y la experiencia nos dice que aquí la Constitución no se toca así quemen el Congreso. Vivimos en un país de políticos inamovibles cual esposa de Lot que ignoran totalmente toda manifestación popular que no estén manipulando ellos mismos. “Madrid” hará caso omiimagesso, a la hora de la verdad, de la diada. Dejará que sus ecos se apaguen con el tiempo sin hacer absolutamente nada, exactamente igual que hizo con el 15-M, y cuando resurjan sus ecos cada año los aguantará estoicamente. Y, si en algún momento el tema se llegara a poner serio, lo que hará será otra serie de reformas, que vendrían muy bien a España pero que no tendrían nada que ver con la independencia de Cataluña (reforma de la LOREG y del Título III, por ejemplo) y serían más que suficientes como para desviar la atención y las energías de ese proyecto.
  2. Pero es que, además, tampoco va a traer como resultado el concierto económico catalán que verdaderamente quieren CiU y los catalanistas no soberanistas. Y no lo va a traer porque como se empezara a hablar del tema, Europa, que está presionando por una mayor consolidación fiscal en España como una de las (inexistentes) condiciones para el (inexistente) rescate de España, no soltaría un céntimo. Y como necesitamos ese dinero como el maná los israelíes en el desierto, “Madrid” no efectuará movimiento drástico alguno en esa dirección (lo que es más, igual se ven forzados a hacerlo en el sentido contrario). Los catalanistas gritarán y gritarán y el palau derribarán, pero desde Madrid se aguantarán o, como mucho, realizarán algún acto o concesión simbólica porque Paris vaut bien une messe.

Así, en cinco minutos y a vuelapluma, es todo lo que puedo decir. A ver si el tiempo me da la razón.

Saludos a todos,

Arthegarn

María Dolores Carrión, que rima con dimisión.

Esta mujer ya había demostrado su absoluta incompetencia con su gestión del 15-M, pero lo de ayer de la marcha laica ha sido unir el insulto a la ofensa. Hay que exigirle a Zapatero que la destituya de forma urgente.

No me voy a poner en este artículo a analizar en profundidad lo que pasó ayer en Sol. Según que periódico leas, qué emisora de radio La_delegada_del_Gobierno_en_Madrid_Dolores_Carrionescuches o con qué testigo directo hables, las situaciones de provocados y provocadores se alternan y la identidad de quien desenvaina la primera espada cambia. Tengo mi opinión al respecto, tanto sobre responsabilidades mediatas como inmediatas, pero en este artículo me la voy a callar. Tampoco voy a analizar la gestión que hizo Mª Dolores Carrión del 15-M. No me hace falta para el objetivo de este artículo porque todo el mundo está de acuerdo en que ha sido patética, pero creo que merece la pena mencionar que es el origen de todo lo que pasó ayer. La excelentísima señora Carrión (y nuinca lo de “excelentísimo” fue más falso) fijó entonces una política con los que traspasan los límites de la Ley (independientemente de que pensemos que están justificados para hacerlo o no), basada es la pasividad, el encogerse de hombros y la política de hechos consumados. Y de esos polvos vienen estos lodos.

Ayer Madrid dio una imagen bochornosa cuando miles de manifestantes anti-papa se enfrentaron con miles de pergrinos pro-papa en la Puerta del Sol. Considerando como están los ánimos en España, las pasiones que levanta este tema por ambos bandos y la inmensa cantidad de partidarios de cada uno de ellos que se juntaron en escasamente 10.000 metros cuadrados creo sinceramente que once heridos leves, de los que el más grave ha sido un policía con un corte en la mejilla, ha sido un precio muy, muy barato que pagar por la absoluta incompetencia de esta señora. Si estos dos grupos hubieran llegado a las manos, si hubieran llegado a acometerse, estaríamos hablando de cientos de heridos y decenas de muertos. Insisto, un precio muy bajo que pagar. Pero es que no hay por qué pagarlo.

Los enfrentamientos de ayer eran completamente previsibles. Hace falta ser rematadamente imbécil para permitir que 5.000(1) manifestantes anti-papa (o anti-lo-que-sea) se encuentren con otros tantos peregrinos pro-papa (o pro-lo-que-sea), en una ciudad, encima, literalmente tomada por los segundos y cuyo campamento principal, por el que pasean cientos de miles de ellos, empieza a escasos 900 metros. Pero analicemos el cúmulo de despropósitos, errores e inacciones de Mª Dolores Carrión que nos han traído aquí.

El 21 de julio se presentó ante la Delgación del Gobierno una comunicación sobre una “marcha laica” para el 17 de agosto que más de un centenar de organizaciones de diverso signo iba a convocar con fines dispares pero con un denominador común: protestar por la presencia del Papa. Algunos convocantes son cristianos de otras confesiones que ven al Papa como el anticristo, algunos son católicos de base que protestan contra la jerarquía imperial justinianea de la Iglesia, algunos son laicos que protestan por cualquier invDibujo--478x270olucración del Estado con la Iglesia, algunos son contribuyentes que protestan por la financiación pública de la JMJ(2), algunos son homosexuales que protestan por la presencia en su ciudad de una figura tan homófoba como perciben al sumo dirigente de la Iglesia Católica, algunos son rojos de toda la vida que, simplemente, odian a la Iglesia y todo lo que representa y la ven como una institución arcáica, estultizante, egoísta e hipócrita… pero todos comparten el objetivo común de protestar por la visita del Papa. La dicha comunicación, como marcan las leyes, incluye el recorrido propuesto, que empieza en la plaza de Tirso de Molina y termina en Sol.

En su línea para no tomar una decisión así la maten, M” Dolores Carrión pide informes a la Abogacía del Estado y al Ayuntamiento de Madrid. Estas dos instituciones, particularmente el Ayuntamiento, son tajantes. La Abogacía del Estado dice que hay recursos y jurisprudencia para alterar la manifestación e incluso vetarla por motivos de seguridad. El Ayuntamiento emite un informe desfavorable dice que hacer una manifestación contra el Papa durante la visita del Papa con la ciudad llena de peregrinos que vienen a ver al Papa es, desde el punto de vista de la seguridad (y desde otros) una pésima idea: hay que cambiar la fecha como ya se hizo con la procesión atea de Semana Santa. Si no se cambia la fecha, que es lo ideal, como mínimo es cambiar el recorrido, ya que el centro, y particularmente puntos emblemáticos y de fuerte atracción turística como la Puerta del Sol estará lleno de peregrinos. Una manifestación con un recorrido distinto tiene menos posibilidades de producir enfrentamientos y es, por tanto, más segura. Así que la Delegada del Gobierno hace suya la postura menos comprometida (cambiar el recorrido pero siempre por Madrid Centro, de cambiar la fecha o hacerlo en Castellana Norte, de Plaza de España a Nuevos Ministerios ni se habla) y autoriza la manifestación pero alterando el recorrido de tal forma que no pase por Sol.

Sin duda conocedores de la permisivida e inoperancia que Mª Dolores Carrión mostró con los “indignados” del 15-M, los convocantes declaran que, independientemente de la prohibición de la Delegación del Gobierno, ellos piensan terminar la concentración en Sol, que “no aceptan” el recorrido propuesto por la Delegación y que terminar en Sol es “irrenunciable”. A tal efecto piden una reunión con ella, que Inexplicablemente (bueno, no, fácilmente explicable: la Carrión es una incompetente)  se celebra finalmente el día 10 (una semana antes de la convocatoria) y que se salda con que la Delegada, ante la amenaza de los convocantes de mantener el recorrido y siguiendo aquello de consumatum est, acepta el mismo como un hecho inevitable y permite que la marcha acabe en Sol.

Por si mismo esto, a mi, me parece grave; aunque no me sorprenda. Lo que es absolitamente intolerable, lo que es de inprudencia temeraria es, sabiendo que la manifestación va a terminar en Sol, no despejar Sol de peregrinos. Eso no tiene excusa. No me vale que la Delegada del Gobierno diga que no se puede restringir el paso en un espacio público; por supuesto que se puede, sobre todo si es extremadamente probable que se produzcan altercados si no se hace.Como ya comenté en su momento hablando del 15-M, la labor de gobierno tiene que ver con conjugar los derechos de todos y con resolver lo mejor posible las colusiones de derechos. En este caso encontramos ante el derecho de unos a manifestarse y de otros a pasear por Sol. En el momento en el que esos dos derechos no son compatibles, porque la mezcla de los mismos va a producir violencia, hay que restringir los de uno u otro grupo para evitarla. Una de dos: o no dejas entrar la Marcha Laica en Sol, o echas a los peregrinos, pero no puedes no hacer nada que es exactamente lo que hizo. Y así acabó todo.

Insisto: el enfrentamiento era previsible. Era de cajón. Y la delegada del Gobierno, Mª Dolores Carrión, no hizo absolutamente nada para evitarlo. Resultado: once heridos y la imagen de Madrid en el exterior empañada. Y lo malo es que podría haber sido mucho, muchísimo peor.

Así pues desde esta humilde tribuna ruego respetuosa pero firmemente al Presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, que destituya inmediatamente a su delegada del Gobierno en Madrid, M Dolores Carrión, antes de que su incompetencia y pasividad acabe con la vida de alguien.

Es medida de justicia y buen gobierno que, sinceramente, no espero obtener, en Madrid, a 18 de agosto de 2011.

Saludos a todos,

Arthegarn________________

(1) A estas horas todavía hay una guerra de cifras con el número de manifestantes, que la organización cifra en 20.000 y la Delegación del Gobierno en 2.000. Por el recorrido, la afluencia y la densidad que yo he visto estimo unos 3.500, pero eso es irrelevante. Los convocantes preveían 5.000 y con ese número es con el que tendría que haber trabajado Mª Dolores Carrión. Si hubiera trabajdo, vamos.
(2) Me veo en la necesidad intelectual de insistir otra vez en que esto es rematadamente falso: ni un céntimo de los impuestos de los contribuyentes ha ido a financiar directamente las JMJ, que se han tratado exactamente igual que se tratan otros eventos de igual o mucha inferior categoría y repercusión. Le pique a quien le pique no ha habido trato de favor a la Iglesia con este tema, insisto en que el COI o la FIFA mueven muchísima menos gente y se les trata, desde el punto de vista económico, muchísimo mejor.

Por qué no haré huelga mañana.

Sin entrar en el tema de si la reforma ya la empezó Zapatero o el de la supuesta mamandurria de los sindicatos (que me parecen falaces, si uno hace huelga es porque está de acuerdo con la protesta y no porque apoye a quien la convoque, son temas distintos), yo es que estoy de acuerdo con las medidas contenidas en la reforma. De hecho creo que se han quedado cortos en ciertos puntos y que no le han metido mano a algunos fundamentales, como precisamente una ley de huelga. Entiendo que recorta los derechos de los trabajadores, que no olvidemos que también son los míos como asalariado que soy, pero es que opino que éstos eran excesivos en determinados campos. Sinceramente creo que una mayor flexibilidad es buena a medio-largo plazo, algo que entiendo que es inconcebible para los que solo pueden pensar en el miedo que tienen a que les despidan.

¿Y por qué pienso esto? Porque yo, como asalariado, me veo tanto a la vez como comprador y vendedor en el mercado de trabajo. Yo vendo mi fuerza laboral a cambio de un salario, desde luego, y tengo que “venderme”20130428aureliano2 y conseguir que me ”compren”, pero al mismo tiempo elijo en que condiciones y para quien trabajo y, en ese sentido, si una empresa quiere contar conmigo tiene que convencerme y “venderse” también.

No nos engañemos: los empleadores no son unos esclavistas gordos con chistera, puro y dientes afilados que chasquean un látigo sobre sus trabajadores mientras les esquilman sus plusvalías. Puede que históricamente lo fueran en el momento en el que nació la lucha obrera y puede que en ese momento toda esa retórica de lucha de clases estuviera justificada, pero en el mundo en el que vivimos hoy en día, y más aun en el mundo hacia el que vamos, los empresarios que se portan así quiebran. Sí, mis queridos lectores, quiebran, y lo saben. ¿Y por qué? Porque en un mercado en el que hay libre competencia, los más rentables crecen y los menos rentables quiebran.

Si te portas como un negrero o un capitalista arquetípico de la revolución industrial con tus trabajadores te encontrarás con un fenómeno en tus recursos humanos: la gente buena de tu empresa se irá a otras en las que les traten mejor y les paguen más y tú te quedarás con los malos, vagos e ineficientes a los que no quiere nadie. Eso te hará ser menos rentable y producir con menos calidad, por lo que serás menos competitivo, y acabas quebrando (no te digo nada si esto es cierto en las grandes empresas de capital…). Desde esa perspectiva del mercado de trabajo, en la que los empleadores tienen que atraer y retener talento, estas reformas no son nada sino positivas porque: (i) si eres bueno no te van a echar porque a la empresa no le interesa y (ii) si eres malo tendrás que, o cambiar de actitud, o hacerte a la idea de que te van a pagar por lo que vales (y probablemente en otro sitio) y no por lo que crees que vales, o por lo que te han dicho tus camaradas que vales.

El incremento de eficacia de las empresas españolas, que ahora mismo es desastroso debido entre otras cosas a la mentalidad de la poltrona, incrementará su rentabilidad relativa. Eso incrementará en número de empresas y eso, a medio plazo, resultará beneficioso para los trabajadores, o al menos para los buenos trabajadores, que se encontrarán con que tienen más sitios donde elegir y con que su valor sube, por la simple ley de la oferta y la demanda. Más rentabilidad supone más incentivo para crear empresas, más empresas suponen más competencia para atraer y retener talento y eso redunda en unas mejores condiciones para los buenos trabajadores, estén en la categoría que estén y se dediquen a lo que se dediquen.

Porque todo esto no es aplicable simplemente a los grandes ejecutivos o los abogados de prestigio. Es aplicable a todos los profesionales, particularmente a todos los buenos profesionales, estén en el ramo en el que estén. Al igual que hay buenos y malos abogados (por ejemplo) hay buenos y malos mecánicos, obreros, chóferes, administrativos, secretarios, vigilantes de seguridad o comerciales. Y al igual que (caeteris paribus) los buenos abogados acaban siendo socios de Clifford Chance o de Uría&Menéndez, los buenos mecánicos acaban siendo jefes de equipo en Ferrari. Los buenos profesionales, en cualquiera que sea su ramo, acaban siendo mejor tratados, cobrando más y trabajando en mejores empresas que los malos y esto es simple selección natural.

Ni que decir tiene que la famosa rebaja de la indemnización por despido animará a los empresarios a hacer más contratos fijos. Eso facilitará la incorporación de jóvenes (y la reincorporación de parados) al mercado laboral en puestos estables, lo que facilitará su acceso al crédito. Y, si bien es cierto que al principio de tu vida profesional o si te quedas en paro tendrás que entrar un poco “donde puedas” (y cualquiera que me conozca sabe que hablo por experiencia) también lo es que si eres bueno irás ascendiendo, cambiando de puesto, o de empresa, o de las dos cosas, y acabarás en un puesto acorde con tu valía profesional. Eso sí, con tu valía profesional de verdad, que no tiene por qué tener nada que ver con lo que tú consideras que te mereces o lo que te contaba tu mamá.

Todo esto respecto a los buenos profesionales, que son los que salen fundamentalmente beneficiados de esta reforma. Y como yo soy un buen profesional y creo que esta reforma me beneficia, porque aunque ahora sea más barato despedirme no creo que fuera una decisión inteligente por parte de la empresa, pues no voy a ir a la huelga en contra de mis propios intereses.

Ahora, respecto a los que se conforman con “ir tirando” para “cubrir el expediente” y trabajan lo mínimo imprescindible… pues lo siento, pero cobrarán lo mínimo imprescindible para cubrir el expediente e irán tirando, porque si no dan más, no veo por qué esperan recibir más (supongo que al decir esto me cuelgo la etiqueta de “insolidario” o algo así). Y los que no hacen ni eso, los que vaguean en el puesto y se buscan cualquier excusa para no trabajar, pues se encontrarán con que su fuerza de trabajo es un producto tan malo que nadie quiere comprarlo, o que quienes lo compran saben lo que están comprando y le tratan como al ineficaz que es. ESOS sí que acabarán en empresas de tres al cuarto dirigidas por negreros, y la razón por la que serán tratados como esclavos será porque habrán demostrado que si no se les trata así no producen en lo más mínimo. Y en el mundo real, o produces, o mueres.

 It’s nature, red in tooth and claw, es la base de la selección natural, es lo que nos ha traído a ser lo que somos desde que no éramos más que polvo de estrellas y no entro a valorar éticamente sus procesos; me limito a decir que existen y que existen en la naturaleza, y que creo que quienes afirman que las cosas se pueden hacer mejor de otra manera probablemente pequen de arrogancia.

En definitiva, independientemente de que la reforma recorte los derechos de los trabajadores, y eso es así y quien diga lo contrario miente, yo es que creo que estos derechos eran excesivos en la España del siglo XXI y tenían efectos perniciosos. Si entendemos la relación laboral no como una lucha de fuerzas entre empleado y empleador, sino como una simbiosis en la que el trabajador y el empleado se intercambian lo que necesitan (el uno, dinero, el otro, fuerza de trabajo) veremos que cuando una de las partes tiene excesivos derechos la relación corre el riesgo de dejar de ser simbiótica y convertirse en parasítica. Y así, a largo plazo, perdemos todos, y quien diga que no que mire como estamos.

Y, sí, “otro mundo es posible”, sinceramente lo creo. Pero hasta que estemos en él hay que legislar de acuerdo a la realidad o el sistema colapsará y nunca llegaremos a ese “otro mundo”.

Salud y evolución,

Arthegarn

Por qué no haré huelga mañana.

Sin entrar en el tema de si la reforma ya la empezó Zapatero o el de la supuesta mamandurria de los sindicatos (que me parecen falaces, si uno hace huelga es porque está de acuerdo con la protesta y no porque apoye a quien la convoque, son temas distintos), yo es que estoy de acuerdo con las medidas contenidas en la reforma. De hecho creo que se han quedado cortos en ciertos puntos y que no le han metido mano a algunos fundamentales, como precisamente una ley de huelga. Entiendo que recorta los derechos de los trabajadores, que no olvidemos que también son los míos como asalariado que soy, pero es que opino que éstos eran excesivos en determinados campos. Sinceramente creo que una mayor flexibilidad es buena a medio-largo plazo, algo que entiendo que es inconcebible para los que solo pueden pensar en el miedo que tienen a que les despidan.

¿Y por qué pienso esto? Porque yo, como asalariado, me veo tanto a la vez como comprador y vendedor en el mercado de trabajo. Yo vendo mi fuerza laboral a cambio de un salario, desde luego, y tengo que “venderme” y conseguir que me ”compren”,Y-por-esto-no-ganas-un-salario-justo pero al mismo tiempo elijo en que condiciones y para quien trabajo y, en ese sentido, si una empresa quiere contar conmigo tiene que convencerme y “venderse” también.

No nos engañemos: los empleadores no son unos esclavistas gordos con chistera, puro y dientes afilados que chasquean un látigo sobre sus trabajadores mientras les esquilman sus plusvalías. Puede que históricamente lo fueran en el momento en el que nació la lucha obrera y puede que en ese momento toda esa retórica de lucha de clases estuviera justificada, pero en el mundo en el que vivimos hoy en día, y más aun en el mundo hacia el que vamos, los empresarios que se portan así quiebran. Sí, mis queridos lectores, quiebran, y lo saben. ¿Y por qué? Porque en un mercado en el que hay libre competencia, los más rentables crecen y los menos rentables quiebran.

Si te portas como un negrero o un capitalista arquetípico de la revolución industrial con tus trabajadores te encontrarás con un fenómeno en tus recursos humanos: la gente buena de tu empresa se irá a otras en las que les traten mejor y les paguen más y tú te quedarás con los malos, vagos e ineficientes a los que no quiere nadie. Eso te hará ser menos rentable y producir con menos calidad, por lo que serás menos competitivo, y acabas quebrando (no te digo nada si esto es cierto en las grandes empresas de capital…). Desde esa perspectiva del mercado de trabajo, en la que los empleadores tienen que atraer y retener talento, estas reformas no son nada sino positivas porque: (i) si eres bueno no te van a echar porque a la empresa no le interesa y (ii) si eres malo tendrás que, o cambiar de actitud, o hacerte a la idea de que te van a pagar por lo que vales (y probablemente en otro sitio) y no por lo que crees que vales, o por lo que te han dicho tus camaradas que vales.

El incremento de eficacia de las empresas españolas, que ahora mismo es desastroso debido entre otras cosas a la mentalidad de la poltrona, incrementará su rentabilidad relativa. Eso incrementará en número de empresas y eso, a medio plazo, resultará beneficioso para los trabajadores, o al menos para los buenos trabajadores, que se encontrarán con que tienen más sitios donde elegir y con que su valor sube, por la simple ley de la oferta y la demanda. Más rentabilidad supone más incentivo para crear empresas, más empresas suponen más competencia para atraer y retener talento y eso redunda en unas mejores condiciones para los buenos trabajadores, estén en la categoría que estén y se dediquen a lo que se dediquen.

Porque todo esto no es aplicable simplemente a los grandes ejecutivos o los abogados de prestigio. Es aplicable a todos los profesionales, particularmente a todos los buenos profesionales, estén en el ramo en el que estén. Al igual que hay buenos y malos abogados (por ejemplo) hay buenos y malos mecánicos, obreros, chóferes, administrativos, secretarios, vigilantes de seguridad o comerciales. Y al igual que (caeteris paribus) los buenos abogados acaban siendo socios de Clifford Chance o de Uría&Menéndez, los buenos mecánicos acaban siendo jefes de equipo en Ferrari. Los buenos profesionales, en cualquiera que sea su ramo, acaban siendo mejor tratados, cobrando más y trabajando en mejores empresas que los malos y esto es simple selección natural.

Ni que decir tiene que la famosa rebaja de la indemnización por despido animará a los empresarios a hacer más contratos fijos. Eso facilitará la incorporación de jóvenes (y la reincorporación de parados) al mercado laboral en puestos estables, lo que facilitará su acceso al crédito. Y, si bien es cierto que al principio de tu vida profesional o si te quedas en paro tendrás que entrar un poco “donde puedas” (y cualquiera que me conozca sabe que hablo por experiencia) también lo es que si eres bueno irás ascendiendo, cambiando de puesto, o de empresa, o de las dos cosas, y acabarás en un puesto acorde con tu valía profesional. Eso sí, con tu valía profesional de verdad, que no tiene por qué tener nada que ver con lo que tú consideras que te mereces o lo que te contaba tu mamá.

Todo esto respecto a los buenos profesionales, que son los que salen fundamentalmente beneficiados de esta reforma. Y como yo soy un buen profesional y creo que esta reforma me beneficia, porque aunque ahora sea más barato despedirme no creo que fuera una decisión inteligente por parte de la empresa, pues no voy a ir a la huelga en contra de mis propios intereses.

Ahora, respecto a los que se conforman con “ir tirando” para “cubrir el expediente” y trabajan lo mínimo imprescindible… pues lo siento, pero cobrarán lo mínimo imprescindible para cubrir el expediente e irán tirando, porque si no dan más, no veo por qué esperan recibir más (supongo que al decir esto me cuelgo la etiqueta de “insolidario” o algo así). Y los que no hacen ni eso, los que vaguean en el puesto y se buscan cualquier excusa para no trabajar, pues se encontrarán con que su fuerza de trabajo es un producto tan malo que nadie quiere comprarlo, o que quienes lo compran saben lo que están comprando y le tratan como al ineficaz que es. ESOS sí que acabarán en empresas de tres al cuarto dirigidas por negreros, y la razón por la que serán tratados como esclavos será porque habrán demostrado que si no se les trata así no producen en lo más mínimo. Y en el mundo real, o produces, o mueres.

 It’s nature, red in tooth and claw, es la base de la selección natural, es lo que nos ha traído a ser lo que somos desde que no éramos más que polvo de estrellas y no entro a valorar éticamente sus procesos; me limito a decir que existen y que existen en la naturaleza, y que creo que quienes afirman que las cosas se pueden hacer mejor de otra manera probablemente pequen de arrogancia.

En definitiva, independientemente de que la reforma recorte los derechos de los trabajadores, y eso es así y quien diga lo contrario miente, yo es que creo que estos derechos eran excesivos en la España del siglo XXI y tenían efectos perniciosos. Si entendemos la relación laboral no como una lucha de fuerzas entre empleado y empleador, sino como una simbiosis en la que el trabajador y el empleado se intercambian lo que necesitan (el uno, dinero, el otro, fuerza de trabajo) veremos que cuando una de las partes tiene excesivos derechos la relación corre el riesgo de dejar de ser simbiótica y convertirse en parasítica. Y así, a largo plazo, perdemos todos, y quien diga que no que mire como estamos.

Y, sí, “otro mundo es posible”, sinceramente lo creo. Pero hasta que estemos en él hay que legislar de acuerdo a la realidad o el sistema colapsará y nunca llegaremos a ese “otro mundo”.

Salud y evolución,

Arthegarn

La reforma constitucional, o éramos pocos y parió la abuela.

Dejando a un lado el tema de la legitimidad de la Constitución, que me comprometo a debatir en otro artículo si alguien lo plantea, esta reforma: (i) no va a servir para nada, (ii) va a traer más mal que bien y (iii) si se hace, tiene que hacerse sin referéndum porque someter de antemano su aprobación a referéndum es anticonstitucional.

Empezando por el que trae más polémica, el tema del referéndum: me resulta divertidísimo la cantidad de demagogos y desinformados que andan por ahí exigiendo un referéndum para aprobar este cambio en la Constitución y gritando a los cuatro vientos que si no se convoca es una afrenta al Pueblo y un golpe de estado contra la soberanía nacional. Vamos a dejar una cosa clara: los mecanismos para reformar la Constitución están incluidos en la propia Constitución, y hay que seguir esos mecanismos. Esto debería parecer obvio, pero es increíble la cantidad de gente que no se da cuenta. Al igual que el reglamento del ajedrez fija como se juega al ajedrez, la Constitución fija las reglas del juego político en un país. Así como todos los alfiles tienen que moverse en diagonal porque lo dice el reglamento (y si los alfiles no se mueven en diagonal estarás jugando a otra cosa, pero no al ajedrez), nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito porque lo dice la Constitución (y si la gente lo fuera querría decir que está en otro sitio, pero no en la España que define la Constitución). Es de estas cosas que son obvias: si vamos a jugar al ajedrez, tenemos que respetar el reglamento y si vamos a vivir en España, tenemos que respetar la Constitución. Y si no quieres respetar el reglamento entonces no digas que quieres jugar al ajedrez porque tú no quieres jugar al ajedrez, quieres jugar a otra cosa. Pero me estoy desviando al tema de la legitimidad que, insisto, si alguien se empeña discutiré en otro artículo. Aceptemos, de momento, el hecho de que todos estamos viviendo en España, la España que define la Constitución, y que hay que obedecerla.

Bien, volvamos al paralelismo con el ajedrez. Parte de las normas del ajedrez fijan el movimiento de la reina, y parte de las normas de la Constitución fijan cómo puede modificarse la propia constitución. En el caso del ajedrez, todos sabemos que la reina puede moverse en cada turno como una torre o como un alfil; en el caso de la Constitución, para la reforma se fijan también dos procedimientos. Uno, contenido en el artículo 168, dice (básicamente) que para reformar ciertas partes de la constitución (las más “importantes”, cosas como los derechos individuales, la forma de Estado o los colores de la bandera) hay que aprobar la reforma con mayoría de 2/3 en el Congreso, volver a aprobarla con mayoría de 2/3 por el Senado, disolver las cámaras, convocar elecciones, volver a aprobar la reforma con las mismas mayorías en las dos cámaras y, además, convocar un referéndum para que el Pueblo, directamente, la ratifique. El otro, contenido en el artículo 167, se aplica al resto de la Constitución, y dice (básicamente) que la reforma tiene que aprobarse por mayoría de 3/5 en el Congreso y luego por la misma mayoría en el senado, sin disolución de cámaras y sin convocatoria de referéndum, aunque éste puede convocarse si lo solicitan al menos el 10% de los diputados o de los senadores, cosa que ocurrió en 1992 con la única reforma constitucional que hemos tenido hasta ahora.

Supongamos, ahora, que estoy jugando al ajedrez y mi contrincante decide darme jaque mate haciendo que la reina se mueva como un caballo. Bien, claramente no puede hacerlo, es trampa. De la misma manera, uno no puede cambiar los colores de la bandera de España utilizando el procedimiento “simple” del 167; al igual que el reglamento del ajedrez dice que la reina no puede hacer ciertas cosas, haciendo la victoria más difícil, la Constitución dice que las Cortes no pueden hacer ciertas otras, haciendo la reforma más difícil. Hasta ahí creo que todos lo tenemos claro.

El problema surge cuando los ciudadanos (o parte de ellos) exigen al Gobierno que convoque un referéndum en el que el Pueblo, directamente, apruebe la reforma a la que nos enfrentamos ahora. Bien, el problema es que (i) no tienen derecho a exigir nada y (ii) el Gobierno no podría hacerlo aunque quisiera. El paralelismo ajedrecístico es que tu oponente te diga que no puedes darle jaque mate moviendo la reina como un alfil cuando el reglamento dice que sí, que la victoria es más fácil de alcanzar que lo que dice tu contrincante. Al igual que tu contrincante no puede cambiar las normas ni para hacerse a si mismo la victoria más fácil (moviendo la reina como un caballo) ni para hacértela a ti más difícil (prohibiendo que se mueva como un alfil), el Gobierno o las Cortes no pueden reformar la Constitución por otros procedimientos que los fijados en ella, no pueden trampearlos para hacer la reforma más fácil, pero tampoco más difícil. Legalmente hablando, la reforma puede aprobarse (tiene que aprobarse) por las Cortes y sin referéndum, el ciudadano no tiene derecho a exigir nada más ni tiene derecho a la pataleta al igual que mi contrincante en el ajedrez no tiene derecho a exigirme que no mueva mi reina como un alfil, ni a enfadarse cuando lo hago(1). Poner en duda la legitimidad del Estado, del Gobierno o de la clase política por aplicar estrictamente la legalidad constitucional es como tirar el tablero de un manotazo cuando te dan jaque mate: igual de justificable e igual de maduro.

Otra cosa, totalmente distinta, es que sabiendo que no se tiene derecho a ello, se pida a los diputados y senadores que soliciten un referéndum para ratificar esta reforma. Pero si se hace esto debe hacerse siempre desde el conocimiento y el convencimiento de que, si deciden no hacerlo, no has perdido nada porque de antemano no tenían por qué hacerlo. Una vez más, poner en duda la legitimidad del Estado, de la Constitución o de la reforma en cuestión porque no se hace como a nosotros (o a una parte de nosotros, o a una parte de vosotros porque a mi esta reforma me la trae por un paraguas como ya explicaré) nos gustaría es tan infantil como injusto. Las normas están ahí, hay que respetarlas y si nuestro contrincante quiere avisarnos del jaque a la reina se le puede agradecer, pero no enfadarse con él (¡ni con el ajedrez!) porque juegue cumpliendo estrictamente el reglamento. Oh, puedo entender el deseo de mucha gente de que se convoque el referéndum y la frustración que genera que no se convoque; es análogo a mi deseo de que no me coman la reina ya a mi frustración cuando me la comen(2), son emociones que todos experimentamos. Pero ni entiendo ni apruebo ni sanciono a quienes actúan llevados por esas emociones y se dedican a hablar de golpe de estado porque no se convoca un referéndum que no hace falta convocar. No es que “quieran” amordazar al Pueblo, ni que “piensen” que somos tontos ni que no “confíen” en nosotros. Es simplemente que no hace falta convocar un referéndum y así es más barato (unos 115 M€).

Y, es que, entre nosotros, el referéndum no hace falta convocarlo entre otras cosas porque esta reforma no sirve absolutamente para nada. Habéis leído bien: para nada. No introduce cambio alguno de verdad en la Constitución, lo deja todo al desarrollo legislativo. A ver si lo explico sin ponerme demasiado técnico…

Cuando empezó a hablarse de esta reforma parecía que lo que se iba a hacer era reformar la Constitución de tal forma que se prohibiera al Estado (y al conjunto de las Administraciones Públicas incluyendo las Autonomías, que son un agujero negro) que: (i) presentara presupuestos deficitarios(3) (es decir, presupuestos en los que los gastos son superiores a los ingresos, “y ya veremos como o pagamos”) y (ii) que la deuda total de España no pudiera sobrepasar un determinado porcentaje del PIB. Esa medida(4), inscrita en la Constitución, ofrecería estabilidad a medio y largo plazo a la economía española, acabando con los vaivenes según cambia de gobierno, con la independencia económica de las autonomías (que se escuda en que son autónomas para endeudarse todo lo que quieren) porque requeriría del acuerdo de los dos grandes partidos para deshacerse, algo que sería muy difícil por diversos factores. Pero el texto que se ha remitido hoy (y que podéis leer íntegro aquí) lo único que hace es derivar esos porcentajes que fijan el techo de coste o bien a una Ley Orgánica, que es mucho más fácilmente manipulable que la Constitución, o bien a lo que diga la Unión Europea, lo que desde mi punto de vista es un error porque es ceder soberanía a la Unión de forma descoordinada, sin el compromiso de todos los demás socios europeos de que vayan a hacer lo mismo.

En otras palabras, es un gesto totalmente de cara a la galería. Los gobiernos ahorradores puede que lo tengan un poco más fácil para justificar sus políticas presupuestarias, pero los gobiernos manirrotos solo tendrán que modificar una Ley Orgánica (lo que solo requiere mayoría absoluta del Congreso de los Diputados y que ni pasa por el Senado) para ponerse el techo de gasto / endeudamiento / lo que sea que les de la gana. En otras palabras, se dice de forma tajante e inalterable que no nos endeudaremos más de… lo que diga una ley que podemos alterar fácilmente. Un timo, oiga. Eso y anda, lo mismo. De hecho, para eso ya teníamos la Ley de Estabilidad Presupuestaria que aprobó el Gobierno Aznar en 2001 exigiendo este tipo de medidas de contención del gasto y la deuda, y que Zapatero dejó básicamente sin contenido apenas seis años después, en el día de los inocentes (dejando claro que aquello era una guasa).

Por eso digo que esta reforma constitucional hace más mal que bien. Porque se queda en una declaración de intenciones que, en realidad, no compromete apenas a nada a los sucesivos gobiernos que dirijan España, y porque comete el terrible error de abrir la caja de los truenos de la reforma constitucional por una soberana chorrada. Vamos a ver, si nos vamos a poner a reformar la Constitución, con todo lo que eso supone de tensiones políticas y de nacionalistas pidiendo cosas (ya están los vascos diciendo que “ya de paso” habría que incluir algo sobre el derecho de autodeterminación de los vascos, y los catalanes diciendo que “ya de paso” debería introducirse un tope a la “solidaridad catalana con España”), hagámoslo por algo que merezca la pena. Metámonos a fondo con el tema, reformemos el Poder Judicial y garanticemos su independencia y la de sus órganos de gobierno, reformemos el Senado, acabemos con la provincia como circunscripción electoral, metámonos a fondo con la estupidez de las autonomías y decidamos si somos un estado federal o no, porque el término medio claro está que no funciona, y tantas y tantas cosas que de verdad hay que hacerle a la Constitución. Pero crear toda esta tensión y armar todo este revuelo para tan escasas nueces es una soberana estupidez que, honestamente, opino que no vale para nada y que es difícilmente justificable por los dos grandes partidos ante sus electorados (para el PSOE porque eso de fijar techos de gasto es de derechas y para el PP porque en realidad no se está fijando nada y te la están metiendo doblada, imbécil).

En fin. No estaba el país tenso ni nada, entre la crisis, el 15-M, el Papa, el 15-O, las elecciones generalísimas y la madre que le parió como para ponerte ahora a juguetear con la Constitución. Como decía Romanones, vaya tropa…

Saludos a todos,

Arthegarn___________

(1) Por supuesto, el hecho de que mi contrincante en ajedrez no tenga derecho a enfadarse porque le gano siguiendo las normas no quiere decir que no se enfade. Hay mucha gente que no sabe perder y que, cuando lo hace o ven inminente la derrota, tiran el tablero de un manotazo, se enfurruñan y dicen que no quieren jugar más. Puede que sean jugar, pero no son buenos compañeros de juego. De la misma forma hay gente que aunque sepan de política, cuando el juego va en su contra cogen el canasto de las chufas y tiran las leyes a la basura diciendo que para esto no piensan seguirlas. Serán buenos oradores, pero pésimos ciudadanos.
(2) Cuando me comen la reina, quiero decir.
(3) Esto no es exactamente así, en realidad la idea era evitar presupuestos con un déficit estructural (es decir, el déficit que no tiene que ver con los ciclos económicos) superior al 0,40 % del PIB. El tema no es no endeudarse, es no endeudarse demasiado.
(4) Medida que a mi me parece muy bien porque está muy a tono com mi política económica, que es del tipo “si no hay dinero no podemos hacerlo aunque queramos” frente al “si hay que hacerlo lo hacemos y ya veremos como lo pagamos”
.

Un liberal en la asamblea revolucionaria, popular y autogestionada de Sol y ni rastro del Rey Arturo

Cualquiera que leyera mi último artículo, Un Brindis por Sol, pensaría que en España el Pueblo, no una facción ideológica, sino el Pueblo, se estaba finalmente moviendo para alcanzar, entre todos, un nuevo acuerdo, más justo, directo y representativo, que reformara el sistema y la democracia. Por desgracia, nada podría estar más lejos de la realidad.

El jueves pasado, poco después de escribir ese artículo, pasé por casa, me cambié y me fui a Sol a ver en qué podía ayudar. Mi sorpresa fue grande al encontrarme que todos los carteles con soflamas izquierdistas, anarquistas y anticapitalistas que adornaban el campamento en mi última visita seguían allí… y que se habían reproducido. Me sorprendió porque, dado el carácter apartidista de los Cuatro Puntos(1), esperaba que el campamento se hubiera contagiado de la nueva ola de sentido común. Mi sentido arácnido empezó a zumbar, pero lo tranquilicé razonando que, al fin y al cabo, todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, que era lógico pensar que muchos de los individuos de la acampada siguieran manteniendo sus ideas y downloadpor tanto expresándolas y que ,incluso si no fuera así, quizá retirar todo aquello planteara más problemas de los que yo pensaba. Así que me di una vuelta para olfatear el ambiente, que olía a amapola, óxido, sangre y rubí: todo diverso pero todo rojo. Mosqueado, pero no desanimado, me acerqué al punto de información.

Allí pregunté directamente de qué iba todo esto y qué era lo que se quería conseguir. Tres personas distintas hablaron conmigo, pasándose la patata caliente los unos a los otros, pero sin concretar lo que yo quería. Uno me explicó el origen (básicamente económico) de la “indignación” de los “indignados” y me remitió al manifiesto original de Democracia Real Ya (y me dio una copia en papel); otro me habló vagamente de que era un movimiento popular y asambleario (fue la primera vez que oí la palabra “asambleario”, pero no sería la última) que intentaba hacer un mundo más justo en el que las personas no fueran tratadas en función del dinero que tenían, etc., todo ello regado con palabras como “popular”, “igualitario” y “garantizar”; el tercero ya resultó más concreto y me estuvo contando diversas medidas de los 38 puntos del segundo manifiesto(2) de Democracia Real Ya. Cuando le comenté que esas propuestas ya las conocía, pero que era mi entendimiento que se había dado “marcha atrás” al respecto y que se había recortado a los Cuatro Puntos me contestó que eso no podía ser así: “es posible que alguna de las asambleas haya dicho que para hacer algunos de los cambios que queremos haya que contar con gente de fuera del movimiento y que para eso haya que decir cosas en las que estemos de acuerdo con ellos o ellos con nosotros, pero eso no es que demos marcha atrás: lo que queremos es esto, y ni un paso atrás.”

Fue un bofetón a mis esperanzas, pero no cejé. Pensé que, al fin y al cabo, yo también quería conseguir más cosas que las que figuran en los Cuatro Puntos, así que lo verdaderamente importante no era lo que el 15-M o la gente que lo componía quería obtener además de desarrollar los Cuatro Puntos, sino el hecho de que querían, al menos en parte, lo mismo que yo, y que podríamos trabajar juntos para conseguir ese subconjunto intersección. En un momento comenté que era abogado y acabé, sin entender muy bien por qué, en la Comisión de Legal(3). Allí intenté hablar de leguleyo a leguleyo, esperando obtener respuestas más exactas y menos grandilocuentes a mis problemas, pero lo único que saqué en claro era que los Cuatro Puntos no eran, como yo pensaba, un consenso de mínimos: eran una propuesta de trabajo que había salido de una de las comisiones asambleas, la de Política a Corto Plazo, pero que tenía que ser refrendada por la Asamblea General (“y, entre nosotros, ni de coña, vamos, menudos vendidos”). Segundo bofetón a mis ilusiones, y nuevo recordatorio de aquello que digo yo siempre de “nunca creas que el deseo de informar de un periodista supera a su deseo de vender periódicos” (si uno lee cuidadosamente el artículo de El Mundo, por ejemplo, o el de El País se da cuenta de que en realidad no había tal consenso de mínimos, pero el titular vendía más así…).

Aun así, saqué otra cosa en claro: la gente con la que yo quería hablar, los que tenían (en mi humilde opinión) el sentido común y la visión política suficiente como para que del 15-M pudieran salir los cambios de sistema que España necesita tan desesperadamente, eran los de la Asamblea de Política a Corto Plazo. Me acerqué de nuevo a Información donde vi que se reunían en Cortylandia, pero me avisaron de que hoy precisamente no se reunían. No obstante vi que en cinco minutos empezaba la Asamblea de Política a Largo Plazo en la cercana plaza de Pontejos, así que me lié la manta a la cabeza y me acerqué allá, como siempre a escuchar lo que se decía y, esta vez, a participar con mis opiniones.

Quitando otro tipo vestido de negro debía ser el mayor de los cuarenta allí reunidos. Con media hora de retraso o algo así el compañero de las rastas que creo que se llama Arturo(4) tomó el altavoz y nos estuvo explicando las normas de la asamblea, al tiempo que pedía voluntarios para tomar acta, llevar cuenta de los turnos de palabra, etc. Como nadie se ofrecía para nada me pudo la educación católica aquella de la que hablaba Vieja Bruja cierta vez y me ofrecí a levantar acta para romper el hielo (y funcionó, en seguida salieron todos los demás). Esto lo digo porque ahora, cuando comente lo que se discutió en esa asamblea, quiero dejar claro que no es solo que anduviera yo por allí mirando el facebook y poniendo la oreja de vez en cuando, estaba levantando acta y prestando toda mi atención a lo que se decía. Así que, aquellos de vosotros que seáis moderados y leáis estos artículos para tener información de primera mano(5), agarraos, que vienen curvas.

Lo primero que voy a hacer es transcribir el orden del día de, insisto, la asamblea de Política a Largo Plazo (en adelante, “PLP”) (que yo, en mi ignorancia suponía que trataría de objetivos a largo plazo y líneas orientadoras, pero no):

  1. Okupación(6) de viviendas vacías.
  2. Expropiación de bienes inmuebles y posterior socialización.
  3. Federación de consejos municipales.
  4. Autogestión de todas las empresas y asambleas en los centros de trabajo.

Este orden del día, como comprenderéis, hizo que se me cayera el alma a los pies. Si hasta ahora mis conversaciones en la acampada habían sido desilusionantes, este orden del día me demostraba más allá de toda duda que el sentido común y el realismo brillaban por su ausencia en el movimiento 15-M (en otras palabras, que cuando asomaban la nariz se les veía muchísimo). Pero lo peor estaba por llegar.

Antes de empezar a tratar el orden del día se discutieron una serie de cuestiones preliminares (lectura del acta anterior, etc.), la principal de las cuales fue, precisamente, los Cuatro Puntos. Me gustaría tener el acta que levanté, que fue muy exacta y recogía cada intervención y, en ciertos casos, frases exactas, pero dejé allí el original y tengo que confiar en mi memoria… Las primeras intervenciones fueron todas tanto de enfado como de absoluta repulsa. Enfado por la repercusión mediática que habían tenido, enfado porque “la gente se va a creer que esto es lo que no es”, enfado porque se percibía una diferencia de trato entre Política a Corto Plazo y Política a Largo Plazo, cristalizado (entre otros) en el hecho de que las actas de PLP no subían a la web ni tenían esa repercusión. Repulsa porque esos cuatro puntos “no es que sean descafeinados, es que no dicen nada”, porque no reflejaban los objetivos ni la voluntad ni el espíritu del movimiento 15-M, porque eran “contrarrevolucionarios” (sic.), porque legitimaban “a los políticos frente a las asambleas populares”, etc. Al poco de empezar el debate pedí la palabra, y a medida que avanzaba el debate me iba quedando claro, EN REALIDAD , qué es y qué quiere la gente de la acampada de Sol.

En primer lugar reclaman la instauración del régimen asambleario: una autoridad (por decirlo de alguna manera) alternativa al Estado basada en las asambleas. Ojo que digo “alternativa”, no “suplementaria”. Algunos proponían la legitimidad asamblearia como complementaria de la del Estado, pero la mayoría opina que la única legitimidad es la asamblearia. El Estado es, pues, ilegítimo, y debe ser sustituido por el régimen asambleario.

El régimen asambleario, a su vez, tiene las características básicas de horizontalidad y soberanía. La horizontalidad quiere decir que se elimina la distinción entre gobernante y gobernado; la soberanía, consecuencia directa de la horizontalidad, quiere decir al mismo tiempo que (i) las decisiones de una asamblea no pueden ser revisadas o revocadas por cualquier tipo de órgano y (ii) cada asamblea particular no está vinculada por nada que rechace. Esto puede parecer un poco confuso así que trataré de explicarme: el régimen asambleario horizontal no permite la existencia de una estructura vertical de revisión y convalidación en el que, por ejemplo, las decisiones los consensos de la asamblea de PLP tengan que ser refrendados por la Asamblea General de la acampada. Ahora bien. Eso no quiere decir que los consensos estén escritos en piedra una vez tomados, por supuesto: una asamblea puede revisar los consensos de una asamblea anterior y cambiar de idea, lo que quiere decir es que no hay una estructura horizontal de tipo convencional, todo el poder está en la base.

Esta horizontalidad termina, obviamente, con el sistema representativo. Son los ciudadanos quienes toman todas las decisiones de forma directa en vez de elegir un representante que decide por ellos. En otras palabras: se trata de eliminar el sistema democrático tal y como lo conocemos en implantar otro básicamente plebiscitario en el que no existe la diferenciación entre gobernante y gobernado y en el que, precisamente por eso, no es necesaria la división de poderes (fundamentalmente porque los “poderes” no existen: la única legitimidad y autoridad emana de la asamblea).

El otro gran punto es la superación del capitalismo. No se habló tanto de esto como del régimen asambleario, pero la idea es la socialización de los medios de producción para cubrir las necesidades básicas, así como de cualquier otro bien ya existente pero distinto de un medio de producción (vivienda, etc.) necesario para cubrir esas necesidades básicas. Estas socializaciones se decidirían y llevarían a cabo en y por las asambleas, que además gestionarían los centros de trabajo y toda actividad productiva, económica y comercial.

No voy a dar mi opinión sobre estas ideas, al menos no aquí. Pero creo que es importante que es importante, por no decir imprescindible, que el ciudadano de a pie sepa de verdad de qué se habla en la Acampada de Sol y de verdad cuáles son sus objetivos. Muchos puede que creáis que es difícil de creer, algunos incluso estuvisteis en las manifestaciones de bárbaros de los días 19, 20 y 21 defendiendo un voto responsable y/o un cambio de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General y/o del modelo de Estado, penséis que “habéis estado allí” y que “sabéis de qué va esto”. No pienso discutir, me voy a limitar a remitiros a las actas de las asambleas, no solo de PLP sino también de Corto Plazo (los “sensatos” que propusieron los Cuatro Puntos), para que leáis, en sus propias palabras, qué se discute y aprueba en Sol. Y, dicho esto, vuelvo al relato.

A pesar de que a la vista de lo que se estaba hablando era totalmente inútil y de haberme dado cuenta de que había estado radicalmente equivocado respecto a lo que se intentaba en Sol, cuando llegó mi turno de palabra traté de defender los Cuatro Puntos. Dije que yo estaba aquí por ellos, que sin ellos no estaría hablando en aquella asamblea así que algo bueno tenían, que tener; dije que tenían la virtud de aunar los esfuerzos de mucha gente, que cambiar el sistema era muy difícil y que se necesitaba el apoyo de muchísima gente, que era necesario buscar algo en lo que todos, izquierdas, derechas, reformistas, revolucionarios y conservadores, pudiéramos estar de acuerdo; dije que uno de mis defectos es que yo era muy práctico y que, si bien veía posible, aunque no fácil, cambiar el sistema democrático para convertirlo en uno más justo, cuanto más coyunturales y específicas fueran las metas que se fijaran menos apoyo tendrían y que opinaba que era mucho mejor conseguir los Cuatro Puntos, aunque fueran relativamente modestos(6), que querer un cambio radical y no obtener absolutamente nada; que podíamos avanzar todos juntos o quedarnos quietos por separado y que los Cuatro Puntos ofrecían avance y unidad… Y me quedé solo, claro.

Citando del acta de esa asamblea tal y como está en tomalaplaza.net (y que no recoge mi intervención)

  • CONSENSO: NO APOYO A LOS “CUATRO PUNTOS”
  • CONSENSO: INSTALAR EL RÉGIMEN ASAMBLEARIO, SUPERAR EL CAPITALISMO, FORTALECER LAS ASAMBLEAS POPULARES

No fueron los únicos consensos que se alcanzaron, por supuesto. Por ejemplo, recuerdo que se decidió que el medio asambleario era un fin en si mismo, algo tan contradictorio como totalitario ¿Dónde quedó Protágoras, dóndedownload Kant, dónde el hombre como medida de todas las cosas, dónde el ser humano como fin en sí mismo? Recuerdo a dos o tres diciendo que lo que se pretende no es cambio, sino revolución total. Recuerdo a una chica diciendo que todas estas cosas ya había un partido que las defendía, Izquierda Anticapitalista(7).

Recuerdo también que en un momento determinado determinado alguien comentó que la diferencia entre PLP y PLC no era en realidad el plazo, sino el calado de las propuestas que iban a salir de cada asamblea. En ese momento pensé “bueno, a lo mejor lo que pasa es que me he metido en la asamblea de los sonaos, la verdad es que no me extraña que no os suban las actas a la página porque hay portadas de Intereconomía de aquí al año que viene”…

En fin, no quisiera alargarme más, porque esto ya me ha quedado lo bastante largo. La discusión del primer punto del orden del día, que vino después, también fue sonada, pero os remito una vez más al acta que, insisto, está en internet. en su propìa página. De hecho, os insto a que, antes de darle al próximo “Me gusta” apoyando el movimiento 15-M o de los indignados o de lo que sea, antes de retwittear la última consigna y antes de echaros a la calle para ir corriendo a la Puerta del Sol o a la Plaza de Cataluña o a donde sea para evitar el desalojo(8), os leáis con cuidado las actas de las asambleas. Para que sepaís, con absoluta certeza, a qué le estáis prestando vuestro apoyo. Y si estáis de acuerdo con lo que proponen, bendito sea vuestro apoyo siempre que se manifieste de forma pacífica, pero que quede constancia de que, en mi humilde opinión:

  • El 15-M no es es un movimiento moderado ni intenta serlo, es un movimiento extremista.
  • El 15-M no es un movimiento reformista que intente cambiar las leyes o la Constitución, es un movimiento revolucionario que intenta edificar un nuevo modelo de sociedad con bases completamente distintas.
  • El 15-M no es un movimiento apartidista, es un movimiento claramente de izquierda y, me atrevería decir, de extrema izquierda.
  • El 15-M no es un movimiento democrático, a menos que se entienda la democracia de forma tan amplia como Alfonso Guerra entendía España cuando dijo aquello de que cuando acabara con ella no la iba a conocer “ni la madre que la parió”. Es un movimiento asambleario, plebiscitario, libertario o como lo queráis llamar, pero eso no es democracia; no todo sistema de consenso mayoritario es democracia. La democracia consiste en que el pueblo (demos) elija al gobierno (krátos) y este movimiento lo que intenta es eliminar el gobierno y mezclar todos los poderes. Mucho pueblo, sí, no lo niego, pero cero gobierno.

Y esas es la verdad, o al menos mi opinión con los datos que tengo. Supongo que desilusionará a más de uno, pero es lo que tiene informarse, que desengaña. Ahora, por estas que con cruces que, conmigo, una y no más. Ahora ya sé de qué va esto, al menos hasta que vuelva a ver si sigue igual.

Salud y evolución,

Arthegarn_____________________

(1) Para quien no esté siguiendo toda la serie de artículos: El jueves 23 la prensa publicó que la gente de Sol había llegado a un acuerdo de mínimos, de clara tendencia inclusiva, que eliminaba las propuestas más “izquierdosas” de política socioeconómica y se centraba en la reforma del Sistema. Esas propuestas, a las que me refiero en este artículo como “Los Cuatro Puntos”, eran: (i) reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana, (ii) lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política, (iii) separación efectiva de los poderes públicos y (iv) creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política. Cuatro propuestas centradas, inclusivas, que opino que son buenas y que, de haberse mantenido, podrían haber aglutinado en torno a este movimiento a una parte muy, muy importante de los españoles, incluyendo casi sin excepción a todos aquellos que Ortega y Gasset hubiera llamado élite. Por supuesto, no fue así…
(2) Este “segundo manifiesto” en realidad son las “propuestas” de Democracia Real Ya y se publicaron el domingo pasado. Hablé de ellas brevemente en
Porque les necesitamos. Donde sea.
(3) Al parecer, por cierto, al comisión de Legal se enfrenta exactamente al mismo problema que los departamentos legales de las grandes empresas. La gente viene preguntando algo del estilo de “¿qué pasa si hacemos esto?”, Legal contesta algo del estilo de “que os pueden poner una multa” y lo que el que ha preguntado va diciendo es que “Legal ha dicho que no podemos hacerlo”. No, Legal os ha advertido de las consecuencias, pero no ha tomado una decisión, la decisión es vuestra. Como en todas partes, los abogados del 15-M tienen una cierta reputación dentro del movimiento de ser los que le dicen que no a todo y los que le pagan pegas a todo, pero no es así.
(4) Permítaseme la figura retórica, aclarando en aras de la veracidad de la información que creo recordar que no se llamaba Arturo sino Salva. Ahora, las rastas las tenía, y la barba desaliñada y el pañuelo palestino también.
(5) Técnicamente de segunda…
(6) A mi no me parecen modestos en absoluto, por cierto.
(7) En el momento no le di importancia, pero luego Sir Accolon me estuvo contando como está viviendo él el asunto y me lo volvía pensar. Es interesante que le deis una vuelta a la página vosotros mismos: lo que no ha podido hacer IU ni UPyD ni nadie en absoluto lo están haciendo estos.