Lo que se juega Occidente I: Trump

¡Qué bien le viene a uno de vez en cuando un cubo de agua fría!

Tú que me conoces, amigo lector, sabes que no soy intelectualmente complaciente. O, bueno, al menos hago lo que puedo. Siempre estoy intentando aprender más, cuestionándome lo que sé, leyendo la prensa y los libros “del otro lado” y cada cierto tiempo cuestionándome los axiomas sobre los que baso mi cosmovisión. Bueno, pues ni así. El triunfo de Trump me ha cogido en calzoncillos por no decir en cuclillas. Mirando hacia atrás puedo decir que me resultaba inconcebible. Oh, sí, intelectualmente podía concebirlo, por supuesto, pero como una posibilidad teórica. También me resulta concebible que si suelto una piedra esta se mantenga en el aire porque existe la posibilidad teórica de que todas sus moléculas vibren hacia arriba en vez de cada una por su lado y flote como por arte de magia, pero en realidad , en mi fuero interno, que si suelto una piedra lo que va a hacer es caer. Bueno, pues un nivel de convencimiento similar, emocional, íntimo,the-donald-trump-triumph-the-world-is-surprised-i-am-not-elsieisy-blog es el que tenía de que Trump no iba a ganar. Porque no podía ganar.

Y tanto que yes we can

¿Y por qué me ha pasado esto? Bueno, mirando hacia atrás es bastante fácil verlo. Tengo tanta admiración por la democracia estadounidense, por su separación de poderes, por sus checks and balances y por su cultura democrática, que pensaba que era imposible que un bufón populista y totalitarista como él pudiera engañar de esa forma a la gente. Si es que se le ve venir a la legua, hombre, ningún demócrata que sepa lo que hace lo va a querer como representante suyo, muchísimo menos le va a delegar el supremo poder ejecutivo. En España, donde somos una democracia joven y tenemos un Pueblo que mayoritariamente aun no ha entendido qué es esto de la libertad sí que podría ganar, pero ¿en Estados Unidos? ¡Vamos, hombre! Alguien como él tendría más posibilidades sentándose a la orilla de la Cuenca Tidal a ver si de sus aguas surgía Michelle Obama y le tiraba una cimitarra(1). Si es que lo tiene todo: engreído, inculto, machista, pijo, racista, rico por su casa, xenófobo…

Claro que, ¿en qué me basaba para pensar eso? ¿Acaso los estadounidenses nunca han elegido presidentes así? ¡Eligieron a Bush Jr., por favor! No, la verdad es que cuando crees que tienes razón y puedes explicarte a ti mismo por qué la tienes de forma convincente hace falta una motivación externa lo suficientemente fuerte como para sacudir tu complacencia para cuestionarte (o volver a cuestionarte) las cosas y cuando externamente lo que tienes es el refuerzo de que ninguno, pero es que ninguno de los estadounidenses que conoces piensa votarle ni de lejos y que muchos están haciendo campaña activa en su democracia-y-totalitarismo contra… pues WYSIATI(2) como la copa de un pino.

La verdad es que me había olvidado totalmente de lo que es la democracia en realidad. Llevo tanto tiempo luchando por que en España tengamos una democracia de verdad y no esta especie de libertad vigilada, y últimamente he estado tan preocupado por defenderla de quienes confunden la democracia con la democracia orgánica, que la he sacralizado un tanto. En mi mente había pasado casi a ser un fin en vez de un medio, pero allí no. Allí los fines son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad y la democracia solo es el medio por el que deriva el gobierno sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados. Y lo que quieren de los políticos no es que salvaguarden la democracia y la separación de poderes, lo que quieren es que les resuelvan sus problemas, o al menos que les den los medios para resolverlos ellos. Quieren sentirse escuchados, sentirse representados, quieren sentir que hay perspectivas de un mañana mejor para ellos y para sus hijos y les da lo mismo si eso – y fíjate, querida lectora, que hablo de sentimientos y no de realidades – se lo da alguien que recuerda a más a Stalin que a Roosevelt. La democracia está tan enraizada, tan segura, tan lejana es la tiranía que no se van a preocupar de que este o aquel candidato venga con unos discursos raros o unas formas extrañas. La libertad está tan segura y tan dada por descontado que es inconcebible que Estados Unidos se convierta en un régimen totalitario.

Inconcebible. ¿De qué me suena esa palabra? (Continuará.)

Arthegarn_________________

(1) O, más apropiadamente, una espada mameluca.
(2) Ya lo he comentado alguna vez, pero el WYSIATI es un sesgo cognitivo consistente en pensar que no hay nada más allá de lo que tenemos a nuestro alrededor (What You See Is All There Is). Como todos los estadonidenses que conozco se comportaban de una forma deduje que todos los estadounidenses se comportarían de la misma, sin darme cuenta de que los estadounidenses que conozco son todos cultos, educados, en su inmensa mayoría liberals y en su inmensa mayoría con suficiente dinero como para haber pasado largos periodos de tiempo en Europa, algo que no define a la mayoría de los estadounidenses sino, más bien, a una minoría concreta. Si mis amigos fueran una muestra representativa de los Estados Unidos habría la moda fúnebre haría estragos en el mundo, por ejemplo.

El corazón, a la izquierda.

Yo siempre he sido muy cerebral. Cuando era crío pensaba que todo el mundo era como yo y que, puesto que no era alto ni fuerte ni divertido, mi estrategia para encontrar pareja tenía que consistir en ser lo que se llamaba entonces «un buen partido». Las chicas listas se darían cuenta y querrían estar conmigo porque era lo lógico y razonable y, al fin y al cabo ¿quién quiere estar con una chica tonta?

No podéis imaginar lo que ligaba con esa táctica, me las tenía que quitar de encima…

Lo que tendría que haber hecho, por supuesto, es hacerme divertido. Uno puede ligar muchísimo sin ser Adonis siendo divertido; de hecho un Adonis aburrido tampoco liga mucho. Las chicas (y los chicos) quieren lo que quieren, no lo que les conviene. La inteligencia está muy bien, te da los medios para conseguir lo que quieres, pero lo que no hace es decirte qué quieres. Para eso están las emociones. No es la lógica lo que guía nuestro comportamiento sino los sentimientos, es aquella sierva de estos y no al revés. Muchas veces da la impresión de que no, de que una personalidad bien hecha es como un barco que tiene al cerebro como capitán y es una analogía muy válida; pero si el cerebro es el capitán las emociones son el armador. Aunque el cerebro sea quien ordene la vida unicornioy la persona y el que se ocupa de que todo en el barco esté en estado de revista, son las emociones como armador las que le dicen al capitán cerebro a dónde tiene que llevar el barco. Y la función de un barco, no lo olvidemos, es ir de un lado a otro, no funcionar como un reloj.

Si quieres conseguir algo de otra persona tienes que apelar a las emociones: esa persona tiene que querer dártelo. Tu cerebro, que es tu aliado, te puede decir cómo conseguir que esa persona quiera darte lo que deseas, por ejemplo ofreciéndole algo a cambio que quiera más que lo que tiene, pero todo en esta vida está gobernado por la emoción, el hambre, el deseo, la búsqueda de la felicidad. Las personas más cerebrales son capaces de posponer un disfrute inmediato para conseguir más adelante un disfrute mayor, por ejemplo estudiando en vez de salir a jugar al fútbol o haciendo el esfuerzo de levantarte cada día una hora antes para ir al gimnasio antes de trabajar a sudar y cansarte en vez de darte la vuelta y arrebujarte en la camita, que es lo que realmente te apetece. Pero eso es todo. Nadie puede forzarse a hacer lo que no quiere, lo máximo que puede hacer es negarse  temporalmente a hacer lo que quiere hacer para conseguir, en el futuro, algo que quiere más. Pero sin esa promesa de satisfacción mayor posterior, sin esa negociación con uno mismo, no hay motivo para el sacrificio. Las emociones, insisto, son las que mueven a la gente.

Por eso es imposible hacer política sin apelar a la emoción. Un político es, en el fondo, un depositario de las emociones y los deseos de sus votantes. La gente quiere algo y el político keep-calm-and-qu-ils-mangent-de-la-briocheles dice que si le votan les dará lo que quieren. Simple. Algunos políticos son además, líderes emocionales, en el sentido de que no solo recogen los deseos y las emociones de los ciudadanos sino que les infunden otros adicionales. La versión más simple de esta forma de hacer política (más bien de conseguir poder, pero bueno) es lo que yo llamo el culpismo populista: el Pueblo te dice que quiere pan, tú les contestas que si te dan su apoyo tendrán pan, y añades que si no tienen pan es culpa de los nobles que se quedan toda la harina para hacer pasteles. ¿Qué ha pasdo? El Pueblo vino a verte con un sentimiento: hambre, y ha vuelto con tres: hambre, odio y satisfacción. ¿Satisfacción, preguntaréis algunos? Oh, sí, satisfacción. Satisfacción porque el líder les ha ofrecido una explicación simple a sus problemas, algo que pueden entender y que pueden ver cómo solucionar aunque quizá no se atrevan a hacerlo en este momento. Y eso causa satisfacción porque el cerebro funciona de tal forma que cuando aprende algo, cuando entiende y se explica algo, te recompensa con placer para que sigas aprendiendo cosas.

¿Y qué consigue el líder con esto, por qué iba a hacerlo? Que el Pueblo deje de seguirle  únicamente por tortuosas razones intelectuales que tanto cuesta obtener y que pase a hacerlo emocionalmente. El ciudadano ya no necesita su cerebro para analizar argumentos y decidir si confía porque ahora le asocia con una emoción placentera. «Escucha a Galathor y saldrás satisfecho» le dice a uno la experiencia, y así tenderá el ciudadano a escucharle más, a confiar más en él, a creerle más… y a recomendarle más a sus pares e iguales. Las ventajas competitivas que da en política la lealtad del electorado por razones sentimentales (incluyendo «es que siempre he votado así») son incontables.

En España los políticos llevan haciendo culpismo populista desde que existe la democracia. Probablemente porque somos una democracia joven con un Pueblo inexperto que no entiende qué es eso de la soberanía que le dicen que t106544527_1a855ba330iene y la responsabilidad que implica. Como el siervo cobarde de la parábola(1), el español moda siente que la soberanía es cosa de otro, del soberano, y entierra su talento sin usarlo. A un Pueblo así le puedes colar cualquier cosa. Como pasa en todo mercado, si los compradores no son exigentes los vendedores venden bazofia porque, total, p’a qué. La política española, en general, es de tente mientras cobro y la mayor parte de la culpa es del Pueblo, no de los políticos, que no es exigente ni a priori ni a posteriori. Pero, independientemente de esta responsabilidad a lo que voy es a que cuando las cosas no tienen calidad al final acaban pasando factura.

En el PSOE (y no solo en el PSOE, pero hoy quiero hablar del PSOE) llevan demonizando al PP y señalándolo como la causa de todos los males desde que Caín mató a Abel. Paradójicamente, cuando lo que existía era AP (mucho más de derechas que el PP) el PSOE la trataba de una forma muy diferente y es conocido el respeto que Felipe González siempre le tuvo a Manuel Fraga. Pero desde la refundación y la ruptura del techo, desde que el PP se convirtió en una posible alternativa de gobierno, los líderes del PSOE han estado haciendo populismo culpista a manos llenas. No el PSOE, ojo, sus líderes. El PSOE, como institución, como aparato, sabe muy bien cómo son las cosas en realidad y que el PP no es el coco sino un adversario político, representante de millones de españoles, con quien se puede y debe  negociar y llegar a acuerdos básicos sobre los asuntos más importantes, gobierne quien gobierne. Pero los líderes del PSOE podían aprovecharse del populismo culpista para hacer carrera y asegurarse el voto, el apoyo, la confianza, de una parte del electorado. Al fin y al cabo los grandes acuerdos en materias fundamentales no llaman la atención, porque, por definición, no es lo que compartimos lo que nos diferencia y lo que compartimos se da por sentado. Así que podemos hacer carrera pregonando que el PP es la derecha más rancia de Europa, que no se puede ni hablar ni pactar con ellos, que son el mal encarnado, vendidos a los mercados, esclavos de los curas y del IBEX-35, franquistas fraga-y-felipe-gonzc3a1lezy nietos de franquistas y gente que lo que quiere es privatizar la sanidad y la educación y quitarle las pensiones a los jubilados para hacerse ellos aún más ricos (porque los del PP son «los ricos») y obligarte a pagar por lo que el Estado te da gratis (ejem) condenando sin misericordia a quien no pueda hacerlo a la ignorancia, la miseria y la muerte. Y tanto lo llevan diciendo y tanta repercusión tienen que la idea ya ha calado en el inconsciente colectivo de la izquierda sociológica de España, en gente que puede que no sepa realmente lo que propone el PP, pero tiene muy claro que no lo votará en la vida porque son El Mal y no necesitan saber más porque no hace falta catar la mierda para saber que no te va a gustar.

Y ahora no es solo el PSOE ni sus líderes sino todo el sistema democrático va pagar el precio de haber hecho esto porque resulta muchísimo más fácil y efectivo hacer populismo desde fuera que desde dentro del Sistema. Levantarte en el hemiciclo, señalar a la bancada que tienes enfrente y decir que ahí está el problema es mucho menos eficaz, mucho menos poderoso, que plantarte en la Plaza de las Cortes, señalar en Congreso y gritar «ahí, ahí está el problema». Plantar en la mente del electorado que una formación con la que compartes la inmensa mayor parte de las ideas básicas y que representa como mínimo a un tercio de los españoles es un atajo de vendidos inmorales que solo buscan beneficiarse a si mismos es abonar el campo para que alguien venga y te diga «¿Sí? Pues no veas cómo os parecéis, macho. PSOE, PP, la misma mierda es

Y, el resto, es historia. Primero la izquierda sociológica se sintió traicionada por Zapatero cuando, finalmente, se rindió a la evidencia de la crisis y empezó con los recortes, cuando empezó a hacer esa “política de derechas” que siempre había difamado cuando, en realidad57344049b7b46-51-260-0-567-386 era lo único que se podía hacer porque cuando uno se ahoga no nada a la izquierda ni a la derecha sino hacia el salvavidas. Sin embargo, esa necesidad del Gobierno, del Estado, de hacer lo que hacía, a la mayoría adoctrinada e ideologizada de la izquierda no le parece excusa. El pragmatismo es cosa de neoliberales. Todo aquello que había prometido SuperZP se quedó en nada y no solamente eso sino que encima se vio obligado a hacer algo que ningún presidente había hecho antes: bajar las sacrosantas pensiones. Y a raíz de esa traición millones de votantes se quedaron sin tener a quien votar y de esa sensación, de esa emoción de abandono y desamparo, es de lo que estaba hecho al principio el 15-M.

Años después, disuelto el desamparo en el océano de la realidad política y económica, cuando sólo quedó la frustración, apareció Podemos para capitalizarla. La “traición” del PSOE hizo que parte del voto, sobre todo el joven, pasara a Podemos, pero mucha de su base sociológica seguía con la cantinela de «hay que votar PSOE porque es el voto útil para evitar que entre la derecha, que sin el demonio con cuernos y rabo, o por lo menos para poder hacer una oposición fuerte para que no lo privaticen todo». Y esta gente, al igual que se sintió traicionada por Zapatero cuando el aparato del partido le obligó a hacer lo que había que hacer, ahora se ha sentido traicionada cuando ha pasado exactamente lo mismo, pero con la vaca sagrada. Ahora no son los recortes, ahora es pactar con el diablo – o dejar que gobierne, que para esta forma de pensar es lo mismo.

El PSOE está empezando a recoger los frutos de haber tratado a su electorado como a niños, adoctrinándolos en vez de educarlos, seduciéndolos con miedo y halagos y haciendo demagogia, porque el populismo es deagogia y no política. El populismo es lo que tiene, no es más fuerte pero si es más fácil, más rápido, más seductor. Y una vez tomas la senda del Lado Oscuro, para siempre dominará tu destino.

fark_no86yujve0jxlkgqvjycvpkcb68El PSOE tiene dos opciones ahora mismo: puede (i) ponerse a hacer política de verdad, quedarse con el voto sensato de la izquierda y el centro-izquierda y esperar a que la situación político-económica mejore y las aguas vuelvan a su cauce a medida que la mayoría piense que las cosas no van tan mal como para arriesgarse con “experimentos”, o (ii) virar definitivamente hacia el populismo que la gente confunde con la izquierda para recuperar la otra parte de su electorado, la ideologizada y fanatizada, que deserta y se va en masa a Podemos. Y aunque sus líderes, más cerebrales, pueden tener claro el camino a seguir para conseguir lo que ellos – y, paradójicamente, su electorado – quieren, su electorado, su militancia, temo que no lo vea tan claro.

Termino volviendo a la metáfora del barco. Tanto le ha hablado el capitán al armador de las siete ciudades de Cíbola que le ordenó poner proa hacia allí. Pero al irse acercando el capitán ha visto los arrecifes y ha decidido cambiar el rumbo, pese a las quejas de la tripulación que ya casi podía ver los tejados de oro y lo que quiere es llegar a ellos cueste lo que cueste. Falta ahora ver si la tripulación confiará pese a todo en el buen hacer de su capitán o si se amotinará para restablecer su rumbo, el rumbo al fin y al cabo marcado por el armador porque el propio capitán insistió tanto en ir allí. Quizá pronto podamos comprobar si, como la gente sensata, los socialistas no nadan hacia la izquierda ni hacia la derecha cuando se ahogan sino hacia el salvavidas.

Eso espero. Por mi propio bien.

Salud y evolución,

Arthegarn

 (1) Mateo 25:15-30. Es una parábola preciosa particularmente si uno entiende un poco de simbología numérica hebrea. El cinco es el número de la Ley, por los cinco libros del Pentateuco. Dios le da al ser humano la Ley, y todo lo que el ser humano puede devolverle es el cumplimiento de la ley. El dos es el número del ser humano: Dios nos da los unos a los otros y todo lo que podemos devolverle es más de lo mismo. Pero el uno es el número que simboliza a Dios, ya que es el número origen de todos los otros números, e igualmente simboliza por ello la libertad. Dios le da al ser humano la libertad… y el ser humano tiene miedo, la entierra y se la devuelve a Dios sin usarla, el regalo más grande, el número que , esta vez sí, podría haberse convertido en cualquier otro. Ya no seré creyente, pero sigue habiendo muchísima sabiduría en la Biblia si sabe uno interpretarla.

 

El programa de IKEA.

Empecemos con lo más obvio: desde un punto de vista del márketing, la forma y presentación del programa económico de Podemos son una maravilla. Me encanta y lo digo en serio. A IKEA no creo que le haya hecho ninguna gracia y esta mañana Federico Jiménez Losantos ya estaba diciendo que iba a tirar las dos almohadas que tiene en casa y que hasta que no protesten por el plagio no les piensa comprar nada, pero la idea y la ejecución son brillantes. Os animo muy en serio a que le deis un vistazo aunque no sea más que por las fotos.

¡Si tan solo el contenido fuera tan bueno como el envoltorio..!

El programa me resulta, como es de esperar, a medio camino entre el ReinoCapture de Dios y Ningún Lugar(1) y el hecho de que esta gente tenga posibilidades de llegar a gobernar me resulta horripilante. El programa en si mismo no, en muchos aspectos tiene muchas cosas con las que estoy de acuerdo como puntos cardinales, como objetivos a los que aspirar. El problema es que esos objetivos no son alcanzables en cuatro años (ni en cuarenta) y mucho menos usando los medios que proponen en este programa, que creo que son contraproducentes para conseguir el objetivo deseado y se basan en datos y cálculos que harían enrojecer de vergüenza al Conde Draco.

Es de justicia decir, eso sí, que el hecho de que puedan llegar a gobernar me resulta muchísimo menos horripilante hoy que en 2014, cuando estaba pensando seriamente en emigrar. Y es que, desde sus inicios, Podemos se ha descafeinado a marchas forzadas, haciendo una Alfonso Guerra que no te menees. ¿Alguien se acuerda de que en el programa de 2014 llevaban la expropiación de las eléctricas? ¿La nacionalización de Telefónica? ¿La renta básica universal?(2) ¿El salario máximo? Aquellas barbaridades por las que fueron tan aplaudidos y jaleados ni están ni se las espera y eso, para mi, son buenas noticias. No son buenas noticias en si mismas, vamos, sigo pensando que si gobernaran mandarían el país a la mierda antes de darse por vencidos, como esa Syriza con la que tanto se identificaban antes y que ahora parece haber desaparecido de su cosmovisión(3); pero ahora al menos sería una mierda secfasga y añeja, no apestosa, fluida y recién puesta. Siguen dando miedo, pero dan muchísimo menos miedo que antes.

A menos que estén haciendo una Hitler, claro.

Pero a lo que vamos.

El programa es básicamente una reedición del de las generales de diciembre, lo cual no debería sorprendernos en lo más mínimo porque los de los otros partidos también lo son. Hay algunos cambios de calado, como el nuevo recorte al incremento del gasto (que pasa de 135.000 millones de euros en diciembre a «solo» 100.000 en junio) pero hay que bucear en la memoria económica para encontrarlos. Por cierto, lo de la memoria económica sigue siendo de risa, pero de risilla histérica de «oh, Dios, ¿dónde me meto?». Resulta que con una subida generalizada (y brutal) de impuestos estos genios económicos esperan que la economía crezca al 3.5% anual. ¡Al 3.5! Vale, es una mejora respecto al disparate del 5% que calcularon en diciembre (el PIB no crece un 5% desde los tiempos de Aznar y cuando atábamos perros con longanizas en 2006 lo hacía al 4.2%) pero sigue siendo simplemente increíble, entre otras cosas porque el aumento de impuestos lo que hace es reducir el crecimiento del PIB y no aumentarlo(4). Sus previsiones de aumento de ingresos por aumento de la actividad económica no tienen base alguna, pero es que, además, incluso aunque se cumplieran ellos mismos reconocen que no habría dinero para pagarlo todo y que el déficit subiría hasta el 2.1% en 2019, el año en el que deberíamos llegar al equilibrio presupuestario según los acuerdos con Bruselas. ¿Entonces? ¿Qué planean? ¿Una salida del euro? ¿Un pulso a la griega? Porque ya sabemos como terminó aquello…

En fin, no quiero aburrir con las razones por las cuales no se puede ir a Venus en barco, entre otras cosas porque algunos de vosotros Captureya lo sabéis y otros sinceramente pensáis que eso lo pienso solo porque nadie lo ha conseguido nunca, así que voy a terminar mencionando el cambio que me llama más la atención: la inconcreción. El programa es mucho más general, mucho más parecido al de otros partidos que lo que es común en Podemos. En 2014 todo estaba lleno de promesas concretas, de actuaciones específicas; en 2016, aunque las hay también, son muchas menos. Supongo, aunque no puedo afirmarlo, que esto es porque la dirección de Podemos tiene que elegir entre tres males:

  1. Hacer promesas concretas con intención de cumplirlas. Eso les ata muchísimo las manos en términos de negociación postelectoral y, como saben que si quieren tocar cuero van a tener que ceder mucho y si quedan los segundos podrían llegar verdaderamente al gobierno, esto es mala idea.
  2. Hacer promesas concretas con la intención de incumplirlas si fuera necesario para llegar al poder. Esto es lo que haría el PSOE pero parece que no están dispuestos a ello, lo que les honra.
  3. Renunciar a los objetivos concretos y mesurables, al tan cacareado «contrato con la ciudadanía», y hacer promesas lo suficientemente vagas como para que estén sujetas a interpretación. Esto no es precisamente ético, pero desde luego es muchísimo mejor que mentir descaradamente y a sabiendas.

Como la opción número tres les permite negociar sin perder la cara y es lo más astuto a largo plazo, siendo el partido que son y teniendo en cuenta que no tienen garantizada esa mesa de negociación… pues es la que han escogido. O eso creo yo. Chicos listos.

En resumen: reedición del programa de las anteriores generales con tijeretazos a las promesas concretas, a los gastos desaforados y a las justificaciones increíbles. En el buen camino pero con mucho por recorrer: si el programa de 2014 era Star Wars, el de 2015 es Independence Day y este es Contact: cada vez menos fantásticos y disparatados, probablemente por eso cada vez menos populares, cada vez más realistas… pero ciencia-ficción en cualquier caso.

Salud y evolución,

Arthegarn
(1) Utopía , de οὐ τόπος, “ningún lugar”
(2) Lo malo no es que llevaran una RBU en el programa, yo estoy convencido de que la RBU es una inevitabilidad histórica producto de la mecanización, la pregunta no es si vendrá o no sino cómo y cuándo. Lo malo es que la propuesta no tenía ni pies ni cabeza, con un cuando que era demasiado pronto y un cómo que, aunque en un primer momento fuera a repartir riqueza, a corto plazo la iba a destruir e iba a servir solo para repartir pobreza. Cito mucho a José Antonio hablando con gran sentido común en el discurso fundacional de la Falange sobre que la libertad no puede ser la panacea cuando el pueblo pasa hambre, pues lo mismo opino de la igualdad. Sacrificar el futuro por remedar el presente no es la solución. Los experimentos, con gaseosa.
(3) Empiezo a pensar que en Podemos está volviendo a hablar de Chávez y de Venezuela porque quedan en dirección contraria a Grecia. Insisto: chicos listos, como comunicadores no tienen precio.
(4) No me quiero poner demasiado técnico, pero en generar las medidas que favorecen la redistribución de la riqueza (como los impuestos, siempre que estén bien gestionados) desincentivan(luego van en contra) de la creación de riqueza y viceversa. Como al crecimiento del PIB le da lo mismo la justicia social porque mide la riqueza que se crea y no como se distribuye esos números son de risa. Salvo que crezcamos ahora pidiéndole prestado a nuestros hijos, claro, algo a lo que los gobiernos de izquierdas son aficionadísimos. Y ya estoy otra vez con lo de sacrificar el futuro y patapum y p’alante, pesadito que soy…

Pensamiento rápido sobre la transversalidad de Podemos

Parece ser que, en la reunión mantenida ayer, Podemos ha cedido ante el PSOE y ha demostrado su talante negociador porque Pablo Iglesias ha renunciado a ser él, personalmente, el vicepresidente (porque a que la vicepresidencia sea de Podemos no han renunciado, ojo). No por aceptar reducir el déficit más deprisa de lo que quieren (por ellos aumentaría), ni por renunciar a parte del nivel confiscatorio redistributivo de su reforma fiscal, ni popabloiglesias-300316r aceptar volver al régimen laboral que dejó Zapatero en vez de al de Felipe González, ni por aceptar aumentar el gasto público en “solo” 60.000 millones de euros en vez de en 96.000 (¿Reducir el déficit, eh? Claro, claro). Por nada de eso. No, en lo que verdaderamente se nota la voluntad de compromiso de Podemos y su voluntad de evitar nuevas elecciones, el verdadero sacrificio vicario, es la renuncia de Pablo Iglesias a la Vicepresidencia, la cesión a esta ridícula e ilógica imposición de ciertos sectores oscuros y corporativos del PSOE. Esto es lo difícil, y no los recortes al programa.

Transversalidad y una mierda. Si esto no es culto al líder y concentración de un proyecto en una persona que baje Dios y lo vea. Pablo Iglesias es hasta tal punto la personificación antropomórfica de Podemos que, si tuviera la clase suficiente, EMPEZARÍA A HABLAR EN MAYÚSCULAS Y SU VOZ SERÍA EL SONIDO DE UNA POLVORIENTA LÁPIDA CAYENDO EN UNA FOSA EN PLENO INVIERNO.

Ah, y adelgazaría mucho. Y quien quiera entender, que entienda.

Diez pensamientos aleatorios sobre la dimisión de Esperanza Aguirre.

Como todos habréis leído, ya, Esperanza Aguirre ha anunciado su dimisión como Presidente del Partido Popular en la Comunidad de Madrid. Según ella, lo hace debido a cierta información referente a la financiación ilegal del PP de Madrid a través de la trama Púnica y, en concreto, de Francisco Granados, a quien ella nombró Secretario General del partido y Consejero de Transportes primero, y de Presidencia después, de la Comunidad de Madrid.

Bien, pues pensamientos aleatorios…

  1. Da gusto que alguien asuma su responsabilidad política y dimita por haber escogido para un cargo de responsabilidad a quien luego se ha corrompido, sea en beneficio propio o del partido. Uno no es responsable legal de los delitos que comete alguien en quien confía o a quien ha colocado en un puesto desde el que ha podido cometer esos delitos, pero sí que demuestra un mal juicio y una escasa supervisión que deben saldarse con la puesta a disposición de su cargo ante el órgano pertinente. Bien por Espe.
  2. Claro que… uno no es responsable legal de los delitos que comete otro siempre que no los ordenara, sugiriera o encubriera. No está todavía demostrado que Granados se enriqueciera verdaderamente por la Púnica (ese sumario es complicadísimo y aun no hay hechos concretos imputados a Granados, solo sospechas) y todos conocéis mi afición por la presunción de inocencia, pero el asunto huele a cloaca cosa fina; y si parte del dinero de la Púnica fue al P.P. cabe preguntarse quién lo sabía, quien no lo sabía, y quién no lo quería saber
  3. ¿De verdad hace falta que parezca que parezca que el PP regional financió unas obras con dinero de la Púnica para que haya dimisiones? ¿No debería bastar con la mera existencia de la Púnica para producirlas, independientemente de a donde fuera el dinero? Esto es más grave, desde luego, y sugiere que la organización que presidía Esperanza Aguirre se lucró con comisiones y corruptelas, pero ¿no debería haberse producido esta dimisión en 2014 cuando saltó el asunto?
  4. Hay que hacer notar que Esperanza dimite exclusivamente como presidente del PP regional, que es uno de los cargos desde los que encumbró a Granados (del otro, Presidente de la Comunidad de Madrid, no puede dimitir ya). Mantiene sus puestos como concejal y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid. O sea que asume su responsabilidad por un error concreto en un cargo concreto pero no se retira de la política -aun- ni se va a casa.
  5. Si uno se lo para a pensar un poco y hace memoria, la dimisión de ese cargo en realidad tiene poca trascendencia para la vida política de Aguirre. De hecho ella ya había «dimitido» en junio por los malos resultados obtenidos en las municipales, pidiendo a la dirección nacional un congreso lo antes posible y anunciando que no se presentaría (entre otras cosas porque, por como funciona el PP por dentro, es impensable que la presidenta del PP de Madrid fuera una concejala de la oposición en el Ayuntamiento cuando Cristina Cifuentes es la Presidenta de la Comunidad de Madrid; creedme que sé de qué hablo). En términos prácticos esta dimisión lo único que hace es adelantar unos meses su salida.
  6. En términos estéticos, en cambio, esta dimisión le viene muy bien para irse entre trompetas, dando un ejemplo de como hay que reaccionar ante la corrupción, incluso ante la presunta corrupción de un miembro de tu equipo incluso cuando tú estás limpia como una patena y bla bla bla (tengo la firme convicción, por cierto de que tanto Esperanza Aguirre como Mariano Rajoy están limpios como una patena y que si han hecho algo inmoral ha sido mirar hacia otro lado con el tema de la financiación, que para mi ya es bastant grave). Con el PP acosado por todas partes por escándalos de corrupción y sin hacer la renovación y limpieza a fondo que serían necesarias para evitar que les sigan creciendo los enanos, la marcha de la lideresa puede ser interpretada, y sin duda será presentada, como un indicio de que hay gente honrada en el PP dispuesta a asumir sus responsabilidades, incluso sus responsabilidades políticas y estéticas. Lo que le viene muy bien, insisto, ¿por qué desaparecer entre las sombras tras un congreso pudiendo hacerlo así, entre focos y aplausos y quizá soltando alguna satisfactoria puñalada?
  7. Son obvias las similitudes existentes entre el caso Granados y el caso Bárcenas. La dimisión de Esperanza Aguirre contrasta dolorosamente con la impasibilidad de Mariano Rajoy. En términos políticos internos esto incrementa aun más la presión sobre éste, quien tendría que haber dimitido de la presidencia del partido en 2013 cuando saltó el caso Bárcenas, para luego irse a su casa sin presentarse a la reelección como presidente del Gobierno. Admito que esto que digo es casi imposible a efectos prácticos por como funciona el PP por dentro (una vez más, créedme que sé de qué hablo), pero sí que debería haber puesto en marcha la sucesión en ese momento para llegar a 2015 con un candidato distinto ya en la presidencia del partido.
  8. Si hay una emoción que supere al desprecio que Mariano Rajoy produce en Esperanza Aguirre es el miedo que le produce Podemos. Y cuando digo miedo quiero decir miedo. Muchos de mis lectores sois podemitas y probablemente no entendais lo que quiero decir, o no os lo creáis, pero el odio y el desprecio que os hace sentir la mención de Esperanza Aguirre es superado con creces por el miedo que en ella, y en otros como ella, produce la idea de un gobierno de Podemos. La lideresa verdaderamente cree que con Podemos vendría el apocalipsis – y admito que yo no le ando muy a la zaga, pero bueno. Su oferta a Carmona de que fuera él alcalde de Madrid con apoyo del PP con tal de que no entrara Ahora Madrid era sincera, así que es concebible que esté intentando forzar la mano de Rajoy para que permita que gobierne el PSOE apoyado por Ciudadanos con la abstención del PP. Lo que sea con tal de alejar a Pablo Iglesias de la Moncloa, y quitar a Rajoy de en medio haría maravillas a ese respecto – con o sin nuevas elecciones.
  9. Y si con eso ella aparece como la más honrada del PP, pues mira que bien. Y si encima obliga a Mariano a irse a su casa con el rabo entre las piernas, pues miel sobre hojuelas.
  10. Con todo y con eso un político ha dimitido por un caso de corrupción, en fase de instrucción, que le afecta solo indirectamente y usando el argumento de la mujer del César. Así que dame pan y llámame tonto, o hágase el milagro, y hágalo el diablo. A ver si cunde.

Y eso es todo.

Ah, no, se me olvidaba, ¡Mariano, vete a casa! ¡Por tu padre, vete a casa, anda! ¡Sé bueno! ¡Mira que Elvira dice que te hace papas con mojo coma ti te gustan..!

Arthegarn.

Sobre el valor y el ejercicio de la libertad de expresión.

«Abre tus labios solo si lo que vas a decir es más hermoso que el silencio
Proverbio árabe.

Le debo a mi querido amigo Eduardo Marqués, desde hace una semana una respuesta a su artículo sobre la masacre de Charlie Hebdo, que más parece una arenga a las tropas que la inteligente reflexión liberal que suelo esperar de él(1). Desgraciadamente no me va a dar tiempo a tratar uno por uno los puntos del mismo, como me hubiera gustado, pero sí que me voy a meter en sutilezas con el asunto de los límites de la libertad de expresión.

La primera idea perniciosa con la que tenemos que acabar es la de que la libertad de expresión no tiene límites porque sí que los tiene. Podemos discutir, como intentaré hacer en este artículo, donde están esos límites, pero el hecho es que sí que los tiene y que están marcados de dos formas: convencionalmente por las leyes y éticamente por el principio del daño(2). Los límites convencionales (legales) varían de nación a nación y de cultura en cultura y en pueden llegar a ser tan estrechos que, a la hora de la verdad, nieguen lo que intentan definir(3) por lo que no creo que sean relevantes a estos efectos; pero los límites éticos sí.

El primer y fundamental derecho que tiene la persona es a que le dejen en paz. A que no le maten ni le hieran ni le quiten lo que es suyo. Y en este derecho se incluyen tanto la protección contra los daños materiales como los morales. Lo de la protección de los daños materiales es bastante fácil de ver: yo tengo derecho a que nadie me de una paliza o me robe o me corte un brazo; requiere un poco más de perspicacia. El hecho es que existe alrededor de cada persona un conjunto de ideas intangibles en las que se apoya la parte más humana, social e intelectual de su vida, y que tiene uno tiene derecho a que nadie dañe ese bien que no por intangible es inexistente.

Como lo que acabo de decir se presta a muchas interpretaciones y utilizar las palabras exactas es bastante farragoso(4) voy a poner un ejemplo cercano: tú tienes derecho a tu imagen pública (que es un conjunto de ideas que existen alrededor de cada uno, específicamente sobre uno mismo y al que se dedican ingentes esfuerzos para configurar de un modo específico) y a que nadie la destruya. Si alguien va diciendo de ti que eres un ladrón y un sinvergüenza la gente no se fiará de ti: no encontrarás trabajo, nadie te prestará nada ni te alquilará nada, no encontrarás pareja y a lo mejor incluso pierdes amistades que no quieren contaminar su propia imagen por asociación. Por mucho que digan los ingleses aquello de que sticks and stones may break my bones but names will never hurt me lo cierto es que sí que sí pueden. Y como.

Queda claro pues que uno tiene derecho, como mínimo, a que no se le calumnie, a que nadie le joda la vida con mentiras(5). Establecido pues que la libertad de expresión tiene ciertos límites, lo que tenemos que preguntarnos es dónde están.

Por ejemplo, ¿qué pasa si alguien dice que soy un ladrón y un sinvergüenza y es yo en realidad soy un ladrón y un sinvergüenza? Entonces no me está calumninando, me está describiendo; no está contando una mentira sobre mí, está de hecho deshaciendo una mentira (mi falsa apariencia de honradez) para que brille la verdad. Recurrimos en este caso otro derecho, previo al de la libertad de expresión, que es el de la libertad de información. Si algo es cierto yo tengo el derecho (algunos pensamos que el deber) de difundirlo, y ese derecho es superior al derecho a la propia imagen. ¿Por qué? Porque la sociedad en su conjunto se beneficia de la verdad. Si eres un sinvergüenza, yo lo sé y no se lo digo a nadie, la sociedad se verá perjudicada porque continuarás aprovechándote de los demás; pero si eres un sinvergüenza y yo lo cuento la sociedad se verá beneficiada ya que estará al corriente de tus deshonestidades y podrá estar en guardia contra ti. En efecto, el derecho a la información está por encima del derecho a la propia imagen, siempre que la información difundida sea cierta(6). Lo que nos lleva al derecho a la libertad de expresión.

La libertad de expresión es hija : (i) de la libertad de conciencia, que dice que yo tengo derecho a pensar lo que me de la gana y a creer lo que me parezca bien(7) y (ii) de la libertad de información, que dice que yo tengo derecho a informar de hechos ciertos; y entra en juego cuando yo informo de una opinión, de una creencia que, aunque no puede ser demostrada, tengo la certeza moral de que es verdadera. Por ejemplo, puede que no sea cierto, o que no sea demostrable, que Bárcenas es un ladrón y un sinvergüenza, por lo que no tengo derecho a divulgar que lo sea. Pero lo que sí que es cierto es que yo creo que lo es y ese hecho tengo derecho a divulgarlo. Es en estos casos coando entra en juego esa especialidad del derecho a la información que llamamos derecho a la libertad de expresión.

Ahora bien, tampoco es ahí donde están los límites de la libertad de expresión. Si se limitara a la veracidad del hecho de que yo tengo una creencia X la libertad de expresión ampararía que yo difundiera, por ejemplo, que creo Hitler fue un gran hombre, que creo que el mundo estaría mejor si judíos (o sin moros, o sin gitanos), que creo que los negros son una especie inferior que nunca deberían tener acceso a la ciudadanía o que creo que los problemas de España se solucionarían en dos patadas con una guillotina en cada plaza por la que pasaran un buen puñado de [políticos / empresarios / vagos y perroflautas / banqueros / comunistas / fachas / rojos / catalanes / vascos], para que aprendan. O que creo que el sitio de las mujeres está en la cocina y que si le llevan la contraria a su marido se merecen un buen guantazo. ¿Verdad?

Queda claro que no. Que resulta que hay cosas que no las puedo decir. Aunque sean ciertas (porque sea cierto que lo pienso). La libertad de expresión no es una tarjeta de “salga de la cárcel gratis”; va a resultar no solo que tiene límites sino que son más estrechos de lo que aparecen en determinados discursos populistas y libertarios. Pero ¿por qué? Y, sobre todo, ¿dónde están los límites?

La razón por la que la libertad de expresión, o de hecho por la que cualquiera de nuestras libertades, tiene límites es porque el ejercicio de nuestras libertades tiene efectos sobre los demás y fb14215b8d52b1d0c690abd8a186e4c0y que esos efectos no son siempre positivos(8). El ejercicio ético y responsable de nuestros derechos implica preguntarnos sobre las consecuencias, no solo sobre nosotros sino sobre los demás, incluso mediatas y a largo plazo, que tiene el que yo realice una acción que aparentemente está permitida en abstracto. Supone, en otras palabras, dejar el mundo teórico y bajar al mundo real en el que vive (y sufre) la gente. Supone preguntarse, humilde y responsablemente, si voy a hacer más mal o más bien a la sociedad y a mi prójimo con la acción que considero, con la opinión que quiero difundir; preocuparse no solo por los derechos de uno, sino por los de los demás, entre otros a no sentirse insultado o agredido. Porque, como creo que todos sabemos, la integridad y la estabilidad emocionales son preciosas para todos, hasta el punto de ser indispensables. Cuando alguien ataca nuestra estabilidad emocional nos produce un daño, que en muchos casos se traduce en un dolor físico y que puede llevar a diversas enfermedades e incluso a la muerte(9). Y eso no solo nos pasa cuando nos atacan a nosotros; en muchos casos es mucho peor cuando atacan a quienes amamos. Es lo que tiene el amor, que nos hace empáticos con la persona amada, que cuando sufre ella sufrimos nosotros y que en muchos casos nos resulta más fácil soportar nuestro propio sufrimiento que el de aquellos a los que amamos. Ese daño, ese dolor, es real; y un ciudadano consciente, un ser humano íntegro, no puede vivir su vida ignorando el dolor que causa entre sus semejantes. Y, aunque resulte difícil de creer para algunos, ese amigo imaginario de los creyentes, Dios, es para ellos tan real como para vosotros vuestra madre, pareja o hijos; y cuando se le insulta, se le veja o se le hace de menos, les duele. Y mucho. Y como faltarle a tu madre a ti es faltarle a Dios a los creyentes, a la Corona a los monárquicos o sacarle a relucir el Libro Negro del Comunismo a un comunista.

¿Significa esto que deberíamos prohibir los chistes de mal gusto sobre Dios? ¿Que los de Charlie Hebdo se lo tenían merecido? ¿Que deberían haberse retirado de los quioscos los libros de Salman Rushdie, o los de Richard Dawkins, o El Jueves número 1580? No. No quiero decir eso.

Lo de Charlie Hebdo, como lo de Theo Van Gogh(10), es injustificable. En primer lugar por un asunto de justicia: el hecho de que yo sea te haga daño no te da derecho a ti a hacérmelo a mí. En segundo lugar por un asunto de proporcionalidad: no importa cuánto te hayan dolido mis palabras, acabar con mi vida no es una retribución proporcional. Y, en tercer lugar porque, si dejar en manos de los ciudadanos la represión por el abuso de la libertad de expresión es mala idea (como hemos visto), dejarla en manos del Estado es infinitamente peor. La libertad de expresión es, como la presunción de inocencia, imprescindible para vivir en libertad. Limitar la presunción de inocencia es, en última instancia, favorecer que el Estado pueda meter en la cárcel a quien quiera; de la misma manera, limitar por ley la libertad de expresión es darle a quien ostente el poder la capacidad de amordazar a quien quiera, permitir a quien dirija el Estado hacerse invulnerable a la crítica, superior a sus oponentes, perpetuo en el poder. Y de eso ya hemos tenido demasiado en el pasado y ya sabemos que no trae nada bueno.

Muchos lumbreras reniegan de la presunción de inocencia cada vez que un culpable escapa de su justa sentencia por un tecnicismo y piden a gritos una justicia distinta en la que los delincuentes vayan a la cárcel, porque está claro que este sistema que permite que los culpables se escapen no funciona, confundiendo que el sistema no sea perfecto con que no funcione, y las consecuencias indeseadas pero inevitables del sistema (que algunos culpables queden libres) con el objetivo del sistemaimages Quiero pensar de ellos que son simples bobos que no se han parado a pensar en el sistema que proponen como alternativa y las consecuencias que tiene y no verdaderos proponentes de ese sistema. De la misma manera, muchos puritanos reniegan de la libertad de expresión cada vez que, amparándose en ella, se ofende o insulta a lo que aprecian y respetan, y se atreven a sugerir un sistema en el que se prohíban faltas de respeto, insultos o vejaciones como los que decimos. Como en el caso anterior, prefiero pensar que son bobos. Los insultos gratuitos a la religión, a la corona, a la patria, al Real Madrid o a lo que sea, no son el objetivo del derecho a la libertad de expresión; son las indeseables consecuencias de ese derecho con las que, sin embargo, tenemos que vivir porque la alternativa, que es vivir sin libertades, no es considerable.

Y, dicho esto, dejada clara la necesidad imperiosa de la libertad de expresión y de que el Estado no pueda legislar más que mínimamente al respecto, ¿es tanto pedir, conciudadanos, un poco de empatía? ¿Un poco de responsabilidad? ¿Es tanto pedir, que no exigir, que antes de decir o escribir o dibujar algo, pensemos si vamos a hacer daño a otro? ¿Es tan grave sugerir que cada uno, en uso de nuestra libertad individual, piense si lo que va a hacer va a causar más bien que mal, más risa que ira, más felicidad que dolor a aquellos que le rodean? ¿Tanto pedir que se piense dos veces a ver si hay alguna forma de hacer reír que no haga rabiar a nadie? ¿Y que si, tras un examen de conciencia, llega uno a la conclusión de que quizá lo que iba a hacer iba a hacer sufrir a su prójimo, a su conciudadano, no lo haga? ¿No es elegir callar una inconveniencia, un insulto, una calumnia, también un ejercicio de la libertad de expresión? ¿O es que solo quien suelta sapos y culebras y estira esa libertad hasta sus es quien auténticamente la ejerce mientras que todos los demás, la inmensa mayoría de nosotros que nos movemos dentro de esos límites intentando no pisar demasiados callos a los demás porque no queremos que sufran somos unos cobardes mojigatos incapaces de decir lo que en realidad piensan? ¿Son la contención, la paciencia y la templanza defectos hoy en día?

Pues esto, amigo Eduardo, es la autocensura. Una mezcla de empatía, responsabilidad, autocontrol… y libertad individual.

Saludos a todos,

Arthegarn__________________
(1) Y es que lo siento, amigo mío, pero desde que estás en política tratas temas complejos y delicados, como los límites éticos de los derechos humanos, con la sutileza de una carga de caballería. Quiero pensar que lo haces porque buscas el voto, si no el aplauso, de la masa indistinta que puebla la parte alta de la campana de Gauss; que dices lo que dices porque el gran público al que te diriges no llega a más y no porque te estés volviendo tosco últimamente. Pero como nunca se sabe, y como aunque yo no sea parte de tu público objetivo sí que soy uno de tus fieles lectores, me vas a -tener que- disculpar que yo, en uso de esa libertad de expresión de la que hablas, y que en mi opinión tratas con la delicadeza de una verdulera metida a taxista, te haga algunos comentarios y precisiones.
(2) Si eres liberal, claro, si eres totalitario el principio del daño te da lo mismo. Claro que en ese caso también te da lo mismo el derecho a la libertad de expresión y, ya que estamos, todos los derechos individuales ya que solo existen y son dignos de respeto en tanto benefician al colectivo…
(3) Lo de la “libertad de culto” en Arabia Saudí, por ejemplo, es simplemente increíble.
(4) La idea básica, traducida a un lenguaje jurídico-político, viene a ser que la integridad emocional es, como la integridad física, un bien jurídico que debe ser protegido por el Estado. Esto implicaría, dada nuestra concepción weberiana del Estado como único capacitado para el legítimo uso de la fuerza, que esa protección debe ser dada por el Estado y no por los particulares. El problema es que nuestro concepto de la libertad de expresión deja al ciudadano idefenso ante el ataque a ese bien y la causación del daño ya que el Estado: (i) ni es efectivamente protege al ciudadano ni le permite protegerse a si mismo y (ii) ni obtiene coercitivamente del ofensor una idemnización por el daño causado ni le permite obternerla por si mismo.
(5)Este asunto tiene particular relevancia en la sociedad actual en la que la información (y la desinformación) se mueven a tanta velocidad y son tan difíciles de controlar. ¿Alguien se acuerda de Amanda Todd? ¿O, ,ás cerca, de Carla Diaz?
(6) Incidentalmente: los que defienden que la libertad de expresión no tiene límites defienden implícitamente que tan válida y digna de protección es la mentira como la verdad.
(7) Otra cosa es que tenga razón en lo que creo y pienso, por supuesto…
(8) Ni inmediatos. Ni fáciles de ver.
(9) Y a los casos anteriores me remito.
(10) ¿Alguien se acuerda de Theo van Gogh?

Apunte rápido sobre el diputado Rodríguez y sus rastas.

Yo no creo, como he leído por ahí, que estas cosas debieran estar prohibidas. Antes bien me alegro de que se permitan: la ley es la ley y no debe meterse en como nos vestimos o nos dejamos de vestir. Es el decoro y la personalidad de cada uno la que debe decidir eso, no la ley. Puede haber unas normas orientativas sobre el vestir en el Congreso de los Diputados (que las hay) pero deben ser solo eso: orientativas. En la vida civil uno se viste, y se peina, como le da la gana.

Dicho esto, y pese a que yo no me vestiría como su señoría ni haciendo una mudanza, le he estado dando vueltas al asunto y creo que hay algunos escenarios en los que puedo comprender que lo haga. Podemos está lleno de gente que cree (en mi opinión equivocadamente) que el Sistema está íntegra y genuinamente corrompido y quizá uno de ellos sea el diputado Rodríguez. Si eso es así, los trajes, las corbatas, las formalidades y las «maneras» no son más que un símbolo de esa corrupción y plegarse a esas formas es plegarse en parte al sistema corrupto que se desprecia. Puede que su señoría deteste la corrupción y deshonestidad que percibe en el Parlamento (sin duda la causa de esa cara perenne de asco y desprecio infinito digna de las peores leyendas sobre Esperanza Aguirre) o en la clase alta, en definitiva en la famosa «casta» (para él representada en el traje y la corbata), de tal manera que quiera abjurar de ellas en fondo y forma. Puede que por ello se haya vestido y peinado así, dolosamente anticonvencional y en ese caso me parecería comprensible y aceptable que lo hiciera ya que no se trataría de una falta de respeto a la Cámara sino de una reivindicación de lo que debería ser y volver a ser, lejos de en lo que se ha convertido.

También es posible, por supuesto, que simplemente buscara una (otra) portada (que ha conseguido). Pero, incluso si fuera así, como lo que hace es legal debe ser permitido y debemos pensarnos dos veces el desprecio antes de hablar de prohibirlo. Pensemos que otros ven igual de mal que esas rastas y esa camiseta el que dos hombres se den la mano y a esos les exigimos que se guarden sus opiniones donde les quepan, así que quizá debiéramos buscar sitio para las nuestras.

Yo, que llevo corbata desde los 19 años y que no me vestiría así ni en un juego de rol en vivo, al menos, lo hago.

Presupuestos Madrid 2016: suum cuique tribuendi

Decía Ulpiano que la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo. Pues bien, este artículo no le va a gustar a mucha gente, aviso. Porque resulta que ni los rojos van a arruinar Madrid gastando a manos llenas como quieren creer algunos, ni el equipo de Carmena está demostrando que otra economía es posible como dicen otros. Todo tiene una explicación simple y esta no es económica, es estrictamente política.

Supongo que todos habréis visto los titulares al respecto, por todos el de Expansión: «Aprobado el primer presupuesto de Ahora Madrid con una subida del 26% en gasto social«(1). Personalmente me he desayunado con el muro de mi querido amigo Accolon, que en temas de propaganda proto-podemita es diariamente la mejor revista de prensa de España y que además detalla alguna de las partidas que se ven más incrementadas.

Viendo esos números caben dos reacciones instintivas: pensar que el gobierno de Ana Botella era una panda de incompetentes o una banda de ladrones y que por comparación el de Carmena está compuesta de genios económicos tan revolucionarios como solidarios, o que te de un breve escalofrío y te preguntes cuánto te van a subir los impuestos para pagar todo eso. Bien, pues ni lo uno ni lo otro.

Los presupuestos de Carmena para 2016 suben, en efecto, los impuestos (fundamentalmente el IBI, que aumenta un 2.4% su recaudación)(2) y las tasas (basuras, por ejemplo)(3) pero en total los presupuestos aumentan 104 millones, una cantidad a todas luces insuficiente para esta batería solidaria de gastos corrientes que requiere algo menos de 650 millones. ¿De dónde sale, entonces, el dinero? ¿Es que, como acostumbraba a hacer el PSOE, va a endeudarse en otros 500 millones para darle panem et circensis a la gente y tenerla contenta y captada clientelarmente para que les voten una y otra vez porque temen (con razón) que si llegan otros al poder se les acabará el chollo? ¿Y que paguen los que vengan después? Pues no, tampoco. Ahora Madrid va a tirar por la calle de en medio y en vez de pedir créditos se va a limitar a no devolver los que ya tiene concedidos.

Puntualicemos. Esto no quiere decir que el Ayuntamiento vaya a incumplir sus obligaciones, por supuesto,(4), simplemente que no los va a devolver tan pronto como podría. Lo que ocurre es que los presupuestos de los últimos tres años han sido muy austeros y el Ayuntamiento ha tenido superávit (ha ingresado más de lo que ha gastado) y que ese superávit se ha dedicado íntegramente a la amortización anticipada de la deuda. Es decir, a pagar deuda que «todavía no tocaba pagar» para evitar que siguiera generando intereses que, a la larga, hacen más costosas las inversiones; dentro todo ello de los planes generales del Estado de reducción de deuda del Estado y, en concreto en el caso de Madrid, en ejecución del Plan de Reducción de Deuda aprobado en 2013 por Ana Botella. Esa forma de gobernar ha supuesto una reducción de la deuda de dos mil millones de euros en dos años (sept 2013 a sept 2015) y que Madrid se halle a cierre de 2015 en condiciones de alcanzar los objetivos del plan simplemente pagando los vencimientos que tocan, sin más amortizaciones anticipadas. O sea, que ya no hace falta seguir apretándose el cinturón como lo hemos venido haciendo y podemos aflojar un poco.

Y esto no os lo creáis porque lo digo yo. Ponedme en duda. Id, por ejemplo, a la propia página del Ayuntamiento de Madrid en la que explican los presupuestos y en la que leemos:

Así que de ahí sale el dinero. Es, fundamentalmente, dinero que Madrid estaba dedicando a un esfuerzo para sanear sus cuentas y que ahora va a dedicar a «otra cosa». Lo cual nos puede parecer bien o mal en función de nuestro criterio político y económico: algunos pueden pensar que lo que hay que hacer es pensar en el futuro y reducir la deuda todo lo posible y lo más deprisa posible; otros pueden pensar que hay mucha gente que lo pasa muy mal y que es imperativo incrementar el gasto social y que haciendo esto lo hacemos y sin endeudarnos ya que es simplemente redistribuir a qué dedicamos el dinero que tenemos y ¿sabéis qué? ambas posturas son legítimas y la actuación del Estado (del Ayuntamiento en este caso) será una u otra en función de a quién hayan votado los ciudadanos como gobernantes. Yo puedo pensar personalmente que el Ayuntamiento debería seguir amortizando deuda anticipadamente, pero lo que no voy a discutir es que lo que hace Ahora Madrid es legítimo y que no es descabellado como dicen algunos. Son criterios económicos distintos y, si hablamos de criterios políticos, creo que el PP de Madrid tiene poca autoridad moral para criticar que no se amortice anticipadamente una deuda contraída casi en su integridad por el ínclito Gallardonothep.

Pero sí que quiero dejaros con dos reflexiones:

  1. Este incremento de gasto social que va a hacer Ahora Madrid solo se puede hacer porque los tres últimos años del PP han sido tan austeros que han dejado al Ayuntamiento en la posición de poder hacerlo. En estos años difíciles se ha pagado tanto anticipadamente que desde aquí, simplemente con pagar las letras que nos tocan, cumplimos el objetivo. Hablando en planta: han sido las medidas austeras e impopulares del PP son las que han permitido que en 2016 tengamos 538 millones que «dedicar a otra cosa». A Ahora Madrid le ha tocado la lotería al coger el Ayuntamiento cuando lo ha cogido, pudiendo presentarse ante el público como los genios que suben el gasto social sin incrementar los impuestos ni pedir nuevos créditos cuando la realidad es que solo pueden hacerlo por lo que, en términos financieros, ha ahorrado el gobierno de la desdichada Ana Botella, que perfectamente podría haber dedicado más a gasto social y menos a amortización de deuda pero prefirió tragarse íntegramente el sapo y acrecentar todavía más su impopularidad (y es que a la pobre mujer nunca se le ha perdonado ser mujer… de quien es).

  2. Los gloriosos titulares que aparecieron hace dos semanas sobre la fantástica gestión de Carmena al frente del Ayuntamiento, y la propaganda que desde Podemos se hizo del asunto como ejemplo de la buena gestión del equipo de Ahora Madrid se demuestra de una hipocresía absoluta. Como ya dije en su momento, ese ahorro es el producto de la mera ejecución de unos presupuestos que había diseñado el PP: el equipo de Ahora Madrid no ha hecho nada más que moverse en esa línea (tampoco podía hacer otra cosa) así que la responsabilidad, y el mérito o demérito de los resultados de 2015 recae sobre el equipo que elaboró esos presupuestos. Y ahora, cuando ellos pueden diseñar su propio presupuesto para hacer su propia política, el que hacen no tiene nada que ver con el anterior cuyos méritos trataron de apuntarse. Es estar a la que salta como una hiena, aprovechar el rédito de lo que han trabajado otros como si lo hubieras hecho tú y sabiendo además que cuando te toque a ti no vas a hacer lo mismo. Estos presupuestos demuestran que la reducción de la deuda del Ayuntamiento no es una de las prioridades de este equipo, y si bien no es criticable el preferir dedicar el dinero a gasto social en vez de a reducir la deuda sí lo es, y mucho, intentar apuntarse el tanto.

Estos presupuestos con este incremento del gasto social son un cambio de voluntad política del Ayuntamiento, desde luego, pero también son posibles gracias a la buena y tremendamente impopular e incomprendida gestión del PP. Y si Ahora Madrid ha tenido suerte de coger el Ayuntamiento cuando lo ha cogido, pues mira que bien y qué suerte han tenido. Podrán aprovecharse de la popularidad que les van a dar unas medidas que pueden aplicar ahora gracias a las medidas impopulares de otros y ¿qué le vas a hacer? Así es la vida y así es la política y así de miope es la gente. Eso no me parece (demasiado) mal. Pero que hace tres semanas estuvieran vanagloriándose de una gestión económica que no era más que la ejecución de unos planes que no eran suyos y cuya línea, cuando han tenido la oportunidad de hacer los suyos, propios, han decidido no seguir, me parece de juzgado de guardia. Efectivo, sí; pero populista y manipulador a más no poder.

Y termino recordando: en este follón, a los madrileños, nos metió Alberto Ruiz Gallardón. No olvidéis, pese a todo lo que he dicho, que un equipo del PP estaba sacándonos un lío en el que nos metió otro equipo del PP. Que en este tema hay para dar y tomar.

Felices fiestas,

Arthegarn_________________

(1) Muy en su línea, Libre Mercado titula «Ahora Madrid sube impuestos por 168 millones en sus primeros presupuestos»(2) Esto no quiere decir que todos los madrileños vayan a pagar más IBI que en 2015, está repartido de tal manera que los ciudadanos paguen menos por su casa pero los empresarios paguen más por los inmuebles de uso comercial, sobre todo a las grandes superficies, y el fin de la reducción a edificios históricos destinados a uso comercial o de negocios como el hotel Ritz, el edificio de Telefónica o mi oficina. Está bastante bien contado aquí, en el apartado «Los perjudicados del IBI» si os interesa).
(3) una vez más, esto no quiere decir que se la suba a los ciudadanos: se la sube a las empresas, fundamentalmente a las industriales.
(4) Bueno, eso de «por supuesto» es muy relativo, todos sabemos que Ahora Madrid apoya firmemente el derecho de la gente a incumplir sus obligaciones con sus acreedores (porque paralizar la ejecución de un desahucio ordenado por un juez no es más que eso), pero parece que de momento solo para las personas físicas.

Coherencia, por Dios.

Este Papa tan mediático y estupendo que tenemos ha conseguido tocarme las narices como ninguno otro antes.

Resulta que en la audiencia general de ayer afirmó que los casados por la Iglesia que inician otra relación no están excomulgados y no debería tratárseles así. Y este pensamiento, con el que estoy de acuerdo en el fondo, es una aberración formal tal y como se ha hecho que clama al cielo y un signo de, lo siento, pero nada bueno. Las personas en esa situación, entre las que yo mismo me encuentro, estamos excomulgados (y latae sententiae(1) nada menos) y hay muy buenas razones para que así sea. ¿Que esta aplicación rigurosa y legalista de la doctrina va muy probablemente en contra del mensaje de Jesús? ¡Desde luego! Pero es que cuando la ley está mal hecha lo que tienes que hacer es cambiar la ley, no decir que te vas a limitar a no aplicarla porque, total, no pasa nada por contradecirnos a nosotros mismos. Lo que está haciendo Francisco es una aberración. Y lo dice la Biblia,  «todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.» (Lc. 11:17)

Recapitulemos.

El matrimonio no es, en la doctrina católica, cualquier unión de pareja. Es un sacramento con unas características específicas, siendo una de las más importantes su indisolubilidad. Cuando uno contrae matrimonio jura fidelidad(2) de por vida, sin atajos ni excepciones. De la monogamia autoimpuesta y aceptada en el matrimonio solo hay tres salidas: la observancia, el pecado y la muerte. No hay vuelta de hoja. Eso quiere decir que quienes tienen sexo fuera del matrimonio pecan, y que quienes mantienen una relación fuera del matrimonio pecan de forma pública y notoria, máxime si formalizan esa segunda relación mediante un matrimonio civil. Y los pecadores públicos y notorios que encima no hacen propósito de enmienda se excomulgan latae sententiae; así son las cosas y así se las hemos contado, no hay vuelta de hoja. No, no me vengas con que, hombre, es que cómo le vas a pedir a alguien que viva así, sobre todo si su pareja le ha abandonado para irse con otro. Nadie dijo que ser virtuoso fuera fácil ni que la vida no estuviera llena de tentaciones, a veces graves y constantes. Tú juraste ser fiel (¡y amar!) a tu pareja de por vida, pasara lo que pasara. El hecho de que tu pareja peque y rompa sus votos no quiere decir que tú no peques al romper los tuyos; si tu marido se va de putas es un pecador y un sinvergüenza, pero eso no te da bula para tirarte tú al fontanero.

Lo que está diciendo el Papa, sin llegar al esperpento del ejemplo anterior, es casi igual de grave. Y es grave porque rompe la coherencia interna del catolicismo romano, que ha sido la piedra angular que ha sostenido esa doctrina y esa institución durante dos mil años. Si los divorciados vueltos a casar no están excomulgados entonces es que esa condición no es inherentemente pecaminosa. Pero ¿cómo no va a serlo, si están cometiendo adulterio, encima en la mayor parte de los casos sin arrepentmiento ni propósito de enmienda? «Bueno, es que eso da un poco igual» me dirá alguno «si a los ojos de Dios no están pecando, y la verdad es que a mi me cuesta mucho imaginar a un Dios de amor condenando al infierno a quien cometió un error, se casó con quien no debía y luego encontró el amor y rehizo su vida, entonces lo que hace el Papa es acercarse al mensaje de Jesús y no alejarse de él». Pues ¿sabéis lo que os digo? Que probablemente tengáis razón. De hecho, es lo que yo pienso(3). Pero es que el problema no está en el fondo sino en la forma.

Si el Papa Francisco quiere terminar con la excomunión de los divorciados y vueltos a casar, cosa que me parece muy bien, tiene que hacerlo como es debido. No puede aplicar el equivalente teológico del «voy a darme este capricho, que me lo merezco, y luego ya veré como lo pago». Lo que tiene que hacer, si las normas canónicas y doctrinales están mal hechas, es cambiar esas normas para que estén bien hechas, no decir que como la norma está mal pues nos la saltamos y ya está, que no pasa nada. Eso es minar la autoridad de la Iglesia justificando que las normas están hechas para ser ignoradas a conceniencia, una pendiente resbaladiza peligrosísima para la misma que no creo que ninguno de sus predecesores haya defendido. Lo que está haciendo el Papa Francisco es básicamente reconocer el divorcio canónico, el fin del matrimonio sacramental por voluntad de los cónyuges y, con él, del pecado de adulterio en la nueva relación. Bien, pues que lo haga. Que cree un procedimiento canónico para obtener ese divorcio «dentro del sistema», sea en forma de divorcio como tal, sea en forma de bula o dispensa. Que tenga la coherencia y las narices de legislar y dar forma a lo que está diciendo, pero que no actúe como si la coherencia monolítica del catolicismo fuera una bagatela de la que puede uno prescindir casualmente cuando le conviene, en primer lugar porque esa idea sí que va en contra de la doctrina cristiana y en segundo lugar porque corre el riesgo de cargarse la Iglesia Católica Romana como institución, con todas sus ventajas(4) para las sociedades en las que opera. Y es que no sé si alguien se acuerda, pero Francisco es Petrus Romanus; este debe ser el primer paso en la destrucción de Roma, ,mis queridos rojos peligrosos deberían estar frotándose las manos…

Las cosas, o se hacen bien, o no se hacen; porque hacerlas mal es peor que no hacerlas.

Arthegarn____________

(1) Latae sententiae quiere decir «sin necesidad de sentencia», es decir: sin que sea necesario un juicio y una declaración episcopal oficial. Es la propia naturaleza pecaminosa de los actos la que coloca a quien los comete fuera de la comunión de la Iglesia, y en el caso que nos afecta la notoriedad y publicidad hacen innecesario el proceso y la declaración oficial.
(2) Por supuesto podríamos ponernos a discutir qué es exactamente la fidelidad, pero os advierto que en este tema también están código, catecismo y doctrina muy de acuerdo: fidelidad es monogamia.
(3) Bueno, vale, lo que yo pienso es bastante más complicado y está lleno de matices y teológica jerigonza, pero básicamente va por ahí.
(4) Quien crea que la unidad de la Iglesia y su estructura no es una ventaja para las sociedades en la que opera, que me lo comente y lo discutimos con ejemplos de alternativas; yo empezaré con el Islam.

 

Las cosas van mejor, pero no van bien y desde luego no TAN bien

Desde mediados del mes pasado vengo asistiendo aterrorizado al totalmente injustificado subidón del IBEX. Ya, ya sé que no soy economista y que soy un simple aficionado, pero es que esto tiene que pegar un petardazo y me preocupa mucho que tarde en hacerlo, porque cuanto más subamos más dura será la caída.

El año empezó bien, con subidas alegres y razonables y luego nos tiramos cosa de un mes tonteando con los 11.000 puntos, que si subo, que si bajo, que los paso, que si los pierdo; algo que, por otro lado, estuvimos haciendo la mayor parte del año pasado. Cuando empecé a aficionarme a esto, a finales de 2013, consideraba que cerrar 2014 en 12.000 era posible un buen resultado, pero 2014 y leer mucho más me demostró que la barrera estaba en torno a los 11.000-11.100 puntos y que era necesario que (i) la economía mejorarara, y (ii) la situación política y social se estabilizara, aun más de lo que yo pensaba para volver a atraer tanta inversión. Que las cosas iban mejorando, sí, pero que quedaba mucho paño que cortar, y así seguimos hasta marzo.

El 9 de marzo el Banco Central Europeo empezó a inyectar dinero en el sistema utilizando un sistema llamado de expansión cuantitativa, consistente  muy básicamente en la compra de deuda. de todo tipo Eso se lo esperaba todo el mundo  y los efectos, aunque positivos, fueron moderados (se dice que le mercado ya había descontado el efecto). No obstante, el 19 de marzo la Reserva Federal estadounidense anunció, contra todo pronóstico, que no subía los tipos de interés y la reacción no se hizo esperar: el IBEX subió de golpe casi 300 puntos, hizo añicos la barrera de los 11.100 y desde entonces está subiendo como un globo sin control: Cinco Días hablaba el domingo de alcanzar los 12.500 puntos, algo que yo consideraba dificilísimo este año, y el hecho es que hoy hemos roto la barrera de los 11.800 y vamos a por los 11.900 situándonos en máximos de cinco años (en pleno Plan E – periodo de entrecrisis).

El problema es que esta subida no se debe a que las empresas que cotizan en el IBEX estén teniendo mejores resultados y sean por tanto más atractivas o mejores inversiones, que es por lo que debería subir la bolsa. Se debe a que estas dos medidas combinadas hacen que sea muy barato pedir préstamos tanto a estadounidenses como a europeos, lo que inunda los mercados de dinero que, como siempre, produce inflación. La particularidad es que en este caso lo que está subiendo no son los precios de los productos de consumo sino los precios de los productos de inversión; en el caso que nos ocupa, la bolsa, en la que todo el mundo está comprando de forma especulativa, simplemente porque tienen dinero y algo hay que hacer con él y la bolsa está subiendo así que vamos a meterlo ahí; de hecho como si la bolsa sigue así puede subir un 8% este año y los intereses están al 1%, voy a pedir un crédito, lo meto en bolsa y a fin de año me llevo un 7% limpio. En otras palabras: se está creando una burbuja a marchas forzadas igualita, igualita, que la de los productos estructurados: la gente compra una caja sin mirar qué hay dentro porque todo el mundo la quiere y la puede vender más cara en unos días.

Sin una mejora sustancial del tejido industrial y del clima político-social que tenemos en España, estos valores del IBEX son castillos sobre nubes – o sobre QEs. Y, oye, yo encantado que mi inversión lleva mucho tiempo ahí y sube como la espuma, pero en algún momento alguien se va a preguntar qué rayos hay en la caja que compra; o las medidas extraordinarias de la FED y del BCE desaparecerán y con ellas el crédito barato y la bolsa se dará un batacazo de padre y muy señor mío. Porque los brokers, esa gente tan sutil y sofisticada, actuan como una manada de borregos con ciertas cosas: ahora todos compran a la vez porque la cosa sube pero cuando llegue el momento todos venderán a la vez y, dado que es un principio básico que la bolsa sube en escalera y baja en ascensor, las caídas van a ser fuertes y rápidas y van a dar lugar al pánico y a la venta especulativa del tipo «no sé que hay en esta caja pero seguro que es mierda porque no la quiere nadie». Conclusión: las empresas sufrirán y la recuperación y la estabilidad españolas se pueden poner en grave peligro. Por no hablar de mis ahorros.

Odio las burbujas. Por lo menos esta vez veo como se hincha esta, pero…